Sanar el chakra Vishuddha: Del Camino Omega al Camino Alfa

Sanar el chakra Vishuddha: Del Camino Omega al Camino Alfa

Camino omega

Cuando Vishuddha es disfuncional lo notaremos con resfriados y dolores de garganta frecuentes, glándulas inflamadas, dolores de cuello y problemas dentales. El hipertiroidismo (pérdida excesiva de peso, nerviosismo, trastornos en el sueño…) y el hipotiroidismo (aumento de peso, letargia, desánimo, desecamiento de la piel y el pelo…) son también síntomas físicos de la disfunción del quinto chakra.

Desde un punto de vista psicológico y emocional, el bloqueo en el quinto chakra se traduce en una incomunicación entre la mente y el cuerpo. El camino omega nos habla de un funcionamiento inarmónico y de una hipofunción, que se produce cuando el vórtice gira a una velocidad excesiva.

Cuando Vishuddha está cerrado: el amurallado

Cuando el chakra está cerrado o se mueve muy lentamente también se produce una dificultad para mostrar el Ser, para manifestarse, aunque la consecuencia sería la contraria. La timidez, la retracción y el silencio son las características del quinto chakra cerrado. La incapacidad para expresar lo que se siente y el tartamudeo son también rasgos del bloqueo en el quinto chakra.

La inseguridad y el miedo al juicio ajeno provocan esta actitud de silencio. Pero es un silencio en el que la persona no se comunica con su Ser, sino al contrario, enjuicia a los que sí se comunican. Además, la persona se hace enormemente influenciable y queda a merced de las opiniones ajenas. Llega a perderse muchas veces, porque no sabe lo que quiere ni lo que siente, ya que no tiene acceso a su propia voz interna ni confía en su intuición.

La rigidez es otra característica de Vishuddha cerrado, que se manifiesta físicamente en forma de dolores cervicales, de hombros y cuello, y emocionalmente a través de actitudes intolerantes. Las personas con el quinto chakra cerrado a menudo están condenadas a la no existencia.

Si paso desapercibido estoy seguro

El origen puede haber sido una agresión física o psicológica que se traduce en un bloqueo. La expresión «si paso desapercibido, estoy seguro» resume la decisión que toma la persona cuando opta de manera inconsciente por cerrar el quinto chakra. Y la consecuencia es una afluencia de personas que no le tienen en cuenta, que le exigen sin darle nada a cambio y que no le permiten desfallecer o fallar en sus funciones de dador eterno. Cuando la persona se da cuenta de la injusticia, sale huyendo sin aclarar su posición ni su punto de vista.

El quinto chakra cerrado halla su máxima expresión en el arquetipo del amurallado. Construimos una muralla a nuestro alrededor cuando hemos sido víctimas de cualquier tipo de abuso. La muralla impide que se exprese nuestro dolor, nuestra tristeza y nuestra ira.

Un abuso, especialmente acaecido en una edad temprana y no procesado, genera en el niño vergüenza y miedo, y por tanto el chiquillo vive impelido a ocultar sus sentimientos. Algunos logran canalizar su ira y su dolor a través del arte, de la creatividad o el trabajo con las manos, pero muchos de ellos dejan que se estanquen y su relación con el mundo se fundamentará en el silencio y la tristeza.

A veces el arquetipo del amurallado expresa parte de lo que siente a través de bromas o utilizando la ironía. Suele ser muy propio de estas personas no hablar nunca de lo que sienten o incluso no hablar en absoluto, ni siquiera de lo que piensan; pero si se ven obligados a hacerlo en determinadas ocasiones, emitirán únicamente preguntas a los demás u optarán por contar chistes para desviar la atención y no tener nunca que mojarse.

Puede ser que elijan las drogas, el tabaco y el alcohol para amortiguar sus sentimientos de dolor, rabia, ira y tristezas no digeridas

La inexpresividad les caracteriza. No expresan lo que sienten o piensan, ni de forma hablada ni de forma creativa, y normalmente se produce una avaricia en todo y con todo lo que les rodea. El amurallado es avaro en palabras, en creatividad, en dinero, en tiempo. Es tan cuidadoso con sus cosas que en ocasiones resulta enfermizo. Un amurallado patológico acaba haciéndose paranoico en su retención y avaricia energética, y termina empobrecido, convertido en un muerto viviente. Es pobre en tanto en cuanto la riqueza procede del intercambio, de compartir, de la comunicación, de la entrega.

Se aferra al dolor a toda costa y bajo ningún concepto mostrará su vulnerabilidad al mundo. Tiene pánico al rechazo o al castigo y por eso se cierra en banda; puede llegar a mentir si es necesario, lo que termina de matarle.

Su drama puede proceder de la sensación de no haber sido visto ni escuchado en relación con sus necesidades y de percibir su entorno con suma desconfianza: se siente rodeado de hostilidad por doquier, ni siquiera es capaz de pedir ayuda. Y esa sensación de no existencia puede proyectarse en su vida a través de las relaciones que establezca, en la medida en la que los demás habrán de sacarle sus sentimientos e informaciones con sacacorchos; seguramente acabarán por ignorar su presencia en las relaciones.

