Abrazarse a los recuerdos

Abrazarse a los recuerdos

El otro día un Jesuita me contó que hace varios años estaba dando una charla en Nueva York, en donde los puertorriqueños eran muy impopulares en ese momento debido a algún incidente. Todo el mundo decía toda suerte de cosas contra ellos. De manera que en la charla dijo: “Voy a leerles algunas de las cosas que la gente de Nueva York dijo sobre ciertos inmigrantes”.

Lo que les leyó fue realmente lo que la gente había dicho sobre los irlandeses, y sobre los musulmanes, y sobre todas las otras olas de inmigrantes que habían llegado a Nueva York años antes.

Él lo dijo muy bien: “Estas personas no traen la delincuencia con ellos; se convierten en delincuentes cuando se enfrentan con ciertas condiciones aquí. Debemos comprenderlos. Si ustedes quieren solucionar la situación es inútil que reaccionen con prejuicio. Ustedes tienen que comprender, no condenar”. Así es como se logra el cambio en uno mismo. No condenando, no insultándose a sí mismo, sino comprendiendo lo que está sucediendo.

Para obtener consciencia usted tiene que ver, y no puede ver si tiene prejuicios. Miramos con prejuicio casi todas las cosas y a casi todas las personas. Es casi suficiente para desanimar a cualquiera.

Es como encontrarse con un viejo amigo a quien no veía hace mucho tiempo. “Hola Tom”, le digo, “¡qué bueno verte!” y le doy un gran abrazo. ¿A quién estoy abrazando, a Tom o al recuerdo que tengo de él? ¿Un ser humano vivo, o un cadáver? Estoy suponiendo que todavía es el muchacho interesante que yo creía que era. Estoy suponiendo que todavía responde a la idea que tengo de él con mis recuerdos y asociaciones. De manera que le doy un gran abrazo. Cinco minutos después me doy cuenta que él ha cambiado y ya no me interesa. Abracé a la persona que no era.

Si quieren saber cuán verdadero es esto, escuchen

Una religiosa de la India va a hacer un retiro. Todo el mundo en la comunidad dice: “Ah, ya lo sabemos, eso es parte de su carisma; ella siempre va a seminarios y a retiros: nunca la cambiará nada”. Bueno, sucede que esta hermana sí cambia en este seminario, o grupo de terapia, o lo que sea. Ella cambia; todo el mundo se da cuenta de la diferencia. Todo el mundo dice:

“Realmente has comprendido muchas cosas”. Es verdad, y ellos pueden ver la diferencia en su comportamiento, en su cuerpo, en su rostro. Siempre se nota cuando hay un cambio interior. Siempre se ve en el rostro, en los ojos, en el cuerpo.

Bien, la hermana regresa a su comunidad, y como la comunidad tiene un prejuicio, un idea fija sobre ella, van a seguir mirándola con los ojos del prejuicio. Ellas son las únicas que no ven en ella ningún cambio. Dicen: “Si, parece estar más animada, pero esperen: se volverá a deprimir”. Y en unas pocas semanas, se deprime de nuevo; ella está reaccionando a la reacción de las otras. Y todas dicen: “¿Ven? Ya lo habíamos dicho: no ha cambiado”. Lo trágico es que sí había cambiado, pero ellas no lo veían. La percepción tiene consecuencias devastadoras en los asuntos del amor y de las relaciones humanas.

Claridad y precisión

Cualquiera que sea una relación, ciertamente implica dos cosas: claridad de percepción (tanta cuanta sea nuestra capacidad de ella; algunas personas discutirían hasta dónde podemos lograr claridad de percepción, pero no creo que nadie discuta que es deseable aproximarnos a ella) y precisión en la respuesta.

Es más probable que uno responda con precisión cuando percibe con claridad. Cuando su percepción está distorsionada, no es probable que responda con precisión.

¿Cómo puede uno amar a alguien a quien ni siquiera ve? ¿Usted ve realmente a alguien a quien está ligado? ¿Realmente ve a alguien a quien teme y que, por lo tanto, no le gusta? Siempre odiamos aquello que tememos.

Anthony de Mello

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La valía personal

La valía personal

Hablemos de problema de la valía personal. La valía personal no significa el valor de uno mismo. ¿De dónde procede el valor de uno mismo? ¿Se obtiene del éxito en el trabajo? ¿De tener mucho dinero? ¿Se obtiene de atraer a muchos hombres (si usted es mujer) o a muchas mujeres (si usted es hombre)? Cuán frágil es eso, cuán transitorio.

Cuando hablamos del valor de uno mismo, ¿no estamos hablando realmente de cómo nos reflejamos en el espejo de la mente de los demás?

Pero ¿tenemos que depender de eso? Uno comprende su propia valía personal cuando ya no se identifica o se define en función de esas cosas pasajeras.

No me vuelvo bello por el hecho que todos digan que soy bello. Realmente no soy ni bello ni feo. Estas cosas van y vienen. Mañana podría transformarme en una criatura muy fea, pero todavía sería “yo”. Entonces, digamos que me hago cirugía plástica y otra vez vuelvo a ser hermoso. ¿El “yo” realmente se vuelve hermoso?

Es necesario dedicar mucho tiempo a reflexionar sobe estas cosas.

Se las he dicho rápidamente, pero si dedican tiempo a comprender lo que he dicho, para profundizar en ello, tendrán una mina de oro. Lo sé, porque cuando lo descubrí la primera vez descubrí un verdadero tesoro.

Las experiencias placenteras hacen la vida deliciosa. Las dolorosas llevan al crecimiento.

Las experiencias placenteras hacen la vida deliciosa, pero de por sí no llevan al crecimiento. Lo que lleva al crecimiento son las experiencias dolorosas. El sufrimiento señala un área en la cual uno todavía no ha crecido, en la cual uno necesita crecer, transformarse y cambiar.

Si supieran utilizar el sufrimiento, ¡ah, cuánto crecerían!

Limitémonos por ahora al sufrimiento psicológico, a todas esas emociones negativas que tenemos. No pierdan su tiempo en ninguna de ellas. Ya les he dicho lo que podrían hacer con esas emociones. La decepción que tienen ustedes cuando las cosas no les resultan como querían, ¡obsérvenla! Miren lo que ella dice de ustedes. Lo digo sin condenar (de otra manera quedarían atrapados en el odio hacia ustedes mismos). Obsérvenla como la observarían en otra persona. Observen esa decepción, esa depresión que ustedes sufren cuando los critican. ¿Qué dice ella de ustedes?

¿Han oído hablar de aquella persona que dijo: “¿Quién dice que la preocupación no sirve? Ciertamente ayuda. ¡Cada vez que me preocupo por algo, no sucede!”

Bien, ciertamente le sirvió a ella.

O el otro que dijo:

“La persona neurótica es la que se preocupa por algo que no ocurrió en el pasado. No es como nosotros, las personas normales, que nos preocupamos por las cosas que no ocurrirán en el futuro”.

De eso se trata. Esa preocupación, esa ansiedad, ¿qué le dicen a uno?

