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El Amor

El Amor

EL AMOR

Dijo Almitra: Háblanos del amor.

Y él levantó la cabeza, miró a la gente y una quietud descendió sobre todos. Entonces, dijo con gran voz:

Cuando el amor os llame…

Cuando el amor os llame, seguidlo.

Y cuando su camino sea duro y difícil.

Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos. Aunque la espada escondida entre ellas os hiriera.

Y cuando os hable, creed en él. Aunque su voz destroce vuestros sueños, tal como el viento norte devasta los jardines.

Porque, así como el amor os corona, así os crucifica.

Así como os acrece, así os poda.

Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, así descenderá hasta vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.

Él os une con vosotros mismos

Como trigo en gavillas él os une con vosotros mismos.

Os desgarra para desnudaros.

Os cierne, para libraros de vuestras coberturas.

Os pulveriza hasta volveros blancos.

Os amasa, hasta que estéis flexibles y dóciles.

Y os asigna luego a su fuego sagrado, para que podáis convertiros en sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.

Conocer los secretos del corazón

Todo esto hará el amor con vosotros para que podáis conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros, por este conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.

Pero si, en vuestro miedo, buscaréis solamente la paz y el placer del amor, entonces, es mejor que cubráis vuestra desnudez y os alejéis de sus umbrales.

Hacia un mundo de primaveras donde reiréis, pero no con toda vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.

El amor no da nada más a sí mismo y no toma nada más que de sí mismo.

El amor no posee ni es poseído.

Porque el amor es suficiente para el amor.

Cuando améis

Cuando améis no debéis decir: “Dios está en mi corazón”, más bien: “yo estoy en el corazón de Dios”.

Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor porque él si os encuentra dignos, dirigirá vuestro curso.

El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.

Pero, si amáis y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean éstos:

Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.

Saber del dolor de la demasiada ternura.

Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.

Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.

Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar.

Volver al hogar con gratitud en el atardecer.

Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una canción de alabanza en los labios.

Khalil Gibrán

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Espiritualidad, Consciencia

Tarde o temprano brota en todo corazón humano el deseo de espiritualidad, de Dios, o como se quiera llamar. Oímos a los místicos hablar de una divinidad que les envuelve por todas partes, que está a nuestro alcance y que, si fuéramos capaces de descubrirla, podría hacer que nuestras vidas tuvieran sentido y fueran ricas y hermosas.

La gente tiene una vaga idea a este respecto, y por ello lee libros y consulta a los gurús, tratando de averiguar qué es lo que deben hacer para obtener esa cosa tan esquiva que llamamos “espiritualidad”. Para lo cual prueban toda clase de métodos, técnicas, ejercicios espirituales y fórmulas… y, al cabo de años de inútiles esfuerzos, acaban desanimados y confundidos y se preguntan en qué se habrán equivocado. Y, por lo general, se culpan a sí mismos: si hubieran practicado las técnicas con mayor regularidad, si hubieran sido más fervorosos o más generosos…, lo habrían logrado.

¿Lograr qué?

De hecho, no tienen muy claro en qué consiste esa espiritualidad que andan buscando, aunque sí saben, ciertamente, que sus vidas siguen siendo un fracaso y que ellos siguen siendo unos seres angustiados, inseguros, llenos de miedo, resentidos, despiadados, avaros, ambiciosos y manipuladores. Por eso vuelven a emprender, con renovado ímpetu, el esfuerzo y el trabajo que creen imprescindibles para alcanzar su objetivo.

Nunca se han parado a considerar algo tan simple como es el hecho de que sus esfuerzos no van a llevarles a ninguna parte. Lo único que van a conseguir con sus esfuerzos es empeorar las cosas, del mismo modo que empeoran las cosas cuando se intenta apagar un fuego con más fuego.

El esfuerzo no produce el crecimiento; sea cual sea la forma que adopte (la fuerza, la costumbre, una determinada técnica o un determinado ejercicio espiritual), el esfuerzo no origina el cambio. A lo más, conduce a la represión y a encubrir el verdadero mal.

El esfuerzo sí puede modificar la conducta, pero no cambia a la persona.

Piensa en la mentalidad que subyace a la pregunta “¿Qué debo hacer para alcanzar la espiritualidad?”. Es algo así como preguntar: “¿Cuánto dinero tengo que gastar para comprar tal cosa?, ¿qué sacrificio debo hacer?, ¿a qué disciplina tengo que someterme?, ¿qué clase de meditación debo practicar para obtenerlo?… “Imagínate a un hombre que deseara obtener el amor de una mujer y, para ello, tratara de mejorar su apariencia, reconstruir su cuerpo, cambiar su conducta y practicar técnicas de seducción…

De hecho, no vas a conseguir el amor de los demás a base de practicar técnicas, sino a base de ser una determinada clase de persona. Y esto no se logra con esfuerzos ni con técnicas de ningún tipo.

