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¿Qué implica vivir despierto?

El joven discípulo preguntó a su anciano maestro: ¿Qué implica vivir despierto?

Y éste le respondió: Sentirse agradecido por el simple hecho de estar vivo. Y dar gracias por todo lo que sucede en tu vida.

– ¿Por todo? – Se sorprendió el joven.

– Por todo.

– ¿Incluso por los infortunios, las desgracias y las pérdidas? – Insistió el discípulo.

– Especialmente por las adversidades.

– ¿Y eso?

– Pues porque son una maravillosa oportunidad de aprender. De superar limitaciones. De hacer consciente nuestra sombra. Y de desarrollar el potencial que llevamos dentro. En la vida nada sucede por casualidad. Existe un plan pedagógico para cada uno de nosotros. Estamos aquí para evolucionar. Y para lograrlo necesitamos ciertas pruebas.

– ¿Y qué me recomiendas que haga la próxima vez que la vida me ponga a prueba?

El anciano maestro sonrió y le contestó: Tú simplemente suelta el control. Ríndete. Confía. Y en vez de preguntarte: “¿Por qué me está sucediendo esto?” Trata de saber: “¿Para qué te está ocurriendo?”

En cuanto veas el valor y el sentido profundo de lo que dicha situación te está aportando en tu proceso de crecimiento sonreirás con complicidad a tu desgracia…

El joven discípulo no podía creer cómo su maestro podía decir semejantes barbaridades. Completamente perplejo, añadió:

– ¿Cómo podría yo sentirme agradecido por la muerte de un ser querido?

– El agradecimiento no es por lo que te sucede, sino por lo que puedes aprender de dicho acontecimiento. Y en caso de hacerlo, comprenderás que todo lo que pasa en tu vida es precisamente lo que necesitas para aprender a ser verdaderamente feliz por ti mismo.

Aprender de la adversidad

Una vez ha sucedido lo que tú llamas “desgracia, pérdida, adversidad o infortunio”. ¿De qué sirve quejarse o sufrir? Ya ha sucedido y nada de lo que pienses, digas o hagas va a cambiarlo.

– Eso es cierto – cedió el joven.

– En cambio – concluyó el maestro – si te comprometes con aprender de la adversidad, crecerás, evolucionarás y de este modo serás más sabio…

Tú simplemente céntrate en aprovechar las circunstancias que te trae la vida.

Y te aseguro que en el momento en que aprendas a estar en paz contigo mismo solo podrás dar gracias por todo lo que te ha sucedido en la vida, pues entenderás que ha sido precisamente lo que necesitabas para convertirte en el ser humano que puedes llegar a ser.

La felicidad y el agradecimiento son sin duda los rasgos más característicos de las personas despiertas.

Breve cuento recibido por WhatsApp  de José Antonio Roldán

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El amor entre padres e hijos

El amor entre padres e hijos

Al nacer

Al nacer, el infante sentiría miedo de morir si un gracioso destino no lo protegiera de cualquier conciencia de la angustia implícita en la separación de la madre y de la existencia intrauterina.

Aun después de nacer, el infante es apenas diferente de lo que era antes del nacimiento; no puede reconocer objetos, no tiene aún conciencia de sí mismo, ni del mundo como algo exterior a él. Sólo siente la estimulación positiva del calor y el alimento, y todavía no los distingue de su fuente: la madre. La madre es calor, es alimento, la madre es el estado eufórico de satisfacción y seguridad.

La realidad exterior, las personas y las cosas, tienen sentido sólo en la medida en que satisfacen o frustran el estado interno del cuerpo. Sólo es real lo que está adentro; lo exterior sólo es real en función de mis necesidades -nunca en función de sus propias cualidades o necesidades-.

Cuando el niño crece

Cuando el niño crece y se desarrolla, se vuelve capaz de percibir las cosas como son; la satisfacción de ser alimentado se distingue del pezón, el pecho de la madre. Eventualmente, el niño experimenta su sed, la leche que le satisface, el pecho y la madre, como entidades diferentes. Aprende a percibir muchas otras cosas como diferentes, como poseedoras de una existencia propia: En ese momento empieza a darles nombres.

Al mismo tiempo aprende a manejarlas; aprende que el fuego es caliente y doloroso, que el cuerpo de la madre es tibio y placentero, que la mamadera es dura y pesada, que el papel es liviano y se puede rasgar.

Aprende a manejar a la gente; que la mamá sonríe cuando él come; que lo alza en sus brazos cuando llora; que lo alaba cuando mueve el vientre. Todas esas experiencias se cristalizan o integran en la experiencia: me aman.

Me aman porque soy el hijo de mi madre. Me aman porque estoy desvalido. Me aman porque soy hermoso, admirable. Me aman porque mi madre me necesita. Para utilizar una fórmula más general: me aman por lo que soy, o quizá más exactamente, me aman porque soy.

Tal experiencia de ser amado por la madre es pasiva. No tengo que hacer nada para que me quieran -el amor de la madre es incondicional-. Todo lo que necesito es ser -ser su hijo-.

El amor de la madre es incondicional

El amor de la madre significa dicha, paz, no hace falta conseguirlo, ni merecerlo. Pero la cualidad incondicional del amor materno tiene también un aspecto negativo. No sólo es necesario merecerlo, mas también es imposible conseguirlo, producirlo, controlarlo. Si existe, es como una bendición; si no existe, es como si toda la belleza hubiera desaparecido de la vida -y nada puedo hacer para crearla-.

