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Simplemente sé tú mismo

Simplemente sé tú mismo

Busca lo que hay tras esta percepción. Investiga lo que tú consideras como «tú mismo»

Este es el propósito, el sentido de toda espiritualidad, de toda búsqueda, de tu propia existencia: comprender este asombroso e intrincado juego de la Conciencia, viendo qué es esta ilusión, qué es esta percepción errónea y cuál es su fuente, Eso que la hace posible.

Lo que eres, ya lo eres siempre

Es ver lo que no eres lo que te permite alejarte de la equivocación, lo que te permite salir del rol erróneo de ser un temeroso individuo separado.

Cuando abandonas lo que no eres, lo que queda no es algo que debas llegar a ser, sino lo que ya eres desde siempre. Por eso no hay nada que debas hacer o que tengas que llegar a ser o que aprender o que trabajar o que purificar.

Estar en tu estado natural no requiere de ningún esfuerzo en absoluto. Lo que resulta dificultoso y requiere de continuo esfuerzo es mantener esta idea falsa e innatural de ser alguien, de ser un individuo, de ser un algo separado.

¡Tú eres una no-entidad! ¡Abandona esa idea!

Cuando abandonas esa idea descansas en el sin esfuerzo de Todo Lo Que Es, de lo que podría denominarse tu estado natural.

No puede alcanzarse el sin esfuerzo a base de esfuerzo

No puede lograrse la no-mente mediante la mente. No puede lograrse la paz luchando.

No puedes intentar ser feliz por lo mismo que no puedes intentar dormirte o intentar actuar con naturalidad. Solo actúas con naturalidad cuando no lo intentas, cuando lo haces sin pensar y simplemente te dejas llevar por la vida.

Venía gente de toda la India y de todo el mundo para ver a Ramana Maharshi y pedirle consejo sobre la senda espiritual. ¿Su consejo? «Simplemente sé tú mismo».

David Carse

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No hay nadie aquí


No hay nadie aquí

Mira, todo es increíblemente simple. No hay nadie aquí

Esta afirmación no es una figura retórica. Estoy diciéndote de veras que no hay nadie aquí, que no hay ninguna persona hablándote, no hay ningún individuo. Me miras y piensas que hay una persona aquí hablándote, intentando decirte algo. Te aseguro que no es así. Mírame. Si no fuera por la Conciencia que fluye por este cuerpo, ¿qué es lo que habría aquí? ¿Qué es lo que sería este cuerpo si no habitara en él la Conciencia? ¡Sería un cadáver, por supuesto!

Materia muerta. No hay nada más aquí

Solo hay la apariencia de un cuerpo y la Conciencia que lo anima

Tú, al igual que el resto del mundo, habéis asumido que hay una persona aquí, una individualidad discreta; que la Conciencia, que es la fuerza vital aquí existente, es una consciencia individual que es propia únicamente de este cuerpo y que está separada de la consciencia que habita en otros cuerpos.

Todo eso está basado en apariencias: parece que hay cuerpos separados, de modo que se asume que hay consciencias separadas.

La creencia en esta asunción te impide ver Lo Que Es, y es también causa de que esta vida te parezca inquietante, confusa, infeliz y, en general, de que experimentes temor y sufrimiento. Pero no es el caso. No hay aquí, en modo alguno, un individuo sentado hablándote

Este cuerpo no es nada, no es más que una apariencia en el sueño. Todo lo que hay es Conciencia, y es Conciencia lo que fluye a través de esta apariencia

No hay nada aquí que exista en y por sí mismo. Lo que denominamos ser humano no es un ser independiente, ni un mecanismo originario o un aparato emisor. Es una estación repetidora, es un mecanismo de paso o transmisor de la Conciencia, que es la Conciencia Única, Todo Lo Que Es. Esto es lo que soy yo hablándote a ti. Y es esa misma Conciencia Única lo que está escuchando esto, lo que me mira desde esos ojos que llamas tuyos. Lo que yo soy cuando digo « Yo Soy» es exactamente lo mismo que eres tú cuando dices «Yo Soy».

Una vez visto esto, la ironía de la situación resulta pasmosa

Mira: eso que consideras «tú mismo», lo que percibes como una persona individual, esta idea de ser una entidad separada, un cuerpo-mente-personalidad-alma-intelecto, eso es un subproducto posterior, un artefacto, un efecto colateral casi accidental de esta corriente, de este flujo de Conciencia.

Lo que el organismo percibe erróneamente como una «mente» que él cree suya, no es sino el fluir de la Conciencia en ese organismo; es precisamente la Conciencia que fluye en el organismo lo que hace posible que el organismo crea que es diferente de esa Conciencia Única.

Es un sencillo e inocente error de percepción.

Y muy tonto, en verdad, ya que el mismo Uno que parece estar pensando esto, que parece que no ve, que aparentemente no comprende que no existe como individuo separado y que solo existe en cuanto que Todo Lo Que Es, es Él Mismo la Yo-idad misma que es la única Esidad de todo ver, de toda comprensión.

David Carse

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Desde un taxi en Bombay

Desde un taxi en Bombay

Cierto día, cuando regresaba de una charla matinal en el apartamento de Ramesh, el taxi se vio obligado a detenerse en una retención del tráfico y un mendigo con aspecto aún más patético que los restantes se aproximó a la ventanilla trasera.

Al dirigirle la mirada, contemplé a un hombrecillo indio que apenas llegaba al metro cuarenta de estatura

Sus ojos estaban al mismo nivel que los míos, a pesar de hallarme sentado en el desvencijado y diminuto Padmini.

No tenía brazos, pero de uno de sus hombros brotaba una mano que ahora reposaba sobre la puerta del vehículo con la palma hacia arriba, mientras que su rostro penetraba por la ventanilla en busca del mío.

Su faz desfigurada, sus hombros encorvados y su cabeza igualmente deforme mostraban las cicatrices y la mugre y el abuso de la vida en las calles, y su boca se movía en una apenas audible letanía de súplica y petición con la práctica de toda una vida, hasta que sus ojos capturaron los míos y entonces se detuvo, y todo se detuvo, y allí permanecimos, con nuestros rostros distando apenas medio metro, los ojos mirando a los ojos.