Lo mismo sucede con la espiritualidad y la santidad. No dependen de lo que hagas (no se trata de una mercancía que pueda comprarse ni de un premio que pueda ganarse); dependen de lo que seas.

La espiritualidad no es un logro, es una Gracia

Una Gracia llamada consciencia, visión, observación, comprensión…

Sólo con que encendieras la luz de la consciencia y te observaras a ti mismo y cuanto te rodea a lo largo del día; sólo con que te vieras reflejado en el espejo de la consciencia del mismo modo que ves tu rostro reflejado en un espejo de cristal, es decir, con fidelidad y claridad, tal como eres, sin la menor distorsión ni el menor añadido, y observaras dicho reflejo sin emitir juicio ni condena de ningún tipo, experimentarías los maravillosos cambios de toda clase que se producen en ti.

Lo que ocurre es que no puedes controlar dichos cambios, ni eres capaz de planificarlos de antemano ni de decidir cómo y cuándo tienen que producirse. Es esta clase de consciencia que no emite juicios la única capaz de sanarte, de cambiarte y de hacerte crecer. Pero lo hace a su manera y a su tiempo.

¿De qué debes ser consciente concretamente?

De tus reacciones y de tus relaciones. Cada vez que estás en presencia de una persona (la que sea y en la situación en que sea), tienes toda clase de reacciones, positivas y negativas. Estudia esas reacciones, observa cuáles son exactamente y de dónde provienen, sin reconvención o culpabilización de ningún tipo, incluso sin deseo alguno, y, sobre todo, sin tratar de cambiarlas. Eso es todo lo que hace falta para que brote la santidad.

Pero ¿no constituye la conciencia en sí misma un esfuerzo?

No, si la has percibido aunque no sea más que una vez. Porque entonces comprenderás que la consciencia es un placer: el placer de un niño que sale asombrado a descubrir el mundo; porque, incluso cuando la consciencia te hace descubrir en ti cosas que te desagradan, siempre ocasiona liberación y gozo. Y entonces sabrás que la vida inconsciente no merece ser vivida, porque está excesivamente llena de oscuridad y de dolor.

Si al principio sientes pereza en practicar la consciencia, no te violentes. Sería un esfuerzo más. Limítate a ser consciente de tu pereza, sin juzgar ni condenar. Comprenderás entonces que la consciencia requiere el mismo esfuerzo que el que tiene que realizar un enamorado para acudir junto a su amada, o un hambriento para comer, o un montañero para escalar la montaña de sus sueños; tal vez haya que emplear mucha energía, tal vez sea incluso penoso, pero no es cuestión de esfuerzo; ¡es hasta divertido! En otras palabras, la consciencia es una actividad fácil.

Pero ¿te va a proporcionar la consciencia la espiritualidad que tanto anhelas?

Sí y no. De hecho, nunca lo sabrás, porque la verdadera espiritualidad, la que no se obtiene a base de técnicas, de esfuerzos y de represión, es absolutamente espontánea. Jamás vas a tener la menor consciencia de que se da en ti.

Por lo demás, no debes preocuparte, porque la misma ambición de ser espiritual se desvanecerá en cuanto vivas, momento a momento, una vida plena, feliz y transparente gracias a la consciencia.

Te basta con estar vigilante y despierto (…). No te hace falta absolutamente nada más: ni la seguridad, ni el amor, ni el pertenecer a alguien, ni la belleza, ni el poder, ni la espiritualidad, ni ninguna otra cosa tendrán ya importancia.

Anthony de Mello

Todo el equipo de evolucion.center te deseamos que 2018 sea un año lleno de consciencia, ilusiones y sueños cumplidos!

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Cuatro pasos hacia el amor: el cuarto

Cuatro pasos hacia el amor

Y el cuarto es no ser nadie

Cuando empiezas a creer que eres alguien, te detienes, el amor deja de fluir. El amor fluye solamente de alguien que no es nadie. El amor mora en la nada. Cuando estás vacío hay amor. Cuando estás lleno de ego el amor desaparece. Amor y ego no pueden existir juntos. El amor puede existir con Dios, pero no con el ego, porque amor y Dios son sinónimos. Amor y ego son imposibles de juntar. No seas pues, alguien. Ése es el significado de ser humilde, simple. Jesús dice: “Bienaventurados los humildes porque de ellos es el reino de Dios”.

