Archive

Los niños

Los niños

Los Niños

Y una mujer que sostenía un niño contra su seno pidió: Háblanos de los niños.

Y él dijo:

Vuestros hijos no son hijos vuestros.

Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de sí misma. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.

Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen.

Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Porque ellos tienen sus propios pensamientos.

Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas. Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.

Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis el hacerlos como vosotros.

Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer. Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.

El Arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con Su poder para que Su flecha vaya veloz y lejana. Dejad, alegremente, que la mano del Arquero os doblegue.

Porque así como él ama la flecha que vuela, así también el arco, que es estable.

Khalil Gibran

Visita en nuestra web nuestros servicios y la programación de retiros y cursos

Espiritualidad, Consciencia

Tarde o temprano brota en todo corazón humano el deseo de espiritualidad, de Dios, o como se quiera llamar. Oímos a los místicos hablar de una divinidad que les envuelve por todas partes, que está a nuestro alcance y que, si fuéramos capaces de descubrirla, podría hacer que nuestras vidas tuvieran sentido y fueran ricas y hermosas.

La gente tiene una vaga idea a este respecto, y por ello lee libros y consulta a los gurús, tratando de averiguar qué es lo que deben hacer para obtener esa cosa tan esquiva que llamamos “espiritualidad”. Para lo cual prueban toda clase de métodos, técnicas, ejercicios espirituales y fórmulas… y, al cabo de años de inútiles esfuerzos, acaban desanimados y confundidos y se preguntan en qué se habrán equivocado. Y, por lo general, se culpan a sí mismos: si hubieran practicado las técnicas con mayor regularidad, si hubieran sido más fervorosos o más generosos…, lo habrían logrado.

¿Lograr qué?

De hecho, no tienen muy claro en qué consiste esa espiritualidad que andan buscando, aunque sí saben, ciertamente, que sus vidas siguen siendo un fracaso y que ellos siguen siendo unos seres angustiados, inseguros, llenos de miedo, resentidos, despiadados, avaros, ambiciosos y manipuladores. Por eso vuelven a emprender, con renovado ímpetu, el esfuerzo y el trabajo que creen imprescindibles para alcanzar su objetivo.

Nunca se han parado a considerar algo tan simple como es el hecho de que sus esfuerzos no van a llevarles a ninguna parte. Lo único que van a conseguir con sus esfuerzos es empeorar las cosas, del mismo modo que empeoran las cosas cuando se intenta apagar un fuego con más fuego.

El esfuerzo no produce el crecimiento; sea cual sea la forma que adopte (la fuerza, la costumbre, una determinada técnica o un determinado ejercicio espiritual), el esfuerzo no origina el cambio. A lo más, conduce a la represión y a encubrir el verdadero mal.

El esfuerzo sí puede modificar la conducta, pero no cambia a la persona.

Piensa en la mentalidad que subyace a la pregunta “¿Qué debo hacer para alcanzar la espiritualidad?”. Es algo así como preguntar: “¿Cuánto dinero tengo que gastar para comprar tal cosa?, ¿qué sacrificio debo hacer?, ¿a qué disciplina tengo que someterme?, ¿qué clase de meditación debo practicar para obtenerlo?… “Imagínate a un hombre que deseara obtener el amor de una mujer y, para ello, tratara de mejorar su apariencia, reconstruir su cuerpo, cambiar su conducta y practicar técnicas de seducción…

De hecho, no vas a conseguir el amor de los demás a base de practicar técnicas, sino a base de ser una determinada clase de persona. Y esto no se logra con esfuerzos ni con técnicas de ningún tipo.

Lo mismo sucede con la espiritualidad y la santidad. No dependen de lo que hagas (no se trata de una mercancía que pueda comprarse ni de un premio que pueda ganarse); dependen de lo que seas.

La espiritualidad no es un logro, es una Gracia

Una Gracia llamada consciencia, visión, observación, comprensión…

Sólo con que encendieras la luz de la consciencia y te observaras a ti mismo y cuanto te rodea a lo largo del día; sólo con que te vieras reflejado en el espejo de la consciencia del mismo modo que ves tu rostro reflejado en un espejo de cristal, es decir, con fidelidad y claridad, tal como eres, sin la menor distorsión ni el menor añadido, y observaras dicho reflejo sin emitir juicio ni condena de ningún tipo, experimentarías los maravillosos cambios de toda clase que se producen en ti.

Lo que ocurre es que no puedes controlar dichos cambios, ni eres capaz de planificarlos de antemano ni de decidir cómo y cuándo tienen que producirse. Es esta clase de consciencia que no emite juicios la única capaz de sanarte, de cambiarte y de hacerte crecer. Pero lo hace a su manera y a su tiempo.

¿De qué debes ser consciente concretamente?

De tus reacciones y de tus relaciones. Cada vez que estás en presencia de una persona (la que sea y en la situación en que sea), tienes toda clase de reacciones, positivas y negativas. Estudia esas reacciones, observa cuáles son exactamente y de dónde provienen, sin reconvención o culpabilización de ningún tipo, incluso sin deseo alguno, y, sobre todo, sin tratar de cambiarlas. Eso es todo lo que hace falta para que brote la santidad.

Pero ¿no constituye la conciencia en sí misma un esfuerzo?

No, si la has percibido aunque no sea más que una vez. Porque entonces comprenderás que la consciencia es un placer: el placer de un niño que sale asombrado a descubrir el mundo; porque, incluso cuando la consciencia te hace descubrir en ti cosas que te desagradan, siempre ocasiona liberación y gozo. Y entonces sabrás que la vida inconsciente no merece ser vivida, porque está excesivamente llena de oscuridad y de dolor.

Si al principio sientes pereza en practicar la consciencia, no te violentes. Sería un esfuerzo más. Limítate a ser consciente de tu pereza, sin juzgar ni condenar. Comprenderás entonces que la consciencia requiere el mismo esfuerzo que el que tiene que realizar un enamorado para acudir junto a su amada, o un hambriento para comer, o un montañero para escalar la montaña de sus sueños; tal vez haya que emplear mucha energía, tal vez sea incluso penoso, pero no es cuestión de esfuerzo; ¡es hasta divertido! En otras palabras, la consciencia es una actividad fácil.

Pero ¿te va a proporcionar la consciencia la espiritualidad que tanto anhelas?

