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Un minuto para el absurdo IV

I.-

«¿Qué hace falta para alcanzar la Iluminación?», preguntaron los discípulos.

Y respondió el Maestro:

«Hay que averiguar qué es lo que cae en el agua y no produce ondas, se mueve entre los árboles y no hace ruido, atraviesa un prado y no mueve una sola brizna de hierba».

Después de reflexionar durante semanas, los discípulos se dieron por vencidos:

«¿Qué cosa es?»

«¿Cosa?», preguntó el Maestro.
« ¡No es ninguna cosa!»

«Entonces, ¿no es nada?»

«Ésa sería una forma de decirlo…»

«¿Y cómo podemos buscarlo?»

«¿He dicho yo que hubiera que buscarlo? Se puede encontrar, pero no se puede buscar.

Si se busca, no se encuentra».

II.-

En el transcurso de una cena, el Maestro oyó casualmente cómo una actriz hablaba acerca de los horóscopos.

Se acercó a ella y le preguntó:

«¿No creerá usted en la astrología… ?»

«Bueno…», respondió ella, «yo creo en todo un poco»

III.-

Alguien preguntó al Maestro si creía en la suerte.

«Por supuesto que sí», respondió él sonriendo irónicamente.

«De lo contrario, ¿cómo puede explicarse el éxito de aquellas personas que no le agradan a uno?»

IV.-

El Maestro era realmente despiadado con quienes se complacían en la autocompasión o en el resentimiento.

«Recibir un agravio», decía, «no significa nada, a menos que uno insista en recordarlo».

Anthony de Mello

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¿Usted recibió la iluminación?

Iluminación

Alguien vino a preguntarme algo. ¿Qué creen que fue? Me dijo: ¿Usted recibió la iluminación?

¿Qué creen que le respondí? ¡No importa!

¿Quieren una respuesta mejor? Mi respuesta sería: “¿Cómo podría yo saberlo? ¿Cómo podría saberlo usted? ¿Qué importa?”

¿Quieren saber una cosa? Si ustedes desean algo demasiado, están metidos en un gran problema.

¿Quieren saber otra cosa? Si yo hubiera obtenido la iluminación y ustedes me escucharan por ello, entonces estarían metidos en un gran problema.

¿Están dispuestos a que alguien que ha obtenido la iluminación les lave el cerebro? ¡Cualquiera puede lavarles el cerebro! ¿Qué importa que alguien haya o no haya logrado el despertar?

Pero vean: Queremos apoyarnos en alguien que nosotros creemos que ha llegado a la meta. Nos encanta oír que la gente llegó a la meta. Eso nos da esperanza ¿No es verdad? ¿Qué es lo que quieren esperar? ¿No es eso otra forma de deseo?

Ustedes quieren esperar algo mejor que lo que tienen ahora ¿no es así? Si no fuera así, no estarían esperando. Pero entonces olvidan que ustedes lo tienen todo ahora mismo, y no lo saben.

¿Por qué no concentrarse en el presente, en lugar de esperar algo mejor en el futuro?

¿Por qué no comprender el presente en lugar de olvidarlo y esperar del futuro? ¿No es el futuro, sencillamente otra trampa?

Anthony de Mello

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Despertar

Despertar

Espiritualidad significa despertar. La mayoría de las personas están dormidas, pero no lo saben. Nacen dormidas, viven dormidas, se casan dormidas, tienen hijos dormidas, mueren dormidas sin despertarse nunca. Nunca comprenden el encanto y la belleza de esto que llamamos la existencia humana.

Todos los místicos – católicos, cristianos, no cristianos, cualquiera que sea su teología, independientemente de su religión – afirman una cosa unánime: todo está bien. Aunque todo está hecho un desastre, todo está bien. Esto es sin duda, una extraña paradoja, pero lo trágico es que la mayoría de las personas nunca llegan a darse cuenta que todo está bien, porque están dormidas. Tienen una pesadilla.

El año pasado oí en la televisión española una historia sobre un caballero que llama a la puerta de la alcoba de su hijo y dice:

– Jaime, ¡Despierta!

Jaime responde:

– No quiero levantarme, papá. El padre grita:

Levántate, tienes que ir a la escuela.

– No quiero ir a la escuela. –

¿Por qué no?

– Por tres motivos: el primero, porque es aburridor; el segundo, porque los niños se burlan de mí; y el tercero, porque odio la escuela.

– Bien, voy a darte tres razones por las cuales DEBES ir a la escuela – replica el padre -: La primera es porque es tu deber; la segunda, porque tienes cuarenta y cinco años; y la tercera, porque eres el director.

¡Despierte usted, despierte! Ya está crecido. Está demasiado grande para estar dormido. ¡Despierte! Deje de jugar con sus juguetes.

La mayoría de las personas dicen que quieren abandonar el jardín infantil, pero no les crea. ¡No les crea! Lo único que quieren es remendar sus juguetes rotos. “Devuélvame a mi esposa. Devuélvame mi empleo. Devuélvame mi dinero. Devuélvame mi fama y mi éxito”.

Eso es lo que quieren; quieren que les cambien sus juguetes. Eso es todo. Hasta el mejor psicólogo le dirá que la gente realmente no quiere curarse. Lo que quiere es un alivio; una cura es dolorosa.

Despertarse es desagradable, usted lo sabe. Usted está placentera y confortablemente acostado, es irritante que lo despierten.

