Las cicatrices del apego

Hagamos un experimento

Hagamos un experimento: toma una moneda e imagina que representa un objeto al que te aferras. Mantenla bien apretada en tu puño, con la palma de la mano vuelta hacia abajo. Ahora bien, si aflojas o abres el puño, perderás aquello a lo que te aferras. Ésta es la razón por la que aprietas.

Pero hay otra posibilidad: puedes soltar, y aun así no perder la moneda. ¿Cómo? Con el brazo todavía extendido, vuelve la mano hacia arriba dejando que la palma mire hacia el cielo. Abre la mano: la moneda permanece en vuestra mano abierta. Has dejado de aferrar… Y la moneda sigue siendo tuya, junto a todo el espacio que la rodea.

Así pues, existe un modo en que podemos aceptar la impermanencia sin dejar de disfrutar de la vida, todo al mismo tiempo, sin aferrarnos.

Ahora con la pareja…

Examinemos ahora lo que suele suceder con las relaciones de pareja: muchas veces, las personas no se dan cuenta de cuánto aman a su pareja hasta que perciben de pronto que la están perdiendo. Entonces se aferran a ella con más fuerza aún. Pero cuanto más se aferran, más se les escapa la otra persona y más frágil se vuelve la relación.

Muchas veces buscamos la felicidad y, sin embargo, es tan torpe e inexperta la forma misma de perseguirla que sólo nos acarrea mayor pesar. Por lo general, suponemos que debemos aferrarnos para obtener aquello que ha de proporcionarnos felicidad. Nos preguntamos: ¿Cómo puedo disfrutar de algo si no lo poseo?

Apego y amor no son lo mismo

¡Cuán a menudo confundimos el apego con el amor! Incluso en el marco de una relación feliz, dañamos el amor a causa del apego, con su inseguridad, su posesividad y su orgullo. Y después, cuando el amor se ha ido, no nos quedan más que los «recuerdos» del amor, las cicatrices del apego.

Sogyal Rimpoché

Podemos ayudarte

Si deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo soltar apegos y colocar de verdad el amor en el centro de tu Vida, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

http://evolucion.center/porque-nosotros/

 

 

 

Las cicatrices del apego