Kabir dice:

“Del mismo modo que si ignoras el árbol

puede que nunca encuentres el bosque,

también puede que nunca lo encuentres en abstracciones”.

Un sutra tremendamente significativo, de gran valor, a modo de criterio. Escucha. Me he encontrado con gente que dice: “Amo a la humanidad”… y no han amado siquiera a un solo ser humano. La “humanidad” es una abstracción. ¿Cómo puedes amar a la humanidad? ¿Dímero? ¿Dónde encontrar a la humanidad? ¿Cómo puedes abrazar a la humanidad? ¿Cómo puedes besarla? No, eso son trucos de la mente. Siempre que te encuentras con alguien, te encuentras con un ser humano. La humanidad no existe; solamente existen seres humanos y más seres humanos.

El bosque no existe

La humanidad es una abstracción, una idea; solamente existe en la mente de los filósofos; en ninguna otra parte. Pero es una idea muy engañosa: puedes evitar a los seres humanos en nombre de la humanidad. Incluso puedes matar a seres humanos en nombre de la humanidad. Puedes decir: “Estoy sirviendo a la humanidad y tú te estás interponiendo. Te destruiré”.

“Del mismo modo que si ignoras el árbol

puede que nunca encuentres el bosque…”

El bosque no existe. “Bosque” es solamente una palabra. Lo que existe es el árbol. Árboles y árboles y más árboles. Ellos sí existen. Y si empiezas a buscar el bosque ignorando los árboles, nunca lo encontrarás. Puede que por esto mucha gente busque a Dios, pero sin encontrarle nunca. Buscan una abstracción. Dios es como el bosque. Puedes encontrar un árbol, una roca, un hombre, una mujer, un perro, una serpiente, una estrella…, pero no encontrarás a Dios en ninguna parte. Dios es el nombre de la totalidad. Existe en esas particularidades; no tiene otra existencia. Existe en la serpiente como serpiente, existe en el árbol como árbol, existe en la roca como roca, existe en el hombre como hombre.

Busca lo particular

Busca lo particular y olvídate de lo universal. Ésa es la verdadera diferencia entre la religión real y la falsa. La falsa religión se dedica a las abstracciones; la verdadera religión se dedica a lo particular. Ama al hombre, ama a la mujer, ama al niño, ama al animal ama al árbol, ama a las estrellas. No preguntes por Dios… y encontrarás a Dios.

Al amar a una mujer, al amar a un animal, al amar a un árbol, poco a poco te irás dando cuenta de que el árbol no es simplemente un árbol. El árbol trasciende en mucho al árbol mismo; va más allá. Al amar a una mujer te darás cuenta de que no es sólo el cuerpo, ni sólo la mente; tras ella se oculta algo que la trasciende. La mujer se convierte en una ventana, en una ventana que da a Dios. Tu propio hijo se convierte en una ventana hacia Dios.

Ama lo particular, lo concreto, lo real y te darás cuenta de lo que ha hecho la gente malvada en nombre de las abstracciones. Los cristianos pelean contra los musulmanes; los musulmanes luchan contra los hindúes… y cuando les preguntas: “¿Para qué?”, te contestan: “Por Dios”. El dios musulmán, el cristiano y el dios hindú son una abstracción. Sólo existe la “divinidad”. Y matas al hindú, y matas al musulmán, y matas al cristiano. Matas a dioses reales en nombre de falsas ideas; matas a personas reales en nombre de teorías.

Descubrir el centro

Has de descubrir el centro. El amor te convierte en una nada, el amor te hace despegar del suelo, el amor destruye tu ego por completo, lo aniquila, acaba contigo y te proporciona una nueva vida. Te conviertes en un bambú hueco… y su música empieza a fluir a través de ti. No lo obstaculices, porque no estás aquí para estorbarlo. Si “tú” eres, “tú” eres el obstáculo.

Osho

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Dios y el mundo

Dios y el mundo

Dios y el mundo no son dos cosas: es la única existencia. Solamente hay una existencia: vista sin amor, parece materialista. Vista con amor, Dios se asemeja al mundo, al samsara. Visto a través del amor, el mundo es transformado, transfigurado… y el mundo se convierte en divino.

Entonces aparece la música

Sí, entonces aparece la música. Cuando el amor ha surgido, entonces suceden los milagros: ante tu vista aparece la música; en el sonido surge un luminoso silencio. El amor es mágico. Y toda la enseñanza es la del amor. El poeta llama al amor “la divina melodía”. El corazón, vibrando de amor, se convierte en una flauta en los labios de Dios… y nace una canción. Esa canción es la religión.

