Todo en el mundo es perfecto

I.-

Le dijo un turista al Maestro:

«La gente de tu país es pobre, pero nunca parece preocupada».

Y le respondió el Maestro:

«Eso es porque nunca miran el reloj».

II.-

Un discípulo tuvo que salir corriendo hacia su casa cuando le dieron la noticia de que ésta estaba ardiendo por los cuatro costados.

Como era ya un hombre de cierta edad, todo el mundo le manifestó su pesar a su regreso.

El Maestro, en cambio, le dijo:

«Esto hará que la muerte te resulte más fácil».

III.-

«La persona que ha alcanzado la Iluminación», decía el Maestro, «es la que ve que todo en el mundo es perfecto tal como es».

«¿Y qué me dices del jardinero?», le preguntó alguien, «¿también es perfecto?» El jardinero del monasterio era un jorobado.

«Para lo que se supone que ha de «ser en la vida», respondió el Maestro, «el jardinero es un jorobado perfecto».

La idea de que todo en el mundo es perfecto era más de lo que los discípulos podían aceptar. De modo que el Maestro trató de expresarlo en conceptos más fácilmente inteligibles:

«Dios teje tapices perfectos con los hilos de nuestras vidas, incluidos nuestros pecados. Si no somos capaces de verlo, es porque miramos la otra cara del tapiz».

Y de una manera más sucinta:

«Lo que para algunos no es más que una piedra que brilla, para el Joyero es un diamante».

Anthony de Mello

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