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La sabiduría

La sabiduría

El Gobernador dimitió de su elevado cargo y acudió al Maestro en busca de enseñanza.

«¿Qué quieres que te enseñe?», le preguntó el Maestro.

«La sabiduría».

«Lo haría con mucho gusto, amigo mío, si no fuera porque existe un gran obstáculo. . . »

«¿Y cuál es ese obstáculo?».

«Que la sabiduría no puede enseñarse».

«Entonces, ¿no tengo nada que aprender aquí?».

«La sabiduría no puede enseñarse, pero sí puede aprenderse».

Anthony de Mello

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Cuatro pasos hacia la sabiduría

Cuatro pasos hacia la sabiduría

Lo primero que tiene que hacer es entrar en contacto con los sentimientos negativos de los cuales no es consciente

Muchas personas tienen sentimientos negativos sin saberlo. Muchas personas están deprimidas y no saben que están deprimidas. Solamente cuando entran en contacto con la alegría comprenden hasta que punto están deprimidas. No se puede tratar un cáncer que no se ha detectado. Usted no puede liberarse del gorgojo en su granja si no sabe que existe. Lo primero que necesita es tener consciencia de sus sentimientos negativos. ¿Cuales sentimientos negativos? La melancolía, por ejemplo. Usted está melancólico y triste. Usted siente que se odia a usted mismo, o se siente culpable. A usted le parece que la vida no tiene ninguna finalidad, que no tiene sentido; usted se siente herido, está nervioso y tenso. El primer paso es ponerse en contacto con esos sentimientos.

El segundo paso (éste es un programa de cuatro pasos) es comprender que el sentimiento está en usted, no en la realidad

Esto es tan evidente, pero ¿cree usted que los seres humanos lo saben? No lo saben, créanme. Tienen doctorados y son rectores de universidades, pero no han comprendido esto. En la escuela no me enseñaron a vivir. Me enseñaron todo lo demás. Como dijo alguien: “Tengo una educación muy buena. Tardé años en superarla”. La espiritualidad trata de eso: de desaprender. desaprender toda la basura que le enseñaron a uno.

Los sentimientos negativos están en usted, no en la realidad. Entonces, deje de tratar cambiar la realidad. ¡Eso es una locura! Deje de tratar de cambiar a la otra persona. Gastamos todo nuestro tiempo y nuestras energías tratando de cambiar las circunstancias externas, tratando de cambiar a nuestro cónyuge, a nuestro jefe, a nuestros amigos, a nuestros enemigos, y a todos los demás.

No necesitamos cambiar nada. Los sentimientos negativos están en usted. En la tierra no existe nadie que tenga el poder de hacerlo a usted desgraciado. En la tierra no hay ningún acontecimiento que tenga el poder de alterarlo o herirlo. Ningún acontecimiento, condición, situación o persona

Nadie le dijo esto; le dijeron lo contrario. Por eso está en el enredo en que se encuentra. Por eso está dormido. Nadie le ha dicho esto; pero es evidente. Supongamos que la lluvia acaba con un paseo campestre. ¿Quién se siente negativo? ¿La lluvia? o ¿Usted? ¿Qué causa el sentimiento negativo? ¿La lluvia o su reacción? Cuando usted golpea una rodilla contra una mesa, a la mesa no le pasa nada. Está ocupada en aquello para lo cual fue hecha: para ser una mesa. El dolor está en su rodilla, no en la mesa.

Los místicos tratan continuamente de decirnos que la realidad está bien. La realidad no es problemática. Los problemas sólo existen en la mente humana. Podríamos añadir: en la mente humana estúpida y dormida. La realidad no es problemática: si los seres humanos desaparecieran de este planeta, la vida continuaría, la naturaleza seguiría con toda su belleza y toda su violencia. ¿Dónde estaría el problema? No habría ningún problema. Usted creó el problema. Ése es el problema. Usted se identificó con el “mi” y ése es el problema. El sentimiento está en usted, no en la realidad.

El tercer paso: Nunca se identifique con dicho sentimiento; éste no tiene nada que ver con el “yo”

No defina su ser esencial en función de ese sentimiento. No diga: “Yo estoy deprimido”. Si quiere decir que la depresión está ahí, eso está bien; si quiere decir que la melancolía está ahí, eso está bien. Pero no diga: Yo estoy melancólico. Usted se está definiendo en función de este sentimiento. Ésa es su ilusión: ése es su error. Hay una depresión ahí en este momento, hay sentimientos lastimados ahí en este momento, pero déjelos, déjelos solos. Eso pasará. Todo pasa, todo. Sus depresiones y emociones no tienen nada que ver con la felicidad. Son el movimiento del péndulo. Si ve emociones, prepárese para la depresión ¿Quiere su droga? Prepárese para la resaca. El péndulo se mueve de un extremo a otro.

Esto no tiene nada que ver con el “yo”; no tiene nada que ver con la felicidad. Es el “mi”. Si usted recuerda esto, si se lo dice a usted mismo mil veces, si ensaya estos tres pasos mil veces, lo logrará

Es posible que no necesite hacerlo ni tres veces. No lo sé; no hay ninguna regla. Pero hágalo mil veces y hará el mayor descubrimiento de su vida. ¿Qué importan esas minas de oro en Alaska? ¿ Qué va a hacer con ese oro? Si no es feliz no puede vivir. De modo que encontró oro. ¿Qué importa? Usted es un rey; es una princesa. Usted es libre: ya no le importa ser aceptado o rechazado, eso no importa. Los psicólogos nos dicen que es muy importante tener un sentimiento de pertenencia. ¡Paja! ¿Para qué quiere usted pertenecer a alguien? Eso ya no importa.

Un amigo me contó que hay una tribu africana en la cual la pena capital es ser condenado al ostracismo…

Si a usted lo expulsaran de New York o de donde viva, usted no moriría. ¿Por qué el miembro de esa tribu africana muere? Porque participa de la común estupidez de la humanidad. Cree que no podrá vivir si no pertenece. ¿Es muy distinto de la mayoría de la gente, o no? El está convencido de que necesita pertenecer.

Pero usted no necesita pertenecer a nadie o a nada o a ningún grupo. Ni siquiera necesita estar enamorado. ¿Quién le dijo que lo necesitaba? Lo que necesita es ser libre. Lo que necesita es amar. Eso es; ésa es su naturaleza. Pero lo que realmente me está diciendo es que quiere ser deseado. Quiere ser aplaudido, ser atractivo, que todos los micos corran detrás de usted. Está desperdiciando su vida. ¡DESPIERTE! Usted no necesita eso. Puede ser plenamente feliz sin eso.