La religión nace solamente cuando alguien vibra de amor

La religión no tiene nada que ver con iglesias, templos, o rituales: nace solamente cuando alguien vibra de amor. Todos hemos de dar a luz una religión y a menos que hayas dado a luz en ti a una religión, no eres religioso. No puedes ingresar en una organización y volverte religioso. Recuérdalo: la religión no es una organización a la que puedes pertenecer. Para ser religioso has de haber alumbrado la religión en tu centro más interior, en tu mismísimo centro. Solamente cuando allí surge la religión, solamente entonces eres religioso. La religión no nace volviéndote cristiano, sino convirtiéndote en un Cristo; no nace convirtiéndote en budista, sino llegando a ser un Buda.

Cuando naces al amor, la religión nace en ti

Cuando naces al amor, la religión nace en ti y toda tu vida se convierte en una melodía, en una hermosa canción. Y entonces te sorprenderá descubrir que no hay nada que esté mal; todo encaja. Ahora, no hay nada que encaje; estás en un lío, eres pura anarquía; un tumulto corriendo en todas direcciones, desintegrándote, deshaciéndote en piezas; ahora mismo no eres más que angustia, agonía.

Una vez nace el amor, tienes un centro. Una vez nace el amor, estás centrado y todo se armoniza en ese centro. Te conviertes en una orquesta, en una bella melodía. Estaba escondida en ti; has de sacarla al mundo; aún no se ha manifestado. El poeta dice: “Manifiéstala, deja que tu amor se manifieste”. En esa manifestación encontrarás tu oración.

Osho

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El amor es el único milagro

El amor es el único milagro

Habiendo aprendido a amar, lo has aprendido todo

El amor es la escalera del infierno al cielo. Habiendo aprendido a amar, lo has aprendido todo. Si no has aprendido a amar, has desperdiciado toda tu vida. La gente que hace preguntas sobre Dios, en realidad no están preguntando sobre Dios; más que preguntar, están declarando que no han conocido lo que es el amor. Uno que conoce el amor, ha conocido al amado; el amor es la visión del amado. Uno que hace preguntas sobre la luz, simplemente revela que está ciego. Uno que hace preguntas sobre Dios, simplemente revela que su corazón no ha florecido en el amor.

Nunca preguntes sobre Dios

Nunca preguntes sobre Dios. Si no puedes verle, eso simplemente demuestra que no tienes ojos para ver; si no puedes oírle, eso simplemente revela que eres sordo; si no puedes tocarle, eso simplemente revela que no tienes manos, que no tienes sensibilidad alguna. Dios no es el problema, no puede ser el problema. Dios no está muy lejos; está aquí y ahora. Todo lo que existe, existe en Dios y es Dios. Así pues, ¿cómo puede ser Dios el problema? No has de buscar a Dios porque ¿dónde Le buscarás? Está en todas partes. Simplemente has de aprender a abrir tus ojos al amor. Una vez el amor haya penetrado en tu corazón, encontrarás allí a Dios.

El amado reside en el estremecimiento del amor; en la visión del amor, se encuentra la visión de Dios

Así, pues, Dios es la única y verdadera alquimia interior: transforma tu vida mundana en divina. Y te digo que es la única alquimia porque cambia el burdo metal en oro. Sin amor la vida es aburrida, gris, sin color, sin canciones, sin celebración. Uno se va arrastrando y sólo espera la muerte: la muerte vendrá para liberarte de tu perpetua pesadez. El amor aporta color: lo gris, de repente, se transforma en un arco iris explotando en mil y un colores y la monotonía y el aburrimiento se convierten en psicodelia. El amor cambia por completo la atmósfera de tu ser interior. Y a través de ese cambio, toda la existencia es cambiada. Exteriormente no cambia nada, pero una vez te encuentras lleno de amor tienes ante ti una existencia totalmente distinta.

Osho

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Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Séptimo: Depender de amuletos, estampas religiosas, cristales, velas, imágenes, o cualquier otro tipo de elemento

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Séptimo: Depender de amuletos, estampas religiosas, cristales, velas, imágenes, o cualquier otro tipo de elemento

Es cierto que los materiales tienen su propia energía y que el contacto con ellos (en especial, con ciertos cristales cuarzos) produce cambios en nuestra vibración personal y que pueden ayudarnos en el proceso curativo.

También es cierto que algunas figuras, imágenes y colores producen reacciones psicológicas que nos estimulan; a veces para bien, otras para mal.