Sí y no. De hecho, nunca lo sabrás, porque la verdadera espiritualidad, la que no se obtiene a base de técnicas, de esfuerzos y de represión, es absolutamente espontánea. Jamás vas a tener la menor consciencia de que se da en ti.

Por lo demás, no debes preocuparte, porque la misma ambición de ser espiritual se desvanecerá en cuanto vivas, momento a momento, una vida plena, feliz y transparente gracias a la consciencia.

Te basta con estar vigilante y despierto (…). No te hace falta absolutamente nada más: ni la seguridad, ni el amor, ni el pertenecer a alguien, ni la belleza, ni el poder, ni la espiritualidad, ni ninguna otra cosa tendrán ya importancia.

Anthony de Mello

Todo el equipo de evolucion.center te deseamos que 2018 sea un año lleno de consciencia, ilusiones y sueños cumplidos!

Visita en nuestra web nuestros servicios y la programación de retiros y cursos

Tu programación

Si observas…

Si observas de qué modo estás hecho y cómo funcionas, descubrirás que hay en tu mente todo un “programa“, toda una serie de presupuestos acerca de cómo debe ser el mundo, cómo debes ser tú mismo y qué es lo debes desear.

¿Quién es el respnsable de tu programación?

¿Quién es el responsable de ese “programa” Tú no, desde luego. No eres realmente tú quien ha decidido cosas tan fundamentales como son tus deseos y exigencias, tus necesidades, tus valores, tus gustos, tus actitudes…

Han sido tus padres, tu sociedad, tu cultura, tu religión y tus experiencias pasadas las que han introducido en tu “ordenador” las normas de funcionamiento. Ahora bien, sea cual sea tu edad y vayas adonde vayas, tu “ordenador” va contigo y actúa y funciona en cada momento consciente del día, insistiendo imperiosamente en que sus exigencias deben ser satisfechas por la vida, por la gente y por ti mismo.

De hacerlo así, el “ordenador” te permitirá vivir pacífica y felizmente: de lo contrario, y aunque tú no tengas la culpa, generará unas emociones negativas que te harán sufrir.

¿Qué pasa si no sucede lo que tu ordenador espera?

Cuando, por ejemplo, otras personas no viven con arreglo a las expectativas de tu “ordenador”, éste te atormenta a base de frustración, de ira, de amargura… O cuando, por ejemplo, las cosas escapan a tu control, o el futuro es incierto, tu “ordenador” insiste en que experimentes ansiedad, tensión, preocupación… Entonces empleas un montón de energías en hacer frente a esas emociones negativas.

Y generalmente te las apañas para gastar aún más energías en intentar cambiar el mundo que te rodea, al objeto de satisfacer las exigencias de tu “ordenador”. Con lo cual obtienes una cierta dosis de una paz bastante precaria, porque en cualquier momento la menor nimiedad (un tren que se retrasa, una grabadora que no funciona, una carta que no llega…) no es conforme con el programa de tu “ordenador”, y éste se empeñará en que vuelvas a preocuparte de nuevo.

Por eso llevas una existencia patética, siempre a merced de las cosas y las personas, tratando desesperadamente de que se ajusten a las exigencias de tu “ordenador”, a fin de poder tú disfrutar de la única paz que conoces: una tregua temporal de tus emociones negativas, cortesía de tu “ordenador” y de tu “programa”.

¿Tiene esto solución?

¿Tiene esto solución? Por supuesto que sí. Naturalmente, no podrás cambiar tu “programa” de buenas a primeras, o quizá nunca. Pero ni siquiera lo necesitas.

Intenta lo siguiente:

Imagina que te encuentras en una situación o con una persona que te resulta desagradable y que ordinariamente tratas de evitar. Observa ahora cómo tu “ordenador” entra instintivamente en funcionamiento e insiste en que evites dicha situación o trates de modificarla.

Si consigues resistir y te niegas a modificar la situación, observa cómo el “ordenador” se empeña en que experimentes irritación, ansiedad, culpabilidad o cualquier otra emoción negativa.

Sigue considerando esa situación (o persona) desagradable hasta que caigas en la cuenta de que no es ella la que origina las emociones negativas (ella se limita a “estar ahí” y a desempeñar su función bien o mal, acertada o equivocadamente: es lo de menos). Es tu “ordenador” el que, gracias al “programa”, se empeña en que tú reacciones a base de emociones negativas.

Lo verás mejor si logras comprender que hay personas que, con un programa diferente, y frente a esa misma situación, persona o acontecimiento, reaccionan con absoluta calma y hasta con gusto y contento.

No cejes hasta haber captado esta realidad: la única razón por la que tú no reaccionas de ese modo es porque tu “ordenador” insiste obstinadamente en que es la realidad la que debe ser modificada para ajustarse a su “programa”. Observa todo esto desde fuera, por así decirlo, y comprueba el prodigioso cambio que se produce en ti.

Una vez que hayas comprendido…

Una vez que hayas comprendido esta verdad y, consiguientemente, haya dejado tu “ordenador” de generar emociones negativas, puedes emprender cualquier acción que creas conveniente. Puedes evitar la situación o a la persona en cuestión;  tratar de cambiarla; puedes insistir en que se respeten tus derechos o los derechos de los demás; incluso puedes recurrir al uso de la fuerza…

Pero sólo después de haber conseguido liberarte de tus trastornos emocionales, porque sólo entonces tu acción nacerá de la paz y del amor, no del deseo neurótico de satisfacer a tu “ordenador”, de ajustarte a su “programa” o de liberarte de las emociones negativas que genera.

Y sólo entonces comprenderás cuán profunda es la sabiduría de estas palabras: “Al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto; y a quien te fuerce a caminar una milla, acompáñalo dos”. Porque te resultará evidente que la verdadera opresión proviene, no de las personas que pleitean contigo ni de quien te somete a un trabajo excesivo, sino de tu “ordenador, cuyo “programa” acaba con la paz de tu mente en el momento en que las circunstancias externas dejan de ajustarse a sus exigencias.

Se sabe de personas que han sido felices… ¡incluso en el opresivo clima de un campo de concentración! De lo que necesitas ser liberado es de la opresión de tu “programa”. Sólo así podrás experimentar la libertad interior que está en el origen de toda revolución social, porque esa intensísima emoción, esa pasión que brota en tu corazón a la vista de los males sociales y te impulsa a la acción, tendrá su origen en la realidad, no en tu “programa” ni en tu ego.