Ésa es la razón por la que un sabio no intentará despertar a la gente. Voy a ser sabio ahora y de ninguna manera intentaré despertarlo, si usted está dormido. Realmente, no es asunto mío aunque aveces le diga: ¡Despierte!

A mí me conviene hacer lo mío, danzar mi propia danza. Si a usted le aprovecha, ¡magnífico!; si no, que ¡lástima!. Como dicen los árabes:

“La naturaleza de la lluvia es la misma, pero hace que crezcan espinas en los pantanos y flores en los jardines”.

Anthony de Mello

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El arte de mirar (Dogen)

El arte de mirar

Si salimos en barco a alta mar y oteamos el horizonte desde un punto en que no se vea tierra, se percibe el horizonte redondo. Sin embargo, sabemos que no es así. Ni es redondo ni cuadrado el espacio del mar. Sus características inagotables no se reducen a estos dos adjetivos.

El mar, visto desde dentro por los peces, parecería un gran palacio; y visto desde arriba por los seres celestes, parecería una joya. Pero a los ojos del vigía es tan sólo un inmenso círculo. Lo mismo ocurre con todo. Tienen todas las cosas muchos aspectos, pero sólo los comprendemos en la medida en que nos hemos entrenado para percibirlos. Para conocer el aire familiar de todas las cosas no hay que quedarse, como con el ejemplo anterior del mar, tan sólo con su redondez o cuadratura. Y esto vale no sólo para lo que está lejos, sino para lo que tenemos a mano. Esto puede decirse hasta de una gota de agua.

Va nadando el pez y, por más que nade, no se acaba el agua. Va volando el pájaro y, por más que vuele, no toca el límite del cielo.

Pero el pez está siempre en su elemento en el agua, y el pájaro está siempre en su elemento en el aire, aunque según la necesidad naden o vuelen más o menos. En cada momento y en cada lugar están viviendo a fondo, empeñando su existencia toda en el presente. Pero el pájaro fuera del aire y el pez fuera del agua morirían. Agua y aire son su vida y su elemento.

También se puede decir que el nadar y el volar es lo que constituye la vida de peces y pájaros. O también que peces y pájaros son epifanía de la vida. Y así podríamos seguir sacando infinidad de conclusiones parecidas.

Pues bien, la relación entre ascesis e iluminación es algo semejante.

Si los pájaros o los peces, para volar o nadar, quisieran conocer primero las fronteras que limitan cielo y mar, no hallarían su camino ni en el aire ni en el agua, no podrían vivir.

Pero cuando uno se hace dueño de su propia vida en el presente, la vida cotidiana tal como es, se convierte en epifanía de lo absoluto.

Este camino, este espacio y este tiempo sobrepasan las distinciones de grande y pequeño, identidad y alteridad, antes y después.

Es lo que es, así, sin más.

De este modo, si aprendemos y realizamos el camino de la auténtica iluminación, captamos y nos apropiamos el secreto de cada enseñanza, descubrimos y cultivamos el sentido de cada entrenamiento ascético. Es como haber encontrado el elemento en que poder vivir.

Entrar por este camino es conectar con la realidad honda de todo

Por eso no es de extrañar que no acabe de aclararse hasta dónde llegan los límites de lo que se va conociendo al avanzar por ese camino. El que por este camino se obtenga un conocimiento no significa, sin más, que se pueda explicitar claramente en la conciencia. Aunque se manifieste la iluminación decisiva de pronto, cuando se cultiva la ascesis, no se sigue que la verdad más íntima a nosotros coincida con las manifestaciones de la realidad.

La epifanía del secreto de la realidad no se puede captar con meras afirmaciones.

El arte de mirar (Dogen). Texto escrito en 1233

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Iluminación: El reflejo de la luna en el agua (Dogen)

Iluminación

El logro de la iluminación es como el reflejo de la luna en el agua. Ni se humedece la luna ni se quiebra la sobrehaz de las aguas.

Grande es la luna, y amplio es el radio de sus rayos de luz, pero cabe toda en una gota de agua. Toda la luna y todo el cielo se contienen reflejados en cada gota de rocío.

No poner obstáculos a la iluminación es dejarse, sin más, ser reflejo, del mismo modo que la gota de rocío no impide que se reflejen en ella el cielo y la luna

La profundidad del agua pone de manifiesto la altura de la luna. Según lo grande o pequeño de la superficie del agua y según sea la luna creciente, llena o menguante, así varía el reflejo. Lo mismo pasa con la iluminación.

Quien no se ha ejercitado suficientemente en aprender con cuerpo y alma la enseñanza de la iluminación, cree que ya la domina. Quien se ha empapado de ella en cuerpo y alma se da cuenta de lo que le falta.

El arte de mirar. Dogen. Texto escrito en 1233

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Experiencia en la jungla

Experiencia en la jungla

La luz algún día te abrirá,

aunque tu vida sea ahora una jaula…

Con certeza el amor hará que estalles

en una desatada y floreciente nueva galaxia.

HAFIZ

Avanzada ya la noche

Avanzada ya la noche, en medio de la oscuridad, yaciendo sobre una estera extendida sobre el suelo de la choza de bambú, la lluvia se derrama sobre la selva y los insectos entretejen un millón de sonidos y ritmos. Yaciendo allí, en la sosegada paz de la rendición que ha sobrevenido pocas horas antes. Sin saber ni importar en qué momento ni de qué modo acaecerá la muerte inevitable.

