Una ventaja decisiva

A pesar de toda nuestra inteligencia, mi cuerpo no distingue la diferencia entre una situación real y un pensamiento. Reacciona a todo pensamiento como si fuera una realidad. No sabe que solo es un pensamiento. Para mi cuerpo, un pensamiento inquietante, que da miedo, significa “estoy en peligro”, y responde de acuerdo con eso aunque esté tumbado en una cama caliente y cómoda por la noche. El corazón late más deprisa, los músculos se contraen, la respiración se acelera. Hay una acumulación de energía, pero como el peligro es sólo una ficción mental, la energía no tiene salida. Una parte realimenta a la ,mente y genera aún más pensamientos de ansiedad. El resto de la energía se vuelve tóxica e interfiere con el funcionamiento armonioso de mi cuerpo.

Si me doy cuenta de esto, puedo decidir en cada momento qué pensamientos quiero tener, y cuáles no.

Eso me da una ventaja decisiva.

Si deseas enfrentarte y vencer esos pensamientos recurrentes que te quitan la paz, y poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

 

 

Una ventaja decisiva