Los niños entre los 8 y los 10 años

Para la mayoría de los niños entre los ocho y medio a los diez años el problema consiste casi exclusivamente en ser amado – en ser amado por lo que se es-. Antes de esa edad, el niño aún no ama; responde con gratitud y alegría al amor que se le brinda. A esa altura del desarrollo infantil, aparece en el cuadro un nuevo factor: un nuevo sentimiento de producir amor por medio de la propia actividad.

Por primera vez, el niño piensa en dar algo a sus padres, en producir algo -un poema, un dibujo, o lo que fuere-. Por primera vez en la vida del niño, la idea del amor se transforma de ser amado a amar, en crear amor. Muchos años transcurren desde ese primer comienzo hasta la madurez del amor.

Los adolescentes

Eventualmente, el niño, que puede ser ahora un adolescente, ha superado su egocentrismo; la otra persona ya no es primariamente un medio para satisfacer sus propias necesidades. Las necesidades de la otra persona son tan importantes como las propias; en realidad, se han vuelto más importantes. Dar es más satisfactorio, más dichoso que recibir; amar, aún más importante que ser amado.

Al amar, ha abandonado la prisión de soledad y aislamiento que representaba el estado de narcisismo y autocentrismo. Siente una nueva sensación de unión, de compartir, de unidad. Más aún, siente la potencia de producir amor -antes que la dependencia de recibir siendo amado- para lo cual debe ser pequeño, indefenso, enfermo -o «bueno»-.

El amor infantil sigue el principio: «Amo porque me aman.» El amor maduro obedece al principio: «Me aman porque amo.» El amor inmaduro dice: «Te amo porque te necesito.» El amor maduro dice: «Te necesito porque te amo.»

El paso de la madre al padre

En estrecha relación con el desarrollo de la capacidad de amar está la evolución del objeto amoroso. En los primeros meses y años de la vida, la relación más estrecha del niño es la que tiene con la madre. Esa relación comienza antes del nacimiento, cuando madre e hijo son aún uno, aunque sean dos.

El nacimiento modifica la situación en algunos aspectos, pero no tanto como parecería. El niño, si bien vive ahora fuera del vientre materno, todavía depende por completo de la madre. Pero día a día se hace más independiente: aprende a caminar, a hablar, a explorar el mundo por su cuenta; la relación con la madre pierde algo de su significación vital; en cambio, la relación con el padre se torna cada vez más importante.

Diferencias entre el amor materno y el amor paterno

Para comprender ese paso de la madre al padre, debemos considerar las esenciales diferencias cualitativas entre el amor materno y el paterno. Hemos hablado ya acerca del amor materno. Ese es, por su misma naturaleza, incondicional. La madre ama al recién nacido porque es su hijo, no porque el niño satisfaga alguna condición específica ni porque llene sus aspiraciones particulares.

El amor incondicional corresponde a uno de los anhelos más profundos, no sólo del niño, sino de todo ser humano; por otra parte, que nos amen por los propios méritos, porque uno se lo merece, siempre crea dudas; quizá no complací a la persona que quiero que me ame, quizás eso, quizás aquello -siempre existe el temor de que el amor desaparezca-. Además, el amor «merecido» siempre deja un amargo sentimiento de no ser amado por uno mismo, de que sólo se nos ama cuando somos complacientes, de que, en último análisis, no se nos ama, sino que se nos usa.

No es extraño, entonces, que todos nos aferremos al anhelo de amor materno, cuando niños y también cuando adultos. La mayoría de los niños tienen la suerte de recibir amor materno.

La relación con el padre

La relación con el padre es enteramente distinta. La madre es el hogar de donde venimos, la naturaleza, el suelo, el océano; el padre no representa un hogar natural de ese tipo. Tiene escasa relación con el niño durante los primeros años de su vida, y su importancia para éste no puede compararse a la de la madre en ese primer período. Pero, si bien el padre no representa el mundo natural, significa el otro polo de la existencia humana; el mundo del pensamiento, de las cosas hechas por el hombre, de la ley y el orden, de la disciplina, los viajes y la aventura. El padre es el que enseña al niño, el que le muestra el camino hacia el mundo.

En estrecha conexión con esa función, existe otra, vinculada al desarrollo económico-social. Cuando surgió la propiedad privada, y cuando uno de los hijos pudo heredar la propiedad privada, el padre comenzó a seleccionar al hijo a quien legaría su propiedad. Desde luego, elegía al que consideraba mejor dotado para convertirse en su sucesor, el hijo que más se le asemejaba y, en consecuencia, el que prefería. El amor paterno es condicional. Su principio es «te amo porque llenas mis aspiraciones, porque cumples con tu deber, porque eres como yo».

En el amor condicional del padre encontramos, como en el caso del amor incondicional de la madre, un aspecto negativo y uno positivo. El aspecto negativo consiste en el hecho mismo de que el amor paterno debe ganarse, de que puede perderse si uno no hace lo que de uno se espera. A la naturaleza del amor paterno débese el hecho de que la obediencia constituya la principal virtud, la desobediencia el principal pecado, cuyo castigo es la pérdida del amor del padre. El aspecto positivo es igualmente importante. Puesto que el amor de mi padre es condicional, es posible hacer algo por conseguirlo; su amor no está fuera de mi control, como ocurre con el de mi madre.