«No sucede nada»

Hay momentos como este en los que «no sucede nada», en los que de súbito se ve con claridad que lo que parece estar sucediendo no está sucediendo, y lo que realmente está sucediendo aparece del único modo que puede hacerlo: como no-algo. En este momento los roles cesaron, la rutina mendicante cesó por completo y no hubo movimiento alguno para darle una moneda. Ambas formas permanecieron completamente inmóviles y vacías, y las fronteras se evaporaron.

Es difícil describir la sensación que se experimenta en tales instantes. Cualquier sentimiento que hubiera podido comenzar a emerger se detuvo repentinamente y no había pena ni angustia ni aversión ni incomodidad o malestar, ni tan siquiera compasión.

Mientras mantenía la mirada fija en él, estaba claro que me estaba mirando a mí mismo y estaba claro que estaba mirando a Dios

La retorcida forma física de este mendigo parecía transparente y estilizada como un delgado y trémulo brillo que reverberaba en el calor tropical de la ciudad, y el Brillo fluía tan visiblemente a través y en torno suyo que era imposible no ver su figura y la escena callejera tras él como formas soñadas, y a la propia luz del Brillo como la obvia realidad subyacente, ahora incapaz ya de permanecer oculta.

En ese momento hubo una sensación de intensa quietud neutral: mientras nuestros ojos cruzaban sus miradas no había nada que hacer, nada que decir, nada que sentir, nada que pensar.

Si hay identificación como cuerpo/mente, entonces emerge todo el proceso mental:

«Oh, dios mío, “yo” soy muy afortunado, “yo” soy muy próspero, “yo” vivo muy confortablemente y ese pobre tío está muy mal. “Yo” me siento fatal, “yo” me siento terriblemente, “yo” tengo que hacer algo con esto».

O a la inversa, si la situación se da al revés: «”yo” lo tengo muy difícil, “yo” no tengo lo que “yo” quiero o necesito. Esa otra gente tiene más que lo que tengo “yo”, “yo” tengo que hacer algo…, o mejor aún, uno de “ellos” tiene –o todos tienen- que hacer algo para ayudarme a “mí”».

Todo ello está impulsado por el sentido de ser un «yo» individual, junto con la consiguiente comparación con otros aparentes «yoes» individuales.

Pero cuando no hay identificación como uno de esos aparentes individuos, entonces todo esto simplemente está sucediendo.

En un cuerpo/mente emerge felicidad. En otro cuerpo/mente está sucediendo pobreza. En este, rabia; en ese otro, riqueza y odio; en aquel, enfermedad y paz; en aquel otro, ¡perfecta salud y completo aburrimiento! Hay infinitas combinaciones de atributos y experiencias en estos miles de millones de cuerpos/mente.

Uno de estos cuerpos/mente es éste. Pero, en realidad, no importa.

David Carse

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Indicaciones hacia Lo Que Es

Indicaciones hacia Lo Que Es

A Ramana Maharshi el Despertar le sucedió cuando era un muchacho

Teniendo la abrumadora sensación de que iba a morir, se tumbó en el suelo y dejó que le sucediera una experiencia de muerte, la cual le llevó a sentir vívidamente lo que ocurre cuando cesan las funciones corporales y mentales al morir.

Tras este suceso, tuvo la percatación de que el «yo» que uno piensa que es muere con el cuerpo y la mente; y sin embargo, a pesar de que desapareció tanto este falso «yo» como todo lo demás, aún permanecía un sentido de pura existencia: la conciencia « Yo Soy».

Comprendió entonces que Eso es lo que verdaderamente es el «yo»; no el cuerpo o la mente o la personalidad o el sentido de ser un yo separado, todo lo cual muere, sino el « Yo-Yo» que es eterno. En el caso de Ramana Maharshi, esta fue la comprensión central; y su enseñanza reflejaba esta comprensión central, de modo que Ramana decía a sus oyentes: «simplemente sean», «busquen el Yo soy» o «permanezcan en el Yo».

Muy distinto es el relato que hace Nisargadatta Maharaj acerca de cómo sucedió la Realización

Cuenta que su gurú le dijo que él (Nisargadatta) no era quien pensaba que era; que él no era el cuerpo, sino que en verdad era nada menos que lo Absoluto. Nisargadatta cuenta que él creyó a su gurú, llevó estas palabras a su corazón, y tras meditar y concentrarse en ellas durante tres días, la Comprensión se completó.

Así que este es el punto en el que se centraban todas las enseñanzas de Maharaj, y por tanto se dirigía a sus alumnos hablándoles, siempre y sin excepción, en primera persona como lo Absoluto, « Yo soy Eso», y no como un individuo separado; e insistía en que no se hiciera ninguna pregunta que estuviera basada en la identificación con el cuerpo.

Eso a lo que se despierta, eso que es Comprendido, es solo Uno. Pero la expresión en cada instrumento cuerpo/mente es diversa

De alguien que haya estudiado con un maestro o un gurú antes de sucederle el despertar, lo más probable es que surja la enseñanza de que la vía pasa por tener un maestro o un gurú.

A quien le haya sucedido el despertar de manera espontánea, sin maestro alguno, puede que le surja la idea de que no es necesario ningún gurú.

Aquel cuyo despertar se encuentre inextricablemente vinculado con una poderosa experiencia mística que haya sucedido inmediatamente después de un intenso periodo de meditación, puede muy bien centrar su enseñanza en el misticismo y la meditación.

Puede que parezca que estas expresiones de la enseñanza nuclear, aquello que se reitera constantemente por tratarse de su fundamento, varían mucho o, al menos, poseen énfasis muy diversos. Y esa diferencia se debe en su mayor parte a los diversos antecedentes, culturas, tendencias, circunstancias y experiencias de cada uno de los instrumentos cuerpo/mente, y particularmente a la peculiaridad del propio evento del despertar en cada caso.

Eso a lo que se despierta, eso que es Comprendido, es solo Uno. Pero la expresión en cada instrumento cuerpo/mente es diversa debido a las infinitas variables existentes en la programación y en el condicionamiento de cada instrumento, así como en el guión o la parte o el «destino» que cada cuerpo/mente juega en el infinito despliegue que acaece en la Conciencia.