Las estampas religiosas y otros objetos, tales como cadenas con cruces, estrellas de David y demás nos recuerdan nuestras posturas espirituales.

El problema es que la mayoría de estos elementos se convierten en amuletos y les damos más poder del que en realidad tienen.

Hay personas que se sienten indefensas sin su cruz, la estampita de su santo protector, su cristal preferido o cualquier otro amuleto de su preferencia.

El amuleto pasa a ser Dios.

Vivir pendiente de un objeto es limitar la Presencia Divina a ese objeto.

Dios es Omnipresente: está aquí, allá y en todas partes.

Lo peor sucede cuando una persona extravía su amuleto o éste se le rompe. La mayoría de las veces esto se interpreta como un presagio de que algo malo va a suceder.

Esta idea es producto de creer que la persona se encuentra sin su protección y que, en consecuencia, los demonios y las energías negativas pueden afectarla.

Vivimos en un Universo Mental. “Todo lo que Creemos se hace Realidad”. ¿Por qué no creer entonces que el mejor amuleto con el que cuento es mi Naturaleza Divina?

Nadie ni nada puede despojarnos de lo que somos realmente.

Horacio Valsecia

Conócete a ti mismo a través de tu Carta Astral

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Sexto: Sacrificarse por otros

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Sexto: Sacrificarse por otros

No hay nada más inútil e insatisfactorio que sacrificarse por los demás. Las tareas que se hagan por los demás deberán hacerse con Amor o, de lo contrario, evitarse.

Todo lo que se hace con Amor es placentero;  por lo tanto, no pesa ni molesta.

Por el contrario, todo lo que se hace con sacrificio genera presión interna, rencor, enojo, molestia y, a veces, hasta odio.

El sacrificio por los demás está aprobado socialmente y es muy bien visto.

Uno puede sacrificarse, por ejemplo, por los hijos, por los padres, por la pareja, por la profesión, por los niños desamparados, por alguien enfermo, por la institución religiosa a la que pertenece, por la empresa que da trabajo. La lista podría ser interminable y no es más que un muestrario de la acción equivocada de nuestro ego.

El sacrificio va muy de la mano con la manipulación. Por ejemplo, una madre que ha dejado su vida de lado por los hijos, tarde o temprano, usará su postura como válida para exigir algo de ellos; el novio o novia que cambia su rutina y deja de hacer ciertas actividades por el otro tratará después de exigir lo mismo.

La próxima vez que vayas a sacrificarte por alguien, pregúntate primero si ese alguien te lo pidió. La actitud de mártir no lleva hacia Dios como muchos creen, sólo el camino del Amor.

Haz las cosas con Amor o no las hagas.

Horacio Valsecia

Nuestros servicios

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Quinto: Creer que uno ha sido “elegido” por Dios

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Quinto: Creer que uno ha sido “elegido” por Dios

Muchas personas que estudian en escuelas esotéricas se sienten especiales y evolucionadas.  Sienten que Dios los ha conducido al lugar adecuado para su crecimiento y evolución;  que la información que va a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas que no están tan evolucionadas, porque no tienen la capacidad para entenderla o para darle un buen uso.

Esta presunción se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que nos hace pensar que somos privilegiados, especiales, elegidos, y que los demás están descarriados o perdidos en la vida.

Esta forma de arrogancia también se ven en las religiones que se sienten propietarias de Dios. Si uno no sigue su culto, está perdido.

En el Universo existe un solo Dios y es el mismo para Todos.  Los humanos inventan diferentes maneras de rendirle culto, crean dogmas y doctrinas, pero, en esencia, todos adoramos al mismo Dios.

Todos somos iguales antes los ojos de Dios.

Para Él… nadie está más adelante ni más atrás.  Nadie vale más ni menos.  Cualquier interpretación y clasificación como Ser especial corresponde al terreno del ego humano y no al terreno de lo divino.

Horacio Valsecia

Lo que dicen de nosotros…

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Tercero: Creer que vamos hacia Dios, que evolucionamos espiritualmente

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Tercero: Creer que vamos hacia Dios, que evolucionamos espiritualmente

No vamos hacia Dios, YA ESTAMOS EN DIOS.

Todo lo que nos rodea forma parte del gran cuerpo universal de Dios.

Lo que queremos significar con eso es el despertar de nuestra Conciencia a esa perfección y cuanto más rápido lo hacemos, más plenos y felices vivimos.

Tal vez el error provenga de las enseñanzas religiosas que nos dicen que Dios está “en el cielo”, como si nosotros estuviéramos separados de Él.

