Ejercicio para llenar tu vida de agradecimiento

Ejercicio para llenar tu vida de agradecimiento

Imagina que el doctor ha examinado tus ojos y está a punto de comunicarte el resultado de sus investigaciones… Haz la escena lo más viva posible, observa los detalles del lugar, las personas…

El doctor te anuncia en este momento que comienza a fallar tu vista, que la ciencia médica nada puede hacer por salvarla y que, probablemente, quedarás ciego en un plazo de tres o cuatro meses…

¿Qué sentimientos tienes en ese momento?… Eres consciente de que dispones tan sólo de tres o cuatro meses para imprimir en tu memoria imágenes visuales que no volverás a ver… ¿Qué cosas te interesa especialmente ver antes de quedarte ciego?… Observa cómo miras ahora cosas que sabes no verás más puesto que pronto te quedarás ciego para siempre…

Imagina ahora que te has quedado realmente ciego…

¿Qué tipo de vida llevas como ciego?… Dedica tiempo a penetrar en todas tus disposiciones y sentimientos… Con la imaginación recorre un día de tu vida de ciego, desde el momento en que te levantas y te lavas por la mañana hasta el momento de acostarte por la noche… come… lee libros, habla con la gente… sal a pasear… como ciego…

Ahora abre los ojos y comprueba que puedes ver… ¿Qué sientes?… ¿Qué le dices al Señor?

Las mejores cosas de la vida están disponibles. Cosas tales como la vista, la salud, el amor, la libertad y la vida misma.

Lo malo es que nosotros no disfrutamos de ellas. Estamos demasiado preocupados en pensar que no tenemos suficientes cosas de las secundarias, dinero, buenos trajes y fama.

Recuerdo que en cierta ocasión…

En un viaje de vuelta en avión, me hallaba irritado porque llegábamos con retraso. Sucedió que, al llegar al aeropuerto, el avión comenzó a sobrevolarlo durante una media hora -aumentando de esta manera nuestro retraso- a causa de lo que dieron en llamar “dificultades técnicas”…

Fue media hora llena de suspense y de ansiedad. Puedes imaginar el respiro que sentimos al aterrizar. ¿Qué había sucedido con la irritación que yo había experimentado porque llegábamos con retraso? No quedaba ni rastro de ella. Estábamos llenos de gozo por haber aterrizado sanos y salvos…

Llegar con retraso no tenía importancia. Fue preciso que sintiésemos la posibilidad de un accidente serio para que nos diéramos cuenta de ello.

El relato de un prisionero

Leí en cierta ocasión el relato de un prisionero nazi que escribía a su casa lleno de gozo porque había sido trasladado de una celda con las cuatro paredes desnudas a otra en la que había un orificio por el que podía contemplar un retazo del firmamento azul por la mañana y algunas estrellas por la noche. Para él esto constituía un inmenso tesoro.

Cuando terminé de leer la carta eché un vistazo desde mi ventana al amplio espacio del firmamento… Yo era un millón de veces más rico que aquel pobre prisionero pero no había sido capaz de gozar de mi riqueza. No había gozado nada de ella.

Piensa lo que supone la vida para un prisionero, para un internado en un campo de concentración… y cuando has penetrado realmente en su vida y en sus sentimientos, toma un autobús que recorra toda la ciudad, goza de todo lo que puedas contemplar y saborea tu libertad.

Anthony de Mello

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