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¡Conócete a ti mismo! Si, pero… ¿Cómo conseguirlo?

¡Conócete a ti mismo! Si, pero… ¿Cómo conseguirlo?

Primero

Deseándolo de verdad. Los que han alcanzado el conocimiento de sí mismos enseñan que no es una tarea tan ardua como parece, pero que sí exige la voluntad firme de lograrlo. Éste es el punto de partida: la voluntad de adquirir consciencia, de conocerse íntimamente.

Segundo

A partir de ahí, reconocer abiertamente nuestra condición de buscadores; asumir, entender, interiorizar y comprender que el ser humano es un ser en búsqueda; abrir la puerta y ser sensible a esa fuerza interior -anhelo, agitación, deseo, ansia, zozobra, necesidad de algo más- que tiene mucho de irracional -intuitiva, emotiva y sensitiva- y que nos empuja existencialmente desde nuestro fuero interno.

Para ello hace falta modestia, humildad. Y una franca disposición a ver qué causa tu sufrimiento; a formularte grandes y pequeñas preguntas que despierten tu consciencia y creen en ti novedosas formas de estar en el mundo; y a deshacerte de multitud de ideas y conceptos falsos, especialmente sobre ti mismo, impuestos por la falaz visión predominante.

La búsqueda pronto nos aportará nuevos conocimientos, reales y verdaderos, pero exigirá también que reverenciemos la verdad y nos deshagamos de nociones tan erróneas como arraigadas en nosotros. Lo nuevo ni puede ni debe ser construido sobre bases falsas o equivocadas.

Tercero

En tercer lugar, el deseo de despertar nos proporcionará libertad y dicha. Hay que disfrutar de la búsqueda y con la búsqueda. Se trata de una hermosa aventura -la aventura de la Vida- en la que hay que regocijarse y con la que nos debemos alegrar.

En palabras de Fred Alan Wolf, el verdadero secreto en la vida no es alcanzar el conocimiento, sino adentrarse en el misterio. Y tener muy presente que al buscar ya hemos logrado el “encuentro”; nos parecerá imposible antes de empezar la búsqueda o aún dentro de ella, pero ¡al buscar ya hemos logrado el encuentro! Es como si al empezar a buscar de forma inmediata se colocara ante nosotros el espejo a cuyo otro lado el encuentro nos espera.

Por tanto, no hay que obsesionarse con hallar lo buscado. De nada sirven las prisas; la búsqueda no es una carrera. Al comienzo, la visión imperante nos llevará a pensar en ella como una competición en la que hay que llegar al final cuanto antes, ser los primeros o estar entre ellos.

Pero esto es una estupidez en el contexto de la verdadera realidad que la nueva visión irá poniendo de manifiesto, de manera natural y sencilla, dentro de nosotros; las cosas no funcionan así en la nueva realidad y en el grado de consciencia en el que nos estaremos introduciendo.

Una vez que sintamos la auténtica realidad de las cosas, nos reiremos a carcajadas, literalmente, de cuando pensábamos que era importante ser los primeros o superiores en algo.

Y en la búsqueda, iremos pasando por sucesivos estados de consciencia que afrontaremos con entusiasmo en el convencimiento de que en cada uno se halla lo buscado. Mas no serán sino la puerta a uno nuevo con mayor capacidad de conocimiento y de hacernos vibrar interiormente.

El gran encuentro

Y un buen día, por expresarlo de algún modo, se plasmará el gran encuentro. Hay que insistir en que al buscar ya se ha producido el encuentro y que la adquisición de consciencia plena siempre está a nuestra disposición.

La única diferencia es que en algún momento tomamos consciencia y cruzamos al otro lado del espejo que hace tiempo teníamos delante. Vemos entonces nuestro genuino ser y la verdadera faz y sustancia de todas las cosas. El velo que los cubría cae ante la iluminación interior.

Es una experiencia tan maravillosa que no puede ser descrita con palabras, sino con Amor. Y lo mejor es que con ella nada acaba. Al contrario, será entonces cuando todo comience.

Emilio Carrillo

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La sabiduría y yo

La Sabiduría y yo

En el silencio de la noche, la Sabiduría penetró en mi cuarto y se quedó de pie junto al lecho. Me miró con la expresión de una madre cariñosa, enjugó mis lágrimas y me dijo:

-He escuchado los gemidos de tu alma y he venido a consolarte. Abreme tu corazón, que yo lo llenaré de luz. Pregúntame, que yo te mostraré el camino de la Verdad.

Atendí a su indicación y le pregunté:

-¿Quién soy yo, Sabiduría, y cómo llegué a este lugar de horrores? ¿Qué son estas inmensas esperanzas, estas montañas de libros y estas extrañas figuras? ¿Qué son estos pensamientos que vienen y van como bandadas de palomas? ¿Qué son estas palabras que articulamos con deseo y escribimos con alegría? ¿Qué son estas tristes y gozosas conclusiones que abrazan mi alma y envuelven mi corazón? ¿De quién son estos ojos que me miran y taladran hasta los rincones más oscuros de mi alma y, sin embargo, no se ocupan de mi pena? ¿Qué son estas voces que lamentan el paso efímero de mis días y cantan las alabanzas de mi niñez? ¿Quién es este joven que juega con mis deseos y se burla de mis sentimientos, olvidándose de las acciones de ayer contentándose exclusivamente con lo pequeño de hoy y armándose contra el lento acercarse del mañana?

¿Qué es este mundo horrible y a qué tierra desconocida me lleva?

¿Cuál es esta tierra que abre anchurosamente sus fauces para tragar nuestros cuerpos y prepara un albergue imperecedero para los avaros? ¿Quién es este Hombre que se da por contento con los favores de la Fortuna y está suspirando por un beso de los labios de la Vida, mientras la Muerte le abofetea el rostro?

¿Quién es este Hombre que compra un momento de placer con un año de arrepentimiento, y se entrega al sueño, cuando le rondan las pesadillas? ¿Quién es este Hombre que nada en las olas de la Ignorancia, hacia el vértice de las Tinieblas?