La sociedad no se va alegrar de oír esto, porque usted se vuelve aterrador cuando abre los ojos y comprende. ¿Cómo controlar a una persona como usted?

Usted no la necesita a ella; no se siente amenazado por su crítica; no le importa lo que piense ella o lo que diga ella. Usted cortó todas esas ataduras; ya no es una marioneta. Es aterrador. “De manera que tenemos que salir de él (sentencia la sociedad); el dice la verdad; no tiene miedo; ya no es humano” ¡HUMANO! ¡miren! ¡por fin un ser humano! Escapó de su esclavitud, escapó de su prisión.

Ningún acontecimiento justifica un sentimiento negativo. No hay ninguna situación en el mundo que justifique un sentimiento negativo. Eso es lo que nuestros místicos nos han dicho hasta el cansancio

Pero nadie escucha. El sentimiento negativo está en usted. En el Bhagavad-Gita, el libro sagrado de los hindúes, el señor Krishna le dice a Arjuna: “Lánzate al ardor de la batalla y mantén tu corazón a los pies del Señor”. Una frase maravillosa.

Usted no tiene que hacer nada para ser feliz. El gran Meister Eckhart dijo bellamente: “No se llega a Dios por un proceso de adición, de sumarle algo al alma, sino por proceso de sustracción”. Usted no hace nada para ser libre, usted descarta algo. Entonces es libre.

El cuarto paso hacia la sabiduría: ¿Cómo cambia uno las cosas? ¿Cómo se cambia uno a sí mismo? Hay muchas cosas que es necesario comprender aquí, o más bien, solamente una cosa puede expresarse de muchas maneras

Imagínese un paciente que va donde el médico y le dice de qué sufre. El médico le dice:
-Muy bien, yo entiendo sus síntomas. ¿Sabe qué haré? ¡Le recetaré un remedio a su vecino! El paciente responde:
– Muchas gracias, doctor, eso me hace sentir mucho mejor.

¿No es absurdo? Pero eso es lo que todos hacemos. La persona que está dormida siempre piensa que se sentirá mejor si otra persona cambia. Usted sufre porque está dormido, pero piensa: “Cómo sería de maravillosa la vida si la otra persona cambiara; cómo sería de maravillosa la vida si mi vecino cambiara, si mi esposa cambiara, si mi jefe cambiara”.

Siempre queremos que otra persona cambie para podernos sentir bien. ¿Pero se ha puesto a pensar alguna vez que si su esposa cambia o si su marido cambia, eso en qué lo afecta a usted? Usted sigue siendo tan vulnerable como antes; sigue siendo tan idiota como antes; sigue estando tan dormido como antes. Usted es el que tiene que cambiar, el que tiene que tomarse el remedio.

Usted insiste una y otra vez: “Me siento bien porque el mundo está bien”. ¡Se equivoca! El mundo está bien porque me siento bien. Eso es lo que todos los místicos dicen

Anthony de Mello

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¿Podría darme una palabra de sabiduría?

Sabiduría

Regrese a usted mismo como a su hogar. Obsérvese. La autoobservación es algo sumamente agradable y extraordinario. Después de un tiempo usted no tiene que hacer ningún esfuerzo, porque, a medida que las ilusiones empiezan a derrumbarse, usted empieza a conocer cosas que no pueden describirse. Eso se llama felicidad. Todo cambia, y usted se vuelve adicto a la consciencia.

Hay una historia sobre el discípulo que fue a donde el maestro

Le dijo: “¿Podría darme una palabra de sabiduría?” “¿Podría darme algo que me guiara a través de mis días?” Era el día de silencio del maestro, de manera que tomó un bloc. Escribió: “Consciencia”. Cuando el discípulo lo vio, dijo: “Es demasiado breve. ¿Puede ampliarlo un poco?” Entonces el maestro tomó el bloc y escribió: “Consciencia, consciencia, consciencia”.

El discípulo dijo: “Sí, pero ¿qué significa?” El maestro volvió a tomar el bloc y escribió: “Consciencia, consciencia, consciencia significa: consciencia”.

Eso es lo que significa auto-observarse

Nadie puede mostrarle a usted cómo hacerlo, porque estaría dándole una técnica, estaría programándolo. Pero obsérvese a usted mismo.

Cuando habla con alguien, ¿está consciente de ello o sencillamente se identifica con ello?

Cuando se disgustó con alguien, ¿estaba consciente de que estaba furioso, o sencillamente se identificó con su cólera?

Más tarde, cuando tuvo tiempo, ¿estudió su experiencia y trató de comprenderla? ¿De dónde procedía? ¿Qué la causó?

No conozco ninguna otra vía hacia la consciencia. Usted sólo hace cambiar lo que comprende. Reprime lo que no comprende y aquello de lo cual no es consciente. Usted no cambia, pero cuando lo comprende, eso cambia.

A veces me preguntan: “¿Es este tránsito hacia la consciencia algo gradual, o es algo súbito?” Algunas personas afortunadas lo logran en un instante. Sencillamente, toman consciencia. Otra van avanzando lentamente, gradualmente, progresivamente. Empiezan a ver las cosas. Las ilusiones se acaban, las fantasías desaparecen, y empiezan a ponerse en contacto con los hechos. No hay una regla general.

Hay una famosa historia de un león que encontró un rebaño de ovejas, y, con asombro, descubrió un león entre las ovejas

Era un león que había crecido entre las ovejas desde que era cachorro. Balaba como oveja y corría como una oveja. El león se le acercó, y cuando la oveja- león estuvo frente al león real, empezó a temblar.

El león dijo:
-¿Qué estás haciendo entre estas ovejas?

La oveja – león le contestó:
– Yo soy una oveja

– No, tú no eres una oveja – le replicó el león – Ven conmigo. Entonces llevó a la oveja – león a un estanque y le dijo:
-¡Mira!

Cuando la oveja – león vio su reflejo en el agua, dio un gran rugido, y en ese momento se transformó.

Nunca volvió a ser como antes

Si usted tiene suerte y los dioses son benévolos, o si usted recibe la gracia divina (use cualquier expresión teológica que desee), repentinamente podría comprender quién es “yo”, y nunca volvería a ser el mismo de antes, nunca. Nada podrá volver a afectarlo, y nadie podrá volver a herirlo.