Así, cada personaje posee un diferente sabor y pone un énfasis diferente

Si la Comprensión es una casa, unos entran por la puerta principal, otros por la puerta trasera. Algunos entran por las ventanas, quizá deslizándose furtivamente o acaso rompiendo los cristales y disparando todas las alarmas. Puede que uno baje por la chimenea y otro por una rendija del tejado tras haber quitado las tejas una a una. Alguien puede caer desde una gran altura y atravesar de golpe el techo, aterrizando en el suelo sobre una pila de polvo y escombros, mientras puede que aún otro tienda su sombrero al mayordomo mientras se traslada del porche al salón.

Y estas diferentes maneras en que ocurre el mismo evento dotarán de un diferente sentimiento, de un diferente color, de un diferente gusto a la expresión, a la descripción del Sabor Único.

Todos ellos están señalando exactamente hacia la misma cosa. Todos son parte del infinito despliegue de la totalidad. En forma y expresión, la enseñanza nunca es dos veces igual. Pero la Comprensión misma es siempre no-dos. Todas las indicaciones señalan hacia Lo Que Es.

David Carse

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El amor dice: «soy todo»

El amor dice: «soy todo».

La sabiduría dice: «soy nada».

Entre ambos fluye mi vida.

Nisargadatta Maharaj

Parece estar extendida entre los buscadores la idea de que, tras el despertar, la vida se presenta con un diferente abanico de experiencias y, en particular, persiste la creencia de que la experimentación de las emociones se aplana o desaparece por completo.

Pero eso no es cierto

Una ayuda visual que me acude a la mente es imaginar una escala gráfica con un rango que va del cero al diez. Durante la vida, tu estado emocional puede estar en cualquier lugar de este gráfico, correspondiendo el cero a las simas del desespero y el diez a las más altas cumbres de la dicha.

Lo que sucede, cuando ocurre la Comprensión, no es que se aplane este rango, sino algo muy diferente.

Todavía se experimenta el rango emocional entre el cero y el diez, pero ahora también está la percatación de que ese rango no es el único rango que existe. Ahora se ve que el gráfico del cero al diez está, a su vez, en la cúspide de un inmenso rango que se extiende hacia abajo cien, mil, cien mil, incluso infinitas unidades; y este inmenso rango soporta aquel cero y aquel diez de la emoción y experiencia humanas y los hace casi iguales.

Es decir, ese rango entre cero y diez todavía se siente en su totalidad, pero ahora se ve y se siente que su amplitud es insignificante, apenas una minúscula marca sobre la infinita superficie de Todo Lo Que Es

Una vez provisto de la comprensión de que todo es un sueño, de que no existe nada que no sea Todo Lo Que Es, entras de nuevo en el sueño; al igual que hace Neo al final de la película Mátrix, cuando reingresa y prosigue con el juego; solo que ahora con pleno conocimiento de que el individuo no es «real».

Yo solía pensar que «olvidamos» con el fin de experimentar la separación del Uno

Ahora sé que olvidamos, de acuerdo; pero que lo que olvidamos es, simplemente, que no hay separación en la experiencia, que no solo es ficción todo lo que el individuo experimenta aparentemente, sino que también lo es el individuo mismo que experimenta. Todo, el propio individuo también, es una pompa imaginaria, lila, el juego divino.

Muchos buscadores, cuando comienzan a entender a nivel intelectual que todo esto es como un sueño, preguntan de inmediato:

«Bueno, entonces ¿cómo salgo del sueño?»

Como si fuera este el lógico paso siguiente; como si la mente que está pensando esa pregunta o el individuo que se ha percatado de que todo esto es un sueño no fueran ellos mismos ilusorios, ellos mismos parte del sueño. Todo cuanto surge aquí, en el sueño, incluyendo los pensamientos de ese tipo y los personajes como el que tú denominas tú mismo, son necesariamente pensamientos soñados y personajes soñados.

La mera idea de ir más allá del sueño es ilusoria. ¿Por qué ir a parte alguna? Simplemente date cuenta de que estás soñando un sueño que llamas mundo, y deja de buscar salidas.

Tu problema no es el sueño. Tu problema es que te gustan unas partes del sueño y otras no

Cuando veas el sueño como sueño, habrás hecho cuanto se precisa hacer.

David Carse

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Amor, Presencia

Amor, Presencia

Amor

“El amor es un misterio sin fin

pues no hay nada más que lo explique.”

Tagore

“La verdad final no puede aceptarse a menos que la mente se vacíe de «mí» y el corazón se llene de amor.”

Ramesh

David, ¿quieres saber cómo vivir la vida? ¡Deja que sea!

¡Deja que suceda!

Sea lo que sea que cada cual esté «haciendo», ¡deja que suceda!

Aquiétate, «haz» lo que quieras y ¡no te preocupes del mundo!

Aquiétate. Aquietarse significa ¡no pensar! ¿Lo ves? ¡Es muy sencillo!

 

Presencia

Ahora está clara y presente, siempre aquí, siempre lo ha estado, siempre lo estará, no es una cosa distinta, no está a ninguna distancia. Esta Presencia la siento siempre aquí, reflejándose. Es lo que me es más íntimo, lo más familiar. Es mi propio corazón, el Corazón de Dios, abrumadoramente hermoso, abrumadoramente compasivo, abrumadoramente amoroso.

Permaneces dentro de mí

desnudo, infinito Amor…

estamos perdidos donde la mente no puede hallarnos,

completamente perdidos.

Es mi propio corazón, el Corazón de la Presencia, vertiendo infinita hermosura amor compasión bienaventuranza. El Corazón del Infinito Todo, el Brillo radiante, más íntimo de lo que imaginarse pueda; la única realidad, la única verdad.

Yo no estoy presente;

lo que la Presencia es, yo soy.

Yo no soy consciente;

lo que la Conciencia es, yo soy.

Yo no amo;

lo que el Amor es, yo soy.

No hay «otro»

que pueda agradar o desagradar.

No puede haber «Otro»

a quien agradecer o implorar.

Así que no puedo decir «yo amo»

sino «yo resido en el Amor»,

dentro del Amor.

¿Dónde podría morar, si no?

¿Qué otro lugar hay?

David Carse

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Dicen por ahí

Dicen por ahí que me volví loca.
Que siempre estoy sonriente.
Que me brillan los ojos.
Que converso con las flores y bailo en mi jardín.