Dímelo, Sabiduría… ¿qué son todas estas cosas?

Y la Sabiduría abrió sus labios y habló:

-Tú, Hombre, eres capaz de ver el mundo con los ojos de Dios y captar los secretos del más allá a través del pensamiento humano. Este es el fruto de la ignorancia.

Sal al campo y contempla cómo las abejas rondan las hermosas flores, y el águila se abalanza sobre su presa. Entra en la casa de tu vécino y ve al pequeñuelo fascinado por las llamas del hogar, mientras la madre trajina en sus tareas domésticas. Sé como la abeja y no desperdicies los días de tu primavera mirando lo que hace el águila. Sé como el niño a quien encanta el fuego de la chimenea y deja que la madre se dedique a sus quehaceres. Todo lo que ves fue y sigue siendo tuyo.

Los numerosos libros, figuras extrañas y bellos pensamientos que te rodean son fantasmas de espíritus que te han precedido. Las palabras pronunciadas por tus labios son los eslabones que te vinculan a tus semejantes. Las conclusiones tristes y alegres son las semillas del pasado arrojadas en el surco de tu alma, para ser cosechadas en el futuro.

El joven que juega con tus deseos es el que va a abrir la puerta de tu corazón para que entre la luz. La tierra que abre sus voraces fauces para tragar al hombre y, con él, sus obras, es la redentora de nuestras almas, que las liberará de la esclavitud a nuestros cuerpos.

El mundo que se mueve contigo es tu propio corazón, que es el mundo mismo. Y el hombre a quien consideras tan pequeño e ignorante, es el mensajero de Dios que ha venido a aprender la alegría de la vida a través del dolor y de la ignorancia.

Así habló la Sabiduría y poniéndome una mano en la frente calenturienta, me dijo:

-Sigue adelante. No te detengas. Avanzar es caminar hacia la perfección. Sigue adelante, sin temor a las espinas ni a las piedras cortantes del camino de la Vida.

Khalil Gibran

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Nuestros valores

Pedir consejo

Pedir consejo

Yo he estado aquí desde el principio, y estaré hasta el fin de los días; porque mi existencia no tiene límites. El alma humana es sólo una parte de la antorcha encendida que Dios separó de Sí al crear el mundo.

Hermanos míos, aconsejaos unos a otros, porque en ese consejo radica la liberación del error y arrepentimiento fútil. La sabiduría de los más es vuestro escudo contra la tiranía. Porque, cuando nos pedimos consejo uno al otro, reducimos el número de nuestros enemigos.

El que no pide consejo es un atolondrado. Su irreflexión lo ciega para la Verdad y lo hace perverso y peligroso para su prójimo.

Una vez que hayas comprendido claramente un problema, afróntalo con resolución, porque eso es lo que hace el fuerte.

Solicita el consejo de los ancianos, porque sus ojos han mirado a la cara de los años y sus oídos han escuchado las voces de la Vida. Aunque su consejo te parezca desagradable, síguelo.

No esperes un buen consejo de ningún tirano, malhechor, engreído o desertor del honor. ¡Ay del que colabore con el perverso que viene a pedirle consejo! Porque dar la razón o aliarse con el malhechor es una infamia, y dar oídos a la falsedad es una traición.

Mientras no esté dotado de gran conocimiento, criterio certero y profunda experiencia, no podré considerarme consejero de los hombres.

Avanza despacio y no seas negligente cuando se te presente una oportunidad. De esta manera evitarás grandes equivocaciones.

Amigo mío, no seas como él que se sienta frente al fuego y ve cómo éste se consume, intentando en vano soplar las cenizas muertas. No te rindas ni te entregues a la desesperación por lo pasado, porque lamentar lo irremediable es la peor de las flaquezas humanas.

Ayer me arrepentí de lo que había hecho, y hoy comprendo mi error y el mal que atraje sobre mí al quebrar mi arco y destruir mi aljaba.

Te amo, hermano mío, quien quiera que seas, lo mismo si adoras a Dios en una iglesia, que si te hincas de rodillas en un templo o rezas en una mezquita. Tú y yo somos hijos de una sola fe, porque los diversos caminos de la religión son dedos de la mano amante de un solo Ser Supremo, mano qué se extiende a todos, ofrece la plenitud del espíritu a todos y está deseosa de recibir de todos.

Dios te ha concedido un espíritu con alas, para que surques firmemente el espacio del Amor y ‘de la Libertad. ¿No es, por tanto, una pena que te arranques las alas con tus mismas manos y tenga después tu alma que arrastrarse como un insecto sobre la tierra?

Alma mía, vivir es como el corcel de la noche, cuanto más rápida sea su carrera, más pronto llegará el día.

Khalil Gibran

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Mártires de la ley del hombre

¿Has nacido acaso en la cuna del dolor y criado en el regazo de la desventura y en la casa de la opresión? ¿Estás comiendo un mendrugo seco, humedecido sólo con tus lágrimas ?

¿Soldado?

¿Eres un soldado a quien la dura ley del hombre obliga a abandonar a tu esposa y a tus hijos, para lanzarte al campo de batalla a defender la Avaricia, que tus gobernantes llaman falsamente Deber?

¿Poeta?

¿Eres un poeta contento con las migajas de la vida, feliz con tu posesión de pergamino y tinta, que habitas como un extranjero en tu patria, desconocido para tus semejantes?

¿Prisionero?

¿Eres un prisionero, aherrojado en oscura celda por algún delito insignificante y condenado por quienes tratan de reformar al hombre, corrompiéndole?

¿Abandonado?

¿Eres una joven a la que Dios ha otorgado el don de la belleza, pero víctima de la torpe licencia del rico que te engañó y compró tu cuerpo, pero no tu corazón y te abandonó a la miseria y a la desgracia?