Usted no temerá a nadie y no tendrá miedo de nada. ¿No es eso extraordinario? Usted vivirá como un rey, como una reina. Esto es lo que significa vivir como la realeza. Nada de esa basura de que su retrato salga en el periódico o de tener mucho dinero. Eso es paja. Usted no teme a nadie porque está completamente satisfecho de no ser nadie. No le interesan el éxito ni el fracaso. No significan nada. Los honores, la desgracia, ¡no significan nada! Si usted se comporta como un estúpido, esto tampoco significa nada. ¡Qué estado tan maravilloso!

Algunas personas llegan a esta meta con dificultad, paso a paso, después de meses y semanas de autoconsciencia.

Pero les prometo que no he conocido una sola persona que haya dedicado tiempo a ser consciente que no haya visto una diferencia en cuestión de semanas

La calidad de su vida cambia, de manera que ya no tiene que aceptarlo como cuestión de fe. Lo ve: ella es diferente. Reacciona de manera diferente. En realidad, reacciona menos y actúa más. Ve cosas que nunca ha visto.

Usted tendrá mucha más energía, estará mucho más vivo. La gente cree que si ella no tiene deseos es como leña seca, pero, en realidad, dejaría de estar tensa. Libérese de su temor al fracaso, de sus tensiones acerca del éxito; usted será usted mismo. Relajado. No conducirá con los frenos puestos. Eso será lo que sucederá.

Anthony de Mello

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Adicción a las ideas

Ideas

Un hombre que se tenía por muy aventajado espiritualmente fue a visitar al maestro y le dijo:

– Estoy espiritualmente muy avanzado, pero necesito alguna última instrucción metafísica para acceder al supremo conocimiento. Acéptame como discípulo. El maestro le miró por unos instantes, en silencio, y luego le preguntó:

– Ya que has obtenido tanto avance espiritual, ¿qué es para ti lo real?

– Es obvio, maestro. Todo es fenoménico y, por tanto, insustancial y vacuo. La última realidad es el vacío. En ese momento el mentor propinó una bofetada al hombre que, encolerizado, se abalanzó hacia él para golpearle.

– Serénate, buen hombre – dijo el maestro en tono conciliador -. Si todo es vacío, ¿de dónde surge este ataque de cólera?

El hombre se quedó abochornado, sin saber qué responder.

Comentario

Nadie libera su mente de la ofuscación, la avidez y el odio, y halla la paz interior, mediante conceptos e ideas.

Nadie sacia su sed mediante la idea del agua, sino bebiendo directamente este líquido. Pero todos tenemos una rara adicción a las ideas, los conceptos y las discusiones metafísicas. Todo ello forma también parte del autoengaño.

Hablamos de serenidad desde la inquietud; nos referimos al amor desde el rencor; nos deleitamos hablando de tolerancia y somos intransigentes.

Si el mentor de nuestra historia pudiera someter a dicha prueba a muchos de los denominados maestros de masas o floridos predicadores, también éstos serían desenmascarados. Nada tienen que ver la erudición y la habilidad intelectual o el sabio manejo del idioma con la experiencia interior transformadora.

Unos dicen que tienen sabiduría y carecen de ella; otros no afirman tenerla, pero la poseen.

Ramiro Calle

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Sabiduría

La erudición no es sabiduría; el saber libresco no es conocimiento que transforma y libera. La erudición es acumulación de datos e información, pero no procura una experiencia interior de paz profunda y autoconocimiento.

Todos nos podemos pasar los unos a los otros estos datos. Tú me pasas tu información y yo te paso la mía. Pero tú no me puedes pasar tu sabiduría ni yo te puedo pasar la mía, porque la sabiduría es personal e intransferible.

El mundo está lleno de personas con grandes conocimientos que son irritables, o están atormentadas, o generan relaciones destructivas y conflictivas, o no pueden liberarse de sus emociones venenosas.

La erudición y la cultura se adquieren, vienen de afuera, pero la sabiduría hay que desarrollada y actualizada dentro de uno mismo. Es una lámpara para iluminar la senda de la vida.

La sabiduría aporta…

La sabiduría aporta equilibrio y armonía; nos permite saber cuándo injerir en el curso de los acontecimientos o cuándo abstenernos de hacerlo.

Procura confianza en uno mismo pero desde la humildad y no desde la arrogancia.

Nos previene para que no nos precipitemos en la exaltación desmedida o el insuperable abatimiento (estabilizando el ánimo).

Ayuda a encontrar nuestro propio eje y a evitar el tedio, los auto engaños y justificaciones;.

Nos hace conscientes de nuestras limitaciones como seres humanos, sin atolondrarnos con falaces expectativas;

Mejora la relación con los demás y considera como lo más bello e importante la bondad y la amistad.

Nos enseña a navegar en el océano de la vida cotidiana y en el de nuestro universo interior.

Invita a una vida sencilla, sin artificios, natural y placentera, sin desear lo inalcanzable y gozando de lo que es posible alcanzar, sin preocuparse de si nos elogian o insultan, libre siempre de envidia y celos, sin afán de acumular más de lo necesario, valorando cada minuto de la vida para no despilfarrar innecesariamente el tiempo.

Y mucho más…

Coopera para poder discernir entre lo esencial y lo superfluo, lo real y lo banal.

Abre el corazón y deja que fluya libremente el néctar de la compasión, pudiendo identificarnos con el sufrimiento de otras criaturas y tratando de colaborar en su bienestar.

Nos ayuda a estar más autovigilantes y ocupamos mejor de nosotros mismos y de los demás.

Es la luz del noble arte de vivir y nos otorga un saludable dominio sobre la mente, la palabra y los actos.

Resuelve conflictos y discordias; previene contra el agobio y la desesperación; convierte la soledad en fecunda y valora el autoconocimiento.

Enseña a estar bien en soledad y en multitud.

Nos hace más veraces y próximos a los otros seres sintientes.

Proporciona sagacidad, renovado entusiasmo, sentido del humor, ánimo apaciguado.

Presta vitalidad; ayuda a vivir y a morir.

Sabiduría y sosiego

La sabiduría es sosiego; el sosiego conlleva sabiduría. La sabiduría nos ayuda a percibir y conocer lo que no puede ser percibido ni conocido por la erudición.

Ramiro Calle

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¿Cómo crear felicidad?

¿Crear felicidad…?

Cuando estás enamorado, te sorprendes a ti mismo mirando a todo el mundo con ojos distintos; te vuelves generoso, compasivo, bondadoso, donde antes tal vez eras duro y mezquino. E, inevitablemente, los demás comienzan a reaccionar para contigo de la misma manera, y no tardas en comprobar que vives en un mundo de ternura que tú mismo has creado.

