La búsqueda

Búsqueda

Vemos de acuerdo con nuestro grado de entendimiento.

Comprendemos según la apertura de nuestra mente y nuestro corazón.

Se nos escapan las realidades más evidentes porque nuestros juicios y prejuicios, creencias y expectativas las velan.

La misma orilla

En la mayoría de los seres humanos se produce, además, un fenómeno que los sabios denominan de «superposición», en cuanto tendemos a superponer nuestras creencias y condicionamientos a lo que contemplamos, distorsionándolo, como la persona que tropieza con una cuerda y se espanta tomándola por una serpiente venenosa.

A menudo buscamos muy lejos lo que está muy cerca. Damos la vuelta alrededor del mundo para llegar a nosotros mismos…, si llegamos. Subimos y bajamos por la misma orilla y no cruzamos a la opuesta, o bien vivimos dando vueltas a la circunferencia y no acertamos a llegar a su punto central.

Es rara la persona que con clara comprensión sepa poner correctamente «los conectores» de su mente y, por tanto, «conectar» bien. Por efecto engañoso de la ilusión mental, tomamos lo relativo como absoluto, lo inesencial como esencial, lo insustancial como sustancial.

La mente vaga de un lado para otro y el intelecto no tiene la pureza necesaria para análisis certeros, sometido a todo tipo de tendencias, pasiones y emociones.

Las fuerzas psíquicas más poderosas se malogran porque las invertimos incorrectamente.

No se trata de dejar de ser activos, pero sí de comprender que la conciencia de ser puede ser desarrollada viajando muy lejos o sin salir nunca de la aldea que nos vio nacer.

Es una búsqueda hacia dentro, aunque a veces la motivemos o inspiremos con una búsqueda hacia fuera.

Ramiro Calle

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