Hay un Gran Poder…

Si eres uno de estos seres, eres mártir de la ley del hombre. Eres un desdichado y tu desdicha es fruto de la iniquidad del fuerte y de la injusticia del tirano, de la brutalidad del rico y del egoísmo del libertino y del avaro.

¡Animo, dolientes amados míos, porque tras este mundo de materia hay un Gran Poder, un Poder que es todo justicia, misericordia, piedad y amor!

Sois como una flor que crece a la sombra; la suave brisa llega y se lleva nuestra semilla a la luz del Sol, donde volveréis a vivir en la belleza.

Sois como el árbol desnudo que se encorva bajo las nieves del invierno. ¡Llegará la Primavera y extenderá sobre vosotros sus lozanas ropas verdes! ¡Y la Verdad rasgará el velo de lágrimas que oculta nuestra brisa! Yo os meto dentro de mí, afligidos hermanos míos, yo os amo y desprecio a vuestros opresores.

Khalil Gibran

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Tu mente subconsciente es sabiduría

Las respuestas a cada pregunta

Tu mente subconsciente es sabiduría; tiene las respuestas para cada pregunta. No discute contigo ni te replica; por ejemplo cuando dices: “yo no puedo hacer esto; estoy muy viejo; no puedo llevar a cabo mis obligaciones; nací en una mala hora; no tengo influencias políticas“, estás impregnando el subconsciente con esos pensamientos negativos, los cuales, también responderán negativamente. Tú mismo estás bloqueando tu propia bondad y tu propio éxito. Atrayendo limitaciones y frustraciones en tu vida, en vez de generosidad, amplitud, grandes perspectivas y brillantes horizontes.

Cuando pones impedimentos, obstáculos y retrasos en tu mente consciente, estás negando la sabiduría y la inteligencia en tu mente subconsciente. Si dices que tu mente subconsciente no puede resolver todos esos problemas, te llevarán a una congestión emocional y mental, degenerando en enfermedad con tendencias neuróticas.

Diálogo interior

Para llevar a cabo tu deseo y terminar con la frustración deberás decir para tí, varias veces al día: “La inteligencia infinita que me sugirió este propósito me guía y me revela el plan perfecto para realizar mis deseos. Reconozco que la profunda sabiduría de mi subconsciente me está ahora respondiendo, y lo que yo siento y reclamo dentro de mí se expresa fuera de mí. Existe un equilibrio y ecuanimidad“.

Pero si dices, “no hay salida; estoy perdido; estoy bloqueado“, no obtendrás respuestas de tu mente subconsciente. Si quieres que tu mente subconsciente trabaje por ti, dále las órdenes correctas y obtendrás su cooperación. Siempre está trabajando para ti, controlando los latidos de tu corazón y el ritmo de tu respiración. Puede curarte una herida; es la salvaguardia de tu vida, siempre busca cuidarte y preservarte. Tu subconsciente tiene una mente propia, que sabe aceptar tus patrones de pensamiento e imaginación.

Cuando estás tratando de hallar respuesta a un problema, toma una decisión concreta, firme y un juicio verdadero en tu mente consciente y luego acepta la respuesta en de tu subconsciente. Pero si dices: “creo no exista una salida; estoy completamente confundido, por qué no obtengo una respuesta? ” tú mismo estás neutralizando tus propios deseos.

Relájate en lugar silencioso, y dí a ti mismo – con decisión firme: “mi mente subconsciente conoce la respuesta. Está respondiéndome ahora. La inteligencia infinita de mi subconsciente conoce todas las cosas y está revelando la respuesta perfecta en este momento para mí. Mi convicción real ahora está liberando la mente subconsciente majestuosa y gloriosa. Yo me regocijo de que eso es así“.

J. Murphy

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Nuestro equipo

Pon la mente en el papel

Pon la mente en el papel

El primer paso consiste en escribir tus juicios sobre cualquier situación estresante de tu vida pasada, presente o futura: una persona que te desagrada o te preocupa, una situación que te provoca enfado, miedo o tristeza, o alguien ante quien sientes ambivalencia o confusión. Escribe tus juicios tal como los piensas.

Ese 1 por ciento

Durante miles de años, nos han enseñado a no juzgar; pero, seamos sinceros, de todos modos lo hacemos sin parar. La verdad es que todos tenemos siempre juicios en la cabeza. Al ponerlos en el papel tal vez descubramos que es posible enfrentarse incluso a los pensamientos más desagradables con un amor incondicional. Te animo a que escribas sobre alguien a quien no hayas perdonado totalmente. Este es el lugar más eficaz por dónde empezar. Aun cuando hayas perdonado a esa persona en un 99 por ciento, no serás libre hasta que tu perdón sea completo. Ese 1 por ciento que no has perdonado es precisamente el lugar en el que te has atascado con el resto de tus relaciones (incluida la relación contigo mismo).

Si empiezas por dirigir el dedo acusador hacia fuera, entonces el centro de atención no recaerá en ti. Sencillamente te soltarás sin censurarte. Con frecuencia estamos bastante seguros sobre lo que otras personas necesitan hacer, cómo debieran vivir y con quién debieran estar. Cuando se trata de otras personas, tenemos una visión clara, pero no sucede lo mismo con nosotros mismos. Al poner tus juicios en una hoja de papel comprendes quién eres, porque ves quiénes crees que otras personas son. Con el tiempo, llegas a ver que todo lo que está fuera de ti es un reflejo de tu propio pensamiento.

Eres el proyector de todas las historias

Eres el narrador de la historia, el proyector de todas las historias, y el mundo es la imagen proyectada de tus pensamientos.

Desde el principio de los tiempos, la gente ha intentado cambiar el mundo a fin de ser feliz. Esto nunca ha funcionado porque aborda el problema en el orden contrario. Te estoy explicando un medio para cambiar el proyector -la mente- en lugar de lo proyectado. Es como cuando hay un fragmento de polvo en la lente de un proyector. Creemos que hay una imperfección en la pantalla e intentamos cambiar a quienquiera que sea sobre quien recaiga la imperfección. Pero intentar cambiar las imágenes proyectadas constituye un esfuerzo fútil. Una vez que comprendemos dónde está la mota de polvo, podemos limpiar la lente. Esto constituye el fin del sufrimiento y el principio de la dicha en el paraíso.