Hay un desgarramiento, un ardiente dolor físico en el pecho, como si la caja torácica estuviera abriéndose; al mismo tiempo, hay un cosquilleo en la coronilla y la sensación de que la cúspide de la cabeza se despega como cuando se extrae una gorra muy ajustada. Hay paz, consentimiento, ningún temor. Se siente como una inmensa erupción o explosión o expansión que el cuerpo no puede contener. De la coronilla surge una oleada, un torbellino hacia no sé donde, hacia el infinito; mientras que mi corazón se expande en mi pecho y fuera de él, hasta que llena primero la selva, luego el mundo, después la galaxia.

La expansión del corazón… Presencia

La oleada de la cúspide de la cabeza se percibe, pero la atención no la sigue. Lo que sí se atiende es la expansión del corazón, porque con la expansión del corazón se expande también el «yo». Y me descubro en lo que en mi ignorancia, carente de términos o categorías, denomino Presencia; expresándose como Brillo, como luz, pero más clara y brillante, más allá de la luz. Ni blanca ni dorada, solo Brillo absoluto. Brillantemente Vivo, radiantemente Siendo Todo Lo Que Es.

Y hay un darse cuenta, realmente jocoso, de que la Presencia ha sido permanentemente consciente de «David», y es «chistoso » que «David» haya despertado lo suficiente como para percibirlo. Y hay la profunda comprensión de que nada, absolutamente nada importa. Todo cuanto jamás pensé o experimenté, o cuanto jamás podría llegar a pensar o experimentar, no es nada, un sueño; no importaba nada en absoluto. Todo era verdaderamente muy gracioso. Reí y lloré alternativamente durante horas, toda la noche, bajo la lluvia.

Tres palabras acerca de esta Presencia

En esta parte de esa experiencia en la jungla sabía tres cosas acerca de esta Presencia, acerca de Todo Lo Que Es. Tres cosas y, posteriormente, una cuarta. Las tres palabras que usaba en ese entonces eran:

Primero, que la Presencia está Viva. No es una nube inanimada o un campo energético de algún tipo; ni siquiera es algo vivo; es pura Vida, Viveza, Existencia.

Segundo, que es inteligencia. Está alerta, despierta y Consciente; es Saber. No es algo que sabe; es el Saber mismo.

Tercero, que su naturaleza, su esencia, es puro, insondable, interminable, incondicional Amor, Compasión, belleza, vertiéndose. En esta Presencia me hallé en un estado de desbordante gratitud, bienaventuranza, insondable Paz, Amor.

Meses después leí tres palabras sánscritas que tradicionalmente se emplean juntas con el fin de intentar expresar esta brillante Presencia, este Todo Lo Que Es: Sat, Chit y Ananda.

Sat: Ser. No un ser algo, no un algo que es; sino simplemente puro Ser en sí mismo; Soy-dad. Soy el que Soy. Lo que yo denomino «Vivo».

Chit: Conciencia. No conciencia de algo, sino la simple y pura Conciencia misma; Darse Cuenta. Lo que yo denomino «Inteligencia», saber.

Ananda: Bienaventuranza, Paz, Vertiéndose.

Permanezco en esta Presencia durante horas

Experimenté intensamente lo que calificaría de un «procesamiento» durante el cual sentí que revivía toda mi vida, deteniéndome allí donde había cuestiones irresueltas o asuntos inacabados: temas de la niñez, de las relaciones afectivas, antiguos dolores, pérdidas, penas…, los cuales, en buena parte, había trabajado extensamente durante múltiples años de terapia. Todos ellos fueron intensamente revividos, re-experimentados, completados y soltados. Cuando concluía uno, surgía otro. Esa noche se llegó a la resolución definitiva y a la conclusión de muchas viejas heridas que nunca antes había podido sanar.

La Presencia que se experimentó esa noche por primera vez, nunca jamás ha dejado de experimentarse desde entonces. Esta vida se vive a la Luz de la Presencia, siempre: ahora no puede no ser sentida. Esta sensación de Presencia, esta consciencia de Sat Chit Ananda, que es Brillo, es omnipresente. Tan pronto pareció expandirse el corazón fuera del pecho hasta llenar la galaxia, se apercibió la Presencia, que es Todo Lo Que Existe, como un inmenso Brillo, como Luz más allá de la luz.

Mis ojos estaban cerrados cuando sucedió esto, y el Brillo era infinito

Cuando abrí los ojos la jungla estaba oscura, tan negra como solo puede estarlo la profunda selva, protegida como está de toda luz, incluso del resplandor de la Luna y las estrellas, por el denso dosel de gigantescos árboles. Una vez con los ojos abiertos, el Brillo retrocedió hasta el trasfondo, pero aún seguía ahí, absolutamente brillante detrás de mi cabeza, aunque permitiendo que los ojos vieran la oscuridad que había ante ellos. Cuando mis ojos se cerraban, era como si el Brillo me llenara el cráneo; o aun más, como si no hubiera cabeza, ni cabaña de bambú, ni jungla, ni Tierra, ni nada que pudiera contener este Brillo que, en sí mismo, todo lo contiene y todo lo es.