Anthony de Mello

Visita en nuestra web nuestros servicios y propuesta de actividades

Cuatro pasos hacia el amor: El primero

Cuatro pasos hacia el amor: El primero

Mantente aquí y ahora

El primero: mantente aquí y ahora porque el amor solamente es posible aquí-ahora. No puedes amar en el pasado. Mucha gente lo hace así, pero no puedes amar realmente en el pasado. Muchos simplemente viven en sus recuerdos: en el pasado amaron. Y otros aman en el futuro. Y eso tampoco puede ser. Ésas son maneras de evitar el amor; pasado y futuro son sistemas para evitar amar.

De modo que tratas de amar en el pasado o en el futuro… y el amor solamente es posible en el presente porque solamente en este instante vida y muerte se encuentran… en el oscuro intervalo de tu interior. Ese oscuro intervalo está siempre presente, siempre presente, siempre presente. Nunca es pasado ni nunca es futuro.

Si piensas demasiado…

Si piensas demasiado –y el pensar siempre es parte del pasado y del futuro- tus energías se apartarán del sentir. Sentir es aquí-ahora. Si tu energía se desplaza hacia el pensar entonces no dispondrás de energía suficiente para adentrarte en el sentir y el amor no será posible.

Así que el primer paso es estar aquí-ahora. Futuro y pasado implican pensar y el pensar destruye el sentir. Una persona demasiado obsesionada con el pensar, lentamente va olvidándose de que también tiene un corazón. Un hombre que piensa demasiado empieza, poco a poco, a vivir de manera que los sentimientos tienen poco que decir. Y al no escuchar a los sentimientos, el sentir se va alejando lentamente de él.

Hay millones de personas en ese estado: no saben lo que significa “corazón”. Creen que el corazón es una bomba. Viven concentrados exclusivamente en su cabeza. La cabeza es un extremo: es necesaria, es un buen instrumento, pero ha de ser utilizada como esclavo. No ha de ser el amo. Una vez la cabeza se convierte en el amo y el corazón es dejado atrás, vives y mueres, pero nunca sabes qué es Dios porque no sabes lo que es el amor.

Cuando ese mismo intervalo es contactado por primera vez, se parece al amor… y cuando te pierdes en él por completo, se convierte en Dios. El amor es el comiendo de Dios… Dios es la cumbre última del amor.

Osho

Visita en nuestra web nuestros servicios y propuesta de actividades

 

Los tres grandes acontecimientos de la vida

Grandes acontecimientos

Esos son los tres grandes acontecimientos de la vida: vida, amor, muerte. La vida ya ha sucedido. La muerte sucederá; eso es seguro. En cierta forma, ya ha sucedido al nacer, ya has dado un paso hacia la tumba. El día en que naciste, se completó medio viaje; la otra mitad no tardará mucho… con la vida, la muerte también ha penetrado en ti. Ahora sólo resta una cosa que puedes hacer tú, sólo una cosa depende de ti… y eso es amar. Y debido a que depende de ti, es muy probable que la pases por alto.

Puedes pasarlo por alto…

Ésa es la agonía del amor: puedes pasarlo por alto. Si no haces nada, si no despiertas, si no vas hacia él conscientemente, deliberadamente, puedes perdértelo. Existen las máximas posibilidades de que no seas capaz de desarrollarlo. De ahí el miedo, la angustia, el temblor, la ansiedad: ¿seré capaz de conseguirlo? ¿Seré capaz de adentrarme en el amor? ¿Seré capaz de fluir en el amor? Pero junto a esta agonía se encuentra el éxtasis: la libertad que uno tiene.

Es debido a esa libertad que existe el miedo. Si el amor fuera algo predestinado como lo son la vida y la muerte, entonces no habría miedo. Pero entonces tampoco habría éxtasis, porque el éxtasis es posible solamente cuando logras algo, cuando conscientemente eliges algo, cuando deliberadamente llegas a alguna parte, cuando es tu viaje y no estás siendo arrastrado. Ésa es la belleza del amor y también su peligro.

Osho

Podemos ayudarte

Visita en nuestra web nuestros servicios y propuesta de actividades

Sé consciente, mantente alerta

Recuérdalo: sé plenamente consciente y mantente alerta

Si estás alerta, si tus actos son más y más conscientes, todo lo que hagas no lo harás en un estado de sonambulismo. El esfuerzo de toda sociedad es convertirte en un autómata, convertirte en un perfecto mecanismo, hacer de ti un mecanismo automático.

Cuando aprendes a conducir…

Cuando aprendes a conducir te mantienes alerta, pero no eres eficiente, porque mantenerte atento requiere energía y has de estar atento a muchas cosas: al cambio de marcha, la dirección, los frenos, el acelerador, el embrague. Hay demasiadas cosas de las que has de estar pendiente para poder ser eficiente, por eso no puedes conducir deprisa. Pero, poco a poco, al ir adquiriendo práctica no necesitarás estar atento: puedes conducir tarareando una canción, o pensando en tu interior, o resolviendo un crucigrama, mientras el coche va solo. El cuerpo lo controla automáticamente. Cuanto más automático te vuelves, más eficiente eres.

Más y más automático

La sociedad necesita eficiencia; por esto te va volviendo más y más automático. Hagas lo que hagas, has de ser automático. A la sociedad no le preocupa tu conciencia; tu conciencia es un problema para la sociedad. Se te pide que seas más eficiente, más productivo. Las máquinas son más productivas que tú. La sociedad no os quiere como hombres; os necesita como aparatos mecánicos, por eso os va volviendo más eficientes y menos conscientes. Esto es automatización. Así es como la sociedad te engaña. Te vuelves eficiente, pero pierdes tu alma.

Desautomatizarse

Si me comprendes, te darás cuenta de que todo el esfuerzo de las técnicas de meditación reside en desautomatizarte, en hacer que recuperes tu atención, en hacer de ti de nuevo un hombre, no una máquina. Al principio, perderás eficiencia, pero no te preocupes porque todo ha sido dispuesto para que seas un autómata. Al principio todo te resultará confuso. No serás capaz de hacer nada eficientemente. Tendrás problemas porque dependes de tu eficiencia inconsciente. Para ser conscientemente eficiente es necesario un prolongado esfuerzo, pero poco a poco irás siendo consciente y eficiente.