Byron Katie

Podemos ayudarte

¿Deseas limpiar de tu alma las sensaciones de culpa y preocupación? ¿Necesitas aprender las lecciones del pasado y  establecer nuevos retos y objetivos? Si de una vez por todas has decidido poner todo tu Ser a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Nuestros valores

Enfréntate a tus pensamientos con Comprensión

Enfréntate a tus pensamientos con Comprensión

Un pensamiento resulta inofensivo a menos que nos lo creamos. No son nuestros pensamientos, sino nuestro apego a ellos, lo que origina nuestro sufrimiento. Apegarse a un pensamiento significa creer que es verdad sin indagar en él. Una creencia es un pensamiento al que hemos estado apegados, a menudo durante años.

La mayoría de la gente cree que «es» lo que sus pensamientos dicen que es. Un día advertí que no estaba respirando: me estaban respirando. Entonces también advertí, con gran sorpresa, que no estaba pensando: que, en realidad, estaba siendo pensada y que pensar no es personal. ¿Te despiertas por la mañana y te dices: «Creo que hoy no voy a pensar»? Es demasiado tarde: ¡ya estás pensando! Los pensamientos sencillamente aparecen. Provienen de la nada y vuelven a la nada, como nubes que se mueven a través de un cielo vacío. Están de paso, no han venido para quedarse. No son perjudiciales hasta que nos apegamos a ellos como si fueran verdad. Nadie ha sido capaz, jamás, de controlar su pensamiento, aunque la gente cuente la historia de cómo lo ha conseguido. No dejo que mis pensamientos se marchen: me enfrento a ellos con comprensión. Son ellos los que me dejan marcharme a mí.

¿Discutirías con una gota de lluvia?

Los pensamientos son como la brisa o las hojas en los árboles o las gotas de lluvia que caen. Aparecen del mismo modo, y a través de la indagación, podemos entablar amistad con ellos. ¿Discutirías con una gota de lluvia? Las gotas de lluvia no son personales, como tampoco lo son los pensamientos. Una vez que te has enfrentado a un concepto doloroso con comprensión, la próxima vez que aparezca quizá te resulte interesante. Lo que solía ser una pesadilla ahora es sólo algo interesante. La siguiente vez que aparezca, tal vez te resulte divertido. Y la siguiente vez, quizá ni siquiera lo adviertas. Este es el poder de amar lo que es.

Byron Katie

Podemos ayudarte

No te diremos lo que tienes que hacer. No presionamos, ni aconsejamos, ni recomendamos. Exploraremos juntos, haremos preguntas, te ofreceremos interpretaciones que tal vez puedan sorprenderte. Desafíaremos respetuosamente tus modelos mentales para que desarrolles una nueva mirada que te permita descubrir nuevas acciones y posibilidades. Y te acompañaremos en el diseño de acciones que te faciliten el logro de los resultados que tanto buscas y tanto te mereces.

Hipnosis terapéutica

Profundo, lento, calma, tranquilidad

Profundo, lento

Ahora, me gustaría practicar “profundo, lento”. Entonces, tomo otro guijarro. Lo miro. Lo pongo en mi mano izquierda y comienzo a practicar. “Profundo, lento”. Se ha vuelto más profundo por sí mismo, no tienen que hacerlo más profundo. Se ha vuelto más profundo por sí mismo solo porque ya han practicado tres veces “adentro, afuera”. Esta es la razón por la cual su respiración se vuelve más profunda naturalmente, y más lenta. Practiquemos juntos “profundo, lentito”, tres veces. “Profundo, lento” (pausa para tres respiraciones). Bien, hemos terminado con “profundo, lento”. Levantamos el guijarro y lo colocamos a nuestro lado derecho.

Calma, tranquilidad

Ahora practicamos la tercera línea: “calma, tranquilidad”. Esto significa “inhalando, siento calma. Exhalando, siento que tomo todo con tranquilidad”.

Este ejercicio es maravilloso para practicar, especialmente cuando están nerviosos, cuando están enojados, cuando no sienten paz en ustedes. ¡Rápido, rápido! Deben volver a su inhalación y exhalación y practicar “calma, tranquilidad”.

Este es un ejercicio dado por el mismo Buddha en un sutra llamado Ânâpânasati Sutra, el “Sutra de la respiración conciente”. “Inhalando, calmo las formaciones mentales en mi. Exhalando, dejo ir”. Dejo ir mi ira. Calmo mi ira, calmo mis preocupaciones, calmo mis celos. Y dejo ir mi ira, dejo ir mis celos. Creo que los adultos tienen que practicar junto a los niños. Cada vez que el niño está enojado entonces su madre o su padre deberían tomar su mano e invitarlo a practicar. “Calma, tranquilidad”. “Vamos, juntos, practiquemos calma y tranquilidad. Inhalando, me calmo, exhalando, dejo ir”, al menos tres veces y se sentirán mucho mejor.

Pueden comenzar directamente con “Calma, tranquilidad”, o podrían comenzar de un modo clásico con “Adentro, afuera”, y luego “Profundo, lento”, y finalmente “Calma, tranquilidad”. De cualquier modo está bien. El Buddhadharma es maravilloso. El momento en que tomas el dharma y practicas comienzas a sentirte mejor justo en ese momento. Y a medida que continúas la práctica, tu calidad de ser siempre sigue mejorando.

Les propongo practicar tres veces “Calma, tranquilidad” pero nadie les impide practicar más que eso: cuatro veces, cinco, seis veces, si quieren. Creo que les gustará porque los hace sufrir menos. Y si pueden practicar ocho veces, diez veces, se sentirán mucho mejor. “Calma, tranquilidad”.