Durante los primeros días y semanas este fenómeno distraía la atención y resultaba un tanto desconcertante. Siempre que los ojos estaban cerrados, había mucho más brillo que con ellos abiertos, incluso durante el día. Poder dormir bañado en este Brillo requirió de algunos ajustes; solo hay oscuridad por la noche y con los ojos abiertos, e incluso entonces aún permanece la luz detrás. Y el Brillo no es luz inerte; es Sat Chit Ananda, viviendo, respirando, consciente, amor compasión bienaventuranza vertiéndose.

No he hablado con mucha gente acerca del Brillo

Si eso hubiera sido todo cuanto sucedió esa noche quizá podría hablarse más de él. Pero a la vista de lo que sucedió unas horas después, el Brillo es simplemente lo que es, nada más. Me ha sido sugerido, por parte de aquellos que saben de estas cosas, que tiene que ver con la liberación de la energía kundalini.

No sé gran cosa acerca de la kundalini; y aparte de haber leído solo lo suficiente como para confirmar que lo sucedido parece encajar con su descripción, la verdad es que no es una cuestión relevante. Todo esto -las oleadas de energía, Sat Chit Ananda, el Brillo, el procesamiento y la sanación de antiguas heridas- no fueron más que experiencias. Maravillosas y bellas, pero experiencias al fin y al cabo, y por tanto, cosas del sueño, experiencias soñadas por un personaje del sueño; en definitiva, parte de «todo eso» que no es.

Hay una profunda gratitud por esta experiencia, por el Brillo. Es un permanente recordatorio y un profundo consuelo. Ha hecho que resulte imposible para la mente/cuerpo David caer jamás en el error conceptual de separar el mundo de la experiencia mística y de Sat Chit Ananda del mundo del cuerpo y la mente y los sentidos y los objetos. El Brillo no se encuentra en otro ámbito, accesible solamente bajo ciertas condiciones; está aquí, siempre, explotando en esta cabeza, afectando al funcionamiento visual de este organismo. Es un bello y asombroso don; una vez más, no buscado, no ganado, inmerecido.

Pero todas estas cosas no son todavía más que asuntos del sueño, y nada tienen que ver con la Comprensión.

David Carse

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Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Quinto: Creer que uno ha sido “elegido” por Dios

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Quinto: Creer que uno ha sido “elegido” por Dios

Muchas personas que estudian en escuelas esotéricas se sienten especiales y evolucionadas.  Sienten que Dios los ha conducido al lugar adecuado para su crecimiento y evolución;  que la información que va a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas que no están tan evolucionadas, porque no tienen la capacidad para entenderla o para darle un buen uso.

Esta presunción se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que nos hace pensar que somos privilegiados, especiales, elegidos, y que los demás están descarriados o perdidos en la vida.

Esta forma de arrogancia también se ven en las religiones que se sienten propietarias de Dios. Si uno no sigue su culto, está perdido.

En el Universo existe un solo Dios y es el mismo para Todos.  Los humanos inventan diferentes maneras de rendirle culto, crean dogmas y doctrinas, pero, en esencia, todos adoramos al mismo Dios.

Todos somos iguales antes los ojos de Dios.

Para Él… nadie está más adelante ni más atrás.  Nadie vale más ni menos.  Cualquier interpretación y clasificación como Ser especial corresponde al terreno del ego humano y no al terreno de lo divino.

Horacio Valsecia

Lo que dicen de nosotros…

Dios

Dios

Y el primer día de la semana, cuando llegaban a sus oídos los sonidos de las campanas del templo, uno de sus discípulos habló y dijo:

Maestro, por aquí oímos mucho hablar de Dios. ¿Qué nos dices de Dios y quien es Él, en realidad?

Y el profeta se puso en pie frente a ellos como un árbol joven, sin miedo a los vientos y a la tempestad, y contestó:

Pensad ahora, compañeros míos y amados amigos míos…

Pensad ahora, compañeros míos y amados amigos míos, en un corazón que contiene a todos vuestros corazones; en un amor que abarca todos vuestros amores; en un espíritu que envuelve a todos vuestros espíritus; en una voz que cubre a todas vuestras voces, y en un silencio más profundo que todos vuestros silencios, e intemporal.

Tratad ahora de percibir en lo más profundo de vuestro yo una belleza más encantadora que todas las cosas bellas; un canto más vasto que los cantos del mar y del bosque; una majestad sentada en un trono junto al cual Orión no es sino una tarima, y que ase un cetro en el que las Pléyades no son sino el resplandor de unas gotas de rocío.

Lo único que habéis buscado…

Lo único que habéis buscado siempre es sólo alimento y techo, un vestido y un báculo; buscad ahora a Aquel que no es ni un objetivo para vuestras flechas ni una cueva de piedra para protegeros de los elementos.

Y aun si mis palabras son una roca y un enigma, buscad para que vuestros corazones se abran, y para que vuestras preguntas puedan llevaros al amor y a la sabiduría del Altísimo, aquel a quien los hombres llaman Dios.

Y los discípulos permanecieron silenciosos y había perplejidad en sus corazones; y Almustafá sintió compasión de ellos, y los miró con ternura, y dijo:

Ahora, no hablemos ya de Dios Padre

Ahora, no hablemos ya de Dios Padre. Hablemos, mejor, dé los dioses, es decir, de vuestros vecinos y de vuestros hermanos, de los elementos que se agitan alrededor de vuestras casas y en vuestros campos.