Los sentimientos negativos, todos los sentimientos negativos son útiles para la consciencia, para la comprensión. Le dan a uno la oportunidad de sentirlos, de observarlos desde fuera.

Al comienzo, la depresión todavía estará allí, pero usted habrá cortado su conexión con ella. Gradualmente, comprenderá la depresión. A medida que la comprenda, le dará con menos frecuencia, y desaparecerá por completo. Tal vez, pero en ese momento ya no importará gran cosa.

Antes del despertar yo solía deprimirme. Después del despertar sigo deprimido. Pero gradual o rápidamente, o de repente, uno llega al estado del despertar. Éste es el estado en que uno descarta sus deseos. Pero recuerden que lo que quiero decir con deseos y anhelos. Quiero decir: “A menos que obtenga lo que deseo, me niego a ser feliz”. Quiero decir, los casos en que la felicidad depende de que se cumpla el deseo.

Anthony de Mello

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Rodeado de Dios y no veo a Dios

Dios

Un ciego de nacimiento me pregunta: ¿Qué es esa cosa que llaman verde?” ¿Cómo se le describe el color verde a un ciego de nacimiento?

Se usan analogías. Entonces digo: “El color verde es algo como una música suave”. “Sí”, le digo, “música sosegada y suave”.

Otro ciego me pregunta: “¿Qué es el color verde?” Le digo  que es suave como el raso, muy sosegado y suave al tacto.

Al día siguiente me doy cuenta que los dos ciegos están peleando a botellazos. El uno dice: “Es suave como la música”; el otro dice: “Es suave como el raso”. Y así sigue la cosa. Ninguno de los dos sabe de qué se está hablando, porque si lo supieran, se quedarían callados. Así es de grave el asunto.

Es peor aún, porque digamos que un día el ciego ve, y se sienta en el jardín y mira alrededor, y usted dice: “Bueno, ahora usted sabe cómo es el color verde”. Y él le responde: “Es verdad. Lo oí  un poco esta mañana”.

La verdad es que usted está rodeado de Dios y no ve a Dios porque “sabe” acerca de Dios.

El obstáculo  final para la visión de Dios es el concepto que usted tiene de Dios. No encuentra a Dios porque cree que sabe.

Eso es lo terrible de la religión. Eso es lo que los evangelios decían, que la gente religiosa “sabía”, de manera que eliminaron a Jesús.

El más alto conocimiento de Dios es conocerlo como inconocible.

Se habla demasiado de Dios; todo el mundo está cansado de oírlo. Hay muy poca consciencia, muy poco amor, muy poca felicidad, pero tampoco usemos esas palabras. Se renuncia muy poco a las ilusiones, a los errores, a los apegos y a la crueldad, hay muy poca consciencia.

El mundo sufre por eso, no por falta de religión. Se supone que la religión versa sobre una falta de consciencia, de despertar. Miren en qué hemos caído. Vengan a mi país y véanlos matándose por las religiones. Esto lo encontrarán ustedes en todas partes. “El que sabe, no dice; el que dice, no sabe”.

Todas las revelaciones, por divinas que sean, nunca son más que un dedo que señala la luna. Como decimos en el Oriente: “Cuando el sabio señala la Luna, el idiota no ve sino el dedo”.

Jean Guiton, un escritor francés muy piadoso y ortodoxo, agrega un comentario aterrador: “Con frecuencia utilizamos el dedo para sacar los ojos”. ¿No es terrible? ¡Consciencia, consciencia, consciencia! En la consciencia está la curación; en la consciencia está la verdad; en la consciencia está la salvación; en la consciencia está el amor; en la consciencia está el despertar. Consciencia.

Necesito hablar sobre las palabras y los conceptos porque debo explicarles por qué, cuando miramos un árbol, realmente no vemos. Creemos que vemos, pero no vemos.

Cuando miramos a una persona, realmente no la vemos, sólo creemos que vemos. Lo que vemos es algo que fijamos en la mente. Recibimos  una  impresión y nos aferramos a ella, y seguimos mirando a la persona a través de esa impresión. Y hacemos esto con casi todo.

Si ustedes comprenden eso, comprenderán la amabilidad y la belleza de ser conscientes de todo lo que los rodea. Porque la realidad está ahí; “Dios”, sea lo que sea, está ahí. Todo está ahí.

El pececito en el océano dice: “Perdón, estoy buscando el océano. ¿Puede decirme dónde lo encuentro?”. Patético, ¿verdad? Si sólo abriéramos los ojos y viéramos, entonces comprenderíamos.

Anthony de Mello

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Compasión y culpa

Compasión y culpa

Usted pregunta en dónde entra la compasión, en dónde entra la culpa en todo esto. Lo sabrá cuando despierte. Si ahora mismo se siente culpable ¿cómo puedo explicárselo? ¿Cómo sabría lo que es la compasión?

Si usted cree que la compasión implica debilidad, entonces no puedo describirle la compasión, no hay forma, porque la compasión puede ser muy dura.

La compasión puede ser muy brusca, puede sacudirlo, la compasión puede remangarse y “operarlo”. La compasión es muchas cosas. Puede ser muy dulce, pero no hay manera de saberlo. Solamente cuando usted se convierta en amor – en otras palabras, cuando usted haya dejado sus ilusiones y sus afectos – “sabrá”.

A medida que usted se identifique menos con el “yo”, se irá sintiendo más cómodo con todos y con todo.

¿Sabe por qué? Porque ya no teme que alguien lo lastime o no guste de usted. Ya no quiere impresionar a nadie. ¿Puede imaginarse el alivio cuando ya no quiera impresionar a nadie? ¡Qué descanso! ¡Qué felicidad! Ya no siente la necesidad de explicar las cosas. ¿Qué hay que explicar? Y ya no se siente la necesidad de presentar excusas. Yo preferiría oírle decir: “Desperté”, que oírle decir: “Lo siento muchísimo”. Preferiría que me dijera: “Desde la última vez que nos vimos he despertado; lo que le hice no volverá a suceder”, que oírle decir: “Siento mucho lo que le hice”. ¿Por qué habría que presentar excusas? Ahí hay algo que usted puede explorar. Aún en el caso de que alguien haya sido desconsiderado con uno, no hay lugar para pedir excusas.

Nadie fue desconsiderado con uno. Fue desconsiderado con lo que pensaba que era uno, pero no con uno. A usted nunca lo rechazan; rechazan solamente lo que creen que usted es.

Pero eso es de doble dirección. Tampoco lo aceptan siempre. Hasta que despiertan, las personas sencillamente aceptan o rechazan la imagen que tienen de usted. Han fabricado una imagen de usted, y la rechazan o la aceptan. Vean lo devastador que es profundizar en esto. Es demasiado liberador. Pero qué fácil es amar a los demás cuando se comprende esto. Qué fácil es amar a todo el mundo cuando uno no se identifica con lo que ellos se imaginan que es uno o que son ellos. Se vuelve fácil amarlos, amarlos a todos.