Thich Nhat Hanh

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Astrología terapéutica

Las cuatro manifestaciones de la mente

Las cuatro manifestaciones de la mente

La mente se manifiesta como cuatro aspectos básicos. Está el aspecto mental, responsable de la construcción de los pensamientos y las imágenes. El aspecto físico, a través del cual experimentamos las sensaciones físicas, los sentimientos y la energía. El aspecto emocional, en el que los pensamientos se vinculan con ciertos sentimientos y experiencias, que después se constelan como emociones. Y, finalmente, el aspecto circunstancial, por el que las circunstancias de la vida que aparecen en la mente retroalimentan las sensaciones físicas, las emociones, los pensamientos, la visión del mundo, los puntos de vista, la verdad personal, etc. Esta es la experiencia común. No hay nada inusual en ella. Sin embargo, también suele ir acompañada por otra experiencia igualmente común de un enorme sufrimiento.

La llamada a algo desconocido

Finalmente, en una vida concreta, en medio de ese enorme sufrimiento, surgen pensamientos inusuales: “Quiero ser libre”, o “quiero que el sufrimiento tenga un final”, o “quiero ser salvado”, o “quiero encontrar a Dios o que Dios me encuentre”. Estos son pensamientos diferentes de cualquier otro que hayas tenido anteriormente. Indican un distanciamiento radical de la experiencia habitual de la encarnación, del pensamiento, de la emoción, de la sensación física, de la del sentimiento o la de circunstancias. Son una gran llamada de clarín a algo desconocido.

Enseñanzas diversas

En el mundo hay enseñanzas infinitamente diversas que nos orientan a seguir muchos caminos diferentes. De una manera u otra, la mayoría de ellas ofrecen directrices para practicar o favorecer ciertos pensamientos, emociones, sensaciones físicas o circunstancias. Nos instruyen para que tengamos mejores ideas, o para que consigamos mayores condiciones, o para que nos sintamos mejor, o para que nos divirtamos más. Y, por supuesto, ya hemos probado todo eso. Sin embargo, siempre que perseguimos algo dictado por la mente, es decir, cualquier percepción, cualquier emoción, cualquier impulso, cualquier sentimiento o cualquier circunstancia, tenemos que acabar reconociendo la limitación de esa experiencia.

El silencio puro

En este punto de la existencia es donde aparece la más radical de todas las enseñanzas, una que, de hecho, no lo es en absoluto. Cuando uno vislumbra en un instante la absoluta falta de límites del silencio puro (eso que ningún pensamiento, ninguna emoción, ningún estado mental, ni ninguna circunstancia ha podido, ni podrá, captar o contener nunca) resulta tentador tomar ese vislumbre y ofrecérselo a la mente como otro objeto mental. Resulta tentador intentar captar la verdad y obligarla a hacer lo que tú deseas.

Gangaji

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Hipnosis terapéutica

La vigilancia

La vigilancia

La llamada a una rendición más profunda. Muchas personas afortunadas y agraciadas han podido gustar o tener un vislumbre de lo inmortal, del Ser eterno. A partir de esa experiencia surge la pregunta: “¿Qué viene ahora?” O,”¿qué debería hacer ahora?” “¿Qué debería hacer con esto?” “¿Qué hago con esto?” Estas preguntas indican que se necesita una rendición más profunda. Siempre hay una invitación a ello. Esta capitulación es vigilancia.

A menudo no se entiende qué es la vigilancia. Generalmente, lo que se considera vigilancia es una cuidadosa supervisión o seguimiento por parte del superego. Estoy seguro de que eres consciente de este tipo de revisión: ¡Oh!, no debería haberlo hecho así. Debería haberlo dicho de otro modo. No debería haber pensado eso. Debería haberme rendido. Esta supervisión o monitorización no es vigilancia, sino una imitación de la vigilancia.

Vigilancia viene de la palabra “vigilia”, que significa “guardar vigilia”. Guardar vigilia es un tipo de adoración. La vigilancia es una vigilia sagrada, serena y pacífica ante la llama de la Verdad.

Mantén la vigilia

Mantén la vigilia mientras quepa la posibilidad de que percibas a alguien separado de la Verdad, mientras sigas desactivando los viejos deseos, mientras quede un aliento en tu cuerpo. Asumiendo que es probable -o, al menos, posible- que te percibas separado de la Verdad, tienes la oportunidad de mantenerte vigilante ante Su llama. Si te mantienes muy alerta descubrirás que no estás separado de Ella. ¿Y qué viene después de eso? Una vigilancia aún más profunda, descubrimientos más internos. El verdadero descubrimiento no tiene fin.

Lo que sí podría acabar es tu preocupación por quien creías ser: tu cuerpo, tus pensamientos y tus emociones. De hecho, la preocupación sólo continúa mientras sigues alimentándola.

Nutre tu cuerpo. Hacerlo no es gran cosa. Pero sustentar tus pensamientos sí que es muy importante y tus emociones, muy relevante.

Deja de alimentar tus pensamientos y emociones, contempla lo que no necesita ser nutrido para existir. Mantente vigilante a eso. Ríndete a ello.

Gangaji

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Tu propósito en la vida

Un propósito en la vida

Todo el mundo tiene un propósito en la vida… un don único o talento especial para ofrecer a los demás. Y cuando combinamos ese talento único con el servicio a los demás, experimentamos el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu, que es la meta última de todas las metas.

Muchas tradiciones espirituales afiman que nos hemos manifestado en forma física para cumplir un propósito. Cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo. Hay una cosa que cada individuo puede hacer mejor que cualquier otro en todo el mundo – y por cada talento único y por cada expresión única de dicho talento, también existen unas necesidades únicas. Cuando estas necesidades se unen con la expresión creativa de nuestro talento, se produce la chispa que crea la abundancia. El expresar nuestros talentos para satisfacer necesidades, crea riqueza y abundancia sin límites.

Este descubrimiento tiene tres componentes.