Os gustaría elevaros hasta las nubes y las consideraríais altas; y os gustaría pasar sobre el vasto mar, y a esto le llamaríais distancia. Pero yo os digo que, cuando sembráis una semilla en la tierra, alcanzáis una altura mayor; y que cuando elogiáis la belleza de la mañana y saludáis a vuestro vecino, cruzáis un mar mayor.

A menudo cantáis a Dios, el Infinito, y sin embargo, en realidad no oís la canción.

Quisiera yo que escucharais a las aves canoras, y a las hojas que abandonan la rama al pasar el viento, y no olvidéis, amigos míos, que estas hojas sólo cantan cuando están separadas de la rama.

Nuevamente os conjuro a que no habléis tanto de Dios, que es vuestro Todo, sino que tratéis de hablar de vosotros, y de comprenderos unos a otros, vecinos a vecinos, de dios a dios.

¿Quién dará alimento a los polluelos que están en el nido, si el ave madre vuela por los cielos?

Porque, ¿quién dará alimento a los polluelos que están en el nido, si el ave madre vuela por los cielos?.¿ Y qué anémona de los campos será fecundada, a menos que se una a ella una abeja procedente de otra anémona?

Es sólo cuando estáis perdidos en vuestro pequeño yo cuando buscáis el cielo al que llamáis Dios. Quisiera yo que encontrarais caminos hacia vuestros egos más vastos; que fueseis menos perezosos y pavimentarais los caminos… Marineros míos y amigos míos, sería más sensato hablar menos de Dios, al que no podemos comprender, y que habláramos más de unos y otros, de nosotros mismos, a ‘los que acaso podamos comprender. Sin embargo, por ahora quisiera que comprendierais que somos el aliento y la fragancia de Dios. Somos Dios, en la hoja, en la flor, y, a veces, en el fruto.

Khalil Gibran

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Aprende de tu mente subconsciente

Amor e igualdad

Amor e igualdad

Mi pobre amigo, si supieras que la Pobreza que te produce tantas penalidades es precisamente la que revela el conocimiento de la Justicia y la comprensión de la Vida, te sentirías contento con tu suerte.

He dicho conocimiento de la Justicia: porque el rico está demasiado atareado en amasar una fortuna, para buscar este conocimiento.

Y también he dicho comprensión de la Vida: porque el fuerte está demasiado ansioso y afanoso por conquistar poder y gloria, para seguir el camino recto de la verdad.

Así, pues, regocíjate, mi pobre amigo, porque tú eres la boca de la Justicia y el libro de la  vida. Alégrate, porque eres la fuente de la virtud de quienes te gobiernan y el pilar firme de la integridad de quienes te guían.

Si fueras capaz de ver, mi atribulado amigo, que la desventura que te ha postrado en la vida es cabalmente el poder que ilumina tu corazón y rescata tu alma de la sima del desprecio para elevarla al trono de la reverencia, estarías contento con tu sino y lo considerarías un patrimonio para instruirte y hacerte sabio.

Porque la vida es una cadena formada de numerosos y heterogéneos eslabones. La amargura es el vínculo de oro entre la sumisión al estado presente y la esperanza prometida del futuro. Es la aurora entre sueño y despertar.

Compañero mío que estás necesitado, la Pobreza sirve para acreditar la nobleza del espíritu, en tanto que la riqueza pone en evidencia su perversidad. El dolor suaviza los senti mientos y la Alegría cura el corazón herido. Cuando se acaba con el Dolor y la Pobreza, el espíritu del hombre queda como una tabla rasa en que no hay nada escrito, como no sean las señales del egoísmo y la codicia.

Acuérdate de que la Divinidad es el yo verdadero del Hombre. No puede venderse por oro ni puede almacenarse y amontonarse como las riquezas del mundo de hoy. El hombre rico se ha despojado de su Divinidad y se ha aferrado a su oro. Y los jóvenes de hoy han olvidado su Divinidad y se han entregado a la licencia y al placer.

Mi pobre amado, la hora que pasas con tu esposa y tus hijos, cuando vuelves del trabajo a tu hogar, es el tesoro más preciado que pueden poseer las familias humanas; es el emblema de la felicidad, que será el patrimonio de las generaciones venideras.

En cambio, la vida que disipa el rico al amasar su oro no es en realidad sino la de los gusanos en la tumba. Es señal de miedo.

Las lágrimas que viertes, mi atribulado amigo, son más puras que la carcajada del que trata de olvidar, y más dulces que el sarcasmo del que te desprecia. Esas lágrimas limpian el corazón de la plaga del odio, y enseñan al hombre a compartir el dolor de los abatidos por la tristeza. Son las lágrimas del Nazareno.

La fuerza que estás sembrando para el rico, la cosecharás en el tiempo venidero, porque todas las cosas revierten a su fuente, según la Ley de la Naturaleza.

Y el dolor que te ha cabido en suerte se tornará en alegría por la voluntad de los Cielos.

Y las generaciones venideras aprenderán del Dolor y la Pobreza una lección de Amor e Igualdad.

Khalil Gibran

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La flecha de la verdad

Si lo sabes…

Si te ha atravesado la flecha de la verdad y lo sabes, si has tenido esta experiencia, entonces también conoces los pensamientos arrogantes que pueden surgir: “Bueno, sé que soy uno con la Verdad, entonces, ¿quién queda ahí para mantener la vigilancia?” Probablemente te has dicho esto, ¿correcto? Y entonces, de repente, vuelven el sufrimiento y el lamento: “¡Lo he perdido! ¿Cómo ha podido ocurrir?”. La vigilancia corrige la percepción y la experiencia de perder lo que no puede ser perdido.