En cambio, cuando lo que predomina en ti es el mal humor y te irritas fácilmente y te muestras ruin, suspicaz y hasta paranoide, enseguida compruebas que todo el mundo reacciona ante ti de manera negativa, y te encuentras viviendo en un mundo hostil, creado por tu mente y tus emociones.

¿Cómo podrías intentar crear un mundo feliz, amable y pacífico?

Aprendiendo el sencillo y hermoso, aunque arduo, “arte de mirar”. Se trata de hacer lo siguiente: cada vez que te encuentres irritado o enojado con alguien, a quien tienes que mirar es a ti, no a esa persona. Lo que tienes que preguntarte no es: “¿Qué le pasa a ese individuo?”, sino: “¿Qué pasa conmigo, que estoy tan irritado?”.

Intenta hacerlo ahora mismo. Piensa en alguna persona cuya sola presencia te saque de quicio y formúlate a ti mismo esta dolorosa pero liberadora frase: “La causa de mi irritación no está en esa persona, sino en mí mismo”.

Una vez dicho esto, trata de descubrir por qué y cómo se origina esa irritación.

Primero

En primer lugar, considera la posibilidad, muy real, de que la razón por la que te molestan los defectos de esa persona, o lo que tú supones que lo son, es porque tú mismo tienes esos defectos; lo que ocurre es que los has reprimido, y por eso los proyectas inconscientemente en el otro. Esto sucede casi siempre, aunque casi nadie lo reconoce. Trata, pues de descubrir los defectos de esa persona en tu propio interior, en tu mente inconsciente, y tu irritación se convertirá en agradecimiento hacia dicha persona que con su conducta te ha ayudado a desenmascararte.

Segundo

Otra cosa digna de considerar es la siguiente: ¿No será que lo que te molesta de esa persona es que sus palabras o su comportamiento ponen de relieve algo de tu vida y de ti mismo que tú te niegas a ver? Fíjate cómo nos molestan el místico y el profeta que parecen alejarse mucho de lo místico o de lo profético cuando nos sentimos cuestionados por sus palabras o por su vida.

Tercero

Una tercera cosa también está muy clara: tú te irritas contra esa persona porque no responde a las expectativas que has sido “programado” para abrigar respecto a ella. Tal vez tengas derecho a exigir que esa persona responda a tu “programación” siendo, por ejemplo, cruel o injusta. en cuyo caso no es preciso que sigas considerando esto.

Pero, si tratas de cambiar a esa persona o de poner fin a su comportamiento, ¿no serías mucho más eficaz si no estuvieras irritado? La irritación sólo conseguirá embotar tu percepción y hacer que tu acción sea menos eficaz.

Todo el mundo sabe que, cuando un deportista pierde los nervios, la calidad de su juego decrece, porque la pasión y el acaloramiento le hacen perder coordinación. En la mayoría de los casos, sin embargo, no tienes derecho a exigir que la otra persona responda a tus expectativas; otras personas en tu lugar, ante dicho comportamiento, no experimentarían irritación alguna. No tienes más que pensar detenidamente en esta verdad, y tu irritación se diluirá.

¿No es absurdo por tu parte exigir que alguien viva con arreglo a los criterios y normas que tus padres te han inoculado?

Cuarto

Finalmente, he aquí otra verdad que deberías considerar: teniendo en cuenta la educación, la experiencia y los antecedentes de esa persona seguramente no puede dejar de comportarse como lo hace. Alguien ha dicho, con mucho acierto, que comprender todo es perdonar todo.

Si tú comprendes realmente a esa persona, la considerarás como una persona deficiente, pero no censurable, y tu irritación cesará al instante. Y enseguida comprobarás que comienzas a tratar a esa persona con amor y que ella te responde del mismo modo, y te encontrarás viviendo en un mundo de amor que tú mismo has creado.

Anthony de Mello

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Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Décimo: Creer que uno no puede enojarse, temer, o sentir cualquier otra emoción negativa por estar en el camino espiritual

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Décimo: Creer que uno no puede enojarse, temer, o sentir cualquier otra emoción negativa por estar en el camino espiritual

Esta creencia nos lleva a una gran represión de la ira y de los enojos, que hacen su reaparición más tarde bajo la forma de rencor, crítica o rechazo.

Mientras estamos en el plano terrenal, vivimos la sensaciones y las emociones de este plano.  Algunas de ellas son muy placenteras, otras no.

El tener un conocimiento intelectual acerca de la acción destructiva de ciertas emociones no las hace desaparecer.

Uno puede saber lo malo que es el enojo y, sin embargo, no puede evitar enojarse.

En realidad, uno sí puede evitar enojarse, o asustarse o angustiarse, pero eso exige un entrenamiento.

Durante dicho entrenamiento, hay momentos en que podemos dominar la rabia y la ansiedad, y otros en los que nada puede calmarnos.

Una vez que aparece el enojo, lo mejor es descargarlo de la manera más positiva posible.

Es mucho peor reprimirse e intentar decir: “Todo está bien en mi mundo”, cuando uno internamente está sintiendo el deseo primitivo de querer atacar a alguien.

La mayoría de las personas que transitan el terreno espiritual son muy exigentes consigo mismas y pretenden erradicar completamente de sus vidas este tipo de reacciones.

Esto no resulta desacertado pero se logra a través de un proceso.

Date permiso

Sé amable contigo mismo y, de vez en cuando, date el permiso necesario para errar, golpear un almohadón, gritar, llorar y expresar, como mejor te resulte, todas las emociones negativas que te toca vivir.

La mayoría de los errores aquí enunciados están generados por la actitud crítica de nuestro propio ego.

El ego no puede desaparecer por que necesitamos de él para actuar en este plano.

La “solución” es ponerlo alineado con nuestro Espíritu.

Amablemente, le podemos decir al ego que:

“A partir de ahora, deberá seguir las indicaciones de un nuevo Maestro amoroso, amable, paciente y permanente, que nunca juzga y que sabe que siempre estamos haciendo lo mejor que podemos”.

Si seguimos las indicaciones de nuestro Maestro Interior, nunca podemos fallar.

Horacio Valsecia

Aprende a utilziar el poder de tu mente insconsciente

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Primero: Envolverse en una burbuja de protección

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Primero: Envolverse en una burbuja de protección de los peligros que existen afuera.

