Yo soy lo que soy porque me he hecho lo que soy

Yo soy lo que soy porque me he hecho lo que soy

Hoy somos el resultado, la suma total de las acciones y pensamientos del pasado. Nunca se destruye nada, todo permanece, todas tus acciones y pensamientos están presentes dentro del baúl de los recuerdos; todas las acciones que has realizado y los pensamientos que has tenido alguna vez.

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Si creamos nuestras acciones y nuestros pensamientos por inercia u oscuridad, entonces aparece en nuestra vida mayor negatividad; si nuestras acciones y pensamientos son dominados por las fuerzas de la luz, entonces naturalmente nuestra vida será más placentera.

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Todos los pensamientos y las acciones de los hombres están interconectados

Una persona buena esparce, sin esfuerzo, bondad a todo su alrededor. La naturaleza de la flor es ser bella, pero esto no es lo único que hace, también aumenta la belleza del jardín. Por eso cada persona es responsable de la otra.

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Los pensamientos y las acciones del pasado no pueden ser destruidos

Si limpiamos nuestro ser, estas formas o fuerzas de pensamiento se irán donde sean atraídos con más fuerza. Por eso, mientras más pensamientos negativos tengas, más pensamientos negativos atraerás hacia ti. Si piensas positivamente, más pensamientos positivos vendrán a ti. ¿De dónde vienen? Atraes aquellos que han sido descartados por otras mentes individuales; de hecho te conviertes en un imán que los atrae. Así es como aumentas la negatividad, porque todo existe por siempre, nada puede ser destruido jamás, ni un solo pensamiento, ni una sola acción.

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Para elevarse por encima de la ley de los opuestos hay un cierto proceso: el de refinarse

Los pensamientos y las acciones del pasado no se pueden destruir, pero se pueden llevar a un nivel mucho más puro, mucho más sutil, y eso viene a través de la acción. Toda acción que se realiza está gobernada por el pensamiento. Si puedes formular pensamientos de forma bondadosa, las acciones también serán buenas.

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Los pensamientos son algo muy persistente. Continúan y continúan. Cuanto más luchas contra ellos y cuanto más los expulsas, más te meten profundamente en su remolino.

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Si no es posible disciplinar la mente, es posible disciplinar el cuerpo

El cuerpo se disciplina por la acción adecuada, y según lo disciplinamos, la mente también se hace disciplinada. El efecto de esta disciplina es el refinamiento de los pensamientos y las acciones del pasado y que la mente llegue a un nivel mucho más sutil. Y cuando la mente alcanza un nivel más sutil, las acciones del hombre se vuelven más puras.

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Cuando la mente, el cuerpo y los procesos del pensamiento del hombre se hacen más refinados, este comienza a explorar los niveles más profundos de su mente. Según la mente desciende a sus niveles más profundos y se encuentra con su yo más sutil, penetra más luz. Al penetrar más luz, los pensamientos y las acciones del pasado más densos que nos constituyen se hacen más ligeros, y la carga también se aligera. A la vez que la carga se hace más ligera, y el yo más grosero del hombre adquiere una cualidad más sutil.

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Hoy somos la suma total de lo que hemos sido

Todo lo que nos sucede lo hemos creado nosotros. Cuando el hombre empieza a aceptar el hecho de que “Yo soy lo que soy porque me he hecho lo que soy”, se hace un hombre responsable. Y cualquier hombre que se vuelve responsable puede ver todos los sucesos de la vida de forma objetiva dejando de echar la culpa a los demás.

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El hombre se ha vuelto débil por su propio hacer, por su propia mente, por sus propios modelos de pensamiento y por las impresiones que ha creado sobre su existencia. Y en realidad, esta debilidad es solo un reflejo, una superposición de la mente, del pensamiento. Hablando de forma relativa hay debilidades, pero desde los valores absolutos no hay ninguna debilidad.

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Según infundimos el yo interior, el Reino de los Cielos que está en nuestro interior, en nuestra vida diaria, las impresiones del pasado pierden su poder.

Gururaj Ananda Yogi

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