Uno no puede decir nada acerca de la felicidad. La felicidad no se puede definir. Lo que se puede definir es la infelicidad. Deje la infelicidad y sabrá. El amor no se puede definir; el desamor sí. Deje el desamor, deje el miedo, y sabrá. Queremos averiguar cómo es la persona despierta. Pero usted sólo lo sabrá cuando llegue allí.

Anthony de Mello

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¿Conoces los beneficios del Yoga?

¿Conoces los beneficios del Yoga?

¿Conoces los beneficios del Yoga?

El Yoga es una práctica física, mental y espiritual de tradición antigua originaria de la India. La palabra «Yoga» proviene del sánscrito y significa unidad, porque simboliza la unión del cuerpo y la mente. En la actualidad se practican varias formas de Yoga y su popularidad crece en el mundo.

Contribuye de manera holística a lograr un equilibrio entre la mente y el cuerpo.

Esta práctica nos permite estar más alerta, más oxigenados, menos desgastados. Nos ayuda a reparar nuestro sistema nervioso, a trabajar sin acabar en un estrés desgastante. Las personas que practican yoga con regularidad mantienen un mejor sentido del humor, entre otros muchos beneficios de gran importancia en el camino hacia el despertar de nuestras facultades superiores.

El Yoga produce muchísimos beneficios para nuestra salud física, mental y emocional: alivia la mayoría de los dolores crónicos, ayuda a motivarnos (las endorfinas que producimos cuando salimos a correr, también se producen con el yoga de forma natural). Esto ayuda a disminuir de forma significativa la ansiedad y la depresión, y a mejorar la capacidad de concentración…

La práctica de Yoga y meditación pueden afectar al ADN, protegiéndolo del daño y también evitando y revirtiendo los cambios negativos que afectan al proceso de envejecimiento del cuerpo; ayuda a mantener el peso y quema calorías, nos ayuda a descansar y reduce el estrés.

Además de todo ello, reduce la inflamación de órganos y tejidos, refuerza el sistema inmune, protege y cuida la espalda, cuida tus articulaciones, aumenta la energía y la resistencia física, mejora la flexibilidad y el equilibrio, mejora la hipertensión, el colesterol y la coagulación, y fortalece el suelo pélvico.

Si quieres saber más sobre los beneficios del yoga y los estudios que se han realizado al efecto no dejes de leer esta página.

El Hatha Yoga que practicarás en nuestros retiros es una de las ramas del Yoga más populares en Occidente

Se caracteriza por usar el cuerpo como herramienta para la autoexploración con el objetivo de purificar el cuerpo y mente. Los movimientos son suaves y el trabajo durante las asanas se centra en la respiración, relajación y meditación.

Es el ideal para comenzar, y el recomendado para aquellos que buscan conciliar un buen estado físico y salud.

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¿Conoces los beneficios de la meditación con cuencos de cuarzo?

¿Conoces los beneficios de la meditación con cuencos de cuarzo?

Los Cuencos de Cuarzo son una de las nuevas herramientas de sanación más poderosas, con propiedades curativas comprobadas científicamente.

A través del sonido penetran las células, activando y regenerando la memoria celular para sanar y modificar patrones físicos, emocionales, mentales, y espirituales desalineados. Generan estados cerebrales de profunda relajación, liberando stress y tensiones del cuerpo y disminuyendo cualquier tipo de actividad mental excesiva, para lograr estados de bienestar, paz y alegría.

Los Cuencos sincronizan y equilibran las frecuencias vibratorias de ambos hemisferios cerebrales, generando profundos estados de relajación

Desarrollan el pensamiento creativo y la memoria. Reactivan áreas y funciones del cerebro que impulsan la preciada secreción de hormonas de autosanación: la Endorfina. Estimulan el despertar de sectores cerebrales apenas utilizados, despertando capacidades espirituales e intelectuales, y estimulan la actividad de las ondas alfa del cerebro o meditación profunda.

Además, los Cuencos de Cuarzo emiten ondas que penetran profundamente la estructura celular del cuerpo

Es como tener un masaje sonoro a nivel interno (átomos, moléculas, células, glándulas y órganos del cuerpo humano). Producen cambios positivos en el sistema nervioso, inmunológico, endocrino y neuropéptido.

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¿Hago algo para cambiarme a mí mismo?

¿Hago algo para cambiarme a mí mismo?

¡Le tengo una gran sorpresa, muchas buenas noticias!

Usted no tiene que hacer nada. Cuanto más haga, peor será. Todo lo que tiene que hacer es comprender.

Piense en alguien con quien vive o con quien trabaja y que no le parece agradable, que le causa sentimientos negativos. Veamos lo que sucede. Lo primero que usted necesita comprender es que el sentimiento negativo está en usted. Usted es el responsable del sentimiento negativo, no la otra persona. Otra persona en su lugar estaría completamente calmada y a sus anchas en presencia de esa persona; no se afectaría. Usted si.

Ahora comprenda otra cosa: usted está haciendo una exigencia. Usted espera algo de esta persona, ¿entiende? Entonces dígale a esa persona:

“Yo no tengo el derecho de exigirle nada a usted”. Al decir eso, descartará su expectativa. “Yo no tengo derecho a exigirle nada a usted. Claro que me protegeré de las consecuencias de sus acciones o de su mal humor o de lo que sea, pero puede seguir adelante y ser lo que quiera ser. No tengo derecho a hacerle ninguna exigencia”.

Mire lo que le sucede a usted cuando hace esto. Si encuentra resistencia para decirlo, cuánto va a descubrir sobre usted mismo. Permita que el dictador que hay en usted salga a la luz.

Usted pensaba que era un cordero, ¿verdad? Pero yo soy un tirano y usted es un tirano. Una pequeña variación de “yo soy un asno, usted es un asno”. Yo soy un dictador, usted es un dictador. Yo quiero organizarle su vida; quiero decirle exactamente cómo se espera que sea y cómo se espera que se comporte, y es mejor que usted se comporte como yo he decidido o me castigaré a mí mismo con sentimientos negativos.

Recuerde lo que les dije: todos somos locos.

Algunos de ustedes me preguntan qué quería decir cuando expresé: “Usted sea usted mismo, eso está bien, pero yo me protegeré, yo seré yo mismo”. En otras palabras, no permitiré que usted me manipule. Yo viviré mi propia vida; iré por mi propio camino; permaneceré libre para pensar mis pensamientos, para seguir mis inclinaciones y mis gustos. Y a usted le diré que no.

Si siento que no quiero estar en su compañía, no será por ningún sentimiento negativo que usted provoque en mí. Porque ya no lo provoca. Usted ya no tiene poder sobre mí. Sencillamente, quizá prefiera la compañía de otras personas. De manera que cuando usted me diga: “¿Vamos al cine esta noche?” Yo diré: “Lo siento, quiero ir con otra persona; me gusta la compañía de ella, más que la suya”. Y eso está bien, decirle que no a la gente es maravilloso; es parte del despertar.