Osho

Podemos ayudarte

Visita en nuestra web nuestros servicios y propuesta de actividades

 

La vida y la muerte son como dos orillas

La vida y la muerte son como dos orillas

Existe la posibilidad de que fluya el río del amor, pero sólo es una posibilidad. Tendrás que materializarla. La vida y la muerte están ahí, pero el amor tiene que ser materializado: éste es el objetivo del ser hombre. A menos que el amor se materialice, habrás fracasado, no habrás comprendido el punto principal de lo que significa estar vivo.

La muerte ya está sucediendo

La muerte ya está sucediendo. No la sitúes en el futuro. Si no la sitúas en el futuro no tiene sentido defenderte de ella; ya está sucediendo ahora y ha estado sucediendo desde siempre. Por eso es inútil que te protejas de la muerte. La muerte no te ha matado. Ha estado actuando mientras estabas todavía vivo, está actuando justo ahora…y la vida no es destruida por ello. De hecho, gracias a ella la vida se renueva a cada momento: caen las hojas muertas y crean espacio para que broten las nuevas; desaparecen las flores viejas y aparecen las nuevas flores. Cuando una puerta se cierra, otra inmediatamente se abre. A cada instante mueres y a cada instante resucitas.

A cada instante el pasado es crucificado, la hoja muerta desaparece. Y a cada instante un nuevo ser surge, resucita, en ti. Es un constante milagro.

La única certeza

En segundo lugar has de comprender que la muerte es la única certeza. Todo lo demás es incierto: puede o no puede suceder. La muerte es segura porque al nacer una mitad ya ha sucedido. Por tanto, el otro extremo ha de estar en algún lugar, el otro polo ha de estar oculto en alguna parte. No te has cruzado con ella porque tienes miedo, no te adentras en la oscuridad. ¡Pero es algo seguro! Al nacer, tu muerte se ha convertido en certeza.

Una vez que esta certeza penetra en tu comprensión, te relajas. Siempre que algo es absolutamente seguro, la preocupación desparece. La preocupación surge de la inseguridad. Observa: un hombre se está muriendo y está muy preocupado. El momento de la muerte se hace palpable y el doctor le dice: “No puedes salvarte”. Él sufre un fuerte shock. Un escalofrío recorre su ser. Pero luego las cosas se asientan, inmediatamente todas las preocupaciones desaparecen. Si al que va a morir se le permite saberlo, si se le dice que su muerte es segura, con esa seguridad la paz y el silencio inundan su ser.

El derecho a saber

Toda persona que se está muriendo tiene el derecho de saberlo. Los doctores lo siguen ocultando en muchas ocasiones, pensando: “¿Para qué preocuparle?”. Pero la inseguridad inquieta; la certeza, nunca. Este estar en vilo, este estar en el limbo, preguntándote si vas a vivir o a morir, es la causa raíz de todas las preocupaciones. Una vez que tienes la seguridad de que vas a morir, no queda nada por hacer. Entonces uno simplemente lo acepta y en esa aceptación surge la calma, la tranquilidad. Por eso, si a una persona se le permite saber que va a morir, en el momento de la muerte se llena de paz.

Osho

Podemos ayudarte

Visita en nuestra web nuestros servicios y propuesta de actividades

 

Déjame decirte unas cuantas cosas

Déjame decirte unas cuantas cosas.

Primero: tu vida es tu vida; no es la vida de nadie más.

No permitas que nadie te domine, no dejes que otros te dicten lo que has de hacer. Eso es una traición a la vida. Si dejas que otros te digan lo que has de hacer –sean tus padres, la sociedad, tu sistema educativo, tus políticos, tus sacerdotes, sean los que sean-, si te dejas dominar por los demás, te perderás tu vida. Porque la dominación proviene del exterior y la vida está en tu interior. Nunca se encuentran.

No te estoy diciendo que tengas que ser alguien que siempre diga “no” a todo. Eso tampoco sirve.

Hay dos clases de gente. Una pertenece al tipo obediente, dispuesto a entregarse a cualquiera. No posee en su interior un alma independiente. Los que pertenecen a esta clase de gente son inmaduros, infantiles, siempre buscando la figura del padre, buscando a alguien que les diga lo que han o lo que no han de hacer. No son capaces de confiar en sí mismos. Esa gente forma la mayor parte de la población mundial, las masas.

Luego, en oposición a esa gente, existe una pequeña minoría que rechaza la sociedad, que rechaza los valores de la sociedad. Y creen que son rebeldes. No lo son, son sólo reaccionarios. Tanto si escuchas a la sociedad como si la rechazas, si la sociedad permanece siendo el factor determinante, entonces eres dominado por la sociedad.

Pero eso no te hace libre. Los hippies, los yupies y esa gente no son realmente unos rebeldes; son unos reaccionarios. Han reaccionado en contra de la sociedad. Unos son obedientes, otros son desobedientes, pero el centro de dominación es el mismo. Unos pocos obedecen, otros pocos desobedecen, pero nadie mira en el interior de su propia alma.

Vive de acuerdo a tu propia comprensión

Una persona realmente rebelde es aquella que no está ni a favor, ni en contra de la sociedad. Aquella que simplemente vive de acuerdo con su propia comprensión. Si va en contra de la sociedad, o a su favor, es irrelevante, no importa. Puede que a veces vaya a favor de la sociedad, a veces puede no ir a favor de la sociedad, pero eso no es lo importante. Vive de acuerdo a su propia comprensión, de acuerdo a esa pequeña luz. Y no estoy diciendo que se vuelva muy egoísta respecto a eso. No; es muy humilde. Sabe que su luz es escasa, pero que ésa es toda la luz que posee. No es altanero, es muy humilde. Dice: “Puede que esté equivocado, pero por favor, permíteme que esté equivocado de acuerdo conmigo mismo”.

Ésta es la única forma de aprender. El cometer errores es la única forma de aprender. Actuar según la propia comprensión es la única forma de crecer y madurar. Si buscas siempre a alguien para que te dicte lo que has de hacer, tanto si obedeces como si no lo haces carece de importancia. Si buscas a alguien para que te dirija, para que decida a favor o en contra, nunca serás capaz de conocer lo que es la vida. Ha de ser vivida y tú has de seguir tu propia y diminuta luz.

