¿Qué es el mal? (II)

¿Qué es el mal? (II)

A menudo se plantea la pregunta de por qué existen la destructividad, la enfermedad, la guerra y la crueldad… por qué existe el mal. Ya iniciamos esta reflexión en otro post de este blog. Vamos ahora a continuar.

A menudo he dicho que las ideas erróneas crean conflicto y esto es perfectamente cierto. Pero existe un elemento adicional sin el cual ninguna idea errónea, sin importar qué tan descabellada sea, tendría ningún poder.

Se trata de esto: La negatividad considerada en sí misma tiene un efecto mucho menos destructivo que la destructividad que se relaciona y se combina con el principio vital positivo. Esto es lo que hace que las manifestaciones en este plano terrestre sean particularmente serias y severas.

En otras palabras, cuando una fuerza positiva se mezcla con una negatividad o con una actitud destructiva, la combinación crea la maldad.

La verdadera destructividad, entonces, no es sólo una distorsión de la verdad y de los poderes constructivos del universo, sino una distorsión que ha permeado el poderoso principio vital y su poder constructivo.

Si el principio vital positivo no estuviera implicado y no fuera usado inadvertidamente, entonces la maldad o la destructividad tendrían una duración muy corta.

Mirarse a sí mismo

La mejor manera en la cual pueden aplicar lo que digo aquí – y obtener de esta conferencia algo más que una idea vaga y abstracta -, es mirándose a sí mismos desde la siguiente perspectiva:

Todos ustedes han encontrado ciertas heridas y dolores que tuvieron que soportar durante su infancia. Algunos de ustedes han empezado a comprender que en el momento en que se dieron esas heridas se realizó un proceso específico. El principio erótico o del placer fue puesto al servicio de su herida, de su sufrimiento, de su dolor. Todas las emociones que surgieron de esa herida original, de acuerdo con su carácter y su temperamento, también se combinaron con el principio del placer. Esa combinación crea todas las dificultades personales, todas las circunstancias adversas.

Todas las innumerables almas que habitan esta tierra, sumadas, crean la lucha general de la humanidad.

Cuando te das cuenta de cuánta gente, independientemente de sus actos exteriores, puede experimentar el principio del placer sólo en fantasías de crueldad, entiendes que éste es el verdadero núcleo de las guerras — de la crueldad como un todo.

Esto no debe hacerte sentir culpable. Más bien debe iluminarte y liberarte para permitir que tus procesos internos se transformen. Pues es una herida mal aplicada y mal entendida lo que ha creado esta situación.

La crueldad sin el principio del placer no puede nunca tener un poder real. La falta de conciencia de esta combinación de crueldad y de placer de ningún modo alivia el efecto que tiene sobre el clima general de la emanación de la humanidad.

La persistencia del mal: el placer conectado con la crueldad

Si has experimentado la crueldad, tu principio del placer está conectado a la crueldad y funciona en cierta conexión con ella. A menudo la culpa y la vergüenza provocadas por esto son tan fuertes que se niega completamente toda la vida de fantasía, pero a veces es consciente. Es preciso cobrar consciencia de esto desde un punto de vista global, pues si realmente se las comprende, tanto la culpa como la vergüenza desaparecerán. A medida que crece la comprensión el principio del placer gradualmente va respondiendo a eventos positivos.

La combinación del principio del placer y de la crueldad puede existir de manera pasiva o activa

Esto es, el placer se vive ya sea infligiendo la crueldad o soportándola —o de ambas formas. El relacionar el principio del placer con una condición en la cual funciona preferentemente en conjunción con la crueldad, crea un retraimiento del amor, lo limita y hace imposible la misma experiencia del amor. El amor existe sólo como un vago de deseo que no puede ser mantenido o seguido a fondo.

En estas circunstancias el amor no es la experiencia atractiva y placentera que puede ser para otra parte de la personalidad. La añoranza del placer de amar y la ignorancia sobre el hecho de que uno está rechazando esta experiencia, porque se teme el relacionar el principio del placer con la negatividad, a menudo crea un profundo desamparo. El desamparo puede ser entendido e instantáneamente aliviado sólo cuando se comprende con profundidad este hecho en particular.