Dicen por ahí que creo en hadas y ángeles. Que les abro las puertas y ventanas en las mañanas y les doy la bienvenida para que inunden mi hogar de luz, alegría y bendiciones.

Dicen por ahí que hablo de “raros asuntos” como Trascendencia, Estar en Presente, Energía, Inmortalidad, Sanación, Consciencia…

Dicen por ahí que me volví loca. Que le enseño a la gente a percibir la luz que brota de sus cuerpos… y que para colmo les muestro cómo se apaga cuando pensamos “feo”…

Dicen por ahí que me volví loca. Que no me rigen agendas ni horarios.
Que a las comidas en mi mesa también les hablo y les digo: “Divino Sustento ¿Qué haces afuera? ¡Vamos pa´ dentro!”.

Que todo me parece bien, perfecto y sincrónico.

Que a lo ADVERSO le busco lo bueno. Que le abro las puertas por igual a creyentes y no creyentes.
Que doy gracias cuando llueve y cuando hace sol.
Que doy gracias cuando llega el transporte y cuando me toca ir un rato a pie también..
Que lavo la ropa cantando y es igual cuando cocino, limpio y ordeno.

Que cómo es eso de que las flores me “chismean” lo que a la gente les pasa?…

¡Pero me siento tan cuerda y tan Dichosa!…

¿Será contagiosa esta “locura”?

Conny Méndez

Aceptación de lo que es

Aceptación de lo que es

Puede ser útil abandonar la idea de que Dios está un tanto desbordado y que para arreglar las cosas necesita de tu ayuda e implicación, o de la del sabio.

Lo Que Es no puede ser más que el perfecto despliegue que acaece en la Conciencia

Y si se requiere de algún ajuste para mantener el equilibrio cósmico, «alguien», quizá «tú», se sentirá irresistiblemente motivado a ejecutar una acción que servirá a ese propósito. Y eso será también el perfecto despliegue. Solo que no debes tomártelo personalmente.

Dada la limitada perspectiva que alcanzan a percibir estos instrumentos cuerpo/mente ubicados en este pequeño rincón del universo, no es sorprendente que algunos eventos les resulten poco atractivos.

Debido a su programación y condicionamiento y a su situación global, habrá muchos aspectos de lo que llamamos vida que de hecho les parecerán extremadamente desagradables, horrorosos y francamente inaceptables.

No es que desde la perspectiva del despertar no haya eventos así; de hecho, sigue habiéndolos, solo que de alguna manera, de un modo que resulta incomprensible para las mentes humanas, se sabe que forman parte del equilibrio global y del perfecto despliegue, y como tales son aceptados.

En esto consiste la «aceptación de lo que es» de la que hablan los sabios.

No es que las cosas horribles y dolorosas que suceden en la vida parezcan menos horribles y dolorosas con el despertar. De hecho, la percepción suele estar más agudizada en ese estado. Pero la totalidad se ve entonces desde una perspectiva distinta que hace irrelevante la cuestión. La idea de que hay algo erróneo, algo que necesita arreglo, de que «alguien tiene que hacer algo al respecto», es parte integral de la «divina hipnosis» del samsara.

Al igual que ocurre con tantas otras cuestiones y problemas, no es que el despertar los resuelva, es que simplemente los disuelve.

Con la creencia en el actor/entidad individual, los problemas nunca cesan. Cuando se ve que la naturaleza del individuo es ilusoria, los problemas nunca surgen.

David Carse

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Relaciones sexuales: lo que no sabías

Relaciones sexuales: lo que no sabías

Cuando se tiene una relación sexual con alguien comienza todo un proceso energético

Sucede principalmente que los chakras raíz de ambos se unen, y desde esa intimidad las auras se funden, se fusionan para crear una gran cantidad de energía áurica alrededor de la pareja.

Al separarse, se dejan el uno al otro una huella energética y kármica; cambia su vibración, y crean lazos energéticos que los unen, a través de los cuales posteriormente se sigue transmitiendo energía a nivel sutil.

Cuantas más relaciones se tienen con una persona, más profunda es esta conexión. Por eso a veces recuerdas tanto a tu ex o a la persona con quien has intimado. En cada relación se adquiere parte de la energía del otro.

Si tienes relaciones con gente densa, inconsciente, carente de luz y amor, inestable… Adquieres lo mismo

Al hacer esto cambias a un paradigma en que nada te hace feliz… aunque tengas muchas razones para serlo.

Si la otra persona hizo algo que marcó su karma, también lo adquieres tú, y eso te impulsará a atraer experiencias negativas.

Por el contrario si tienes relaciones sexuales con alguien consciente, lleno de luz, de amor, alguien que mantiene su energía limpia, se genera un maravilloso intercambio de energía positiva

Ambos se elevan en amor y consciencia.

La energía del amor y la sexualidad es entonces tan grande y mágica, y hace vibrar tan alto, que los amantes llegan a un estado expandido de consciencia. Los límites de lo corporal se trascienden y el espíritu se eleva… hasta alcanzar “el cielo”.

Esa energía también queda en ti como nuevos códigos de luz que impulsarán tu despertar espiritual y energético, y animarán la expresión de lo mejor de ti.

Si te acuestas con una persona con pareja adquieres la energía de esa persona… y de su pareja (y las parejas de su pareja).

Nos relacionamos sexualmente con personas de nuestra misma vibración

Primero por vibración: Sintonizamos con lo que somos.

Segundo por aprendizaje: La otra persona es un reflejo de ti, te mostrará tus sombras para que puedas reconocerlas y mejorar.

Tercero por conflictos internos: Si no te amas, no te valoras… (relacionado con las anteriores) puedes llegar a enamorarte de alguien así, con incapacidad de amarte y valorarte, alguien que incluso llegue a usarte, pues vibracionalmente percibe tu necesidad de amor. Pero solo refleja la relación contigo mismo. Ámate a ti y amarás al otro … y los otros te amarán.

Esto no es una invitación a que no tengas sexo, al contrario

¡Haz el AMOR cuántas veces quieras!

Pero antes de eso vibra alto, para atraer – sintonizar – con una persona con la que puedas ser estable y que te ayude a crecer, no que te tire hacia abajo. Las personas que vibran alto saben elegir el amor y la luz.

Jamás tengas relaciones sexuales con alguien que no se ame… y jamás con alguien que no te ame.