Osho

Podemos ayudarte

No te diremos lo que tienes que hacer. No presionamos, ni aconsejamos, ni recomendamos. Exploraremos juntos, haremos preguntas, te ofreceremos interpretaciones que tal vez puedan sorprenderte. Desafíaremos respetuosamente tus modelos mentales para que desarrolles una nueva mirada que te permita descubrir nuevas acciones y posibilidades. Y te acompañaremos en el diseño de acciones que te faciliten el logro de los resultados que tanto buscas y tanto te mereces.

Visita en nuestra web nuestros servicios y propuesta de actividades

 

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Décimo: Creer que uno no puede enojarse, temer, o sentir cualquier otra emoción negativa por estar en el camino espiritual

Los 10 errores más comunes en el camino espiritual. Décimo: Creer que uno no puede enojarse, temer, o sentir cualquier otra emoción negativa por estar en el camino espiritual

Esta creencia nos lleva a una gran represión de la ira y de los enojos, que hacen su reaparición más tarde bajo la forma de rencor, crítica o rechazo.

Mientras estamos en el plano terrenal, vivimos la sensaciones y las emociones de este plano.  Algunas de ellas son muy placenteras, otras no.

El tener un conocimiento intelectual acerca de la acción destructiva de ciertas emociones no las hace desaparecer.

Uno puede saber lo malo que es el enojo y, sin embargo, no puede evitar enojarse.

En realidad, uno sí puede evitar enojarse, o asustarse o angustiarse, pero eso exige un entrenamiento.

Durante dicho entrenamiento, hay momentos en que podemos dominar la rabia y la ansiedad, y otros en los que nada puede calmarnos.

Una vez que aparece el enojo, lo mejor es descargarlo de la manera más positiva posible.

Es mucho peor reprimirse e intentar decir: “Todo está bien en mi mundo”, cuando uno internamente está sintiendo el deseo primitivo de querer atacar a alguien.

La mayoría de las personas que transitan el terreno espiritual son muy exigentes consigo mismas y pretenden erradicar completamente de sus vidas este tipo de reacciones.

Esto no resulta desacertado pero se logra a través de un proceso.

Date permiso

Sé amable contigo mismo y, de vez en cuando, date el permiso necesario para errar, golpear un almohadón, gritar, llorar y expresar, como mejor te resulte, todas las emociones negativas que te toca vivir.

La mayoría de los errores aquí enunciados están generados por la actitud crítica de nuestro propio ego.

El ego no puede desaparecer por que necesitamos de él para actuar en este plano.

La “solución” es ponerlo alineado con nuestro Espíritu.

Amablemente, le podemos decir al ego que:

“A partir de ahora, deberá seguir las indicaciones de un nuevo Maestro amoroso, amable, paciente y permanente, que nunca juzga y que sabe que siempre estamos haciendo lo mejor que podemos”.

Si seguimos las indicaciones de nuestro Maestro Interior, nunca podemos fallar.

Horacio Valsecia

Aprende a utilziar el poder de tu mente insconsciente

Pedir consejo

Pedir consejo

Yo he estado aquí desde el principio, y estaré hasta el fin de los días; porque mi existencia no tiene límites. El alma humana es sólo una parte de la antorcha encendida que Dios separó de Sí al crear el mundo.

Hermanos míos, aconsejaos unos a otros, porque en ese consejo radica la liberación del error y arrepentimiento fútil. La sabiduría de los más es vuestro escudo contra la tiranía. Porque, cuando nos pedimos consejo uno al otro, reducimos el número de nuestros enemigos.

El que no pide consejo es un atolondrado. Su irreflexión lo ciega para la Verdad y lo hace perverso y peligroso para su prójimo.

Una vez que hayas comprendido claramente un problema, afróntalo con resolución, porque eso es lo que hace el fuerte.

Solicita el consejo de los ancianos, porque sus ojos han mirado a la cara de los años y sus oídos han escuchado las voces de la Vida. Aunque su consejo te parezca desagradable, síguelo.

No esperes un buen consejo de ningún tirano, malhechor, engreído o desertor del honor. ¡Ay del que colabore con el perverso que viene a pedirle consejo! Porque dar la razón o aliarse con el malhechor es una infamia, y dar oídos a la falsedad es una traición.

Mientras no esté dotado de gran conocimiento, criterio certero y profunda experiencia, no podré considerarme consejero de los hombres.

Avanza despacio y no seas negligente cuando se te presente una oportunidad. De esta manera evitarás grandes equivocaciones.

Amigo mío, no seas como él que se sienta frente al fuego y ve cómo éste se consume, intentando en vano soplar las cenizas muertas. No te rindas ni te entregues a la desesperación por lo pasado, porque lamentar lo irremediable es la peor de las flaquezas humanas.

Ayer me arrepentí de lo que había hecho, y hoy comprendo mi error y el mal que atraje sobre mí al quebrar mi arco y destruir mi aljaba.

Te amo, hermano mío, quien quiera que seas, lo mismo si adoras a Dios en una iglesia, que si te hincas de rodillas en un templo o rezas en una mezquita. Tú y yo somos hijos de una sola fe, porque los diversos caminos de la religión son dedos de la mano amante de un solo Ser Supremo, mano qué se extiende a todos, ofrece la plenitud del espíritu a todos y está deseosa de recibir de todos.

Dios te ha concedido un espíritu con alas, para que surques firmemente el espacio del Amor y ‘de la Libertad. ¿No es, por tanto, una pena que te arranques las alas con tus mismas manos y tenga después tu alma que arrastrarse como un insecto sobre la tierra?

Alma mía, vivir es como el corcel de la noche, cuanto más rápida sea su carrera, más pronto llegará el día.

Khalil Gibran

Podemos ayudarte

Pide cita para conocer nuestro Programa de Coaching de Equipos de Alto Rendimiento

Curación a distancia

Significado de la curación a distancia

Para obtener los fenómenos basados en el principio mental, no existe el tiempo ni la distancia, razón por la cual se establece el tratamiento a distancia como si el paciente estuviera presente. “Es la esencia que hay dentro de cada cual quien hace el trabajo”. El principio curativo de la mente subconsciente es quien hace el servicio y el trabajo; es la misma mente que actúa a través de todas las cosas, sin importar dónde se halle.