Simplemente espera y ve

No estoy hablando de esfuerzo. No estoy hablando de que la vigilancia sea un hacer. Estoy hablando de ser vigilancia y de reconocer que es natural serlo. Eres pura conciencia. La conciencia se mantiene vigilante de manera natural, lo hace hacia sí misma, y en realidad siempre es consciente de sí misma.

Descansa en la vigilancia y ve. Simplemente espera y ve. Ve cuál es el destino del cuerpo. Ve cuál es el impulso de esta vida. Habrá objetos que pasarán ante el altar de la vigilancia: deja que pasen como nubes. Las nubes no son un problema, ciertamente no lo son desde el punto de vista del cielo.

Tú eres el cielo. No eres una entidad que está mirando al cielo. Eres el cielo mirando a la entidad aparente.

No uso la palabra practicar cuando hablo de vigilancia. Estoy hablando de ser vigilancia. Sé ello ahora. Tú ya eres eso. Reconócete como tal, y mantente vigilante a tu verdadera naturaleza.

Sin buscar nada, ve

Después ve. Sin buscar nada, ve. En la cultura occidental se nos educa para saber lo que vendrá a continuación y para intentar conformarlo en función de nuestros deseos. Por eso hay tanto sufrimiento, porque tratamos de forzar la vida para que encaje con un concepto particular. Después buscamos a quien esté de acuerdo con ese concepto y luchamos contra quien esté en desacuerdo con él. Pero aunque salgamos victoriosos de nuestra lucha, nos sentimos insatisfechos, sin plenitud.

“Esperar y ver” no significa necesariamente que te quedes sentado en el sofá y no te muevas más ni tampoco que te levantes del sofá y te muevas. Es mucho más profundo que eso. Una vida activa puede ser vivida en actitud vigilante, y también una vida inactiva puede ser vivida de la misma manera.

Habrá muchas comprensiones. Habrá muchas revelaciones y experiencias cada vez más profundas. Y, en medio de todo ello, mantente vigilante a lo que no se ha movido, a lo que siempre ha sido pleno, radiante e impoluto. Las comprensiones serán aún más profundas. Disfrútalas cuando vengan, diles adiós al pasar y mantente vigilante a lo que no se ha movido, a lo que no se ha desvanecido en la experiencia de pérdida, a lo que no ha aumentado con la experiencia de ganancia.

Sé vigilancia

Sé vigilancia. La alegría más profunda de la experiencia humana es mantenerse vigilante. No es una tarea. Es pura dicha. La muerte no es el enemigo. El miedo a la muerte es el adversario. Es el resultado de haberte identificado erróneamente como una entidad particular. Tu verdadera identificación es el cielo del Ser.

Gangaji

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La vigilancia

La vigilancia

La llamada a una rendición más profunda. Muchas personas afortunadas y agraciadas han podido gustar o tener un vislumbre de lo inmortal, del Ser eterno. A partir de esa experiencia surge la pregunta: “¿Qué viene ahora?” O,”¿qué debería hacer ahora?” “¿Qué debería hacer con esto?” “¿Qué hago con esto?” Estas preguntas indican que se necesita una rendición más profunda. Siempre hay una invitación a ello. Esta capitulación es vigilancia.

A menudo no se entiende qué es la vigilancia. Generalmente, lo que se considera vigilancia es una cuidadosa supervisión o seguimiento por parte del superego. Estoy seguro de que eres consciente de este tipo de revisión: ¡Oh!, no debería haberlo hecho así. Debería haberlo dicho de otro modo. No debería haber pensado eso. Debería haberme rendido. Esta supervisión o monitorización no es vigilancia, sino una imitación de la vigilancia.

Vigilancia viene de la palabra “vigilia”, que significa “guardar vigilia”. Guardar vigilia es un tipo de adoración. La vigilancia es una vigilia sagrada, serena y pacífica ante la llama de la Verdad.

Mantén la vigilia

Mantén la vigilia mientras quepa la posibilidad de que percibas a alguien separado de la Verdad, mientras sigas desactivando los viejos deseos, mientras quede un aliento en tu cuerpo. Asumiendo que es probable -o, al menos, posible- que te percibas separado de la Verdad, tienes la oportunidad de mantenerte vigilante ante Su llama. Si te mantienes muy alerta descubrirás que no estás separado de Ella. ¿Y qué viene después de eso? Una vigilancia aún más profunda, descubrimientos más internos. El verdadero descubrimiento no tiene fin.

Lo que sí podría acabar es tu preocupación por quien creías ser: tu cuerpo, tus pensamientos y tus emociones. De hecho, la preocupación sólo continúa mientras sigues alimentándola.

Nutre tu cuerpo. Hacerlo no es gran cosa. Pero sustentar tus pensamientos sí que es muy importante y tus emociones, muy relevante.

Deja de alimentar tus pensamientos y emociones, contempla lo que no necesita ser nutrido para existir. Mantente vigilante a eso. Ríndete a ello.