Cuando comenzamos a transitar el camino espiritual, buscamos la perfección en nuestras vidas. Tratamos de mejorar nuestro carácter, costumbres, ideas, alimentación, y hasta la vida social. A veces, hacemos sacrificios con el fin de alcanzar una vida más plena y feliz; sin embargo, muchas veces no llegamos al estado de éxtasis o plenitud que anhelamos.

La decepción puede llevarnos a rechazar la disciplina que habíamos emprendido, o en el peor de los casos, puede desmoralizarnos a tal punto de pensar que “Dios se ha olvidado de nosotros”. Cualquiera sea la reacción, ésta sólo nos está señalando que hemos cometido un error. Y un error puede ser corregido.

El Universo funciona como una gran computadora:  hay que saber presionar las teclas adecuadas para obtener lo que se desea. Cuando no lo estamos haciendo, la computadora se detiene, espera fría y silenciosamente la señal eléctrica correcta. El Universo tiene sus “teclas” y la metafísica nos enseña, ¿cuáles son?

Algunas escuelas esotéricas han tergiversado estas enseñanzas, quizá sin ninguna mala intención, con lo que han llevado a muchas personas a cometer errores y a frustrarse en sus expectativas.

Vamos a traer a este blog en los próximos días algunos de los errores más comunes de la mano de Horacio Valsecia.

Envolverse en una burbuja de protección de los peligros que existen afuera

Lo único que logra este tipo de ejercicio es fomentar la idea de que algo externo puede tener más poder que nosotros. Nuestra mente percibe que hay algo allí afuera que puede, por ejemplo, lastimarnos o hacernos daño.

Pero, según las enseñanzas espirituales  “todo es Dios”, por lo tanto, nada puede hacernos daño.  En realidad, debería practicarse algún tipo de ejercicio de reconocimiento de la seguridad personal. Este ejercicio podría decir:

“Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo, estoy rodeado de hermanos, vivo en el mundo que Dios ha creado y sólo veo Amor en todas partes”.

En síntesis, al elegir ¿qué ejercicio mental o meditación hacer?, se deberá buscar aquel que nos recuerde la Naturaleza divina de La Vida y no el peligro que percibe nuestro ego.

Muchas personas creen que repitiendo ciertas afirmaciones pueden transformar su situación personal, lo que encierra un grave error.  No son los pensamientos lo que determinan nuestra realidad sino nuestras “creencias”.

Solamente los pensamientos que hemos internalizado y tomado como nuestra verdad son los que se manifiestan.  Dicho de otra manera, aquello que “sentimos” internamente que es así es lo que toma forma en el mundo externo.

La mente humana produce un promedio de 60,000 pensamientos diarios, la mayoría de los cuales son negativos.  Las afirmaciones son necesarias para lograr implantar una creencia nueva en nuestra mente subconsciente y la repetición de estas afirmaciones es un procedimiento adecuado, pero hasta que no le agregamos la emoción o sensación que acompaña a esa idea no la internalizamos como una verdad dentro de nosotros.

La repetición de palabras carentes de emoción no es efectiva.  Por lo tanto, si yo repito:  “Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo”  pero no me siento realmente seguro,  de nada me servirá.

Es necesario seleccionar ejercicios mentales, meditaciones o visualizaciones que fomenten las creencias de Paz, Armonía, Esperanza  y prosperidad.

Horacio Valsecia

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Visión

Visión

Cuando llegó la Noche y el Sueño desplegó su manto sobre la faz de la Tierra, abandoné mi lecho y caminé hacia el mar diciendo: “El mar nunca duerme, y en su vigilia hay consuelo para el alma despierta.”

Cuando llegué a la playa, la bruma de las montañas había cubierto la región como un velo que adorna el rostro de una joven. Miré las múltiples olas y escuché la plegaria de Dios; medité entonces sobre el poder eterno que ellas encierran, ese poder que se despliega con la tempestad, crece con el volcán, sonríe a través de los labios de las rosas y canta con los arroyos.

Tres espectros

Entonces, sentados en una roca, vi tres espectros. Avancé a los tumbos, como si algún poder me empujara contra mi voluntad.

Me detuve a pocos pasos de ellos, como dominado aún por una fuerza mágica. Uno de los espectros se levantó en ese momento y, con una voz que parecía surgir del fondo del mar, dijo:

-La vida sin Amor es como un árbol sin flores ni frutos. Y el Amor sin Belleza es como una flor sin perfume o un fruto sin semilla… La Vida, el Amor y la Belleza son tres personas en una, que no pueden separarse ni cambiar.

Un segundo espectro, con voz, rugiente como agua torrentosa, dijo:

– La Vida sin Rebelión es como las estaciones sin primavera. Y la Rebelión sin justicia es como la primavera en un desierto árido… Vida, Rebelión y Justicia son una sola y no pueden cambiarse ni separarse.

El tercer espectro habló entonces con voz sonora como el resonar del trueno:

-La Vida sin Libertad es como un cuerpo sin alma, y la Libertad sin Reflexionar es como un espíritu confuso … Vida, Libertad y Reflexión son una sola y eterna y no pasan.

Luego los tres espectros se levantaron y con voz tremenda dijeron:

Lo que engendra el Amor

Lo que crea la Rebelión,

Lo que exalta la Libertad

Son tres manifestaciones de Dios

Y Dios es la expresión

De la inteligencia del Universo.

Y luego el Silencio prevaleció

El susurro de alas invisibles y el temblor de cuerpos etéreos se mezcló entonces con el Silencio que prevaleció y se enseñoreó.

Cerré mis ojos y escuché el eco de lo que acababa de oír; cuando volví a abrirlos sólo vi el mar envuelto en niebla. Me acerqué a la roca en la que se habían sentado los tres espectros y encontré solamente un hilo de humo de incienso que trepaba hacia el cielo.

Khalil Gibran

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La sabiduría y yo

La Sabiduría y yo

En el silencio de la noche, la Sabiduría penetró en mi cuarto y se quedó de pie junto al lecho. Me miró con la expresión de una madre cariñosa, enjugó mis lágrimas y me dijo:

-He escuchado los gemidos de tu alma y he venido a consolarte. Abreme tu corazón, que yo lo llenaré de luz. Pregúntame, que yo te mostraré el camino de la Verdad.