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¿Qué es vibrar alto?

¿Qué es vibrar alto?

Es saber que no estamos solos

Que todo esta conectado; sentir con intensidad esa conexión y verla reflejada a través de las múltiples sincronicidades, esas pequeñas grandes “causalidades” que nos van conduciendo a través de personas, acontecimientos, lugares, sentimientos e intuiciones hacia algo o alguien.

Es ser espontáneos

Ser y manifestar tal cual uno lo siente en el interior, permitiendo que eso que somos de verdad, fluya, se irradie…

Es saberse protegido por el Amor del Universo.

Y sentir que nada puede quebrar esa protección porque la sostiene nuestra fe.

Es disfrutar la Vida libres de quejas, condicionamientos, juicios y prejuicios, libres de criticas y reproches, libres de culpas, miedo y dolor.

Vibrar alto es enviar Amor donde haya conflicto

Es Iluminar en vez de hacernos cómplices de las sombras, generando más conflicto.

Vibrar alto es perdonar.

El Perdón es una energía que cuando la hacemos circular, fluir, nos libera y nos permite olvidar y continuar ligeros de cargas.

Vibrar alto es Ser libres desde la humildad

Desapegarnos de aquello que realmente no nos pertenece, que no nos hace bien… o no se corresponde con nuestro Maravilloso Plan de Vida.

Es haber aprendido a apreciar nuestras bendiciones y haber dejado atrás los viejos conceptos de carencias, esto de que “me falta” o “no tengo”; ver que sí tenemos lo que realmente necesitamos… porque el Universo, en su Amor Infinito, siempre nos brinda lo que es necesario para nuestro desenvolvimiento en el mundo material.

Cuando nos liberamos de los apegos ya no hay sufrimiento, ya no hay carencias, porque amamos lo que somos y tenemos, y agradecemos lo que recibimos.

Vibrar alto es callar al ego con amor, es vivir la existencia convirtiéndola en una sucesión de aprendizajes y experiencias.

Es caminar por la Vida y sentir como si las puertas se fueran abriendo, y seguro… mientras más vamos vibrando en el Amor más puertas se abren, y las que se cierran sabemos dejarlas atrás con amor, alegría y gratitud por lo aprendido.

Vibrar alto es asumir el compromiso de ser los Creadores de nuestra realidad.

Tomar la responsabilidad que tenemos por todo lo que nos acontece y lo que somos. Tomar las riendas de nuestra vida y agradecer ese Mágico Poder porque nos da la posibilidad de cambiar, sanar, armonizar, transformar en nosotros mismos todo aquello que deseamos ver cambiar en el mundo.

Vibrar alto es vivir en Paz, libres de angustias y preocupaciones por el futuro y de ataduras con el pasado.

Vibrar alto es ser felices… en lugar de sentirnos felices sólo cuando sucede algo que nos hace bien; ser feliz y compartirlo con los demás, apoyando, acompañando, amando desde esa felicidad, sin dependencias, sin condiciones, sin ataduras, en Libertad y Amor Incondicional.

Cuando comenzamos a vibrar alto, sin teorizar o analizar qué nos conviene o no de todo esto, las preocupaciones se van dispersando, se van disolviendo.

El secreto no es que mi vida se acomode para que yo “pueda vibrar alto”; al contrario… es comenzar a vibrar alto para que todo en mi vida se vaya armonizando.

De esa manera, vibrando alto y en Armonía, Luz y Amor, tal cual vibramos aparecen en nuestra vida el trabajo que nos hace crecer, las personas correctas, el AMOR de nuestra vida… ¡Todo se va haciendo maravillosamente mágico!

Es tambien haber comprendido que somos parte de Todo, que estamos todos conectados y que podemos contribuir, desde el Alma, a aliviar el sufrimiento de los demás, entendiendo nuestro Compromiso para con todo lo que existe.

No creas nada de lo que te digo, simplemente… hazlo y prueba: ¡Vibra Alto!

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¿Quién soy yo?

¿Quién soy yo?

La misma pregunta de siempre.

Ciertamente, no soy este cuerpo de efímeras y cambiantes moléculas y átomos y partículas físicas que incluso los físicos afirman últimamente que no existe como tal.

Tampoco soy esta mente, con pensamientos que vienen de no se sabe dónde y que no puedo controlar.

Finalmente se llega a esto: de lo único de lo que podemos estar seguros es de la Conciencia que habita profundamente adentro, detrás y más allá de la personalidad, que es previa a todas las variaciones acerca de lo que pensaba que era o de quién creía ser, que es el sentir y saber que «Yo Soy», el irreductible e intuido Sí Mismo, la Fuerza Vital que existe y que sabe que existe.

Eso es todo, es la única constante. Todo lo demás es un constructo, una fabricación.

Tras todas las capas, cada uno de nosotros tiene esta misma experiencia de que « Yo Soy» la existencia, la misma experiencia de Sí Mismo

Inexplicablemente, esta experiencia común es atribuida a diversos sí mismos, cada cual teniendo exactamente la misma experiencia de Sí Mismo. A este Sí Mismo impersonal se lo considera personal, se lo considera un sí mismo «individual» que habita en cada cuerpo/mente individual. Después de todo, esto es lo que parece ser.

Pero no tienes que excavar mucho para descubrir que esto no tiene sentido

Que sea posible mantener la idea de que hay sí mismos individuales y separados se debe, únicamente, a que en cada aparente sí mismo existe la experiencia de Sí Mismo. Y esta experiencia ha sido interpretada erróneamente como una experiencia personal que pertenece a un cuerpo/mente personal. Se considera que el Sí Mismo o Fuerza Vital que anima a un cuerpo y a una mente es diferente del que anima otro cuerpo/mente, debido a que la expresión del Sí Mismo es diferente en cada cual. Nos concentramos sobre la expresión, que es variable e inconstante, y nos perdemos lo que subyace tras ella.

Lo constante es que solo hay Uno

Solo hay un Sí Mismo, una única Conciencia que halla expresión en la apariencia de múltiples cuerpos y mentes.

Mi saber « Yo Soy» y tu saber « Yo Soy» es el mismo y único Sí Mismo sabiendo.

La Realidad es lo que subyace tras las apariencias: el Sí mismo, el « Yo Soy», la Conciencia, lo Absoluto.