Primero: descubrir nuestro verdadero yo

El primero dice que cada uno de nosotros está aquí para descubrir su verdadero yo, para descubrir por su cuenta que el verdadero yo es espiritual y que somos en esencia seres espirituales que han adoptado una forma física para manifestarse. No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales ocasionales, sino todo lo contrario: somos seres espirituales que tienen experiencias humanas ocasionales.

Cada uno de nosotros está aquí para descubrir su yo superior o su yo espiritual. Debemos descubrir por nuestra cuenta que dentro de nosotros hay un dios en embrión que desea nacer para que podamos expresar nuestra divinidad.

Segundo: descubrir nuestro talento único

Todo ser humano tiene un talento único. Cada uno de nosotros tiene un talento tan único en su expresión que no existe otro ser sobre el planeta que tenga ese talento o que lo exprese de esa manera. Eso quiere decir que hay una cosa que podemos hacer, y una manera de hacerlo, que es mejor que la de cualquier otra persona, en este planeta. Cuando estamos desarrollando esa actividad, perdemos la noción del tiempo. La expresión de ese talento único – o más de uno, en muchos casos – nos introduce en un estado de conciencia atemporal.

Tercero: el servicio a la humanidad

El tercer componente es el servicio a la humanidad – servir a los demás seres humanos y preguntarse: “¿Cómo puedo ayudar? ¿Cómo puedo ayudar a todas las personas con quienes tengo contacto?”

Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento único con el servicio a la humanidad, usamos plenamente nuestro potencial interior. Y cuando unimos esto al conocimiento de nuestra propia espiritualidad, es imposible que no tengamos acceso a la abundancia ilimitada, porque ésa es la verdadera manera de lograr la abundancia.

Mi compromiso

Si deseamos utilizar al máximo nuestro poder interior, es necesario que nos comprometamos a hacer varias cosas:

1) Hoy cultivaré con amor al dios en embrión que reside en el fondo de mi alma. Prestaré atención al espíritu interior que anima tanto a mi cuerpo como a mi mente. Despertaré a esa quietud profunda del interior de mi corazón. Mantendré la conciencia del ser atemporal y eterno, en medio de la experiencia limitada por el tiempo.

2) Haré una lista de mis talentos únicos. Después haré una lista de las cosas que me encanta hacer cuando estoy expresando mis talentos únicos. Cuando expreso mis talentos únicos y los utilizo en servicio de la humanidad, pierdo la noción del tiempo y produzco abundancia tanto en mi vida como en la vida de los demás.

3) Todos los días me preguntaré: “¿Cómo puedo servir?” y “¿Cómo puedo ayudar?” Las respuestas a estas preguntas me permitirán ayudar y servir con amor a los demás seres humanos.

Hagamos una lista de nuestras respuestas a estas dos preguntas: ¿Qué haría yo si no tuviera que preocuparme por el dinero y si a la vez dispusiera de todo el tiempo y el dinero del mundo? Si de todas maneras quisiéramos seguir haciendo lo que hacemos ahora, es porque sentimos pasión por lo que hacemos, porque estamos expresando nuestros talentos únicos. La segunda pregunta es: “¿Cuál es la mejor manera en que puedo servir a la humanidad?” Respondamos esa pregunta y pongamos la respuesta en práctica.

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Tu Carta Astral

El buscador

En busca de mí mismo

El buscador es el que está en busca de sí mismo. Abandone todas las preguntas excepto una: «¿quién soy yo?». Después de todo, el único hecho del que usted está seguro es que usted es. El «yo soy» es cierto. El «yo soy esto» no. Esfuércese en encontrar lo que usted es en realidad.

Para saber lo que usted es, primero debe investigar y conocer lo que usted no es.

Descubra todo lo que usted no es —el cuerpo, los sentimientos, los pensamientos, el tiempo, el espacio, esto o eso— nada, concreto o abstracto, que usted perciba puede ser usted. El acto mismo de percibir muestra que usted no es lo que usted percibe.

Cuanto más claro comprenda que en el nivel de la mente usted solo puede ser descrito en términos negativos, tanto más rápidamente llegará al fin de su búsqueda y se dará cuenta de que usted es el ser sin límites.

No necesitas llegar a nada

Lo que usted puede señalar como «esto» o «eso» no puede ser usted mismo. Ciertamente, usted no puede ser otro «algo». Usted no es nada perceptible o imaginable. Sin embargo, sin usted no puede haber ni percepción ni imaginación. Usted observa al corazón sentir, a la mente pensar, al cuerpo actuar; el acto mismo de percibir muestra que usted no es lo que usted percibe.

Usted no necesita llegar a nada, pues usted ya lo es todo. Abandone su apego a lo irreal y lo real caerá en su propia cuenta rápida y suavemente. Deje de imaginarse que usted es o que usted hace esto o aquello y la comprehensión de que usted es la fuente y el corazón de todo amanecerá en usted. Con esto vendrá un gran amor que no es elección o predilección, ni apego, sino un poder que hace a todas las cosas dignas de amor y amables.

Sri Nisargadatta Maharaj

Podemos ayudarte

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¿Quién eres tú?

La pregunta más importante

La pregunta más importante que puedes llegar a plantearte es: ¿Quién soy yo? En cierto sentido, esto ha sido algo que te has planteado de forma implícita en todas las etapas de tu vida. Cada actividad, individual o colectiva, está motivada originalmente por la búsqueda de una autodefinición. En el caso más habitual, buscas una respuesta positiva a esta pregunta y te alejas de la respuesta negativa. Cuando esta pregunta se hace explícita, su impulso y su poder dirigen la búsqueda de una respuesta abierta, viva, llena de una comprensión cada vez más profunda.

Por supuesto, el mundo externo te dice quién eres. Empezando por tus padres, se te dice que tienes un nombre, que es niño o niña, y que tienes asignado un papel particular en esa familia. El condicionamiento continúa a lo largo de la escolarización. Eres un buen estudiante, un mal estudiante, una buena persona, una mala persona, alguien que puede hacer las cosas o alguien que no puede hacerlas, y así sucesivamente. Has experimentado el éxito y el fracaso. En algún momento, después de cierta etapa, te das cuenta de que tu identidad, comoquiera que esté definida, no te satisface.