Atendí a su indicación y le pregunté:

-¿Quién soy yo, Sabiduría, y cómo llegué a este lugar de horrores? ¿Qué son estas inmensas esperanzas, estas montañas de libros y estas extrañas figuras? ¿Qué son estos pensamientos que vienen y van como bandadas de palomas? ¿Qué son estas palabras que articulamos con deseo y escribimos con alegría? ¿Qué son estas tristes y gozosas conclusiones que abrazan mi alma y envuelven mi corazón? ¿De quién son estos ojos que me miran y taladran hasta los rincones más oscuros de mi alma y, sin embargo, no se ocupan de mi pena? ¿Qué son estas voces que lamentan el paso efímero de mis días y cantan las alabanzas de mi niñez? ¿Quién es este joven que juega con mis deseos y se burla de mis sentimientos, olvidándose de las acciones de ayer contentándose exclusivamente con lo pequeño de hoy y armándose contra el lento acercarse del mañana?

¿Qué es este mundo horrible y a qué tierra desconocida me lleva?

¿Cuál es esta tierra que abre anchurosamente sus fauces para tragar nuestros cuerpos y prepara un albergue imperecedero para los avaros? ¿Quién es este Hombre que se da por contento con los favores de la Fortuna y está suspirando por un beso de los labios de la Vida, mientras la Muerte le abofetea el rostro?

¿Quién es este Hombre que compra un momento de placer con un año de arrepentimiento, y se entrega al sueño, cuando le rondan las pesadillas? ¿Quién es este Hombre que nada en las olas de la Ignorancia, hacia el vértice de las Tinieblas?

Dímelo, Sabiduría… ¿qué son todas estas cosas?

Y la Sabiduría abrió sus labios y habló:

-Tú, Hombre, eres capaz de ver el mundo con los ojos de Dios y captar los secretos del más allá a través del pensamiento humano. Este es el fruto de la ignorancia.

Sal al campo y contempla cómo las abejas rondan las hermosas flores, y el águila se abalanza sobre su presa. Entra en la casa de tu vécino y ve al pequeñuelo fascinado por las llamas del hogar, mientras la madre trajina en sus tareas domésticas. Sé como la abeja y no desperdicies los días de tu primavera mirando lo que hace el águila. Sé como el niño a quien encanta el fuego de la chimenea y deja que la madre se dedique a sus quehaceres. Todo lo que ves fue y sigue siendo tuyo.

Los numerosos libros, figuras extrañas y bellos pensamientos que te rodean son fantasmas de espíritus que te han precedido. Las palabras pronunciadas por tus labios son los eslabones que te vinculan a tus semejantes. Las conclusiones tristes y alegres son las semillas del pasado arrojadas en el surco de tu alma, para ser cosechadas en el futuro.

El joven que juega con tus deseos es el que va a abrir la puerta de tu corazón para que entre la luz. La tierra que abre sus voraces fauces para tragar al hombre y, con él, sus obras, es la redentora de nuestras almas, que las liberará de la esclavitud a nuestros cuerpos.

El mundo que se mueve contigo es tu propio corazón, que es el mundo mismo. Y el hombre a quien consideras tan pequeño e ignorante, es el mensajero de Dios que ha venido a aprender la alegría de la vida a través del dolor y de la ignorancia.

Así habló la Sabiduría y poniéndome una mano en la frente calenturienta, me dijo:

-Sigue adelante. No te detengas. Avanzar es caminar hacia la perfección. Sigue adelante, sin temor a las espinas ni a las piedras cortantes del camino de la Vida.

Khalil Gibran

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Pensamientos y meditaciones

Pensamientos y meditaciones

La vida nos lleva de un lugar a otro; el Destino nos traslada de un punto a otro. Y nosotros, conducidos en vilo por estos dos gemelos, escuchamos voces temerosas y sólo vemos lo que se interpone como obstáculo en nuestro camino.

La Belleza se nos revela sentada en trono de gloria; pero nosotros nos acercamos a ella en nombre de la Lujuria, la despojamos de su corona de pureza y manchamos su vestidura con nuestra perversidad.

El Amor pasa junto a nosotros con un manto de mansedumbre; pero nosotros huimos de él por temor, o nos escondemos en las tinieblas; o también lo seguimos para hacer el mal en su nombre.

Hasta el hombre más sabio se inclina ante el peso imponente del Amor; pero en verdad es tan liviano como la brisa juguetona del Líbano.

La Libertad nos invita a su mesa para que participemos de sus sabrosos manjares y de su generoso vino; pero, cuando nos sentamos a ella, comemos vorazmente y nos atragantamos.

La Naturaleza extiende hacia nosotros sus brazos acogedores y nos invita.a gozar de su belleza; pero nosotros tenemos miedo a su silencio y nos abalanzamos a las ciudades populosas, para cobijarnos en ellas cual ovejas que huyen del lobo feroz.

La Verdad nos visita, atraída por la risa alborozada e inocente de un niño, o por el beso de un ser querido; pero casi todos nosotros le cerramos las puertas del afecto y la tratamos como si fuese un enemigo.

El corazón humano implora ayuda; el alma humana nos suplica que la liberemos; pero nosotros no escuchamos sus ruegos, ni la oímos ni entendemos. En cambio, llamamos loco al que oye y entiende, y huimos de él.

Así pasan las noches y vivimos en la inconsciencia; y los días nos saludan y abrazan. Pero estamos en temor constante día y noche.

Nos apegamos a la tierra cuando tenemos abiertas de par en par las puertas del Corazón del Señor.

Pisoteamos el pan de Vida, mientras el hambre roe nuestros corazones. ¡Qué buena es la Vida del Hombre , pero qué alejado está el Hombre de la vida!

Khalil Gibran

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¿Deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo colocar el amor en el centro de tu Vida? ¿Quieres poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños? Podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

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Cómo escribir en la Hoja de Trabajo

Cómo escribir en la Hoja de Trabajo

Te invito a que juzgues, a que seas duro, infantil, mezquino. Escribe con la espontaneidad de un niño que está triste, enfadado, confundido o asustado. No intentes ser sensato, espiritual o amable.

Este es un momento para ser totalmente sincero y no censurar tus sentimientos. Permite que se expresen a sí mismos sin temor a las consecuencias o a las amenazas de castigo. Seguidamente encontrarás un ejemplo de una <<Hoja de Trabajo para juzgar a tu prójimo>> ya escrita. En este ejemplo he escrito sobre mi segundo marido, Paul (incluido aquí con su permiso). Estos son los tipos de pensamientos que solía tener sobre él antes de que mi vida cambiase. Te invito a que, a medida que leas, reemplaces el nombre de Paul por el de la persona de que se trate en tu vida.