Parte del despertar es que usted vive su vida como le parece

Y compréndalo; eso no es egoísmo. Lo egoísta es exigir que otro viva su vida de acuerdo con los gustos de usted. O con su orgullo, o con su ganancia, o con su placer. Eso sí es egoísmo. De modo que me protegeré. No me sentiré obligado a estar con usted; no me sentiré obligado a decirle que sí. Si su compañía me parece agradable, la disfrutaré sin aferrarme a ella. Pero ya no lo evito a usted a causa de algún sentimiento negativo que usted produce en mí. Usted ya no tiene ese poder.

Anthony de Mello

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El mundo está bien

El mundo está bien

Cuando usted se despierta, cuando comprende, cuando ve, el mundo se arregla. Siempre nos molesta el problema del mal.

Hay una historia patética sobre un niño que iba por la orilla de un río y vio a un cocodrilo atrapado en una red.

El cocodrilo le dijo:

– Niño, apiádate de mí, suéltame. Tal vez yo sea feo, pero no tengo la culpa; así me hicieron. Pero sea cual sea mi aspecto, tengo corazón de madre. Vine en busca de alimento para mis hijos y ¡caí en la trampa!

El niño contestó:

-¡Ah, si te soltara, tú me atraparías y me matarías!

-¿Cómo puedes creerme capaz de hacerle eso a quien es mi benefactor y libertador? – protestó el cocodrilo.

El niño se dejó convencer, y le quitó la red y el cocodrilo lo atrapó.

Cuando el cocodrilo se lo estaba tragando, le dijo el niño:

-¿De manera que así pagas mi buena acción?

– Bueno – le explicó el cocodrilo -, no es nada personal, hijo mío. Así es el mundo. Es la ley de la vida.

El niño se puso a argumentar en contra de eso y el cocodrilo le dijo:

-¿Quieres preguntarle a otro animal si acaso no es así la vida?

El niño vio un pájaro posado en una rama, y se dirigió a él

– Dime, pájaro, ¿es cierto lo que dice el cocodrilo?

– El cocodrilo tiene razón – opinó el pájaro -, mira mi caso: Un día venía yo a casa con alimento para mis crías; imagínate cual no sería mi pavor al ver a la serpiente subiendo por el árbol, directamente hacia el nido. Yo me hallaba totalmente indefensa. Se comió a todos mis hijitos, uno tras otro. Yo grité y grité, pero fue inútil. El cocodrilo tiene razón: es la ley de la vida. Así es el mundo.

– Ya lo ves – le dijo el cocodrilo al niño -, pero éste insistió:

Déjame preguntarle a otro animal.

Está bien. hazlo – accedió el cocodrilo.

En ese momento paraba por la orilla del río un asno

– Escucha, asno – le dijo el niño -: El cocodrilo dice esto. ¿Tiene razón?

– Sí. Tiene toda la razón – le respondió el asno -. Mírame a mí. Yo trabajé y me esclavicé toda la vida, y mi amo apenas me daba de comer. Ahora que estoy viejo y soy inútil, me soltó, y yo ando vagando por la selva, esperando que algún animal salvaje salte sobre mí y me mate. El cocodrilo tiene razón: es la ley de la vida. Así es el mundo.

Entonces dijo el cocodrilo:

-¡Vamos!

El niño replicó:

– Dame otra oportunidad.

El niño vio pasar un conejo, y le dijo…

– Dime conejo, ¿tiene razón el cocodrilo?

El conejo se sentó en las patas traseras, y le preguntó al cocodrilo:

-¿Tú le dijiste eso al niño?

– Así es, eso le dije.

– Espera un momento – le sugirió el conejo- Tenemos que discutirlo.

– Está bien – aceptó el cocodrilo.

– Pero ¿cómo podremos discutirlo si tienes ese niño en la boca? Suéltalo; él también tiene que tomar parte en esta discusión.

El cocodrilo contestó:

– Tú eres muy astuto. Si lo soltara se escaparía.

– Yo creí que tú eras más inteligente – objetó el conejo -. Si intentara huir, podrías matarlo de un coletazo.

– Es justo – concedió el cocodrilo, y soltó al niño. Apenas quedó libre el niño, el conejo le gritó:

-¡Escapa!

El niño corrió y escapó. Luego le dijo el conejo:

– Oye niño, ¿A ti no te gusta la carne de cocodrilo? ¿La gente de tu pueblo no apetecerá un buen bistec de carne de cocodrilo?

En realidad, tú no soltaste del todo al cocodrilo: tiene atrapada la mayor parte del cuerpo en la red ¿Por qué no vas a la aldea y los traes a todos para que preparen un banquete?

El niño le hizo caso: fue a la aldea y llamó a los hombres. Éstos trajeron hachas, porras, y lanzas, y dieron muerte al cocodrilo.

El perro del niño también vino, y cuando vio al conejo, lo atrapó y lo degolló.

El niño llegó demasiado tarde, y, viendo morir al conejo, dijo: “El cocodrilo tenía razón: Así es el mundo. Es la ley de la vida”.

¡No hay ninguna explicación para todos los sufrimientos y los males y las torturas y la destrucción y el hambre que hay en el mundo!

Eso nunca se lo podrá explicar uno; puede intentarlo con sus fórmulas, religiosas o de otra índole, pero nunca se lo explicará.

Porque la vida es un misterio, lo cual quiere decir que con su mente racional, uno no puede explicárselo.

Para eso tiene que despertar y entonces se dará cuenta repentinamente de que la realidad no es el problema, el problema es uno mismo

Anthony de Mello

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Cuatro pasos hacia la sabiduría

Cuatro pasos hacia la sabiduría

Lo primero que tiene que hacer es entrar en contacto con los sentimientos negativos de los cuales no es consciente

Muchas personas tienen sentimientos negativos sin saberlo. Muchas personas están deprimidas y no saben que están deprimidas. Solamente cuando entran en contacto con la alegría comprenden hasta que punto están deprimidas. No se puede tratar un cáncer que no se ha detectado. Usted no puede liberarse del gorgojo en su granja si no sabe que existe. Lo primero que necesita es tener consciencia de sus sentimientos negativos. ¿Cuales sentimientos negativos? La melancolía, por ejemplo. Usted está melancólico y triste. Usted siente que se odia a usted mismo, o se siente culpable. A usted le parece que la vida no tiene ninguna finalidad, que no tiene sentido; usted se siente herido, está nervioso y tenso. El primer paso es ponerse en contacto con esos sentimientos.

El segundo paso (éste es un programa de cuatro pasos) es comprender que el sentimiento está en usted, no en la realidad

Esto es tan evidente, pero ¿cree usted que los seres humanos lo saben? No lo saben, créanme. Tienen doctorados y son rectores de universidades, pero no han comprendido esto. En la escuela no me enseñaron a vivir. Me enseñaron todo lo demás. Como dijo alguien: “Tengo una educación muy buena. Tardé años en superarla”. La espiritualidad trata de eso: de desaprender. desaprender toda la basura que le enseñaron a uno.