A menos que respondas verdaderamente a esta pregunta, sin limitarte a la respuesta convencional, seguirás teniendo hambre de conocimiento. Porque, independientemente de cómo te hayan definido los demás, de si lo han hecho con buena voluntad o no, e independientemente de cómo te hayas definido ti mismo, ninguna definición puede producir una certeza duradera.

La veradera madurez

El momento en que reconoces que ninguna respuesta ha satisfecho nunca esta pregunta resulta clave. Suele conocerse como el momento de maduración espiritual: aquel en el que has alcanzado la verdadera madurez.

En este punto puedes investigar conscientemente tu identidad. Con su poder y simplicidad, la pregunta ¿Quién soy yo? Dirige la mente a la raíz de la identificación personal, la suposición básica de que “yo soy alguien”. En algún lugar de considerar automáticamente que esa suposición es cierta, puedes investigar más a fondo.

No resulta difícil ver que este pensamiento inicial, “ yo soy alguien”, lleva aparejadas todo tipo de estrategias orientadas a creer que “soy alguien mejor”, alguien más protegido, más sensible al placer, alguien que vive de forma más confortable, alguien más iluminado por el éxito.

Las identificaciones vienen y van

Al dirigir la atención a la pregunta ¿quién soy yo?, tal vez veas una entidad que tiene tu rostro y tu cuerpo. Pero ¿quién es consciente de esa entidad? ¿Eres el objeto, o eres la conciencia del objeto? El objeto viene y va. El padre, el niño, el amante, el abandonado, el iluminado, el victorioso, el vencido…; todas estas identificaciones vienen y van. Cuando estás dispuesto a detener la identificación y a descubrir directa y completamente que tú eres la conciencia misma, y no a esas definiciones perecederas, la búsqueda de ti mismo acaba.

Cuando la pregunta ¿quién? es seguida con inocencia, con pureza, remontando todo el camino de vuelta hasta su fuente, se produce una enorme, sobresaliente realización: ¡Allí no hay, en absoluto, ninguna entidad! Sólo hay un reconocimiento indefinible e ilimitado de que eres inseparable de todo lo demás.

Atención, consciencia

Eres libre. Estás completo. Eres ilimitado. No hay fondo en ti, no hay frontera en ti. Cualquier idea respecto a ti mismo aparece en ti y vuelve a desaparecer en ti. Tú eres atención y la atención es conciencia.

Deja que toda autodefinición muera en ese momento. Deja que todas las definiciones se vayan, y mira lo que queda. Mira lo que no nace y lo que no muere. Siente el alivio de dejar caer al suelo la carga de definirte a ti mismo. Experimenta la alegría que está aquí. Descansa en la paz interminable de tu verdadera naturaleza antes de que surja ningún pensamiento.

Gangaji

Podemos ayudarte

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Testimonios

Cuando sueñas

Cuando sueñas

Cuando sueñas por la noche, tu sueño tiene un principio, un desarrollo y un final. En el momento parece real, pero cuando despiertas sabes que sólo era un sueño. Asimismo puedes despertar del sueño de la vida. Puedes despertar antes de que acabe tu historia, puesto que, finalmente, todas las historias acaban. Al despertar dentro de la historia se le llama “sueño lúcido” o “sueño claro”. Normalmente, despiertas por la mañana y retomas la historia de quien eres.

Puede que hagas alguna práctica de meditación, pero la verdadera práctica es la historia continuada de quien eres. La energía y la emoción que la historia genera da lugar a infinitas permutaciones de frustración, deleite, dolor o placer, todo ello girando en torno a esta práctica de “mi” historia.

Historia personal

Contar su historia personal es la religión fundamental de la mayoría de la gente de este planeta. La historia personal se localiza en un cuerpo, en una tribu, en una nación, en una religión, un “nosotros”. Por eso el planeta está en guerras constantes, y por eso es posible que estés en una guerra constante contigo mismo. Si puedes reconocer cuál es tu historia, entonces tu conciencia será mayor que tu inconsciencia. Puedes ver cuál es tu historia y dejar de confundirla con la realidad.

Tú no eres tu historia

La auténtica posibilidad radica en reconocer que todas nuestras historias, por complejas y multifacéticas que sean, por más hondamente implantadas que estén en nuestra estructura genética, sólo son historias. Tu verdadera identidad no es una historia. La inmensidad y la cercanía de esa verdad precede a todas las historias. Cuando pases por alto la verdad de quien eres por ser fiel a alguna historia, pierdes una preciosa oportunidad de autorreconocimiento.

Como medio de exponer tu propia historia particular, puedes preguntarte, honesta y directamente, ¿Cuál es mi historia? La finalidad de la historia no es poder librarte de ella o creértela. El propósito es que veas qué historias cuentas sobre quién crees ser, o quién crees que debería ser. Cualquiera que sea tu respuesta, ¿puedes admitir la posibilidad de que todo ello no sea más que una historia? No es correcta ni equivocada; simplemente no es real.

Experimenta la posibilidad de su irrealidad. Deja que tu conciencia vuelva a caer en el espacio donde no hay historias, donde no hay pensamiento. Si surge un pensamiento limítate a observar cómo pasa. No es correcto ni equivocado. Sólo es un pensamiento; no tiene nada que ver con la verdad esencial de quien eres.

Podemos ayudarte

No te diremos lo que tienes que hacer. No presionamos, ni aconsejamos, ni recomendamos. Exploraremos juntos, haremos preguntas, te ofreceremos interpretaciones que tal vez puedan sorprenderte. Desafíaremos respetuosamente tus modelos mentales para que desarrolles una nueva mirada que te permita descubrir nuevas acciones y posibilidades. Y te acompañaremos en el diseño de acciones que te faciliten el logro de los resultados que tanto buscas y tanto te mereces.

