¡Ay mujeres! ¡Mujeres tan Divinas!

Pareja, madre, esposa, trabajadora, amante, y todo esto manteniendo el equilibrio interno y externo… ¿Imposible? ¿Cúal es el problema? No te quieres, no sabes delegar, o te crees imprescondible. Busca una hora cada día para ti. Empieza por hacer esto y poco a poco comprenderás que para que tu mundo interior y tu mundo exterior se armonicen, la base es quererte de verdad y demostrarte cada día ese amor a ti misma, no con palabras, sino con hechos. ¿Hoy qué he hecho por mí? ¿Cómo me he demostrado mi amor? ¿Qué momentos me he dedicado a mi misma? Si eres capaz de interiorizar esto y de ponerlo en práctica has avanzado hacia el amor, y desde este día podrás compartir ese amor tan grande que tienes, pero ahora desde la abundancia del amor que sientes, no desde el desequilibrio del estrés y la sensación de carencia.

¡Ay mujeres! ¡Mujeres tan Divinas!