Lo que llamamos «individuos» son solo apariencias, constructos relativos.

De hecho, todo lo que calificamos de «realidad» física y mental no es más que una apariencia, pura relatividad.

Por eso es verdad que no hay nada sucediendo aquí, a pesar de lo que parezca. A pesar de las apariencias, no hay nada en la «realidad» física que sea real, no está sucediendo nada aquí, y «david», junto con todo lo demás, es solo un concepto, una idea, una pompa fruto del pensamiento que, en última instancia, no existe.

David Carse

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Más allá de toda duda

Más allá de toda duda

Sal del círculo del tiempo

para entrar en el círculo del amor.

RUMI

No hay razón para tener miedo

Qué darías por saber, absolutamente y más allá de toda duda, que realmente todo está bien, que no hay razón para tener miedo; que no hay necesidad de sentir desesperación, extravío o incertidumbre; que todo el dolor y el daño y el mal que hemos visto no es verdadero sino tan solo una ilusión, y que las más bellas cosas que hemos experimentado no son más que un vislumbre, un pequeño paladeo de lo verdaderamente «real», de lo que verdaderamente es nuestro; que todo es correcto; que todo es perfecto tal cual es; que todo está bien. Esto es lo que veo y lo que sé.

Pero no, nada de esto lo describe bien, nada de esto es correcto. Las palabras son esclavas de la ilusión. No es «verdaderamente nuestro», no es algo que poseamos, sino que más bien es lo que somos; y ni siquiera eso, porque no hay «nosotros». Desde luego, «yo» no sé nada en ningún caso, y no hay un «mí» que vea nada ni hay ningún «algo» que ver. Lo que se sabe es del todo imposible de expresar o comunicar. Y, en definitiva, no es algo sabido o visto por «mí», sino que es lo que «yo» es.

Fallan el lenguaje y los conceptos en los que el lenguaje se basa

Por definición, esta Verdad, esta Belleza está Más Allá. (Más Allá en el sentido de ser inaccesible al pensamiento y a la experiencia humana, aunque, desde luego, es obvio que no existe un literal «más allá» ni hay ningún «otro» ser o cosa.) En sí misma, no puede ser experimentada; solo puede ser «sabida». E incluso este saber no es conocimiento, no es intelectual; esto no tiene nada que ver con la comprensión mental.

Los místicos y poetas, los santos y maestros despiertos que han vislumbrado o visto o sabido, han concordado todos en que lo que es visto o sabido es inefable, inexpresable. Las palabras y los conceptos fallan por completo en explicarlo. Se describe como aquello que «el ojo no ha visto, ni el oído ha escuchado, ni el corazón humano ha concebido… » (Corintios, 2:9) Y sin embargo, el corazón humano, siendo incapaz de poderlo contener, se desborda en burdos intentos de expresar lo que está más allá de toda expresión, acompañados siempre de la advertencia de que tales expresiones, de que cualquier descripción, por pasmosa que sea, no puede abarcarlo.

David Carse

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Experiencia en la jungla

Experiencia en la jungla

La luz algún día te abrirá,

aunque tu vida sea ahora una jaula…

Con certeza el amor hará que estalles

en una desatada y floreciente nueva galaxia.

HAFIZ

Avanzada ya la noche

Avanzada ya la noche, en medio de la oscuridad, yaciendo sobre una estera extendida sobre el suelo de la choza de bambú, la lluvia se derrama sobre la selva y los insectos entretejen un millón de sonidos y ritmos. Yaciendo allí, en la sosegada paz de la rendición que ha sobrevenido pocas horas antes. Sin saber ni importar en qué momento ni de qué modo acaecerá la muerte inevitable.

Hay un desgarramiento, un ardiente dolor físico en el pecho, como si la caja torácica estuviera abriéndose; al mismo tiempo, hay un cosquilleo en la coronilla y la sensación de que la cúspide de la cabeza se despega como cuando se extrae una gorra muy ajustada. Hay paz, consentimiento, ningún temor. Se siente como una inmensa erupción o explosión o expansión que el cuerpo no puede contener. De la coronilla surge una oleada, un torbellino hacia no sé donde, hacia el infinito; mientras que mi corazón se expande en mi pecho y fuera de él, hasta que llena primero la selva, luego el mundo, después la galaxia.

La expansión del corazón… Presencia

La oleada de la cúspide de la cabeza se percibe, pero la atención no la sigue. Lo que sí se atiende es la expansión del corazón, porque con la expansión del corazón se expande también el «yo». Y me descubro en lo que en mi ignorancia, carente de términos o categorías, denomino Presencia; expresándose como Brillo, como luz, pero más clara y brillante, más allá de la luz. Ni blanca ni dorada, solo Brillo absoluto. Brillantemente Vivo, radiantemente Siendo Todo Lo Que Es.

Y hay un darse cuenta, realmente jocoso, de que la Presencia ha sido permanentemente consciente de «David», y es «chistoso » que «David» haya despertado lo suficiente como para percibirlo. Y hay la profunda comprensión de que nada, absolutamente nada importa. Todo cuanto jamás pensé o experimenté, o cuanto jamás podría llegar a pensar o experimentar, no es nada, un sueño; no importaba nada en absoluto. Todo era verdaderamente muy gracioso. Reí y lloré alternativamente durante horas, toda la noche, bajo la lluvia.

Tres palabras acerca de esta Presencia

En esta parte de esa experiencia en la jungla sabía tres cosas acerca de esta Presencia, acerca de Todo Lo Que Es. Tres cosas y, posteriormente, una cuarta. Las tres palabras que usaba en ese entonces eran:

Primero, que la Presencia está Viva. No es una nube inanimada o un campo energético de algún tipo; ni siquiera es algo vivo; es pura Vida, Viveza, Existencia.

Segundo, que es inteligencia. Está alerta, despierta y Consciente; es Saber. No es algo que sabe; es el Saber mismo.

Tercero, que su naturaleza, su esencia, es puro, insondable, interminable, incondicional Amor, Compasión, belleza, vertiéndose. En esta Presencia me hallé en un estado de desbordante gratitud, bienaventuranza, insondable Paz, Amor.

Meses después leí tres palabras sánscritas que tradicionalmente se emplean juntas con el fin de intentar expresar esta brillante Presencia, este Todo Lo Que Es: Sat, Chit y Ananda.