Relaciones

En casos menos obvios en los que el niño no experimenta una crueldad directa, sino un vago rechazo, el principio del placer se relacionará con situaciones similares, de modo que, a pesar del deseo consciente de ser aceptado, la corriente de placer sólo será activada cuando haya rechazo.

Existen muchos grados y variaciones de esto. Por ejemplo, existen situaciones en las que un niño experimenta una aceptación y un rechazo parciales. En ese caso el principio del placer se relaciona con una ambivalencia del mismo orden, lo cual obviamente crea un conflicto en las relaciones reales.

El primer ejemplo, en el cual se relaciona la crueldad con el placer, hace que las relaciones sean tan peligrosas que mejor de plano se las evita. O las relaciones son tal fuente de temor que te sientes completamente confundido y, por lo tanto, incapaz de continuarlas. O bien te inhibes debido a que la vergüenza del deseo de infligir o sufrir la crueldad te prohíbe toda espontaneidad haciendo que te retraigas y entumezcas todos tus sentimientos.

Queridos amigos, es tremendamente importante comprender este principio. Se aplica a toda la humanidad lo mismo que a cada individuo.

Evolución

La evolución significa que, a través del proceso de la confrontación consigo mismo y de la autorealización, cada individuo gradualmente cambia la orientación interior del principio del placer.

Mientras hagan esto, mientras usen su voluntad y las facultades de su ego de esta manera constructiva, el cambio real irá sucediendo. En sus reacciones espontáneas, más y más personas responderán ante los sucesos, las situaciones y las condiciones positivas. ¡Y eso es lo verdaderamente auténtico! Ésta es la manera en que el avance y el crecimiento deben ocurrir.

A través de este proceso, gradualmente, una persona tras otra va reorientando los movimientos del alma, las fuerzas del alma. La expresión del movimiento cósmico dentro de la psique entonces se relacionará sólo con condiciones y circunstancias puramente positivas. Los sentimientos positivos o placenteros ya no derivarán de circunstancias negativas.

Hacer frente al mal

Pero, en vez de reprimir esto, de negarlo y mirar hacia otra parte, debes hacerle frente. Al enfrentarlo y comprenderlo, sin culpa ni vergüenza, debes aprender en el curso del crecimiento que la imperfección ha de ser aceptada y comprendida antes de poderla cambiar. Así que el principio del placer correrá por canales diferentes según el grado en que logres enfrentar y comprender tu conflicto.

Todos ustedes, amigos míos, traten de encontrar su «matrimonio» particular entre la corriente del placer y una situación negativa. Al descubrir ese matrimonio dentro de las fuerzas de su propia alma, en términos específicos, conocerán y comprenderán perfectamente ciertas manifestaciones exteriores de sus problemas.

Comprender

El alivio de una comprensión total sólo puede llegar cuando se ha tenido el valor de enfrentar ese matrimonio. Al ser capaces de formular clara y concisamente cómo se combinan las fuerzas positivas y negativas en su caso específico, podrán ver con claridad la imagen exacta de su insatisfacción.

Verán por qué continúan escondiéndose de sí mismos y de la vida; por qué se retraen de sus propios sentimientos; por qué reprimen, y por qué vigilan las fuerzas más espontáneas y creativas que hay en cada uno de ustedes. Verán porqué bloquean sus sentimientos, en ocasiones con un dolor tremendo, y luego tratan de racionalizarlos y de explicarlos.

Para superar el mal trata de encontrar los dos factores de los que he hablado:

Primero, descubre cómo te has entumecido; encuentra las áreas en las que has desarrollado una insensibilidad ante tu propio dolor. Mantente alerta en tus interacciones con los demás, busca las ocasiones en las que tienes un sentimiento inmediato y momentáneo de compasión, o de empatía, y bruscamente lo bloqueas aislándote y volviéndote insensible… ese entumecimiento es el germen del mal…

En segundo lugar, descubre en qué aspecto se conecta el principio de vida y placer con una situación negativa. ¿En qué grado se manifiesta esto —tal vez sólo en tus fantasías— y cómo te retiene impidiéndote alcanzar la expresión de ti mismo, la comunión, la experiencia, un estado de autorealización ajeno al miedo junto a un espíritu afín?

Eva Pierrakos & Donovan Thesenga

¿Qué es el mal? (II)