Canalizar el dolor

El amurallado empieza a destruir su muralla y a abrirse a través de la canalización de su dolor en el arte, es decir, a través de la creatividad: escribir un diario con hechos y sentimientos, pintar, esculpir, cantar son vías adecuadas para acabar con la muralla. También a través del cariño y la paciencia de quienes le rodean, especialmente si se trata de un niño. Si es un adulto, las personas de su entorno deberán acotarle, es decir, no permitirle que se libre de expresarse, preguntarle directamente o pactar con él (esto es efectivo en relaciones de pareja, de amistad o terapéuticas).

A veces estas personas se abren a expresar su dolor porque acaece un acontecimiento que les desborda: la muerte de un ser querido, una ruptura de pareja, la pérdida repentina de un empleo… Esta desestabilización puede ser el desencadenante de la expresión de su llanto, algo que les empezará a sanar. Una psicoterapia podría ser de gran utilidad para este tipo de personas, aunque será difícil que accedan (siempre habrá una excusa: dinero, tiempo, lejanía geográfica…).

En el momento en que empiezan a asumir el reto de expresar el dolor, los miedos comienzan a diluirse y a resolverse las dudas, para pasar a asumir la responsabilidad de expresar cómo se sienten y qué desean en la vida.

Cuando está demasiado abierto: la cotorra

En las personas en las que la energía está desequilibrada porque el chakra gira demasiado deprisa, se pueden dar distintos síntomas. La diarrea verbal es una de ellas: personas que no escuchan nunca y hablan, literalmente, por los codos. El chismorreo es otra actitud del quinto chakra inarmónico, o acallar a gritos las opiniones ajenas. El dogmatismo, la arrogancia y la dureza en los juicios son otros rasgos más del desequilibrio en la garganta. También puede provocar la irreflexión sobre los propios sentimientos y la expresión de emociones acumuladas a través de acciones inconscientes e imprevisibles. Igualmente son rasgos de Vishuddha en desequilibrio la falta de transparencia, el disimulo con toda suerte de palabras y gestos, el discurso intelectual y frío evitando continuamente los sentimientos, así como el lenguaje discutidor, hiriente, grosero, carente de emoción, y la imprudencia verbal o la indiscreción.

El modelo de la cotorra sería el más representativo de esta disfunción del quinto chakra. Porque cuando Vishuddha está demasiado abierto la persona malgasta su energía expresando todo menos quien realmente es; de esta manera, se aleja de su Divina Presencia y se agota. La causa vuelve a ser un sentimiento de soledad profunda en su infancia que ha decidido paliar «haciendo». Expresar se traduce en actuar. La diarrea verbal se relaciona con hiperactividad. Es muy frecuente la correlación entre una persona que habla mucho y las pérdidas económicas. Estos individuos suelen ganarse la vida bien, pero suelen tener también grandes gastos. Éstos ilustran cómo malgastan su luz hablando de asuntos sin importancia, que no hacen más que enredarles en su propio laberinto mental, el cual les atrapa y les deja completamente extenuados.

Camino alfa: el mago

El camino alfa del quinto chakra nos permite expresar claramente y sin miedo nuestros sentimientos, pensamientos y conocimientos. La misma claridad expresa nuestra luz y nuestra sombra. Vishuddha en armonía nos conduce a la sinceridad con uno mismo y con los demás.

Por otro lado, Vishuddha en armonía nos permite alcanzar el «habla correcta,» defender nuestra verdad y utilizar el habla sanadora, transmitiendo amor y siendo el vehículo de nuestro Ser. Además, la forma de expresarnos será clara y concisa, aunque recurrente, capaz de comunicar la intención de lo que deseemos decir.

Somos capaces de hablar en el momento oportuno y de callar cuando sea necesario, sabiendo escuchar al otro con el corazón y la comprensión interior.

No nos dejamos arrastrar por cometarios y opiniones ajenas y sabemos conservar la libertad, la independencia y la autodeterminación, que evitan que nos embarquemos en discusiones absurdas o que vendamos nuestra posición en aras de ser aceptados por los otros. Además, huimos de la emisión de críticas y de juicios. Podemos compartir de forma creativa lo que somos a través de múltiples facetas de la creatividad y buscamos la renovación constante de nuestra verdad.

Vishuddha abierto y equilibrado nos remite a nuestra voz interior, la de nuestro Ser, que es la que nos guía, comunicándose con todo lo creado. Con esa voz nos habla cada día el universo utilizando un lenguaje simbólico. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nuestros sueños y nuestra vigilia tienen un significado para nuestro Ser. Vishuddha abierto no sólo nos permite entender el lenguaje de nuestro Ser, sino entregarnos a esta guía con plena confianza.