Sat: Ser. No un ser algo, no un algo que es; sino simplemente puro Ser en sí mismo; Soy-dad. Soy el que Soy. Lo que yo denomino «Vivo».

Chit: Conciencia. No conciencia de algo, sino la simple y pura Conciencia misma; Darse Cuenta. Lo que yo denomino «Inteligencia», saber.

Ananda: Bienaventuranza, Paz, Vertiéndose.

Permanezco en esta Presencia durante horas

Experimenté intensamente lo que calificaría de un «procesamiento» durante el cual sentí que revivía toda mi vida, deteniéndome allí donde había cuestiones irresueltas o asuntos inacabados: temas de la niñez, de las relaciones afectivas, antiguos dolores, pérdidas, penas…, los cuales, en buena parte, había trabajado extensamente durante múltiples años de terapia. Todos ellos fueron intensamente revividos, re-experimentados, completados y soltados. Cuando concluía uno, surgía otro. Esa noche se llegó a la resolución definitiva y a la conclusión de muchas viejas heridas que nunca antes había podido sanar.

La Presencia que se experimentó esa noche por primera vez, nunca jamás ha dejado de experimentarse desde entonces. Esta vida se vive a la Luz de la Presencia, siempre: ahora no puede no ser sentida. Esta sensación de Presencia, esta consciencia de Sat Chit Ananda, que es Brillo, es omnipresente. Tan pronto pareció expandirse el corazón fuera del pecho hasta llenar la galaxia, se apercibió la Presencia, que es Todo Lo Que Existe, como un inmenso Brillo, como Luz más allá de la luz.

Mis ojos estaban cerrados cuando sucedió esto, y el Brillo era infinito

Cuando abrí los ojos la jungla estaba oscura, tan negra como solo puede estarlo la profunda selva, protegida como está de toda luz, incluso del resplandor de la Luna y las estrellas, por el denso dosel de gigantescos árboles. Una vez con los ojos abiertos, el Brillo retrocedió hasta el trasfondo, pero aún seguía ahí, absolutamente brillante detrás de mi cabeza, aunque permitiendo que los ojos vieran la oscuridad que había ante ellos. Cuando mis ojos se cerraban, era como si el Brillo me llenara el cráneo; o aun más, como si no hubiera cabeza, ni cabaña de bambú, ni jungla, ni Tierra, ni nada que pudiera contener este Brillo que, en sí mismo, todo lo contiene y todo lo es.

Durante los primeros días y semanas este fenómeno distraía la atención y resultaba un tanto desconcertante. Siempre que los ojos estaban cerrados, había mucho más brillo que con ellos abiertos, incluso durante el día. Poder dormir bañado en este Brillo requirió de algunos ajustes; solo hay oscuridad por la noche y con los ojos abiertos, e incluso entonces aún permanece la luz detrás. Y el Brillo no es luz inerte; es Sat Chit Ananda, viviendo, respirando, consciente, amor compasión bienaventuranza vertiéndose.

No he hablado con mucha gente acerca del Brillo

Si eso hubiera sido todo cuanto sucedió esa noche quizá podría hablarse más de él. Pero a la vista de lo que sucedió unas horas después, el Brillo es simplemente lo que es, nada más. Me ha sido sugerido, por parte de aquellos que saben de estas cosas, que tiene que ver con la liberación de la energía kundalini.

No sé gran cosa acerca de la kundalini; y aparte de haber leído solo lo suficiente como para confirmar que lo sucedido parece encajar con su descripción, la verdad es que no es una cuestión relevante. Todo esto -las oleadas de energía, Sat Chit Ananda, el Brillo, el procesamiento y la sanación de antiguas heridas- no fueron más que experiencias. Maravillosas y bellas, pero experiencias al fin y al cabo, y por tanto, cosas del sueño, experiencias soñadas por un personaje del sueño; en definitiva, parte de «todo eso» que no es.

Hay una profunda gratitud por esta experiencia, por el Brillo. Es un permanente recordatorio y un profundo consuelo. Ha hecho que resulte imposible para la mente/cuerpo David caer jamás en el error conceptual de separar el mundo de la experiencia mística y de Sat Chit Ananda del mundo del cuerpo y la mente y los sentidos y los objetos. El Brillo no se encuentra en otro ámbito, accesible solamente bajo ciertas condiciones; está aquí, siempre, explotando en esta cabeza, afectando al funcionamiento visual de este organismo. Es un bello y asombroso don; una vez más, no buscado, no ganado, inmerecido.

Pero todas estas cosas no son todavía más que asuntos del sueño, y nada tienen que ver con la Comprensión.

David Carse

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Yo Soy el nonato

Yo Soy el nonato

Déjate silenciosamente llevar

por el poderoso impulso

de lo que en verdad amas.

RUMI

Míralo de este modo

Supón por un momento, aunque sea solo en aras de esclarecer la cuestión, que es posible que alguien haya visto, haya llegado a saber o se haya persuadido más allá de toda duda, de que todo lo que consideramos «real» es, de hecho, una fantasía generada por la mente. Supón que esta ilusión incluye todas las ideas y palabras y experiencias y percepciones, así como las cosas que consideramos «seres humanos» y que son las que tienen tales ideas o percepciones.

Y suponiendo, también solo en aras del argumento, que tal persona no está simplemente loca, sino que puede estar de algún modo, aunque solo sea una remota posibilidad, viendo algo que los demás no ven; entonces, y en tal caso, ¿cómo podría tal persona comunicar a otros lo que ve, siendo que sabe que tanto ella misma como todas los demás, así como cualesquiera ideas o palabras que pudiera emplear para comunicarse, es todo parte de la ilusión y, por tanto, todo resulta absolutamente inefectivo?

¿Qué analogías, qué metáforas o juegos de palabras podrían utilizarse para intentar expresar lo que está más allá de lo expresable?

En tal caso podrían quizá decirse cosas tales como: «Se parece a la luz, pero no es luz; es algo tan completamente más allá de la luz que no puede verse», o «Está en todas partes y en ninguna al mismo tiempo», o «Es la plenitud de todo cuanto es, lo cual es completo vacío; es lo que ya eres aunque no puedes verlo», o, simplemente, «Yo-Soy-Eso».

