Compasión y culpa

Compasión y culpa

Usted pregunta en dónde entra la compasión, en dónde entra la culpa en todo esto. Lo sabrá cuando despierte. Si ahora mismo se siente culpable ¿cómo puedo explicárselo? ¿Cómo sabría lo que es la compasión?

Si usted cree que la compasión implica debilidad, entonces no puedo describirle la compasión, no hay forma, porque la compasión puede ser muy dura.

La compasión puede ser muy brusca, puede sacudirlo, la compasión puede remangarse y «operarlo». La compasión es muchas cosas. Puede ser muy dulce, pero no hay manera de saberlo. Solamente cuando usted se convierta en amor – en otras palabras, cuando usted haya dejado sus ilusiones y sus afectos – «sabrá».

A medida que usted se identifique menos con el «yo», se irá sintiendo más cómodo con todos y con todo.

¿Sabe por qué? Porque ya no teme que alguien lo lastime o no guste de usted. Ya no quiere impresionar a nadie. ¿Puede imaginarse el alivio cuando ya no quiera impresionar a nadie? ¡Qué descanso! ¡Qué felicidad! Ya no siente la necesidad de explicar las cosas. ¿Qué hay que explicar? Y ya no se siente la necesidad de presentar excusas. Yo preferiría oírle decir: «Desperté», que oírle decir: «Lo siento muchísimo». Preferiría que me dijera: «Desde la última vez que nos vimos he despertado; lo que le hice no volverá a suceder», que oírle decir: «Siento mucho lo que le hice». ¿Por qué habría que presentar excusas? Ahí hay algo que usted puede explorar. Aún en el caso de que alguien haya sido desconsiderado con uno, no hay lugar para pedir excusas.

Nadie fue desconsiderado con uno. Fue desconsiderado con lo que pensaba que era uno, pero no con uno. A usted nunca lo rechazan; rechazan solamente lo que creen que usted es.

Pero eso es de doble dirección. Tampoco lo aceptan siempre. Hasta que despiertan, las personas sencillamente aceptan o rechazan la imagen que tienen de usted. Han fabricado una imagen de usted, y la rechazan o la aceptan. Vean lo devastador que es profundizar en esto. Es demasiado liberador. Pero qué fácil es amar a los demás cuando se comprende esto. Qué fácil es amar a todo el mundo cuando uno no se identifica con lo que ellos se imaginan que es uno o que son ellos. Se vuelve fácil amarlos, amarlos a todos.

Uno no puede decir nada acerca de la felicidad. La felicidad no se puede definir. Lo que se puede definir es la infelicidad. Deje la infelicidad y sabrá. El amor no se puede definir; el desamor sí. Deje el desamor, deje el miedo, y sabrá. Queremos averiguar cómo es la persona despierta. Pero usted sólo lo sabrá cuando llegue allí.

Anthony de Mello

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