Paul

¿Quién provoca tu enfado o tu tristeza o te decepciona? ¿Qué es lo que no te gustaba o todavía no te gusta de esta persona? No me gusta (estoy enfadada con, o triste, asustada, confundida, etc., a causa de) (nombre) Paul porque no me escucha. Estoy enfadada con él porque no me valora. No me gusta Paul porque discute por todo lo que digo.

¿Cómo quieres que cambie? ¿Qué quieres que haga? Quiero que (nombre) Paul me brinde toda su atención. Quiero que me ame completamente Quiero que esté de acuerdo conmigo Quiero que haga más ejercicio.

¿Qué es lo que debiera o no debiera hacer, ser, pensar o sentir? (Nombre) Paul no debiera ver tanta televisión. Debiera dejar de fumar. Debiera decirme que me ama. No debiera ignorarme.

¿Necesitas algo de esa persona? ¿Qué tiene que darte o hacer para que seas feliz? Necesito que (nombre) Paul me escuche. Necesito que deje de mentirme. Que comparta sus sentimientos conmigo y que esté emocionalmente disponible. Necesito que sea amable y tierno y que tenga paciencia.

¿Qué piensas de esa persona? Haz una lista. (Nombre) Paul no es sincero Es temerario e infantil. Se cree que para él no valen las reglas. No es nada compasivo y nunca está disponible. Es un irresponsable.

¿Qué es lo que no quieres experimentar nunca más con esa persona, cosa o situación? No quiero nunca más o me niego a vivir con Paul si no cambia. Ni volver a discutir nunca más con él. No quiero que me vuelva a mentir jamás.

Indagación: Las cuatro preguntas y la inversión

¿Es eso verdad?

¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?

¿Cómo reaccionas cuando tienes ese pensamiento? www.bibliotecaespiritual.com

¿Quién serías sin ese pensamiento?

Responde a estas cuatro preguntas y luego invierte tus respuestas. Ahora, utilizando las cuatro preguntas, investiguemos la primera afirmación del punto 1 del ejemplo: No me gusta Paul porque no me escucha. A medida que leas, piensa en alguien a quien todavía no hayas perdonado del todo.

¿Es eso verdad?

Pregúntate: «¿Es verdad que Paul no me escucha?». Permanece en calma. Si realmente quieres saber la verdad, la respuesta a esa pregunta aparecerá. Permite que la mente haga la pregunta y espera a que emerja la respuesta.

¿Tienes la aboluta certeza de que eso es verdad?

Considera estas preguntas: «¿Tengo la absoluta certeza de que es verdad que Paul no me escucha? ¿Puedo saber realmente si una persona está escuchando o no? ¿Acaso en ocasiones aunque parezca que no estoy escuchando sí lo estoy haciendo?».

¿Cómo reaccionas cuando tienes ese pensamiento?

Cuando pienso que Paul no me escucha, ¿cómo reacciono?? Haz una lista. Por ejemplo: «Le lanzo “mi mirada”. Le interrumpo. Le castigo no prestándole atención. Empiezo a hablar más rápido y más fuerte e intento forzarlo a que me escuche». Continúa haciendo tu lista, y a medida que vayas profundizando en tu interior, observa cómo te tratas a ti misma en esa situación y cómo te sientes. «Me encierro en mí misma. Me aíslo. Como y duermo mucho y me quedo mirando la televisión durante días. Me siento deprimida y sola.» Advierte todos los efectos que provoca pensar: «Paul no me escucha»

¿Quién serías sin ese pensamiento?

Ahora considera quién serías si no fueses capaz de pensar: «Paul no me escucha». Cierra los ojos e imagina que él no te está escuchando. Imagínate que no tienes el pensamiento de que Paul no te escucha (ni siquiera el de que debiera escucharte).

Tómate el tiempo que necesites. ¿Qué es lo que ves? ¿Cómo te sientes?

Haz la inversión. La afirmación original: «No me gusta Paul porque no me escucha», al invertirla, podría transformarse en: «No me gusto a mí misma porque no escucho a Paul». ¿Es eso verdad para ti? ¿Escuchas a Paul cuando piensas que él no te escucha? Busca otros ejemplos de cómo no escuchas. Otra inversión que podría ser igual de verdadera, o incluso más, es: «No me gusto porque no me escucho a mí misma». Cuando estás pensando en lo que Paul debiera hacer, ¿te estás escuchando a ti misma? ¿Pones en espera tu propia vida cuando crees que él debiera estar escuchando? ¿Puedes oír cómo le hablas a Paul cuando crees que debiera escucharte?

Tras haber reflexionado sobre estas inversiones, continúa haciendo una indagación típica con la siguiente afirmación del punto 1 de la Hoja de Trabajo de ejemplo -Estoy enfadada con él porque no me valora-, y después haz lo mismo con el resto de las afirmaciones que aparecen en esa hoja.

Juzgar a tu prójimo. Luego, escribir.

Hacer cuatro preguntas. Después, invertir.

Byron Katie

Podemos ayudarte

No te diremos lo que tienes que hacer. No presionamos, ni aconsejamos, ni recomendamos. Exploraremos juntos, haremos preguntas, te ofreceremos interpretaciones que tal vez puedan sorprenderte. Desafíaremos respetuosamente tus modelos mentales para que desarrolles una nueva mirada que te permita descubrir nuevas acciones y posibilidades. Y te acompañaremos en el diseño de acciones que te faciliten el logro de los resultados que tanto buscas y tanto te mereces.

Hipnosis terapéutica

Ocúpate de tus propios asuntos

Ocúpate de tus propios asuntos

Sólo puedo encontrar tres tipos de asuntos en el universo: los míos, los tuyos y los de Dios. (Para mí, la palabra Dios significa «realidad». La realidad es Dios, porque gobierna. Todo lo que escapa a mi control, al tuyo y al de cualquier otra persona es lo que yo denomino «los asuntos de Dios»). Buena parte de nuestras tensiones proviene de vivir mentalmente fuera de nuestros asuntos.

Cuando pienso: «Necesitas encontrar un trabajo, quiero que seas feliz, debieras ser puntual, necesitas cuidar mejor de ti mismo», me estoy inmiscuyendo en tus asuntos. Cuando me preocupo por los terremotos, las inundaciones, la guerra o la fecha de mi muerte, me estoy inmiscuyendo en los asuntos de Dios. Si mentalmente estoy metida en tus asuntos o en los de Dios, el efecto es la separación. Fui consciente de esto hace tiempo, en 1986. Cuando, por ejemplo, me inmiscuía mentalmente en los asuntos de mi madre con pensamientos del tipo: «Mi madre debiera comprenderme», experimentaba de inmediato un sentimiento de soledad. Y comprendí que siempre que me he sentido herida o sola, he estado inmiscuida en los asuntos de otra persona.

