Un minuto para el absurdo IV

I.-

«¿Qué hace falta para alcanzar la Iluminación?», preguntaron los discípulos.

Y respondió el Maestro:

«Hay que averiguar qué es lo que cae en el agua y no produce ondas, se mueve entre los árboles y no hace ruido, atraviesa un prado y no mueve una sola brizna de hierba».

Después de reflexionar durante semanas, los discípulos se dieron por vencidos:

«¿Qué cosa es?»

«¿Cosa?», preguntó el Maestro.
« ¡No es ninguna cosa!»

«Entonces, ¿no es nada?»

«Ésa sería una forma de decirlo…»

«¿Y cómo podemos buscarlo?»

«¿He dicho yo que hubiera que buscarlo? Se puede encontrar, pero no se puede buscar.

Si se busca, no se encuentra».

II.-

En el transcurso de una cena, el Maestro oyó casualmente cómo una actriz hablaba acerca de los horóscopos.

Se acercó a ella y le preguntó:

«¿No creerá usted en la astrología… ?»

«Bueno…», respondió ella, «yo creo en todo un poco»

III.-

Alguien preguntó al Maestro si creía en la suerte.

«Por supuesto que sí», respondió él sonriendo irónicamente.

«De lo contrario, ¿cómo puede explicarse el éxito de aquellas personas que no le agradan a uno?»

IV.-

El Maestro era realmente despiadado con quienes se complacían en la autocompasión o en el resentimiento.

«Recibir un agravio», decía, «no significa nada, a menos que uno insista en recordarlo».

Anthony de Mello

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