Gangaji

Podemos ayudarte

¿Deseas limpiar de tu alma las sensaciones de culpa y preocupación? ¿Necesitas aprender las lecciones del pasado y  establecer nuevos retos y objetivos? Si de una vez por todas has decidido poner todo tu Ser a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

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La elección es tuya

La elección

Después de siglos de contar la historia de la separación de Dios, parece que esa narración no ha sido elegida por nadie. Aparenta eso, pero no es así. Simplemente has seguido escogiendo el relato trasmitido por tus antepasados, por tus vidas pasadas, por tus errores y deseos anteriores. Pero lo que tú eres es aquello que está más allá de cualquier elección.

La elección reside en nuestra capacidad mental de negar esta verdad o aceptar. Esta elección es el libre albedrío: la libertad de elegir. No tienes libre albedrío con respecto a quién eres. Eres eso plena y completamente. Pero tienes libre albedrío con relación a los poderes de la mente y de la imaginación. Puedes actuar como si no fueras quien eres. Actuar como si casi lo fueras, pero no del todo. Puedes llevar a cabo todo tipo de variaciones y permutaciones al elegir o negar quien eres.

El juego es limitado

Has jugado a esto durante siglos y, por fin, acabas cansándote de jugar, porque este juego es limitado. A pesar de todo su despliegue, a pesar de toda su belleza, a pesar de todo su dolor, el juego es limitado porque se basa en la suposición de que, de algún modo, estás separado de la Verdad, de la comprensión, del amor, de Dios. Todo el juego se basa en la suposición de la separación, y esta presunción raras veces se investiga. Se cree que esta hipótesis es real, y a partir de ese momento el juego se complica mucho.

Te invito a ver quién está jugando en realidad. De manera natural, tú eres conciencia. Lo que llamamos “Dios” es conciencia suprema. Eres uno con Dios de manera natural. Eres la Verdad de manera natural. Todo el resto no natural. Es posible que sea normal, pero no natural. Puede que sea habitual, pero no es natural. Incluso el juego tiene su propósito, porque al creer en el juego y en la normalidad no natural que lo caracteriza, cabe la oportunidad de que te imagines perdido, de que experimentes el dolor y el sufrimiento de estar extraviado, de estar expulsado, de estar separado de Dios. Entonces, esa imaginación, ese juego con todo su dolor, puede generar el anhelo de reunirse con la Verdad en toda su gloria.

Si descubres que das por sentada la verdad de que eres conciencia, de que eres uno con Dios, de que eres la Verdad, ese dar por sentado es una especie de trance o estado de sueño en el que un día imaginarás que estás separado, que estás perdido, y la búsqueda comenzará de nuevo.

Nadie está perdido

No encontrarás a nadie. Nadie está perdido. La persona perdida fue fabricada en la mente para que comenzara el juego. Si has tomado la resolución de investigar intensamente de manera fresca y completa, en lugar de seguir durmiendo y creyendo en la supuesta separación, entonces te encontrarás a ti mismo como esa misma conciencia en la que jugador, buscador, unión y separación aparecen y desaparecen.

Gangaji

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Carta astral

 

La iluminación y el cuento de los diez hombres necios

La iluminación no es un Conocimiento que tenga que ser adquirido, de manera que, al adquirirlo, uno pueda obtener la felicidad. Es la propia visión ignorante de uno lo que uno debe abandonar. El Sí mismo que usted busca conocer es verdaderamente usted mismo. Su supuesta ignorancia le causa a usted una innecesaria aflicción, como la de los diez hombres necios que lamentaban la «perdida» del décimo hombre que nunca se había perdido.

Diez hombres vadeaban un arroyo

Los diez hombres necios de la parábola vadeaban un arroyo y, al alcanzar la otra orilla, querían asegurarse de que todos ellos habían cruzado a salvo la corriente. Uno de los diez comenzó a contar, pero al contar a los otros se excluyó a sí mismo de la cuenta. «Yo veo solo nueve; ciertamente, hemos perdido a uno. ¿Quién puede ser?» dijo. «¿Contaste correctamente?» preguntó otro, e hizo el recuento él mismo. Pero, él también, contó solo nueve.

Uno detrás de otro, cada uno de los diez, contó solo nueve, olvidándose de sí mismo. «Nosotros somos solo nueve», acordaron todos; «¿pero quién es el que falta?», se preguntaban. Todo esfuerzo que hicieron para descubrir al individuo «que faltaba», fracasó. «Quienquiera que sea se ha ahogado», dijo el más sentimental de los diez necios, «le hemos perdido». Al decir esto, estalló en lagrimas, y los nueve restantes le siguieron.

El viajero compasivo

Viéndoles llorar a la orilla del río, un compasivo viajero les preguntó la causa. Ellos contaron lo que había ocurrido, y dijeron que incluso después de contarse varias veces, no pudieron encontrar más que nueve. Al oír la historia, pero viendo a los diez ante él, el viajero adivinó lo que había pasado.

Para hacerles saber por sí mismos que eran realmente diez, y que todos ellos habían salido ilesos de la travesía, el viajero les dijo, «Que cada uno de vosotros cuente por sí mismo, pero uno detrás de otro en serie, uno, dos, tres y así sucesivamente, mientras que yo os daré a cada uno una bofetada de manera que todos vosotros podáis estar seguros de haber sido incluidos en el recuento, e incluidos solo una vez. Entonces el décimo hombre “perdido” será encontrado». Al escuchar esto, ellos se alegraron ante la perspectiva de encontrar a su camarada «perdido» y aceptaron el método sugerido por el viajero.