Nosotros y el “cielo” somos UNO, y debemos aprender a reconocerlo y a vivenciarlo; en eso consiste nuestra Evolución de Conciencia o Despertar Espiritual.

Horacio Valsecia

Nuestro equipo

Dios

Dios

Y el primer día de la semana, cuando llegaban a sus oídos los sonidos de las campanas del templo, uno de sus discípulos habló y dijo:

Maestro, por aquí oímos mucho hablar de Dios. ¿Qué nos dices de Dios y quien es Él, en realidad?

Y el profeta se puso en pie frente a ellos como un árbol joven, sin miedo a los vientos y a la tempestad, y contestó:

Pensad ahora, compañeros míos y amados amigos míos…

Pensad ahora, compañeros míos y amados amigos míos, en un corazón que contiene a todos vuestros corazones; en un amor que abarca todos vuestros amores; en un espíritu que envuelve a todos vuestros espíritus; en una voz que cubre a todas vuestras voces, y en un silencio más profundo que todos vuestros silencios, e intemporal.

Tratad ahora de percibir en lo más profundo de vuestro yo una belleza más encantadora que todas las cosas bellas; un canto más vasto que los cantos del mar y del bosque; una majestad sentada en un trono junto al cual Orión no es sino una tarima, y que ase un cetro en el que las Pléyades no son sino el resplandor de unas gotas de rocío.

Lo único que habéis buscado…

Lo único que habéis buscado siempre es sólo alimento y techo, un vestido y un báculo; buscad ahora a Aquel que no es ni un objetivo para vuestras flechas ni una cueva de piedra para protegeros de los elementos.

Y aun si mis palabras son una roca y un enigma, buscad para que vuestros corazones se abran, y para que vuestras preguntas puedan llevaros al amor y a la sabiduría del Altísimo, aquel a quien los hombres llaman Dios.

Y los discípulos permanecieron silenciosos y había perplejidad en sus corazones; y Almustafá sintió compasión de ellos, y los miró con ternura, y dijo:

Ahora, no hablemos ya de Dios Padre

Ahora, no hablemos ya de Dios Padre. Hablemos, mejor, dé los dioses, es decir, de vuestros vecinos y de vuestros hermanos, de los elementos que se agitan alrededor de vuestras casas y en vuestros campos.

Os gustaría elevaros hasta las nubes y las consideraríais altas; y os gustaría pasar sobre el vasto mar, y a esto le llamaríais distancia. Pero yo os digo que, cuando sembráis una semilla en la tierra, alcanzáis una altura mayor; y que cuando elogiáis la belleza de la mañana y saludáis a vuestro vecino, cruzáis un mar mayor.

A menudo cantáis a Dios, el Infinito, y sin embargo, en realidad no oís la canción.

Quisiera yo que escucharais a las aves canoras, y a las hojas que abandonan la rama al pasar el viento, y no olvidéis, amigos míos, que estas hojas sólo cantan cuando están separadas de la rama.

Nuevamente os conjuro a que no habléis tanto de Dios, que es vuestro Todo, sino que tratéis de hablar de vosotros, y de comprenderos unos a otros, vecinos a vecinos, de dios a dios.

¿Quién dará alimento a los polluelos que están en el nido, si el ave madre vuela por los cielos?

Porque, ¿quién dará alimento a los polluelos que están en el nido, si el ave madre vuela por los cielos?.¿ Y qué anémona de los campos será fecundada, a menos que se una a ella una abeja procedente de otra anémona?

Es sólo cuando estáis perdidos en vuestro pequeño yo cuando buscáis el cielo al que llamáis Dios. Quisiera yo que encontrarais caminos hacia vuestros egos más vastos; que fueseis menos perezosos y pavimentarais los caminos… Marineros míos y amigos míos, sería más sensato hablar menos de Dios, al que no podemos comprender, y que habláramos más de unos y otros, de nosotros mismos, a ‘los que acaso podamos comprender. Sin embargo, por ahora quisiera que comprendierais que somos el aliento y la fragancia de Dios. Somos Dios, en la hoja, en la flor, y, a veces, en el fruto.

Khalil Gibran

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Aprende de tu mente subconsciente

Las cuatro manifestaciones de la mente

Las cuatro manifestaciones de la mente

La mente se manifiesta como cuatro aspectos básicos. Está el aspecto mental, responsable de la construcción de los pensamientos y las imágenes. El aspecto físico, a través del cual experimentamos las sensaciones físicas, los sentimientos y la energía. El aspecto emocional, en el que los pensamientos se vinculan con ciertos sentimientos y experiencias, que después se constelan como emociones. Y, finalmente, el aspecto circunstancial, por el que las circunstancias de la vida que aparecen en la mente retroalimentan las sensaciones físicas, las emociones, los pensamientos, la visión del mundo, los puntos de vista, la verdad personal, etc. Esta es la experiencia común. No hay nada inusual en ella. Sin embargo, también suele ir acompañada por otra experiencia igualmente común de un enorme sufrimiento.