Porqué nosotros

 

Lo que merezco

Cuando me permito lo que merezco, atraigo lo que necesito

Cuando eres consciente de lo que mereces, y por fin, te lo concedes, y aprendes a priorizarte un poco más a ti mismo, llegará lo que necesitas en realidad. No es magia, ni es el universo tejiendo sus leyes de atracción. Es nuestra propia voluntad para ser felices, para tomar las riendas de nuestra vida…

Empezaremos proponiéndote una pequeña reflexión… ¿Qué es lo crees que te mereces a día de hoy?

Puede que hayas pensado en un descanso. En permitirte que el tiempo discurra un poco más despacio para poder así apreciar todo lo que te rodea. Disfrutar del “aquí y ahora”, sin estrés, sin ansiedad.

Es posible que hayas pensado también “que mereces alguien que te quiera”, que te reconozcan un poco más. Sueles esforzarte mucho por los demás y no siempre ven todo aquello a lo que has llegado a renunciar.

Todos, en nuestro interior, sabemos qué es lo que merecemos. No obstante, el reconocerlo es algo que a veces nos cuesta porque pensamos que puede llegar a ser una actitud egoísta.

¿Cómo decir en voz alta cosas como “necesito que me quieran”, “merezco ser respetado/a”, “merezco tener libertad y tener las riendas de mi vida”? En realidad, basta con decírnoslo a nosotros mismos.

No debemos equivocarnos, porque priorizarnos un poco más no es una actitud egoísta. Es una necesidad vital, es poder crecer interiormente para ser felices.

Las actitudes limitantes

Muchos de nosotros solemos desarrollar a lo largo de nuestra vida muchas actitudes limitantes. Son creencias en ocasiones inculcadas durante nuestra infancia, o incluso desarrolladas posteriormente en base a determinadas experiencias.

Son esos pensamientos expresados en frases como “no valgo para nada”, “yo no soy capaz de hacer eso, fracasaré”, “¿Para qué intentarlo si siempre me salen las cosas mal?”…

Una infancia complicada con unos progenitores que nunca nos dieron seguridad, o incluso relaciones afectivas basadas en la manipulación emocional, suelen limitarnos casi de un modo determinante. Nos volvemos frágiles por dentro y vamos poco a poco, deshilachando nuestra autoestima.

Reestructura tus creencias. Tú eres más que tus experiencias, no eres quien te hizo daño o quien alzó muros para privarte de tu libertad. Mereces avanzar, mereces leer en tu interior y reconocer tu valía, tu capacidad para ser “apto” en la vida y sobre todo, feliz…

Lo que merezo, lo que necesito

Lo que merecemos y lo que necesitamos está tan unido como el eslabón de una cadena. Te pondremos un ejemplo: “Necesito a alguien que me quiera”. Es un deseo común. No obstante, empezaremos cambiando la palabra “NECESITO”, por “MEREZCO”.

Te mereces a alguien que sepa leer tus tristezas, alguien que atienda tus palabras, que sepa descifrar tus miedos y ser el eco de tus risas. ¿Por qué no? Al cambiar la palabra necesidad por merecer, eliminamos ese vínculo de apego tóxico que en ocasiones, desarrollamos en nuestras relaciones afectivas.

Si necesitamos algo para ser felices nos volvemos cautivos de nuestras propias emociones

Empieza por ti mismo/a. Sé tú la persona que quisieras tener a tu lado… La que merece caminar los pasos de tu vida. Al final, llegará alguien que se reflejará en ti. No obstante, empieza también con estas importantes dimensiones:

-Libérate de tus miedos.

-Disfruta de tu soledad, aprende a leer en tu interior, a empatizar más contigo a la vez que con los demás.

-Cultiva tu crecimiento personal, disfruta de tu presente, de lo que eres y de cómo eres.

-Aprende a ser feliz con humildad, desactivando el ego, madurando emocionalmente.

En cuanto te des a ti mismo todo aquello que mereces, convirtiéndote en la mejor versión de ti, llegará lo que necesitas.

Priorizarse a uno mismo no es ser egoísta

Muchas veces seguimos siendo prisioneros de esos pensamientos limitantes explicados al inicio. Hay quien encuentra su felicidad dándolo todo por los demás: cuidando, atendiendo, renunciando a ciertas cosas por los demás.

Es posible que nos educaran así. Ahora bien, siempre llega un momento en que hacemos balance y algo falla. Aparece el vacío, la frustración, el dolor emocional…

Como todo en esta vida, existe la armonía, la conjunción de tu espacio y mi espacio, de tus necesidades y nuestras necesidades. La vida en familia, en pareja o en cualquier contexto social, debe construirse mediante un adecuado equilibrio donde todos ganen y nadie pierda.

En el momento que hay pérdidas, dejamos de tener el control de nuestra vida, dejamos de ser protagonistas para convertirnos en actores secundarios.

Reflexiona durante un instante en estas breves ideas:

-Merezco un día de descanso, para mi mismo, en soledad. Esto me ofrecerá lo que necesito: pensar, liberarme del estrés y relativizar las cosas.

-Merezco ser feliz, tal vez sea el momento de “dejar ir” determinadas personas, o aspectos de mi vida. Ello me permitirá conseguir lo que necesito: una nueva oportunidad.

Todos merecemos dejar de ser cautivos del sufrimiento, de nuestras propias actitudes limitantes. Abre los ojos a tu interior, descifra tus necesidades, escucha tu voz. En el momento que te permitas lo que mereces, llegará lo que necesitas.

Te mereces la felicidad con mayúscula no lo olvide eres grande y complet@. No necesitamos a Nadie para que me de felicidad. Mejor comparto contigo mi felicidad y tu felicidad.

Es un texto que circula por Internet y nos ha encantado por su sencillez, su fuerza, y por el amor que desprende, y por eso hemos querido traerlo a este blog. Lamentamos no saber quien es el autor/autora del mismo. Sea quien sea, nuestro reconocimiento!

Si deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

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