Los sentimientos negativos están en usted, no en la realidad. Entonces, deje de tratar cambiar la realidad. ¡Eso es una locura! Deje de tratar de cambiar a la otra persona. Gastamos todo nuestro tiempo y nuestras energías tratando de cambiar las circunstancias externas, tratando de cambiar a nuestro cónyuge, a nuestro jefe, a nuestros amigos, a nuestros enemigos, y a todos los demás.

No necesitamos cambiar nada. Los sentimientos negativos están en usted. En la tierra no existe nadie que tenga el poder de hacerlo a usted desgraciado. En la tierra no hay ningún acontecimiento que tenga el poder de alterarlo o herirlo. Ningún acontecimiento, condición, situación o persona

Nadie le dijo esto; le dijeron lo contrario. Por eso está en el enredo en que se encuentra. Por eso está dormido. Nadie le ha dicho esto; pero es evidente. Supongamos que la lluvia acaba con un paseo campestre. ¿Quién se siente negativo? ¿La lluvia? o ¿Usted? ¿Qué causa el sentimiento negativo? ¿La lluvia o su reacción? Cuando usted golpea una rodilla contra una mesa, a la mesa no le pasa nada. Está ocupada en aquello para lo cual fue hecha: para ser una mesa. El dolor está en su rodilla, no en la mesa.

Los místicos tratan continuamente de decirnos que la realidad está bien. La realidad no es problemática. Los problemas sólo existen en la mente humana. Podríamos añadir: en la mente humana estúpida y dormida. La realidad no es problemática: si los seres humanos desaparecieran de este planeta, la vida continuaría, la naturaleza seguiría con toda su belleza y toda su violencia. ¿Dónde estaría el problema? No habría ningún problema. Usted creó el problema. Ése es el problema. Usted se identificó con el “mi” y ése es el problema. El sentimiento está en usted, no en la realidad.

El tercer paso: Nunca se identifique con dicho sentimiento; éste no tiene nada que ver con el “yo”

No defina su ser esencial en función de ese sentimiento. No diga: “Yo estoy deprimido”. Si quiere decir que la depresión está ahí, eso está bien; si quiere decir que la melancolía está ahí, eso está bien. Pero no diga: Yo estoy melancólico. Usted se está definiendo en función de este sentimiento. Ésa es su ilusión: ése es su error. Hay una depresión ahí en este momento, hay sentimientos lastimados ahí en este momento, pero déjelos, déjelos solos. Eso pasará. Todo pasa, todo. Sus depresiones y emociones no tienen nada que ver con la felicidad. Son el movimiento del péndulo. Si ve emociones, prepárese para la depresión ¿Quiere su droga? Prepárese para la resaca. El péndulo se mueve de un extremo a otro.

Esto no tiene nada que ver con el “yo”; no tiene nada que ver con la felicidad. Es el “mi”. Si usted recuerda esto, si se lo dice a usted mismo mil veces, si ensaya estos tres pasos mil veces, lo logrará

Es posible que no necesite hacerlo ni tres veces. No lo sé; no hay ninguna regla. Pero hágalo mil veces y hará el mayor descubrimiento de su vida. ¿Qué importan esas minas de oro en Alaska? ¿ Qué va a hacer con ese oro? Si no es feliz no puede vivir. De modo que encontró oro. ¿Qué importa? Usted es un rey; es una princesa. Usted es libre: ya no le importa ser aceptado o rechazado, eso no importa. Los psicólogos nos dicen que es muy importante tener un sentimiento de pertenencia. ¡Paja! ¿Para qué quiere usted pertenecer a alguien? Eso ya no importa.

Un amigo me contó que hay una tribu africana en la cual la pena capital es ser condenado al ostracismo…

Si a usted lo expulsaran de New York o de donde viva, usted no moriría. ¿Por qué el miembro de esa tribu africana muere? Porque participa de la común estupidez de la humanidad. Cree que no podrá vivir si no pertenece. ¿Es muy distinto de la mayoría de la gente, o no? El está convencido de que necesita pertenecer.

Pero usted no necesita pertenecer a nadie o a nada o a ningún grupo. Ni siquiera necesita estar enamorado. ¿Quién le dijo que lo necesitaba? Lo que necesita es ser libre. Lo que necesita es amar. Eso es; ésa es su naturaleza. Pero lo que realmente me está diciendo es que quiere ser deseado. Quiere ser aplaudido, ser atractivo, que todos los micos corran detrás de usted. Está desperdiciando su vida. ¡DESPIERTE! Usted no necesita eso. Puede ser plenamente feliz sin eso.

La sociedad no se va alegrar de oír esto, porque usted se vuelve aterrador cuando abre los ojos y comprende. ¿Cómo controlar a una persona como usted?

Usted no la necesita a ella; no se siente amenazado por su crítica; no le importa lo que piense ella o lo que diga ella. Usted cortó todas esas ataduras; ya no es una marioneta. Es aterrador. “De manera que tenemos que salir de él (sentencia la sociedad); el dice la verdad; no tiene miedo; ya no es humano” ¡HUMANO! ¡miren! ¡por fin un ser humano! Escapó de su esclavitud, escapó de su prisión.

Ningún acontecimiento justifica un sentimiento negativo. No hay ninguna situación en el mundo que justifique un sentimiento negativo. Eso es lo que nuestros místicos nos han dicho hasta el cansancio

Pero nadie escucha. El sentimiento negativo está en usted. En el Bhagavad-Gita, el libro sagrado de los hindúes, el señor Krishna le dice a Arjuna: “Lánzate al ardor de la batalla y mantén tu corazón a los pies del Señor”. Una frase maravillosa.

Usted no tiene que hacer nada para ser feliz. El gran Meister Eckhart dijo bellamente: “No se llega a Dios por un proceso de adición, de sumarle algo al alma, sino por proceso de sustracción”. Usted no hace nada para ser libre, usted descarta algo. Entonces es libre.

El cuarto paso hacia la sabiduría: ¿Cómo cambia uno las cosas? ¿Cómo se cambia uno a sí mismo? Hay muchas cosas que es necesario comprender aquí, o más bien, solamente una cosa puede expresarse de muchas maneras

Imagínese un paciente que va donde el médico y le dice de qué sufre. El médico le dice:
-Muy bien, yo entiendo sus síntomas. ¿Sabe qué haré? ¡Le recetaré un remedio a su vecino! El paciente responde:
– Muchas gracias, doctor, eso me hace sentir mucho mejor.

¿No es absurdo? Pero eso es lo que todos hacemos. La persona que está dormida siempre piensa que se sentirá mejor si otra persona cambia. Usted sufre porque está dormido, pero piensa: “Cómo sería de maravillosa la vida si la otra persona cambiara; cómo sería de maravillosa la vida si mi vecino cambiara, si mi esposa cambiara, si mi jefe cambiara”.

Siempre queremos que otra persona cambie para podernos sentir bien. ¿Pero se ha puesto a pensar alguna vez que si su esposa cambia o si su marido cambia, eso en qué lo afecta a usted? Usted sigue siendo tan vulnerable como antes; sigue siendo tan idiota como antes; sigue estando tan dormido como antes. Usted es el que tiene que cambiar, el que tiene que tomarse el remedio.