Partiendo de nuestra independencia interior y de la manifestación de todo nuestro Ser nace en nosotros una profunda alegría y nos sentimos plenos y libres.

Hacer magia

El quinto chakra funcional halla su representación simbólica en el arquetipo del mago. Quien habla desde su Ser asume la responsabilidad de lo que dice y cómo lo dice. Hace magia, porque la comunicación es un proceso transformador de una idea en un propósito firme y en una creación.

El mago no critica ni juzga ni murmura. Sabe que su espíritu sufre cuando miente, engaña o distorsiona la realidad, y se cuida mucho de herir a los demás con sus mensajes. Es sincero y comprometido con su palabra, porque sabe la importancia que ésta tiene y su poder curativo.

FORMAS DE SANAR EL CHAKRA VISHUDDHA

La mejor forma de armonizar Vishuddha es siguiendo el consejo de Simon & Garfunkel: escuchar el sonido del silencio. El budismo insiste sabiamente en que para llenarse hay primero que vaciarse. Para escuchar nuestra voz interna es necesario, antes de nada, permanecer en silencio: parar nuestra mente. Sería conveniente hacerlo regularmente, al menos cinco o diez minutos todos los días.

Otra forma de abrir y armonizar nuestro quinto chakra es reflexionar sobre nuestra vida, de forma diaria, escribiendo en un cuaderno lo que nos ocurre y cómo nos sentimos. O tumbarse sobre la hierba y contemplar el éter dirigiendo la mirada al cielo azul; si aguzamos la vista podemos ver sus moléculas chispeantes. O contemplar la luz de la luna sobre un lago o sobre el mar.

Es muy recomendable colocar las gemas y cristales indicados para este chakra (turquesa, aguamarina, lapislázuli, zafiro, calcedonia, celestina) en el hueco de la garganta; vestirse de turquesa, sobre todo con bufandas o pañuelos de este color para el cuello; formar un altar en el que reinen los azules claros: piedras, velas, inciensos y esencias apropiadas (lavanda, salvia, eucalipto, sándalo, neroli, mirra y manzanilla)…

Musicoterapia

El canto ayuda también a armonizar Vishuddha, y además es una forma magnífica de sacar la creatividad, especialmente si componemos las canciones que cantamos; si no, simplemente cantando o tarareando canciones que nos gustan. Cantar mantras en nuestras meditaciones diarias es un gran apoyo.

En realidad, la musicoterapia en general es de gran utilidad en la limpieza y equilibrio de este centro energético. Desde escuchar música relajante, que nos llene de gozo y alegría, hasta disfrutar de los sonidos de la naturaleza: lluvia, fuentes, mares, ríos, viento, fuego…

Podemos colgar en la entrada de nuestra casa unas campanas o unos armonizadores móviles, o incluso crear nosotros distintos sonidos, probando cómo suenan diferentes utensilios de nuestro hogar, como cuando éramos niños y golpeábamos con una cuchara o un bolígrafo el vaso de cristal o la bañera del cuarto de baño para oír cómo sonaba. Muy apropiados son igualmente los conciertos de cuencos de cuarzo o tibetanos.

Meditar

Podemos meditar concentrándonos en el murmullo del viento o en el batir de las olas en la playa, o simplemente en nuestra respiración; verbalizar nuestros decretos y afirmaciones, o hacer rituales para escenificar una intención concreta, lo cual es una manifestación de la creatividad y la verbalización de un decreto a través del lenguaje del inconsciente, que es simbólico.

Expresar

Es obvio que para armonizar Visuddha debemos expresar lo que sentimos en las distintas relaciones que establezcamos en nuestra vida. Es fundamental no quedarse con ningún sapo dentro, es decir, tener la libertad para contarle al otro lo que nos ha dolido o molestado. Hemos de hacerlo con el corazón y con la mayor delicadeza y sinceridad posible.

Con las personas con las que no podamos contactar (bien porque hayan muerto, sean demasiado mayores, estén alejados de nuestra vida o porque ya no venga al caso) puede hacerse por carta, que luego quemaremos, perdonándoles. Es muy importante realizar esto incluso aunque haya pasado mucho tiempo, porque en el inconsciente no existe el tiempo y todo lo que no hemos dicho permanece ahí, bloqueado.

Desde un punto de vista psicoterapéutico, es muy recomendable desarrollar una inteligencia corporal. Ante el predominio de lo racional, con frecuencia andamos desconectados de lo que nuestro cuerpo comunica.

Ana María Vidal habla de tomarse un tiempo para regresar a casa , para habitar el cuerpo, para aprender a poner en circulación las zonas densas, las energías bloqueadas; es decir, para comunicarnos realmente con nuestro cuerpo, porque la fluidez corporal nos permite también fluidez emocional y mental».

Desde la consciencia del cuerpo ganamos perspectiva, encontramos una vía para salir de la visceralidad y el automatismo, aprendemos a generar estados de concentración y de bienestar que nos ayudan a vivir.

María José Álvarez Garrido. El viaje del héroe

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