Y, desde luego, si has echado un vistazo a las tradiciones místicas o esotéricas de las religiones mundiales, reconocerás que este es exactamente el tipo de cosas que, según recogen las crónicas, dijeron los diversos «maestros espirituales».

Por favor, escucha muy atentamente; esta información que sigue es muy importante

Es lo contrario a lo que te han dicho siempre; y lo que te han dicho siempre no es verdad. Aquello de lo que aquí estamos hablando es algo extremadamente simple. No es su complejidad o su dificultad lo que hace que sea tan complicado de comunicar o de entender, no. Por el contrario, es algo muy simple y muy sencillo. Lo que sucede es que está tan completamente reñido con lo que suele creerse y con la manera en que comúnmente se interpreta la experiencia, que la mente no puede comprenderlo.

Hay una realidad consensuada y concordada que casi toda la raza humana comparte. El mundo ha estado dando vueltas desde hace mucho tiempo; es muy antiguo…Tú naces como un individuo dentro de este mundo; creces, aprendes, experimentas la vida y mueres. Hay algún desacuerdo acerca de lo que sucede tras eso, excepto que la vida proseguirá para todos los demás hasta que también ellos mueran. Todo el mundo cree que sabe esto o algunas variaciones locales de esto mismo. Pero lo cierto es que cuando «naciste» no lo sabías. Lo aprendiste. Todos los demás lo aprendieron igualmente, y de este modo se convirtió en una idea compartida casi universalmente. Pero el hecho de que todo el mundo crea algo no lo convierte en verdad.

Yo Soy el nonato

Por toda la eternidad, sin tiempo, Yo Soy el nonato. De igual modo que un sueño comienza en un determinado punto mientras dormimos, así mismo Eso que Yo Soy aparece «en un determinado punto» como Conciencia aquí, y este mundo deviene existente. Abro los ojos: hay experimentación de la vida en este aparente mente/cuerpo. Tras un cierto periodo de experimentación, cierro los ojos: el mundo cesa de existir, y por toda la eternidad Yo Soy el nonato.

¿Qué podría ser más simple, o más obvio? De vez en cuando aparece alguien que intenta contarle esto a la gente, pero la realidad consensuada es dura de pelar. Se autorrefuerza a sí misma y lleva incorporados diversos modos de hacer frente a las disonancias cognitivas.

Una manera de hacerlo es calificar de locos a los transgresores.

Otra, igual de efectiva, es llamarlos «místicos».

Ya sea de un modo o del otro, se preservan tanto la ilusión de separación como el consenso sobre la realidad.

Así que el maestro trabaja con extrañas historias, parábolas, metáforas, acciones…

Con afirmaciones pronunciadas un día y directamente contradichas al siguiente, intentando sortear las defensas. Si tomas con literalidad cualquiera de las declaraciones del maestro, estarás pasando por alto aquello hacia donde la declaración apunta y, en cambio, te hallarás mirando dentro de la realidad consensuada, lo cual no era lo que se buscaba.

De ahí que la manera (avalada por el tiempo) de aprender de estos peculiares personajes del sueño, si es que uno tiene tal inclinación, consiste en sentarse con ellos por algún tiempo, ya sean meses o años, resistiendo sus contradicciones y sus revocaciones y sus non sequiturs y su aparente locura, hasta que uno absorbe la cantidad suficiente de estos vectores divergentes como para lograr trazar una especie de promedio entre todos ellos y así alcanzar a dirigir la mirada más allá de ellos, hacia el punto donde previsiblemente podrían converger, un punto más allá de cualquier cosa que pueda ser comprendida o imaginada.

David Carse

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Consciencia de las personas

Consciencia de las personas

Presento aquí una simple variación de los dos ejercicios anteriores.

Repite el ejercicio anterior recorriendo algunos de los acontecimientos que pueden suceder hoy…

Detente ahora de manera especial en las personas con las que entras en contacto en un día corriente… Piensa que cada una de ellas es el Señor resucitado en persona que se te aparece bajo un disfraz…

Reconoce al Señor en cada una de ellas… Ámalo, adóralo, sírvelo… concibiendo en tu imaginación incluso formas de adoración, de servicio y de amor que no te permitirías en el ámbito de lo real…

Al final del ejercicio vuelve al momento presente… Percíbete de la presencia de Jesús en la habitación en la que te encuentras… Adóralo… Habla con él…

La fantasía es un elemento muy valioso en nuestra vida de oración, al igual que lo es en cualquier vida emocional sana.

Si la empleamos juiciosamente, es decir, como medio para profundizar nuestra memoria y nuestro silencio interior y no como medio dé entretenimiento agradable, nuestra vida de oración se enriquecerá en gran medida. Sin duda que descubrirás la verdad de esta afirmación haciendo uso de alguno de estos ejercicios.

Santa Teresa de Ávila, que llegó a alcanzar las cumbres de la unión mística con Dios, fue defensora acérrima de la utilización de la imaginación dentro de la oración.

Tenía una mente muy distraída y era incapaz de guardar silencio interior aunque fuera por unos segundos. Su manera de orar, nos confiesa la santa, consistía en encerrarse dentro de sí misma; pero no podía hacerlo a menos que encerrara simultáneamente consigo miles de vanidades.

Toda su vida agradeció que su mente fuera así; ello le había obligado a sacar su oración del campo del pensamiento y llevarla al ámbito del afecto y de la imaginación. Por eso recomienda encendidamente el empleo de las imágenes.

Imagina que ves a Jesús en su agonía, en el Huerto, y consuélale…

… Que tu corazón es un jardín precioso y que Jesús pasea en él, entre flores.

Imagina que tu alma es un hermoso palacio, con paredes de cristal, y que Dios es un diamante brillante, situado en el corazón de ese palacio… Que es un paraíso, un cielo donde serás inundado de delicias.

Imagina que eres una esponja totalmente empapada, no de agua, sino de la presencia de Dios.

Ve a Dios como una fuente en el centro de tu ser. O como sol radiante que ilumina cada parte de tu ser, enviando sus rayos desde el centro de tu corazón.

Cada una de estas imágenes serviría en sí como contemplación imaginativa. Juntamente con el uso de la imaginación, Teresa recomienda el empleo del corazón en la oración.

Anthony de Mello

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