Usted insiste una y otra vez: “Me siento bien porque el mundo está bien”. ¡Se equivoca! El mundo está bien porque me siento bien. Eso es lo que todos los místicos dicen

Anthony de Mello

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Los obstáculos a la felicidad

Los obstáculos a la felicidad

Lo que voy a decir puede parecer un poco rebuscado. Pero es la verdad.

Lo que viene pueden ser los minutos más importantes de su vida. Si pudieran comprender esto, descubrirían el secreto del despertar. Serían felices para siempre. Nunca volverán a ser desdichados. Nada podría volver a lastimarlos.

Lo digo en serio: nada. Es como cuando se derrama pintura negra en el aire; el aire permanece sin contaminar. Usted nunca puede pintar el aire de negro. No importa qué le suceda, usted permanece incontaminado. Permanece en paz.

Hay seres humanos que han logrado esto, lo que llamo ser humano. Nada de esa tontería de ser una marioneta llevado de un lado a otro, dejando que los acontecimientos y las personas le digan cómo sentirse. De manera que usted se siente así y dice que es vulnerable. ¡Ja! Eso lo llamo ser una marioneta. ¿Quiere ser una marioneta? Presione un botón y está deprimido; ¿eso le gusta? Pero si se niega a identificarse con esos rótulos, cesan la mayoría de sus preocupaciones.

Mas tarde hablaremos sobre el temor a la enfermedad y a la muerte, pero generalmente usted se preocupa por lo que le va a suceder en su carrera. Un pequeño empresario, de cincuenta años está tomando cerveza en un bar en alguna parte y dice: “Bueno, miren a mis condiscípulos: ellos realmente lo lograron”, ¡idiota! ¿Qué quiere decir con “lo lograron”? Sus nombres aparecen en los periódicos, ¿eso es lograrlo? Uno es presidente en una corporación; el otro es miembro de la Corte Suprema de Justicia; el otro es esto o lo otro. Payasos, todos ellos.

¿Quién decide lo que significa tener éxito? ¡Esta estúpida sociedad! ¡La principal preocupación de la sociedad es mantener enferma la sociedad! Y cuando más rápidamente comprenda esto, mejor. Están enfermos, todos. Están chiflados, están locos.

Usted llegó a ser presidente del manicomio y está orgulloso de ello aunque no significa nada. Ser presidente de una corporación no tiene nada que ver con el éxito en la vida.

¡Usted tiene éxito cuando despierta! Entonces no tiene que presentarle disculpas a nadie, no tiene que explicarle nada a nadie, le importa un comino lo que otros piensen de usted o lo que digan de usted. Usted no tiene preocupaciones; es feliz. Eso es lo que yo llamo tener éxito. Tener un buen empleo o ser famoso no tiene nada que ver con la felicidad o el éxito. ¡Nada! Eso es totalmente ajeno. Todo lo que le preocupa realmente a él es lo que sus hijos piensen de él. Lo que sus vecinos piensen de él, lo que su esposa piense de él. Debiera haber sido famoso. Nuestra sociedad y nuestra cultura nos meten eso en la cabeza día y noche.

¡Las personas que lo logran! ¿Logran qué? Hicieron el ridículo. Porque gastaron toda su energía consiguiendo algo que no tenía valor

Están asustados y confundidos. son marionetas, como los demás. mírelos pasando por el escenario. Miren cómo se descomponen si tienen una mancha en la camisa. ¿Es eso el éxito? Miren cuan asustados están ante la posibilidad de no ser reelegidos. ¿Eso es éxito? Están controlados, son manipulados. No son felices, son desgraciados. No disfrutan la vida. Están constantemente tensos y ansiosos. ¿Es eso humano? ¿Y saben por qué sucede eso? Solamente por una razón: Se identificaron con algún rótulo. Identificaron el “yo” con su dinero o con su empleo o con su profesión. Ese fue el error que cometieron.

¿Han oído hablar del abogado a quien el fontanero le presentó una cuenta? Le dijo al fontanero:
– Mire, usted me está cobrando doscientos dólares la hora. Yo no me gano eso como abogado. El fontanero le contestó:
-¡Yo tampoco ganaba esa cantidad de dinero cuando era abogado!

Usted podría ser fontanero o abogado, hombre de negocios o sacerdote, pero eso no afecta al “yo” esencial. No lo afecta. Si mañana cambio de profesión, es como cambiarme de ropa. No me toca ¿Es usted su ropa? ¿Es usted su nombre? ¿Es usted su profesión? Deje de identificarse con esas cosas, ellas van y vienen.

Cuando usted comprenda esto realmente, ninguna crítica puede afectarlo. Tampoco pueden afectarlo la alabanza o la adulación

Cuando alguien le dice: “Usted es una gran persona” ¿De qué está hablando? Está hablando del “mi”, no está hablando del “yo”. “Yo” no es ni grande ni pequeño. “Yo” no tiene éxito ni fracasa. No es ninguno de esos rótulos. Estas cosas dependen del condicionamiento de usted. Estas cosas dependen del estado de ánimo de la persona que está hablando con usted en este momento. No tiene nada que ver con el “yo”.

“Yo” no es ninguno de estos rótulos. “Mi” es generalmente egoísta, estúpido, infantil – un gran estúpido. De modo que cuando usted me dice: “usted es un estúpido” ¡eso lo sé desde hace años! El ego condicionado – ¿qué más podría esperar de usted? Eso lo sé desde hace años. ¿Por qué usted se identifica con él? ¡Idiota! Eso no es el “yo”, eso es el “mi”.

¿Quiere ser feliz?

La felicidad ininterrumpida no es causada. Usted no puede hacerme feliz, no es mi felicidad. Usted le dice a la persona que ha despertado: ¿Por qué está feliz? y la persona que ha despertado responde: ¿Por qué no he de estarlo?

La felicidad es nuestro estado natural

La felicidad es el estado natural de los niños, a quienes pertenece el reino hasta que son corrompidos y contaminados por la estupidez de la sociedad y la cultura. No se puede hacer nada para adquirir la felicidad, porque la felicidad no se puede adquirir. ¿Alguien sabe por qué? Porque ya la tenemos. ¿Cómo se puede adquirir lo que ya se tiene? ¿Entonces por qué no tiene experiencia de ella? Porque tiene que descartar algo. Tiene que descartar las ilusiones. Para ser feliz no tiene que agregar nada; tiene que descartar algo. La vida es fácil, la vida es maravillosa. Es dura solamente para sus ilusiones, sus ambiciones, su avidez, sus deseos. ¿Sabe de dónde vienen estas cosas? De haberse identificado con toda clase de rótulos.

Anthony de Mello

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El sufrimiento

Sufrimiento

Lo importante no es saber quién es “yo” o qué es “yo”. Usted nunca lo logrará. Lo importante es descartar los rótulos.

Como dicen los maestros Zen japoneses: “No busquen la verdad; sencillamente descarten sus opiniones”. Descarten sus teorías; no busquen la verdad, la verdad no es algo que se busca. Si dejaran de apegarse a sus opiniones, lo sabrían.