La llamada a algo desconocido

Finalmente, en una vida concreta, en medio de ese enorme sufrimiento, surgen pensamientos inusuales: “Quiero ser libre”, o “quiero que el sufrimiento tenga un final”, o “quiero ser salvado”, o “quiero encontrar a Dios o que Dios me encuentre”. Estos son pensamientos diferentes de cualquier otro que hayas tenido anteriormente. Indican un distanciamiento radical de la experiencia habitual de la encarnación, del pensamiento, de la emoción, de la sensación física, de la del sentimiento o la de circunstancias. Son una gran llamada de clarín a algo desconocido.

Enseñanzas diversas

En el mundo hay enseñanzas infinitamente diversas que nos orientan a seguir muchos caminos diferentes. De una manera u otra, la mayoría de ellas ofrecen directrices para practicar o favorecer ciertos pensamientos, emociones, sensaciones físicas o circunstancias. Nos instruyen para que tengamos mejores ideas, o para que consigamos mayores condiciones, o para que nos sintamos mejor, o para que nos divirtamos más. Y, por supuesto, ya hemos probado todo eso. Sin embargo, siempre que perseguimos algo dictado por la mente, es decir, cualquier percepción, cualquier emoción, cualquier impulso, cualquier sentimiento o cualquier circunstancia, tenemos que acabar reconociendo la limitación de esa experiencia.

El silencio puro

En este punto de la existencia es donde aparece la más radical de todas las enseñanzas, una que, de hecho, no lo es en absoluto. Cuando uno vislumbra en un instante la absoluta falta de límites del silencio puro (eso que ningún pensamiento, ninguna emoción, ningún estado mental, ni ninguna circunstancia ha podido, ni podrá, captar o contener nunca) resulta tentador tomar ese vislumbre y ofrecérselo a la mente como otro objeto mental. Resulta tentador intentar captar la verdad y obligarla a hacer lo que tú deseas.

Gangaji

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No te diremos lo que tienes que hacer. No presionamos, ni aconsejamos, ni recomendamos. Exploraremos juntos, haremos preguntas, te ofreceremos interpretaciones que tal vez puedan sorprenderte. Desafíaremos respetuosamente tus modelos mentales para que desarrolles una nueva mirada que te permita descubrir nuevas acciones y posibilidades. Y te acompañaremos en el diseño de acciones que te faciliten el logro de los resultados que tanto buscas y tanto te mereces.

Hipnosis terapéutica

La elección es tuya

La elección

Después de siglos de contar la historia de la separación de Dios, parece que esa narración no ha sido elegida por nadie. Aparenta eso, pero no es así. Simplemente has seguido escogiendo el relato trasmitido por tus antepasados, por tus vidas pasadas, por tus errores y deseos anteriores. Pero lo que tú eres es aquello que está más allá de cualquier elección.

La elección reside en nuestra capacidad mental de negar esta verdad o aceptar. Esta elección es el libre albedrío: la libertad de elegir. No tienes libre albedrío con respecto a quién eres. Eres eso plena y completamente. Pero tienes libre albedrío con relación a los poderes de la mente y de la imaginación. Puedes actuar como si no fueras quien eres. Actuar como si casi lo fueras, pero no del todo. Puedes llevar a cabo todo tipo de variaciones y permutaciones al elegir o negar quien eres.

El juego es limitado

Has jugado a esto durante siglos y, por fin, acabas cansándote de jugar, porque este juego es limitado. A pesar de todo su despliegue, a pesar de toda su belleza, a pesar de todo su dolor, el juego es limitado porque se basa en la suposición de que, de algún modo, estás separado de la Verdad, de la comprensión, del amor, de Dios. Todo el juego se basa en la suposición de la separación, y esta presunción raras veces se investiga. Se cree que esta hipótesis es real, y a partir de ese momento el juego se complica mucho.