Si tú estás viviendo tu vida y yo estoy viviendo mentalmente tu vida, ¿quién está aquí viviendo la mía? Los dos estamos ahí. Ocuparme mentalmente de tus asuntos me impide estar presente en los míos. Me separo de mí misma y me pregunto por qué razón mi vida no funciona. Pensar que yo sé lo que es mejor para los demás es estar fuera de mis asuntos. Incluso en nombre del amor, es pura arrogancia y el resultado es la tensión, la ansiedad y el miedo. ¿Sé lo que es adecuado para mí? Ese es mi único asunto. Permíteme trabajar en eso antes de tratar de resolver tus problemas por ti.

Si comprendes los tres tipos de asuntos lo bastante para ocuparte de los tuyos propios, este conocimiento puede liberar tu vida de una manera que ni siquiera eres capaz de imaginar. La próxima vez que sientas tensión o incomodidad, pregúntate de quién son los asuntos en los que te ocupas mentalmente, ¡y quizás estalles en carcajadas! Esa pregunta puede devolverte a ti mismo. Tal vez llegues a descubrir que, en realidad, nunca has estado presente y que te has pasado toda la vida viviendo mentalmente en los asuntos de otras personas. Y si practicas durante un tiempo, quizá descubras que en realidad no tienes ningún asunto y que tu vida funciona perfectamente por sí misma.

Byron Katie

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¿Te sientes triste, falta de motivación, ansiedad? ¿Problemas de concentración, sobrepresión, miedos descontrolados? ¿Atraviesas un duelo? ¿Te encuentras ante una ruptura conyugal o de pareja, un divorcio? ¿Un cambio de trabajo, estrés…? Te ayudamos a recuperar la paz, fuerza, determinación, el equilibrio y la armonía interior que tanto te mereces y necesitas.

Regresiones

Lo que es, es

Lo que es, es

Únicamente sufrimos cuando creemos un pensamiento que está en desacuerdo con lo que es. Cuando la mente está perfectamente clara, lo que es, es lo que queremos. Si quieres que la realidad sea diferente de lo que es, podrías intentar enseñarle a ladrar a un gato y obtendrías el mismo resultado. Puedes intentarlo una y otra vez, y al final, el gato te mirará y volverá a decir: «Miau».

Un deseo imposible

Desear que la realidad sea diferente de lo que es, es un deseo imposible de satisfacer. Y aun así, si prestas atención, advertirás que tienes pensamientos de este tipo docenas de veces al día: «La gente debiera ser más amable», «Debiera enseñarse a los niños a comportarse bien», «Mis vecinos debieran cuidar mejor su césped», «La cola del supermercado debiera avanzar más deprisa», «Mi mujer (o mi marido) debiera estar de acuerdo conmigo», «Debiera estar más delgada (o ser más guapa o tener más éxito)». Estos pensamientos constituyen distintas maneras de querer que la realidad sea diferente de lo que es. Si te parece que esto suena deprimente, estás en lo cierto. Toda la tensión que sentimos se origina en nuestras discusiones con lo que es.

Muchas personas me dicen a menudo: «Pero si renunciase a mi discusión con la realidad perdería parte de mi poder. Si simplemente acepto la realidad, seré pasiva. Quizás incluso pierda el deseo de actuar». Yo les contesto con una pregunta: «¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?». «Ojalá no hubiese perdido mi trabajo» o «He perdido mi trabajo; ¿qué puedo hacer ahora?»: ¿Qué es lo que te da más poder?

Sin lucha interior

En realidad lo que piensas que no debiera haber sucedido sí debiera haber sucedido. Debiera haber sucedido porque así fue y ningún pensamiento del mundo puede cambiarlo. Eso no quiere decir que lo toleres ni que lo apruebes. Sólo significa que eres capaz de ver las cosas sin resistencia y sin la confusión de tu lucha interior. Nadie quiere que sus hijos enfermen, nadie quiere ser víctima de un accidente de coche; pero cuando estas cosas ocurren, ¿de qué forma podría ayudar discutir mentalmente con ellas? Sabemos que no tiene sentido, y sin embargo, lo hacemos porque no sabemos cómo dejar de hacerlo.

Soy una amante de lo que es, no porque sea una persona espiritual, sino porque, cuando discuto con la realidad, sufro. Podemos saber que la realidad está bien tal como es porque, cuando discutimos con ella, sentimos tensión y frustración. No nos sentimos normales ni equilibrados.

Cuando dejamos de oponernos a la realidad, la acción se convierte en algo sencillo, fluido, amable y seguro.

Byron Katie

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Coaching Personal y Profesional

Meditación caminando

Meditación caminando

Adentro, afuera. Profundo, lento. Calma, tranquilidad. Momento presente, momento maravilloso”.

Creo que por ahora todos conocen el poema de memoria. Me gustaría decirles que este poema es también bueno para practicar meditación caminando. Haremos meditación caminando después de la charla y ustedes pueden caminar pacíficamente y felizmente con este poema. Inhalan y hacen dos pasos. Dicen: “Adentro, adentro”. Luego exhalan y hacen otros dos pasos: “afuera, afuera”. Esto es meditación caminando. No hacen nada más. Su mente y su cuerpo están totalmente para el inhalar, el exhalar, y el dar los pasos. Están perfectamente concentrados en caminar y respirar, no se preocupan con otras cosas. Y pueden seguir con: “Adentro, afuera” así por unos minutos. Si quieren caminar un poco más rápido, pueden hacer tres pasos mientras inhalan y exhalan.

Naturalmente

Lo hacen muy naturalmente, de tal modo que tienen mucho placer. No sean tan serios, tan solemnes. Lo hacen muy, muy naturalmente. “Adentro, adentro, afuera, afuera”. Si disfrutan el caminar, se sienten maravillosos. Están haciendo la práctica correctamente. Después de algún tiempo, cambian a “profundo, lento”. “Profundo, profundo, lento, lento, profundo, profundo, lento, lento”. Muy concentrados. Y estaremos caminando con ustedes. Todos están concentrados. Están pacíficos. Todos están gozosos. La energía del gozo y de la paz irradiará de cada persona, y si caminamos así en la Sangha, recibiremos la energía colectiva y será muy, muy fuerte.

Thich Nhat Hahn

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