¿Qué quiero decir por rótulos? Todos los rótulos son imaginables excepto quizás el de ser humano. Soy un ser humano. Suficiente; no dice mucho. Pero cuando alguien dice”Yo tengo éxito” eso es demencial. El éxito no es parte del “yo”. El éxito es algo que va y viene; podría estar presente hoy y ausente mañana. eso no es “yo”.

Cuando alguien dice: “Tuve éxito”, está en un error, está a oscuras. Se identificó con el éxito.

Lo mismo sucede cuando dice: “Fracasé”; yo soy abogado, yo soy un hombre de negocios. Ustedes saben lo que va a suceder si se identifican con estas cosas. Se van a apegar a ellas y se van a preocupar porque se acaben. Y entonces es cuando aparece el sufrimiento. Eso es lo que quiero decir cuando les digo: “Si ustedes sufren, están dormidos”

¿Quieren un signo de que están dormidos? Aquí lo tienen: ustedes sufren

El sufrimiento es un signo de que ustedes no están en contacto con la verdad; se les da para que puedan abrir los ojos a la verdad, para que puedan comprender que en alguna parte hay falsedad, así como el dolor físico les da para que comprendan que en alguna parte hay enfermedad.

El sufrimiento indica que en alguna parte hay falsedad; se produce cuando ustedes se estrellan contra la realidad. Cuando sus falsedades se estrellan con la verdad, entonces hay sufrimiento. De otra manera no hay sufrimiento.

Anthony de Mello

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El Miedo y el Amor

El Miedo y el Amor

Algunos dicen que solamente hay dos cosas en el mundo: Dios y el miedo; el amor y el miedo son las únicas dos cosas. Solamente hay un mal en el mundo: el miedo. Solamente hay un bien en el mundo: el amor. A veces le dan otros nombres. A veces lo denominan felicidad o libertad o paz o gozo o Dios o lo que sea. Pero el rótulo realmente no importa. Y no hay un solo mal en el mundo que no se origine en el miedo. Ni uno solo.

La ignorancia y el miedo, la ignorancia causada por el miedo, de ahí viene todo el mal, de ahí viene la violencia

La persona que realmente no es violenta, la que es incapaz de la violencia, es la persona que no tiene miedo. Usted se enoja solamente cuando tiene miedo. Piense en la última vez que se enojó y busque el miedo subyacente. ¿Qué temía perder? ¿Qué temía que le quitaran? De ahí viene la ira. Piense en una persona furiosa, tal vez en alguien a quien usted teme. ¿Puede ver todo el miedo de esa persona? Tiene mucho miedo, realmente lo tiene. Está muy asustada o no estaría furiosa. En el último análisis solamente hay dos cosas, el amor y el miedo.

Yo trato diferentes temas, pero todos son sobre lo mismo. Llámelo consciencia, llámelo amor, llámelo espiritualidad o libertad o despertar o cualquier cosa. Realmente es lo mismo.

Anthony de Mello

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Las tres cosas más difíciles para un ser humano

 

Alguien dijo: “Las tres cosas más difíciles para un ser humano no son las hazañas físicas ni los logros intelectuales, son, en primer lugar, retornar amor por odio; en segundo lugar, incluir a los excluidos; en tercer lugar, admitir que está equivocado”.

Pero éstas son las cosas más fáciles del mundo si usted no se ha identificado con el “mi”. Usted es capaz de decir cosas como: “¡Me equivoqué!

La primera vez que vislumbré este nuevo mundo, fue aterrador

Comprendí lo que significa estar solo, sin un lugar donde apoyar la cabeza, dejar que todos sean libres y ser libre, no ser especial para nadie y amarlos a todos – porque el amor hace eso. Brilla sobre los buenos y los malos por igual; hace que llueva sobre los santos y los pecadores por igual.

¿Es posible que la rosa diga: “Les daré mi perfume a los buenos que quieran olerme, pero no a los malos?

¿O es posible que la lámpara diga: “Iluminaré a los buenos que están en esta sala, pero no iluminaré a los malos”?

¿O puede el árbol decir: “les daré mi sombra a los buenos que descansen junto a mí, pero no a los malos”? Estas son imágenes de lo que es el amor.

Siempre ha estado allí, directamente frente a nosotros en las escrituras, aunque nunca quisimos verlo porque estábamos sumergidos en lo que nuestra cultura llama el amor, con sus canciones y sus poemas de amor; eso no es amor en absoluto, eso es lo opuesto al amor. Eso es deseo y control y posesión. Eso es manipulación, y temor, y ansiedad; eso no es amor.

Nos dijeron que la felicidad es una piel suave, un lugar de vacaciones

No son esas cosas, pero tenemos maneras sutiles de hacer que nuestra felicidad dependa de esas cosas, tanto dentro como fuera de nosotros. Decimos: “Me niego a ser feliz hasta que desaparezca mi neurosis”.

Le tengo buenas noticias: puede ser feliz ahora mismo, con la neurosis.

¿Quiere noticias todavía mejores? Hay una sola razón por la cual usted no está experimentando lo que en la India llamamos anand: felicidad, felicidad. Hay una sola razón por la cual usted no es feliz en este momento: porque está pensando o concentrándose en lo que no tiene. De otra manera, sería feliz. Usted se está concentrando en lo que no tiene. Pero ahora mismo usted tiene todo lo que necesita para ser feliz.

Pero ¿quién escucha? A nadie le interesa; la gente prefiere estar dormida.

Anthony de Mello

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¿Podría darme una palabra de sabiduría?

Sabiduría

Regrese a usted mismo como a su hogar. Obsérvese. La autoobservación es algo sumamente agradable y extraordinario. Después de un tiempo usted no tiene que hacer ningún esfuerzo, porque, a medida que las ilusiones empiezan a derrumbarse, usted empieza a conocer cosas que no pueden describirse. Eso se llama felicidad. Todo cambia, y usted se vuelve adicto a la consciencia.

Hay una historia sobre el discípulo que fue a donde el maestro

Le dijo: “¿Podría darme una palabra de sabiduría?” “¿Podría darme algo que me guiara a través de mis días?” Era el día de silencio del maestro, de manera que tomó un bloc. Escribió: “Consciencia”. Cuando el discípulo lo vio, dijo: “Es demasiado breve. ¿Puede ampliarlo un poco?” Entonces el maestro tomó el bloc y escribió: “Consciencia, consciencia, consciencia”.

El discípulo dijo: “Sí, pero ¿qué significa?” El maestro volvió a tomar el bloc y escribió: “Consciencia, consciencia, consciencia significa: consciencia”.

Eso es lo que significa auto-observarse

Nadie puede mostrarle a usted cómo hacerlo, porque estaría dándole una técnica, estaría programándolo. Pero obsérvese a usted mismo.

Cuando habla con alguien, ¿está consciente de ello o sencillamente se identifica con ello?

Cuando se disgustó con alguien, ¿estaba consciente de que estaba furioso, o sencillamente se identificó con su cólera?