Te invito a ver quién está jugando en realidad. De manera natural, tú eres conciencia. Lo que llamamos “Dios” es conciencia suprema. Eres uno con Dios de manera natural. Eres la Verdad de manera natural. Todo el resto no natural. Es posible que sea normal, pero no natural. Puede que sea habitual, pero no es natural. Incluso el juego tiene su propósito, porque al creer en el juego y en la normalidad no natural que lo caracteriza, cabe la oportunidad de que te imagines perdido, de que experimentes el dolor y el sufrimiento de estar extraviado, de estar expulsado, de estar separado de Dios. Entonces, esa imaginación, ese juego con todo su dolor, puede generar el anhelo de reunirse con la Verdad en toda su gloria.

Si descubres que das por sentada la verdad de que eres conciencia, de que eres uno con Dios, de que eres la Verdad, ese dar por sentado es una especie de trance o estado de sueño en el que un día imaginarás que estás separado, que estás perdido, y la búsqueda comenzará de nuevo.

Nadie está perdido

No encontrarás a nadie. Nadie está perdido. La persona perdida fue fabricada en la mente para que comenzara el juego. Si has tomado la resolución de investigar intensamente de manera fresca y completa, en lugar de seguir durmiendo y creyendo en la supuesta separación, entonces te encontrarás a ti mismo como esa misma conciencia en la que jugador, buscador, unión y separación aparecen y desaparecen.

Gangaji

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Carta astral

 

La búsqueda de Dios

PREGUNTA.- La búsqueda de Dios se ha estado dando desde tiempos inmemoriales. ¿Ha sido dicha la última palabra?

RESPUESTA.- (Guarda Silencio por algún tiempo).

PREGUNTA.- (Aturdido) ¿Debo considerar el silencio como la respuesta a mi pregunta?

RESPUESTA.- Sí.

PREGUNTA.- Dios es descrito como manifiesto e inmanifiesto. En cuanto al primero se dice que Él incluye el mundo como una parte de Su SeRespuesta.- Si eso es así, nosotros, como parte de ese mundo, deberíamos haberLe conocido fácilmente en la forma manifestada.

RESPUESTA.- Conózcase a usted mismo antes de buscar decidir sobre la naturaleza de Dios y el mundo.

PREGUNTA. ¿Conocerme a mí mismo implica conocer a Dios?

RESPUESTA.- Sí, Dios está dentro de usted.

PREGUNTA.- Entonces, ¿qué obstaculiza la vía de mi conocerme a mí mismo o a Dios?

RESPUESTA.- Su mente divagadora y sus caminos pervertidos.

PREGUNTA.- Yo soy una criatura débil. Pero ¿por qué el poder superior del Señor dentro no elimina los obstáculos?

RESPUESTA.- Sí, Él lo hará, si usted tiene la aspiración.

PREGUNTA.- ¿Por qué no crea Él la aspiración en mí?

RESPUESTA.- Entonces, entréguese.

PREGUNTA.- Si yo me entrego, ¿no es necesaria ninguna plegaria?

RESPUESTA.- La entrega misma es una plegaria todopoderosa.

PREGUNTA.- ¿Pero no es necesario comprender Su naturaleza antes de que uno se entregue?

RESPUESTA.- Si cree que Dios hará por usted todas las cosas que usted quiere que Él haga, entonces entréguese a Él. En caso contrario, deje a Dios en paz, y conózcase a usted mismo.

PREGUNTA.- Jesús dio la parábola de la moneda perdida, en la que la mujer la busca hasta que la encuentra.

RESPUESTA.- Sí, eso representa adecuadamente la verdad de que Dios está siempre en busca del buscador sincero. Si la moneda hubiera sido una pieza inútil, la mujer no habría hecho esa larga búsqueda. ¿Ve usted lo que significa? El buscador debe cualificarse a sí mismo a través de la devoción, etc.

PREGUNTA.- Pero uno no puede estar completamente seguro de la Gracia de Dios.

RESPUESTA.- Si la mente inmadura no siente Su Gracia, eso no significa que la Gracia de Dios esté ausente, puesto que ello implicaría que Dios a veces no es gracioso, es decir, que a veces cesa de ser Dios.

PREGUNTA.- ¿Es eso lo mismo que la palabra de Cristo , «Según sea tu fe, así te será hecho»?

RESPUESTA.- Completamente así.

PREGUNTA.- ¿Es Dios personal?

RESPUESTA.- Sí, Él es siempre la primera persona, el yo, siempre antes de usted. Debido a que usted da precedencia a las cosas mundanas, Dios parece haber precedido al trasfondo. Si usted abandona todo lo demás y Le busca sólo a Él, solo Él permanecerá como el yo, el Sí mismo.

En lugar de caer en meras especulaciones, dedíquese aquí y ahora a la búsqueda de la Verdad que está siempre dentro de usted.

Bhagavan Sri Ramana

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