Propósito del tratamiento a distancia

El tratamiento a distancia tiene como propósito inducir la convicción propia de salud y armonía en otra persona. No habiendo sino una mente subconsciente, esta inducción se efectúa al traspasar su convicción curativa a la mente subconsciente de la persona ausente. En efecto, establecidos los pensamientos de salud, vitalidad y perfección se traspasan a la mente subjetiva universal, enviándolos hacia la persona enferma; al hacer el traspaso, su acción es automática y pone en movimiento la ley curativa dentro de la mente subjetiva del ausente.

No olvides: El tratamiento a distancia es un movimiento consciente de traslación de una imagen mental, efectuado una vez que el “transmisor” se ha hecho consciente de las cualidades de salud, bienestar, relajación deseadas para el “receptor”. No trates de hacer ningún esfuerzo al enviarlo o traspasarlo, ni sostengas forzadamente tu cuadro mental. Enviadas las ondas subconscientes hacia la persona enferma, ésta las recibirá y resurgirán en ella produciendo el resultado apetecido. La siguiente narración es un ejemplo palpable de lo que llamamos “tratamiento a distancia”.

Un caso real

Una joven asidua oyente de nuestro programa radial, tuvo noticias de la grave enfermedad que padecía su madre. Ella vivía en los Ángeles, California, y su madre en Nueva York; padecía una trombosis coronaria. Aunque su madre no estaba presente, oró diciendo:

“El principio curativo está también presente donde se encuentra mi madre, su actual condición corporal no es sino un reflejo de sus pensamientos tan vivos como las imágenes proyectadas en la pantalla; debo cambiar la cinta (película) que las proyecta. Mi mente es una cinta de proyección y en este instante proyectaré las imágenes de bienestar, armonía y salud perfecta que mi madre necesita.

El poder curativo que ahora he creado es omnipresente y tengo la seguridad que en este momento la está saturando, traspasando todos y cada uno de los átomos de su ser, como un río de salud recorre cada una de las células de su cuerpo. Los médicos que la asisten, dirigidos por lo divino, mientras la toquen serán guiados para actuar en la forma correcta. Estoy convencida que el mal no tiene realidad infinita, si asi fuera, nadie podría curarse.

Yo misma estoy en contacto con el principio de salud y vida; creo y ordeno que esta armonía, salud y paz se expresen dentro de mi madre, capacitándola para su curación”.

Varias veces al día …

Oró y suplicó, en esta misma forma, varias veces al día; su madre tuvo una recuperación asombrosa al cabo de los pocos días, tanto, que admiró al especialista que la atendía. El caso sirvió para reafirmar el convencímiento que ella tenía en el poder curativo.

El resultado deseado generado en la mente de la hija puso la ley creadora de la mente subconsciente en movimiento hacia el lado subjetivo de la vida, manifestándose por sí misma a través del cuerpo de su madre, produciendo salud y armonía perfecta. Lo que sintió la hija como una verdad hacia su madre, surgió simultáneamente en el cuerpo de ésta, y condicionó su curación.

J. Murphy

Podemos ayudarte

¿Deseas limpiar de tu alma las sensaciones de culpa y preocupación? ¿Necesitas aprender las lecciones del pasado y  establecer nuevos retos y objetivos? Si de una vez por todas has decidido poner todo tu Ser a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

¿Deseas movilizar tu poder subconsciente?

Curaciones mentales

Curaciones mentales

¿Qué es lo que cura? ¿Dónde está el poder curativo? Nos hacemos estas preguntas porque todos nosotros estamos interesados en suprimir molestias corporales y demás problemas internos.

Poder curativo

Existe un poder curativo en la mente subconsciente de cada persona; un cambio en nuestra actitud mental hacia la parte enferma movilizará este Poder: conocido también como Naturaleza, Vida, Dios, Inteligencia Creadora o Poder Subconsciente.

Este poder se encuentra en la mente subconsciente; puedes curar dolencias mentales y corporales si sabes dirigir ese poder correctamente. Otra persona puede hacerlo también en beneficio tuyo, pero de nada sirve si tú no quieres conseguir la curación. Actúa en todas las personas, cualquiera sea su credo, color o raza. No es necesario pertenecer a una iglesia, secta o ideología determinada para obtener este poder o participar de sus fuerzas curativas; curará la quemadura o herida de la mano, curará tanto si eres católico, ateo o agnóstico.

La oración o plegaria curativa

Se utilizan diferentes métodos para eliminar los obstáculos mentales, emocionales o físicos, que impiden el flujo curativo que nos anima a todos. Entre estos métodos citemos la oración o plegarias curativas, un medio utilizado por personas ya entrenadas en los mecanismos de la ciencia mental.

Se basan en el principio de interacción que existe “entre la Inteligencia Infinita y el Poder de la mente subconsciente”, el cual responde de acuerdo a las convicciones de la persona interesada. El significado es: “creer en el recibir y se recibirá”. Para obtener los efectos deseados debes imaginarlos y sentirlos una realidad, y esperar que el principio vital infinito responda a tu petición consciente.

Para obtener mejores resultados sigue este precepto: aíslate de todo ruido, en un cuarto oscuro, y cierra la puerta. En otras palabras: “Cierra la puerta de tu mente” para abstraerse de todas las distracciones; relájate sosegada y completamente; vendrá la inspiración; despliega tu deseo o petición, transportándolo a tu mente subconsciente; continúa hasta sentir dentro de ti la infinita presencia curativa, hasta quedar convencido que tu mente responderá de acuerdo a tu específica necesidad, o al objeto deseado.

J. Murphy

Podemos ayudarte

¿Deseas limpiar de tu alma las sensaciones de culpa y preocupación? ¿Necesitas aprender las lecciones del pasado y  establecer nuevos retos y objetivos? Si de una vez por todas has decidido poner todo tu Ser a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

¿Conoces tu misión en la vida?

Consciente y Subconsciente. El poder creativo interior

Consciente y Subconsciente. El poder creativo interior

Una manera ideal de familiarizarse con las dos funciones de tu mente es mirarla como si fuera un jardín; tú eres el jardinero, y todo el día estás plantando semillas (pensamientos) en tu subconsciente. Tal como siembres en tu mente subconsciente, así podrás cosechar del ambiente que te rodea.