Más tarde, cuando tuvo tiempo, ¿estudió su experiencia y trató de comprenderla? ¿De dónde procedía? ¿Qué la causó?

No conozco ninguna otra vía hacia la consciencia. Usted sólo hace cambiar lo que comprende. Reprime lo que no comprende y aquello de lo cual no es consciente. Usted no cambia, pero cuando lo comprende, eso cambia.

A veces me preguntan: “¿Es este tránsito hacia la consciencia algo gradual, o es algo súbito?” Algunas personas afortunadas lo logran en un instante. Sencillamente, toman consciencia. Otra van avanzando lentamente, gradualmente, progresivamente. Empiezan a ver las cosas. Las ilusiones se acaban, las fantasías desaparecen, y empiezan a ponerse en contacto con los hechos. No hay una regla general.

Hay una famosa historia de un león que encontró un rebaño de ovejas, y, con asombro, descubrió un león entre las ovejas

Era un león que había crecido entre las ovejas desde que era cachorro. Balaba como oveja y corría como una oveja. El león se le acercó, y cuando la oveja- león estuvo frente al león real, empezó a temblar.

El león dijo:
-¿Qué estás haciendo entre estas ovejas?

La oveja – león le contestó:
– Yo soy una oveja

– No, tú no eres una oveja – le replicó el león – Ven conmigo. Entonces llevó a la oveja – león a un estanque y le dijo:
-¡Mira!

Cuando la oveja – león vio su reflejo en el agua, dio un gran rugido, y en ese momento se transformó.

Nunca volvió a ser como antes

Si usted tiene suerte y los dioses son benévolos, o si usted recibe la gracia divina (use cualquier expresión teológica que desee), repentinamente podría comprender quién es “yo”, y nunca volvería a ser el mismo de antes, nunca. Nada podrá volver a afectarlo, y nadie podrá volver a herirlo.

Usted no temerá a nadie y no tendrá miedo de nada. ¿No es eso extraordinario? Usted vivirá como un rey, como una reina. Esto es lo que significa vivir como la realeza. Nada de esa basura de que su retrato salga en el periódico o de tener mucho dinero. Eso es paja. Usted no teme a nadie porque está completamente satisfecho de no ser nadie. No le interesan el éxito ni el fracaso. No significan nada. Los honores, la desgracia, ¡no significan nada! Si usted se comporta como un estúpido, esto tampoco significa nada. ¡Qué estado tan maravilloso!

Algunas personas llegan a esta meta con dificultad, paso a paso, después de meses y semanas de autoconsciencia.

Pero les prometo que no he conocido una sola persona que haya dedicado tiempo a ser consciente que no haya visto una diferencia en cuestión de semanas

La calidad de su vida cambia, de manera que ya no tiene que aceptarlo como cuestión de fe. Lo ve: ella es diferente. Reacciona de manera diferente. En realidad, reacciona menos y actúa más. Ve cosas que nunca ha visto.

Usted tendrá mucha más energía, estará mucho más vivo. La gente cree que si ella no tiene deseos es como leña seca, pero, en realidad, dejaría de estar tensa. Libérese de su temor al fracaso, de sus tensiones acerca del éxito; usted será usted mismo. Relajado. No conducirá con los frenos puestos. Eso será lo que sucederá.

Anthony de Mello

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Sobre la dependencia

Dependencia

¿Es concebible vivir una vida en la que usted esté tan totalmente solo que no dependa emocionalmente de nadie?

Todos dependemos unos de otros para todo tipo de cosas, ¿no es verdad? Dependemos del carnicero, del panadero, del fabricante de velas. Interdependencia. ¡Eso está bien! Organizamos una sociedad de esta manera, y les asignamos funciones diferentes a personas diferentes para el bienestar de todos, de manera que funcionemos mejor y vivamos con mayor eficacia – al menos así lo esperamos.

Pero depender psicológicamente de otra persona – ¿qué implica eso? – significa depender de otro ser humano para mi felicidad.

Piense en eso. Porque si lo hace, la próxima cosa que usted va a hacer – tenga consciencia de ello o no, – es exigir que los demás contribuyan a su felicidad. Entonces habrá otro paso: temor, temor a perder, temor a estar alienado, temor a ser rechazado, un control mutuo.

El amor perfecto expulsa el temor

En donde hay amor no hay exigencias, no hay expectativas, no hay dependencia. Yo no exijo que usted me haga feliz; mi felicidad no está en usted. Si usted me dejara, no me condolería de mí mismo; yo disfruto enormemente de su compañía, pero no me aferro.

Yo disfruto sin aferrarme. Lo que realmente disfruto no es usted; es algo más grande que usted y yo. Es algo que descubrí, una especie de sinfonía, una especie de orquesta que interpreta una melodía en su presencia, pero cuando usted se va, la orquesta no se detiene. Cuando me encuentro con otra persona, la orquesta interpreta otra melodía, la cual también es agradable. Y cuando estoy solo, continúa tocando. Tiene un gran repertorio y nunca deja de tocar.

De eso se trata el despertar

También por eso estamos hipnotizados, nos lavan el cerebro, estamos dormidos. Parece terrible preguntar, pero ¿puede decirse que usted me ama si se aferra y no me deja ir? ¿Si no me permite ser? ¿Puede decirse que me ama si me necesita psicológica o emocionalmente para su felicidad?

Esto contradice la enseñanza universal de todas las escrituras, todas las religiones, todos los místicos. “¿Cómo pudimos pasarlo por alto durante tantos años?” Repetidamente me digo a mí mismo: ¿Cómo fue posible que no lo viera? Cuando uno lee estas cosas radicales en las escrituras, se pregunta: ¿Este hombre está loco? Pero después de un tiempo empieza a pensar que todos los demás están locos.

“Si no renuncias a todo lo que posees, no puedes ser mi discípulo”. Hay que dejarlo todo. No se trata de un renunciamiento físico, comprendan; eso es fácil. Cuando sus ilusiones se acaban, por fin uno esta en contacto con la realidad, y créanme, nunca volverá a sentirse solo, nunca más.

La soledad no se cura con la compañía humana

La soledad se cura con el contacto con la realidad. Tengo muchísimo que decir sobre eso. El contacto con la realidad, la desaparición de nuestras ilusiones, el contacto con lo real. Sea lo que sea, no tiene nombre. Solamente podemos conocerlo abandonando lo que es irreal. Usted puede saber lo que es la soledad cuando deja de aferrarse, cuando renuncia a su dependencia. Pero el primer paso para lograrlo es que lo vea como deseable. Si no lo ve como deseable, ¿cómo puede llegar a acercarse?

Piense en su soledad. ¿Desaparecería por la compañía humana? Ésta sólo servirá de distracción. Adentro hay un vacío ¿no es así? Y cuando el vacío sale a la superficie, ¿qué hace usted? Huye, enciende el televisor, enciende el radio, lee un libro, busca compañía humana, busca entretenimiento, busca distracción. Todo el mundo hace eso. Actualmente esto es un gran negocio, una industria organizada para distraernos o entretenernos.

Anthony de Mello

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