Mientras el buen viajero daba una bofetada a cada uno de los diez en fila, el que recibía la bofetada se contaba en voz alta. «Diez» dijo el último hombre cuando recibió la última bofetada en la fila. Perplejos, se miraron unos a otros, «Nosotros somos diez» dijeron con una sola voz y agradecieron al viajero haber eliminado su aflicción.

¿De dónde fue traído el décimo hombre?

Esa es la parábola. ¿De donde fue traído el décimo hombre? ¿Se había perdido nunca? Al saber que había estado allí todo el tiempo, ¿aprendieron ellos algo nuevo? La causa de su aflicción no era la perdida real de ninguno de los diez, era su propia ignorancia, o más bien su mera suposición de que uno de ellos se había perdido —(aunque ellos no podían encontrar quién era)— debido a que contaban solo nueve.

Iluminación. ¿Quién pone las limitaciones?

Tal es también el caso con usted. Verdaderamente no hay ninguna causa para que usted sea miserable e infeliz. Usted mismo impone limitaciones a su verdadera naturaleza de Ser infinito, y entonces llora porque usted es solo una criatura finita. Entonces usted emprende esta o aquella práctica para trascender las limitaciones no-existentes. Pero si su práctica misma asume la existencia de las limitaciones, ¿cómo puede ella ayudarle a trascenderlas?

Por consiguiente, yo digo, sepa que usted es el Ser puro e infinito, el Sí mismo Absoluto. Usted es siempre ese Sí mismo y nada sino ese Sí mismo. Así pues, usted no puede ser nunca realmente ignorante del Sí mismo; su ignorancia es meramente una ignorancia en apariencia, como la ignorancia de los diez necios sobre el décimo hombre «perdido». Es esta ignorancia la que les causaba la aflicción.

Sepa entonces que el verdadero Conocimiento no le crea un Ser nuevo, sino que solo elimina su «ignorancia ignorante». La Felicidad no es agregada a su naturaleza, sino que simplemente se revela como su Estado natural y verdadero, Eterno e Imperecedero. La única vía para librarse de su aflicción es Conocer y SER el Sí mismo. ¿Cómo puede ser esto inalcanzable?

Bhagavan Sri Ramana

Podemos ayudarte

No te diremos lo que tienes que hacer. No presionamos, ni aconsejamos, ni recomendamos. Exploraremos juntos, haremos preguntas, te ofreceremos interpretaciones que tal vez puedan sorprenderte. Desafíaremos respetuosamente tus modelos mentales para que desarrolles una nueva mirada que te permita descubrir nuevas acciones y posibilidades. Y te acompañaremos en el diseño de acciones que te faciliten el logro de los resultados que tanto buscas y tanto te mereces.

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Cuando sin dejar de soñar a lo grande

abandones a su suerte los deseos que surgen en ti

y aceptes las cosas tal como son,

conocerás la experiencia de la paz interior.

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ni por el éxito ni por la desgracia,

cuando ni busques ni te cierres al placer,

y sientas tus emociones sosegadas,

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cuando seas indiferente a la victoria y al fracaso,

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¿Deseas limpiar de tu alma las sensaciones de culpa y preocupación? ¿Necesitas aprender las lecciones del pasado y  establecer nuevos retos y objetivos? Si de una vez por todas has decido poner todo tu Ser a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

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¿Alguna vez has intentado silenciar tus pensamientos?

¿Alguna vez has intentado silenciar tus pensamientos? Si lo has hecho, habrás comprobado que, generalmente, sólo terminas pensando en pensar menos. Lo que sí puedes hacer es silenciar el impacto de tus pensamientos al instante. Para ello, simplemente, deja que la consciencia de los pensamientos fluya desde tu Corazón. En breve los pensamientos desaparecerán de tu consciencia.

Cuando tu consciencia se llene por completo con la experiencia de percibir la realidad desde el Corazón, ya no percibirás tus pensamientos, aunque continúen surgiendo. La experiencia es como ver por primera vez el océano o el Gran Cañón: Tu mente se quedará muda porque estarás demasiado ocupado observando la grandeza de la realidad como para notar tus pequeños pensamientos. El momento presente y sus dimensiones puede ser una experiencia aun más grandiosa que ver por primera vez el océano cuando tiene lugar la experiencia de ver la realidad a través de tu Corazón.

Ejercicio

Permite que tu consciencia fluya desde tu Corazón hacia todo lo que te acontece en este momento. A diferencia de la mente, que sólo puede pensar en una cosa a la vez, la consciencia que fluye por el Corazón puede abarcara un sinfín de sensaciones, pensamientos, vistas, sonidos y energías sutiles. Con la consciencia fluyendo desde tu corazón, nota lo que ves, oyes y sientes en tu cuerpo.

Ahora, incluye también el flujo de ideas, sentimientos e impulsos. Suma todos los modos sutiles y energéticos de percibir que seas capaz de sentir. Incluyendo la simple presencia del tiempo y espacio ilimitado. Permite que el flujo de consciencia alcance a cada uno de éstos y más allá.

Siempre que la consciencia fluya principalmente a través de tu Corazón, notarás que puedes incluir mucho más en tu consciencia que de costumbre.

Nirmala

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¿Deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo colocar el amor en el centro de tu Vida? ¿Quieres poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños? Podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

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