Comienza a llevar pensamientos de paz, felicidad, acciones buenas y prosperidad, y con todo interés acepta estas cualidades en tu mente consciente, es decir, en la mente que razona. Continúa sembrando estas semillas (pensamientos) en el jardín de tu mente, y te sentirás capaz de cultivar maravillosos proyectos, deseos y planes.

Aprender a controlar tus procesos mentales

Cada pensamiento es una causa y una condición, y cada condición es un efecto. Por esta razón es esencial que te sientas responsable de tus pensamientos, para traer a tu vida las condiciones que realmente deseas.

Cuando tu mente piense correctamente, cuando entiendas la verdad, cuando los pensamientos depositados en tu subconsciente sean constructivos, armoniosos y llenos de paz, el poder y la energía de tu subconsciente responderá, y traerá a tu vida condiciones armoniosas, ambientes agradables y lo mejor de todas las cosas buenas para ti. Cuando comiences a controlar tus procesos mentales, podrás aplicar los poderes de tu subconsciente a cualquier problema o dificultad. En otras palabras, estarás conscientemente cooperando con el poder infinito y omnipotente que gobierna todas las cosas.

Es el mundo interior, el mundo de tus pensamientos y tus sentimientos, lo que hace el mundo que se despliega a tu alrededor, es el que crea el mundo exterior. Solamente a través de un poder creativo interior se forjan las cosas exteriores; todo lo que vemos en el exterior es el producto de esta vida interior.

El poder transformador de tu mente

El conocimiento de la interacción de la mente consciente con la inconsciente nos preparará para transformar la totalidad de la vida. Para cambiar las condiciones externas debes suprimir la causa. Cuando la mayoría de los hombres tratan de cambiar algo, solamente cambian las condiciones y circunstancias externas. Para eliminar la discordia, la confusión, la carencia y las limitaciones, deberá eliminarse la causa, y la causa es la manera como tú estás utilizando tu mente consciente. En otras palabras, la manera como tú estás pensando y dibujando ese mundo en tu propia mente.

Vives en un insondable mar de riquezas infinitas. Tu subconsciente es muy sensible a tus pensamientos. Ellos forman el molde o matriz a través del cual fluyen la inteligencia infinita, la sabiduría y las fuerzas vitales, y las energías de tu subconsciente. La aplicación práctica de las leyes de tu mente hará que experimentes la abundancia en vez de la discordia, la fe, el éxito y la confianza en vez del miedo. En las próximas entradas te enseñaremos cómo hacerlo.

J. Murphy

Podemos ayudarte

¿Deseas limpiar de tu alma las sensaciones de culpa y preocupación? ¿Necesitas aprender las lecciones del pasado y  establecer nuevos retos y objetivos? Si de una vez por todas has decidido poner todo tu Ser a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Nuestros servicios

Cómo escribir en la Hoja de Trabajo

Cómo escribir en la Hoja de Trabajo

Te invito a que juzgues, a que seas duro, infantil, mezquino. Escribe con la espontaneidad de un niño que está triste, enfadado, confundido o asustado. No intentes ser sensato, espiritual o amable.

Este es un momento para ser totalmente sincero y no censurar tus sentimientos. Permite que se expresen a sí mismos sin temor a las consecuencias o a las amenazas de castigo. Seguidamente encontrarás un ejemplo de una <<Hoja de Trabajo para juzgar a tu prójimo>> ya escrita. En este ejemplo he escrito sobre mi segundo marido, Paul (incluido aquí con su permiso). Estos son los tipos de pensamientos que solía tener sobre él antes de que mi vida cambiase. Te invito a que, a medida que leas, reemplaces el nombre de Paul por el de la persona de que se trate en tu vida.

Paul

¿Quién provoca tu enfado o tu tristeza o te decepciona? ¿Qué es lo que no te gustaba o todavía no te gusta de esta persona? No me gusta (estoy enfadada con, o triste, asustada, confundida, etc., a causa de) (nombre) Paul porque no me escucha. Estoy enfadada con él porque no me valora. No me gusta Paul porque discute por todo lo que digo.

¿Cómo quieres que cambie? ¿Qué quieres que haga? Quiero que (nombre) Paul me brinde toda su atención. Quiero que me ame completamente Quiero que esté de acuerdo conmigo Quiero que haga más ejercicio.

¿Qué es lo que debiera o no debiera hacer, ser, pensar o sentir? (Nombre) Paul no debiera ver tanta televisión. Debiera dejar de fumar. Debiera decirme que me ama. No debiera ignorarme.

¿Necesitas algo de esa persona? ¿Qué tiene que darte o hacer para que seas feliz? Necesito que (nombre) Paul me escuche. Necesito que deje de mentirme. Que comparta sus sentimientos conmigo y que esté emocionalmente disponible. Necesito que sea amable y tierno y que tenga paciencia.

¿Qué piensas de esa persona? Haz una lista. (Nombre) Paul no es sincero Es temerario e infantil. Se cree que para él no valen las reglas. No es nada compasivo y nunca está disponible. Es un irresponsable.

¿Qué es lo que no quieres experimentar nunca más con esa persona, cosa o situación? No quiero nunca más o me niego a vivir con Paul si no cambia. Ni volver a discutir nunca más con él. No quiero que me vuelva a mentir jamás.

Indagación: Las cuatro preguntas y la inversión

¿Es eso verdad?

¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?

¿Cómo reaccionas cuando tienes ese pensamiento? www.bibliotecaespiritual.com

¿Quién serías sin ese pensamiento?

Responde a estas cuatro preguntas y luego invierte tus respuestas. Ahora, utilizando las cuatro preguntas, investiguemos la primera afirmación del punto 1 del ejemplo: No me gusta Paul porque no me escucha. A medida que leas, piensa en alguien a quien todavía no hayas perdonado del todo.

¿Es eso verdad?

Pregúntate: «¿Es verdad que Paul no me escucha?». Permanece en calma. Si realmente quieres saber la verdad, la respuesta a esa pregunta aparecerá. Permite que la mente haga la pregunta y espera a que emerja la respuesta.

¿Tienes la aboluta certeza de que eso es verdad?

Considera estas preguntas: «¿Tengo la absoluta certeza de que es verdad que Paul no me escucha? ¿Puedo saber realmente si una persona está escuchando o no? ¿Acaso en ocasiones aunque parezca que no estoy escuchando sí lo estoy haciendo?».