Amor incondicional y amor condicional

Las actitudes del padre y de la madre hacia el niño corresponden a las propias necesidades de ése. El infante necesita el amor incondicional y el cuidado de la madre, tanto fisiológica como psíquicamente. Después de los seis años, el niño comienza a necesitar el amor del padre, su autoridad y su guía. La función de la madre es darle seguridad en la vida; la del padre, enseñarle, guiarlo en la solución de los problemas que le plantea la sociedad particular en la que ha nacido.

En el caso ideal, el amor de la madre no trata de impedir que el niño crezca, no intenta hacer una virtud de la desvalidez. La madre debe tener fe en la vida, y, por ende, no ser exageradamente ansiosa y no contagiar al niño su ansiedad. Querer que el niño se torne independiente y llegue a separarse de ella debe ser parte de su vida.

El amor paterno debe regirse por principios y expectaciones; debe ser paciente y tolerante, no amenazador y autoritario. Debe darle al niño que crece un sentido cada vez mayor de la competencia, y oportunamente permitirle ser su propia autoridad y dejar de lado la del padre.

El amor maduro: conciencia marerna y conciencia paterna

Eventualmente, la persona madura llega a la etapa en que es su propio padre y su propia madre. Tiene, por así decirlo, una conciencia materna y paterna.

La conciencia materna dice: «No hay ningún delito, ningún crimen, que pueda privarte de mi amor, de mi deseo de que vivas y seas feliz.»

La conciencia paterna dice: «Obraste mal, no puedes dejar de aceptar las consecuencias de tu mala acción, y, especialmente, debes cambiar si quieres que te aprecie.»

La persona madura se ha liberado de las figuras exteriores de la madre y el padre, y las ha erigido en su interior. Sin embargo, y en contraste con el concepto freudiano del superyó, las ha construido en su interior sin incorporar al padre y a la madre, sino elaborando una conciencia materna sobre su propia capacidad de amar, y una conciencia paterna fundada en su razón y su discernimiento.

Además, la persona madura ama tanto con la conciencia materna como con la paterna, a pesar de que ambas parecen contradecirse mutuamente. Si un individuo conservara sólo la conciencia paterna, se tornaría áspero e inhumano. Si retuviera únicamente la conciencia materna, podría perder su criterio y obstaculizar su propio desarrollo o el de los demás.

Relaciones con los padres y salud mental

En esa evolución de la relación centrada en la madre a la centrada en el padre, y su eventual síntesis, se encuentra la base de la salud mental y el logro de la madurez. El fracaso de dicho desarrollo constituye la causa básica de la neurosis. Si bien está más allá de los propósitos de estas líneas examinar más profundamente este punto, algunas breves observaciones servirán para aclarar esa afirmación.

Una de las causas del desarrollo neurótico puede radicar en que el niño tiene una madre amante, pero demasiado indulgente o dominadora, y un padre débil e indiferente. En tal caso, puede permanecer fijado a una temprana relación con la madre, y convertirse en un individuo dependiente de la madre, que se siente desamparado, posee los impulsos característicos de la persona receptiva, es decir, de recibir, de ser protegido y cuidado, y que carece de las cualidades paternas -disciplina, independencia, habilidad de dominar la vida por sí mismo-.

Puede tratar de encontrar «madres» en todo el mundo, a veces en las mujeres y a veces en los hombres que ocupan una posición de autoridad y poder.

Si, por el contrario, la madre es fría, indiferente y dominadora, puede transferir la necesidad de protección materna al padre y a subsiguientes figuras paternas, en cuyo caso el resultado final es similar al caso anterior, o se convierte en una persona de orientación unilateralmente paterna, enteramente entregado a los principios de la ley, el orden y la autoridad, y carente de la capacidad de esperar o recibir amor incondicional.

Ese desarrollo se ve intensificado si el padre es autoritario y, al mismo tiempo, muy apegado al hijo. Lo característico de todos esos desarrollos neuróticos es el hecho de que un principio, el paterno o el materno, no alcanza a desarrollarse, o bien -como ocurre en muchas neurosis serias que los papeles de la madre y el padre se tornan confusos tanto en lo relativo a las personas exteriores como a dichos papeles dentro de la persona.

Un examen más profundo puede mostrar que ciertos tipos de neurosis, las obsesivas, por ejemplo, se desarrollan especialmente sobre la base de un apego unilateral al padre, mientras que otras, como la histeria, el alcoholismo, la incapacidad de autoafirmarse y de enfrentar la vida en forma realista, y las depresiones, son el resultado de una relación centrada en la madre.

Erich Fromm

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Lucidez y sosiego

Lucidez y sosiego

El más fantástico reto del ser humano es vivir más despierto. El desafío más colosal, hallar la paz interior. El logro más provechoso, la claridad mental.

El sosiego conduce a la lucidez de la mente; la lucidez de la mente desemboca en el sosiego. Éste es una energía que no se halla sino en nuestro interior.

El verbo «sosegar» deriva de sessiecare, «sentarse», «asentarse» (sess- un: «sentado»). Y es que nos sentamos en meditación para situarnos y hallar la quietud en los recovecos de nuestro ser.

La raíz de la palabra «quietud», por su parte, significa «descanso»: la quietud es el verdadero reposo; el auténtico descanso es la quietud. Es lo que nos renueva, «re-centra», armoniza y sana.

Mirada despejada

Lucidez y sosiego son los dos puntales de la clara comprensión, aquella que:

Carece de pantallas y filtros mentales.

Hace la visión más libre y con más brillo, vitalidad e intensidad, sin enmascararla tras deseos o antipatías.

Esa mirada despejada y no condicionada es la que permite el aprendizaje a cada instante, porque no remolca los esquemas, frustraciones y experiencias del pasado. Resulta capaz de transformar interiormente a la persona, ya que le permite liberarse del surco repetitivo de conciencia en el que ha estado inmersa.

Es una visión sin interferencias, que invita a evolucionar y convierte el devenir cotidiano en un ejercicio de autoconocimiento y madurez.

Percibir

De este modo, el sosiego interior, que se gana mediante un esfuerzo consciente y la sujeción del ego, nos permite percibir sin superponer nuestros anhelos, miedos y aversiones

Desde esta claridad, la mente, más silente, puede descubrir lo que es en todo su fluir y esplendor; podemos tomar conciencia de nuestros movimientos psíquicos y emocionales, escuchar con viveza inusual a la persona con la que nos comunicamos, sentir con gran frescura y vitalidad el abrazo del ser querido o conectar con el prodigio de un amanecer.

El ego deja de interferir y, con él, se relegan la sombra del pasado, los moldes de pensamiento, la visión condicionada.

Quietud

La verdadera quietud interior abre una vía de acceso a esa totalidad que nos contiene y recupera la percepción unitaria de todo lo existente. Ésa es una enseñanza que, a diferencia de la acumulación de datos y experiencias mecánicamente codificados, nos aporta realmente algo muy valioso y nos ayuda a evolucionar.

Ramiro Calle

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Evolución, Consciencia, Yoga

Evolución, Consciencia, Yoga

Evolución

Mi evolución interna consiste en que el ser espiritual que soy aumente más y más en mi consciencia, de forma que, sin negar mi realidad corporal y material, sino al contrario, aprovechando al máximo todas mis capacidades y posibilidades, todos los aspectos de mi vida se hallen animados y dirigidos desde los planos superiores de mi alma humana.

Y llegaré al máximo de mi evolución en el instante en que me apoye solamente en el centro espiritual de mi ser, donde mi Yo espiritual tiene su plena realidad. En ese punto me abriré y entregaré por completo a Dios, y viviré y expresaré plena y completamente todas mis capacidades y potencialidades en este mundo.

Consciencia

Mi trabajo de evolución tiene entonces un doble camino:

Primero, hacerme consciente de las falsas identificaciones de mi mente alocada.

Segundo, aprender a vivir con lo mejor y más elevado de mi personalidad, penetrando cada vez más en las zonas más espirituales, para que mi personalidad mantenga la correcta jerarquía de valores en su nueva estructuración.

Yoga

La vía del Yoga nos ayuda en ese doble camino:

El primer aspecto lo trata el Yoga aplicando la mente sobre el cuerpo y logrando que las energías que operan en el organismo se purifiquen, se intensifiquen y circulen con entera libertad. Esta es la acción de los asanas y del pranayama.

El segundo aspecto, profundizar y elevar la consciencia, lo consigue el Yoga mediante la relajación y la atención central.

Pero de poco serviría este trabajo si al mismo tiempo no lograse una profunda modificación del funcionamiento de la mente. Aprender a mantener plena consciencia en toda situación, en todo estado, en todo nivel, lograr un punto de referencia lúcido y estable. Éste es el auténtico secreto, la verdadera clave que da valor a todas las demás prácticas y ejercicios, sean del orden que sean.

Podemos ayudarte. Visita en nuestra web nuestros servicios y propuesta de actividades

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Noveno: Creer que los maestros espirituales son aquellos que nos proveen de la información teórica

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Noveno: Creer que los maestros espirituales son aquellos que nos proveen de la información teórica

Tendemos a caer muy fácilmente en la creencia de que las personas que nos enseñan son adelantados y que ya han superado muchas pruebas en su vida.

En algunos casos, esto es totalmente cierto;  en otros, no.

El hecho de que una persona transmita una determinada información no la coloca en un grado superior.

Debes recordar que cualquier forma de idealización o selectividad corresponde al terreno del ego.

Los verdaderos maestros espirituales

Los verdaderos maestros espirituales son aquellos que nos ponen a prueba y vienen “disfrazados” de hijos, padres, jefes, amigos, enemigos, animales, plantas y demás.  Son aquellos que nos traen problemas.

Ellos son los que realmente nos enseñan las lecciones que tenemos que aprender porque nos ponen a prueba.

Todas las religiones del mundo enseñan que Dios es Amor, que vivir con Dios significa expresar Amor a los demás.

Algunas personas asisten a templos, iglesias, o escuelas esotéricas, donde reciben esta información, pero luego van a sus casas y se pelean con sus familiares, critican a sus vecinos, odian a sus jefes, a los políticos, a los animales, a individuos de otras razas o culturas.

Ellos todavía no han aprendido la lección y la vida los llevará a enfrentarse una y otra vez con la misma situación o persona…  hasta que aprendan a mostrar Amor.

Haciendo una comparación con la enseñanza tradicional, los líderes espirituales o religiosos son los “libros” que nos dan la información;  las personas que nos traen problemas son los maestros que “Nos ponen el examen” para ver si pasamos la prueba o no.

Existe una Ley en el Universo:  Todo lo que nos molesta, complica, enreda, o todo lo que odiamos, se nos “pega”.

Esto ocurre hasta que aprendemos a Amar la situación.

Entonces, ese problema o esa persona se convierten en el maestro espiritual de ese momento.

Horacio Valsecia

¿Cómo podemos ayudarte?

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Octavo: Creer que uno puede guiar a otros o que puede ser guiado

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Octavo: Creer que uno puede guiar a otros o que puede ser guiado

Sentir que gracias a uno otras personas se iluminan o, al revés, que la presencia de otros nos devuelve la Luz es pura ilusión del ego.

La verdadera Guía es Interna, es tu Intuición, la Voz de tu Conciencia interna.

Muchas veces esa Voz coincidirá con lo que escuchas de afuera y pensarás que alguien te está guiando.

Pero, apenas aceptes a alguien como tu ídolo, comenzarás a fabricar tu propia decepción.

Ocurre lo mismo si alguien te ha entronizado y te ha tomado como líder;  en algún momento los problemas de tu vida personal lo decepcionarán.

Todos aprendemos y enseñamos al mismo tiempo.

Por tal motivo, es conveniente mantener una actitud receptiva hacia las señales que recibimos de nuestro entorno y ver qué resonancia producen en nuestro interior.

No eres el salvador ni la guía de nadie.

Ninguna vida depende de tus conocimientos ni de tus esfuerzos.

Esto es cierto también al revés. Nadie te rescatará ni te salvará, excepto tú mismo. El mejor Guía con que contamos está dentro de Nosotros.

Nos habla con voz suave y paciente, sin obligarnos a nada; nos indica siempre el camino más corto y más feliz, nos da la idea más adecuada y la respuesta que racionalmente no podemos encontrar.

Por eso, es conveniente practicar meditación y ejercicios de relajación para poder escuchar esa Voz.

Si vives de prisa, tenso, angustiado y con un ritmo acelerado, seguramente no oirás la “Voz de tu intuición” y buscarás guías externas.

Hay personas que son muy positivas y estimulantes, y podrán ayudarte en un principio.

Evita idolatrarlas y evita también ser idolatrado.

Recuerda siempre que: la “Guía más válida y acertada está siempre dentro de ti”.

Horacio Valsecia

Descubre el poder de tu mente insconsciente

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Quinto: Creer que uno ha sido “elegido” por Dios

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Quinto: Creer que uno ha sido “elegido” por Dios

Muchas personas que estudian en escuelas esotéricas se sienten especiales y evolucionadas.  Sienten que Dios los ha conducido al lugar adecuado para su crecimiento y evolución;  que la información que va a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas que no están tan evolucionadas, porque no tienen la capacidad para entenderla o para darle un buen uso.

Esta presunción se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que nos hace pensar que somos privilegiados, especiales, elegidos, y que los demás están descarriados o perdidos en la vida.

Esta forma de arrogancia también se ven en las religiones que se sienten propietarias de Dios. Si uno no sigue su culto, está perdido.

En el Universo existe un solo Dios y es el mismo para Todos.  Los humanos inventan diferentes maneras de rendirle culto, crean dogmas y doctrinas, pero, en esencia, todos adoramos al mismo Dios.

Todos somos iguales antes los ojos de Dios.

Para Él… nadie está más adelante ni más atrás.  Nadie vale más ni menos.  Cualquier interpretación y clasificación como Ser especial corresponde al terreno del ego humano y no al terreno de lo divino.

Horacio Valsecia

Lo que dicen de nosotros…

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Cuarto: Angustiarse o preocuparse cuando hay un familiar enfermo o atravesando algún tipo de crisis

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Cuarto: Angustiarse o preocuparse cuando hay un familiar enfermo o atravesando algún tipo de crisis

En nuestra cultura está bien visto que uno se aflija o sufra a la par de sus seres queridos;  sin embargo, eso sólo aumenta el pesar.

Si interpretamos nuestro pesar desde otro nivel, esto significa que creemos más en el poder de la enfermedad o la crisis que en la solución. Cuando uno se aflige por la enfermedad de un ser querido, agrava esa enfermedad, le da más fuerza y poder.

La solución es hacer un esfuerzo personal y reconocer que, más allá de nuestro entendimiento, hay una Inteligencia Superior que está actuando y que tiene el poder de restaurar completamente a nuestro Ser Querido una vez,aprende la lección con Amor.

Lo mismo ocurre con cualquier tipo de problema o crisis. Si nos afligimos, es porque nuestro ego ha aceptado que hay una fuerza más potente que el Poder Divino.

Horacio Valsecia

Nuestros valores

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Tercero: Creer que vamos hacia Dios, que evolucionamos espiritualmente

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Tercero: Creer que vamos hacia Dios, que evolucionamos espiritualmente

No vamos hacia Dios, YA ESTAMOS EN DIOS.

Todo lo que nos rodea forma parte del gran cuerpo universal de Dios.

Lo que queremos significar con eso es el despertar de nuestra Conciencia a esa perfección y cuanto más rápido lo hacemos, más plenos y felices vivimos.

Tal vez el error provenga de las enseñanzas religiosas que nos dicen que Dios está “en el cielo”, como si nosotros estuviéramos separados de Él.

Nosotros y el “cielo” somos UNO, y debemos aprender a reconocerlo y a vivenciarlo; en eso consiste nuestra Evolución de Conciencia o Despertar Espiritual.

Horacio Valsecia

Nuestro equipo

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Segundo: Enviar luz a otros para que mejoren

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Segundo: Enviar luz a otros para que mejoren

Se puede enviar Luz o Energía a otras personas para que se curen de cierta enfermedad, para que mejoren su situación económica, su vida afectiva, y demás. La mayoría de estos ejercicios se parecen más a una forma de manipulación que a una verdadera ayuda espiritual.

Primero y principal:

Si se va a ayudar a otro,  hay que asegurarse de que la persona lo pida y lo necesite. Si esto no se da, tenemos que trabajar con lo que estamos percibiendo, porque el problema es algo personal que nos atañe a nosotros mismos y no a la persona que está sufriendo.

La mayoría de los problemas son sólo momentos de prueba que está viviendo un individuo; son necesarios  y son muy útiles para el “despertar de su Conciencia”. Nunca sabemos en realidad desde afuera cuán importante puede ser para cada persona la situación que está atravesando en determinado momento. Podemos percibir esa situación como algo terrible, doloroso, injusto o innecesario, pero cualquiera sea nuestra interpretación nunca será correcta ni completa.

El enviar la Luz a la persona podría acelerar o entorpecer su ritmo personal.  Nuestra intervención es innecesaria y, la mayoría de las veces, no es más que un deseo egoísta de que la persona resuelva rápido su problema porque éste nos despierta angustia o dolor.

Personalmente, recuerdo que una vez se acercó un amigo íntimo a decirme que estaba muy preocupado por mi situación. Yo le respondí que su preocupación no me ayudaba, que si realmente quería hacer algo bueno por mí, tenía que confiar en mí y saber que mi Guía Interior me revelaría en el momento adecuado lo que yo necesitaba hacer.

En lugar de enviar Luz a otros cada vez que veas una situación difícil, comienza por FLUIR Luz a ti mismo para que tu Guía Interior te haga ver la Verdad que está operando en dicha situación.

Horacio Valsecia

Nuestro equipo

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Primero: Envolverse en una burbuja de protección

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Primero: Envolverse en una burbuja de protección de los peligros que existen afuera.

Cuando comenzamos a transitar el camino espiritual, buscamos la perfección en nuestras vidas. Tratamos de mejorar nuestro carácter, costumbres, ideas, alimentación, y hasta la vida social. A veces, hacemos sacrificios con el fin de alcanzar una vida más plena y feliz; sin embargo, muchas veces no llegamos al estado de éxtasis o plenitud que anhelamos.

La decepción puede llevarnos a rechazar la disciplina que habíamos emprendido, o en el peor de los casos, puede desmoralizarnos a tal punto de pensar que “Dios se ha olvidado de nosotros”. Cualquiera sea la reacción, ésta sólo nos está señalando que hemos cometido un error. Y un error puede ser corregido.

El Universo funciona como una gran computadora:  hay que saber presionar las teclas adecuadas para obtener lo que se desea. Cuando no lo estamos haciendo, la computadora se detiene, espera fría y silenciosamente la señal eléctrica correcta. El Universo tiene sus “teclas” y la metafísica nos enseña, ¿cuáles son?

Algunas escuelas esotéricas han tergiversado estas enseñanzas, quizá sin ninguna mala intención, con lo que han llevado a muchas personas a cometer errores y a frustrarse en sus expectativas.

Vamos a traer a este blog en los próximos días algunos de los errores más comunes de la mano de Horacio Valsecia.

Envolverse en una burbuja de protección de los peligros que existen afuera

Lo único que logra este tipo de ejercicio es fomentar la idea de que algo externo puede tener más poder que nosotros. Nuestra mente percibe que hay algo allí afuera que puede, por ejemplo, lastimarnos o hacernos daño.

Pero, según las enseñanzas espirituales  “todo es Dios”, por lo tanto, nada puede hacernos daño.  En realidad, debería practicarse algún tipo de ejercicio de reconocimiento de la seguridad personal. Este ejercicio podría decir:

“Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo, estoy rodeado de hermanos, vivo en el mundo que Dios ha creado y sólo veo Amor en todas partes”.

En síntesis, al elegir ¿qué ejercicio mental o meditación hacer?, se deberá buscar aquel que nos recuerde la Naturaleza divina de La Vida y no el peligro que percibe nuestro ego.

Muchas personas creen que repitiendo ciertas afirmaciones pueden transformar su situación personal, lo que encierra un grave error.  No son los pensamientos lo que determinan nuestra realidad sino nuestras “creencias”.

Solamente los pensamientos que hemos internalizado y tomado como nuestra verdad son los que se manifiestan.  Dicho de otra manera, aquello que “sentimos” internamente que es así es lo que toma forma en el mundo externo.

La mente humana produce un promedio de 60,000 pensamientos diarios, la mayoría de los cuales son negativos.  Las afirmaciones son necesarias para lograr implantar una creencia nueva en nuestra mente subconsciente y la repetición de estas afirmaciones es un procedimiento adecuado, pero hasta que no le agregamos la emoción o sensación que acompaña a esa idea no la internalizamos como una verdad dentro de nosotros.

La repetición de palabras carentes de emoción no es efectiva.  Por lo tanto, si yo repito:  “Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo”  pero no me siento realmente seguro,  de nada me servirá.

Es necesario seleccionar ejercicios mentales, meditaciones o visualizaciones que fomenten las creencias de Paz, Armonía, Esperanza  y prosperidad.

Horacio Valsecia

Nuestros servicios

Dios

Dios

Y el primer día de la semana, cuando llegaban a sus oídos los sonidos de las campanas del templo, uno de sus discípulos habló y dijo:

Maestro, por aquí oímos mucho hablar de Dios. ¿Qué nos dices de Dios y quien es Él, en realidad?

Y el profeta se puso en pie frente a ellos como un árbol joven, sin miedo a los vientos y a la tempestad, y contestó:

Pensad ahora, compañeros míos y amados amigos míos…

Pensad ahora, compañeros míos y amados amigos míos, en un corazón que contiene a todos vuestros corazones; en un amor que abarca todos vuestros amores; en un espíritu que envuelve a todos vuestros espíritus; en una voz que cubre a todas vuestras voces, y en un silencio más profundo que todos vuestros silencios, e intemporal.

Tratad ahora de percibir en lo más profundo de vuestro yo una belleza más encantadora que todas las cosas bellas; un canto más vasto que los cantos del mar y del bosque; una majestad sentada en un trono junto al cual Orión no es sino una tarima, y que ase un cetro en el que las Pléyades no son sino el resplandor de unas gotas de rocío.

Lo único que habéis buscado…

Lo único que habéis buscado siempre es sólo alimento y techo, un vestido y un báculo; buscad ahora a Aquel que no es ni un objetivo para vuestras flechas ni una cueva de piedra para protegeros de los elementos.

Y aun si mis palabras son una roca y un enigma, buscad para que vuestros corazones se abran, y para que vuestras preguntas puedan llevaros al amor y a la sabiduría del Altísimo, aquel a quien los hombres llaman Dios.

Y los discípulos permanecieron silenciosos y había perplejidad en sus corazones; y Almustafá sintió compasión de ellos, y los miró con ternura, y dijo:

Ahora, no hablemos ya de Dios Padre

Ahora, no hablemos ya de Dios Padre. Hablemos, mejor, dé los dioses, es decir, de vuestros vecinos y de vuestros hermanos, de los elementos que se agitan alrededor de vuestras casas y en vuestros campos.

Os gustaría elevaros hasta las nubes y las consideraríais altas; y os gustaría pasar sobre el vasto mar, y a esto le llamaríais distancia. Pero yo os digo que, cuando sembráis una semilla en la tierra, alcanzáis una altura mayor; y que cuando elogiáis la belleza de la mañana y saludáis a vuestro vecino, cruzáis un mar mayor.

A menudo cantáis a Dios, el Infinito, y sin embargo, en realidad no oís la canción.

Quisiera yo que escucharais a las aves canoras, y a las hojas que abandonan la rama al pasar el viento, y no olvidéis, amigos míos, que estas hojas sólo cantan cuando están separadas de la rama.

Nuevamente os conjuro a que no habléis tanto de Dios, que es vuestro Todo, sino que tratéis de hablar de vosotros, y de comprenderos unos a otros, vecinos a vecinos, de dios a dios.

¿Quién dará alimento a los polluelos que están en el nido, si el ave madre vuela por los cielos?

Porque, ¿quién dará alimento a los polluelos que están en el nido, si el ave madre vuela por los cielos?.¿ Y qué anémona de los campos será fecundada, a menos que se una a ella una abeja procedente de otra anémona?

Es sólo cuando estáis perdidos en vuestro pequeño yo cuando buscáis el cielo al que llamáis Dios. Quisiera yo que encontrarais caminos hacia vuestros egos más vastos; que fueseis menos perezosos y pavimentarais los caminos… Marineros míos y amigos míos, sería más sensato hablar menos de Dios, al que no podemos comprender, y que habláramos más de unos y otros, de nosotros mismos, a ‘los que acaso podamos comprender. Sin embargo, por ahora quisiera que comprendierais que somos el aliento y la fragancia de Dios. Somos Dios, en la hoja, en la flor, y, a veces, en el fruto.

Khalil Gibran

Podemos ayudarte

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Aprende de tu mente subconsciente

El poder de la oración

Terapia por la oración

Se la llama también: plegaria, oración o súplica curativa, terapéutica mental, tratamiento mental o plegaria científica. Es la interacción de la mente consciente y subconsciente; esto es: la acción sincronizada, armoniosa e inteligente de los niveles mentales, conscientes y subconscientes, dirigidos específicamente hacia un propósito concreto y definido.

Repito: La plegaria científica es una acción mental conjunta definida y dirigida hacia un propósito específico. Pero tenlo bien presente: este método exige que sepas lo que estás haciendo, por qué lo estás haciendo y qué consecuencias tiene si lo haces.

Confía

Confía, ten fé en el poder curativo. Escoge conscientemente una verdad, una imagen o un plan deseado; visualízalo; reprodúcelo mentalmente hasta la saciedad; formúlalo en positivo, en los términos adecuados, y luego traspásalo a tu subconsciente convencido de la realidad del fin perseguido.

Cuando tu actitud mental ha sido convincente, llena de fe, tu plegaria tendrá éxito y llegará la respuesta. Mientras haces la plegaria, según el procedimiento ya mencionado, debes descartar totalmente cualquier idea negativa sin dudar un solo instante y de este modo obtendrás el objetivo perseguido. Esta actitud facilitará la unión de los niveles, consciente y subconsciente, liberando el poder curativo con armonía.

Haz una imagen mental

Supongamos que decides eliminar ciertas dificultades, por medio de la terapia mental, conociendo de antemano cuál es la dificultad o malestar que te agobia. Haz una imagen mental de ella, de esta dificultad, eliminando las circunstancias y pensamientos negativos que la producen; formula tu petición, recordando que dentro de ti se halla la inteligencia e Infinito poder capacitado para curar a tu subconsciente, que movilizará el poder curativo.

Si crees en los resultados, tus temores desaparecerán, y una vez hayas reunido estas convicciones destruirás cualquier creencia errónea mal formada por ti mismo.

Da gracias

Da gracias por la mejoría que va a llegar y no pienses en la dificultad hasta que te sientas guiado; después de un intervalo, ora otra vez. Mientras estés rezando rehúsa formalmente prestar atención a las condiciones negativas, y no admitas ni por un instante que la curación no llegará. Esta actitud trae una unión armoniosa de las mentes consciente y subconsciente que libera el poder de curación.

Cualquier método que produzca en el paciente una honesta convicción, producirá la eliminación del temor y preocupaciones, convirtiéndolas en fe y esperanza condicionando la curación.

La fe conocida generalmente como fe curativa implica el conocimiento de la interacción de las mentes consciente y subconsciente. El curador por fe, es aquel que cura sin tener una comprensión absoluta o conocimiento científico real y exacto de las facultades y fuerzas comprometidas. Proclaman poseer un don curativo especial y la persona enferma cree ciegamente en que él o sus poderes, la curarán.

J. Murphy

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Pon la mente en el papel

Pon la mente en el papel

El primer paso consiste en escribir tus juicios sobre cualquier situación estresante de tu vida pasada, presente o futura: una persona que te desagrada o te preocupa, una situación que te provoca enfado, miedo o tristeza, o alguien ante quien sientes ambivalencia o confusión. Escribe tus juicios tal como los piensas.

Ese 1 por ciento

Durante miles de años, nos han enseñado a no juzgar; pero, seamos sinceros, de todos modos lo hacemos sin parar. La verdad es que todos tenemos siempre juicios en la cabeza. Al ponerlos en el papel tal vez descubramos que es posible enfrentarse incluso a los pensamientos más desagradables con un amor incondicional. Te animo a que escribas sobre alguien a quien no hayas perdonado totalmente. Este es el lugar más eficaz por dónde empezar. Aun cuando hayas perdonado a esa persona en un 99 por ciento, no serás libre hasta que tu perdón sea completo. Ese 1 por ciento que no has perdonado es precisamente el lugar en el que te has atascado con el resto de tus relaciones (incluida la relación contigo mismo).

Si empiezas por dirigir el dedo acusador hacia fuera, entonces el centro de atención no recaerá en ti. Sencillamente te soltarás sin censurarte. Con frecuencia estamos bastante seguros sobre lo que otras personas necesitan hacer, cómo debieran vivir y con quién debieran estar. Cuando se trata de otras personas, tenemos una visión clara, pero no sucede lo mismo con nosotros mismos. Al poner tus juicios en una hoja de papel comprendes quién eres, porque ves quiénes crees que otras personas son. Con el tiempo, llegas a ver que todo lo que está fuera de ti es un reflejo de tu propio pensamiento.

Eres el proyector de todas las historias

Eres el narrador de la historia, el proyector de todas las historias, y el mundo es la imagen proyectada de tus pensamientos.

Desde el principio de los tiempos, la gente ha intentado cambiar el mundo a fin de ser feliz. Esto nunca ha funcionado porque aborda el problema en el orden contrario. Te estoy explicando un medio para cambiar el proyector -la mente- en lugar de lo proyectado. Es como cuando hay un fragmento de polvo en la lente de un proyector. Creemos que hay una imperfección en la pantalla e intentamos cambiar a quienquiera que sea sobre quien recaiga la imperfección. Pero intentar cambiar las imágenes proyectadas constituye un esfuerzo fútil. Una vez que comprendemos dónde está la mota de polvo, podemos limpiar la lente. Esto constituye el fin del sufrimiento y el principio de la dicha en el paraíso.

Byron Katie

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Nuestros valores

Meditación caminando

Meditación caminando

Adentro, afuera. Profundo, lento. Calma, tranquilidad. Momento presente, momento maravilloso”.

Creo que por ahora todos conocen el poema de memoria. Me gustaría decirles que este poema es también bueno para practicar meditación caminando. Haremos meditación caminando después de la charla y ustedes pueden caminar pacíficamente y felizmente con este poema. Inhalan y hacen dos pasos. Dicen: “Adentro, adentro”. Luego exhalan y hacen otros dos pasos: “afuera, afuera”. Esto es meditación caminando. No hacen nada más. Su mente y su cuerpo están totalmente para el inhalar, el exhalar, y el dar los pasos. Están perfectamente concentrados en caminar y respirar, no se preocupan con otras cosas. Y pueden seguir con: “Adentro, afuera” así por unos minutos. Si quieren caminar un poco más rápido, pueden hacer tres pasos mientras inhalan y exhalan.

Naturalmente

Lo hacen muy naturalmente, de tal modo que tienen mucho placer. No sean tan serios, tan solemnes. Lo hacen muy, muy naturalmente. “Adentro, adentro, afuera, afuera”. Si disfrutan el caminar, se sienten maravillosos. Están haciendo la práctica correctamente. Después de algún tiempo, cambian a “profundo, lento”. “Profundo, profundo, lento, lento, profundo, profundo, lento, lento”. Muy concentrados. Y estaremos caminando con ustedes. Todos están concentrados. Están pacíficos. Todos están gozosos. La energía del gozo y de la paz irradiará de cada persona, y si caminamos así en la Sangha, recibiremos la energía colectiva y será muy, muy fuerte.

Thich Nhat Hahn

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