¿Cómo reaccionas cuando tienes ese pensamiento?

Cuando pienso que Paul no me escucha, ¿cómo reacciono?? Haz una lista. Por ejemplo: «Le lanzo “mi mirada”. Le interrumpo. Le castigo no prestándole atención. Empiezo a hablar más rápido y más fuerte e intento forzarlo a que me escuche». Continúa haciendo tu lista, y a medida que vayas profundizando en tu interior, observa cómo te tratas a ti misma en esa situación y cómo te sientes. «Me encierro en mí misma. Me aíslo. Como y duermo mucho y me quedo mirando la televisión durante días. Me siento deprimida y sola.» Advierte todos los efectos que provoca pensar: «Paul no me escucha»

¿Quién serías sin ese pensamiento?

Ahora considera quién serías si no fueses capaz de pensar: «Paul no me escucha». Cierra los ojos e imagina que él no te está escuchando. Imagínate que no tienes el pensamiento de que Paul no te escucha (ni siquiera el de que debiera escucharte).

Tómate el tiempo que necesites. ¿Qué es lo que ves? ¿Cómo te sientes?

Haz la inversión. La afirmación original: «No me gusta Paul porque no me escucha», al invertirla, podría transformarse en: «No me gusto a mí misma porque no escucho a Paul». ¿Es eso verdad para ti? ¿Escuchas a Paul cuando piensas que él no te escucha? Busca otros ejemplos de cómo no escuchas. Otra inversión que podría ser igual de verdadera, o incluso más, es: «No me gusto porque no me escucho a mí misma». Cuando estás pensando en lo que Paul debiera hacer, ¿te estás escuchando a ti misma? ¿Pones en espera tu propia vida cuando crees que él debiera estar escuchando? ¿Puedes oír cómo le hablas a Paul cuando crees que debiera escucharte?

Tras haber reflexionado sobre estas inversiones, continúa haciendo una indagación típica con la siguiente afirmación del punto 1 de la Hoja de Trabajo de ejemplo -Estoy enfadada con él porque no me valora-, y después haz lo mismo con el resto de las afirmaciones que aparecen en esa hoja.

Juzgar a tu prójimo. Luego, escribir.

Hacer cuatro preguntas. Después, invertir.

Byron Katie

Podemos ayudarte

No te diremos lo que tienes que hacer. No presionamos, ni aconsejamos, ni recomendamos. Exploraremos juntos, haremos preguntas, te ofreceremos interpretaciones que tal vez puedan sorprenderte. Desafíaremos respetuosamente tus modelos mentales para que desarrolles una nueva mirada que te permita descubrir nuevas acciones y posibilidades. Y te acompañaremos en el diseño de acciones que te faciliten el logro de los resultados que tanto buscas y tanto te mereces.

Hipnosis terapéutica

Lo que es, es

Lo que es, es

Únicamente sufrimos cuando creemos un pensamiento que está en desacuerdo con lo que es. Cuando la mente está perfectamente clara, lo que es, es lo que queremos. Si quieres que la realidad sea diferente de lo que es, podrías intentar enseñarle a ladrar a un gato y obtendrías el mismo resultado. Puedes intentarlo una y otra vez, y al final, el gato te mirará y volverá a decir: «Miau».

Un deseo imposible

Desear que la realidad sea diferente de lo que es, es un deseo imposible de satisfacer. Y aun así, si prestas atención, advertirás que tienes pensamientos de este tipo docenas de veces al día: «La gente debiera ser más amable», «Debiera enseñarse a los niños a comportarse bien», «Mis vecinos debieran cuidar mejor su césped», «La cola del supermercado debiera avanzar más deprisa», «Mi mujer (o mi marido) debiera estar de acuerdo conmigo», «Debiera estar más delgada (o ser más guapa o tener más éxito)». Estos pensamientos constituyen distintas maneras de querer que la realidad sea diferente de lo que es. Si te parece que esto suena deprimente, estás en lo cierto. Toda la tensión que sentimos se origina en nuestras discusiones con lo que es.

Muchas personas me dicen a menudo: «Pero si renunciase a mi discusión con la realidad perdería parte de mi poder. Si simplemente acepto la realidad, seré pasiva. Quizás incluso pierda el deseo de actuar». Yo les contesto con una pregunta: «¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?». «Ojalá no hubiese perdido mi trabajo» o «He perdido mi trabajo; ¿qué puedo hacer ahora?»: ¿Qué es lo que te da más poder?

Sin lucha interior

En realidad lo que piensas que no debiera haber sucedido sí debiera haber sucedido. Debiera haber sucedido porque así fue y ningún pensamiento del mundo puede cambiarlo. Eso no quiere decir que lo toleres ni que lo apruebes. Sólo significa que eres capaz de ver las cosas sin resistencia y sin la confusión de tu lucha interior. Nadie quiere que sus hijos enfermen, nadie quiere ser víctima de un accidente de coche; pero cuando estas cosas ocurren, ¿de qué forma podría ayudar discutir mentalmente con ellas? Sabemos que no tiene sentido, y sin embargo, lo hacemos porque no sabemos cómo dejar de hacerlo.

Soy una amante de lo que es, no porque sea una persona espiritual, sino porque, cuando discuto con la realidad, sufro. Podemos saber que la realidad está bien tal como es porque, cuando discutimos con ella, sentimos tensión y frustración. No nos sentimos normales ni equilibrados.

Cuando dejamos de oponernos a la realidad, la acción se convierte en algo sencillo, fluido, amable y seguro.

Byron Katie

Podemos ayudarte

¿Deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo colocar el amor en el centro de tu Vida? ¿Quieres poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños? Podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Coaching Personal y Profesional

Abierto el plazo de inscripción
Post recientes
Suscríbete al blog

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Comparte en tus redes sociales
Close

CONTACTA CON NOSOTROS

Refuerza tu poder personal y el de tu organización

  • Suscríbete al blog por correo electrónico

    Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

  • Subscribe error, please review your email address.

    Close

    You are now subscribed, thank you!

    Close

    There was a problem with your submission. Please check the field(s) with red label below.

    Close

    Your message has been sent. We will get back to you soon!

    Close

    Uso de cookies

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies