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Conociendo el niño herido

Conociendo el niño herido

Para sanar el NIÑO INTERIOR tenemos que empezar por revisar cómo nos sentimos en este momento.

En lo más profundo de nuestro ser tal vez encontramos similitud con estas características: ¿te sientes solo, triste, aislado, rechazado, tienes temores, inseguridad, abandono, temor a no llenar las expectativas ajenas o las tuyas propias, te sientes falto de amor, de aceptación, no sabes valorarte ni amarte y sufres de baja autoestima, etc.

Detrás de muchos de los problemas que persisten y que se repiten una y otra vez hay un NIÑO HERIDO que intenta llamar la atención.

Ese NIÑO sufre básicamente porque es una parte nuestra ignorada, criticada, abandonada, avergonzada y muchas veces maltratada, y a quien no le hemos dedicado ninguna atención para ayudarlo a soltar las heridas del pasado y proporcionarle la debida importancia.

En tanto no nos hacemos cargo de nuestro NIÑO interior, veremos reflejado en el mundo exterior situaciones o personas que nos van a mostrar nuestras heridas una y otra vez a través de situaciones que se repiten o que son muy similares entre sí, mostrándonos aquello que no queremos ver, en definitiva, aquello que no hemos sanado.

¿Cuántas veces no nos ha ocurrido esto?; ¿Cuántas veces no hemos tenido la sensación de “estar viendo la misma película pero con diferentes actores”?.

Por ejemplo: si tenemos una herida relacionada con el abandono de alguno de nuestros padres, es probable que en nuestra vida de adultos nuestras relaciones estén matizadas por temas de abandono.

Pero, ¡OJO!, este abandono no tiene porque forzosamente ser real en el sentido literal de la palabra, sino simplemente es como así lo ha vivido el NIÑO.

Recordemos que el NIÑO simboliza la infancia y en los primeros siete años de vida, el niño siente, no razona.

Era un niño no un adulto, cosas que ahora comprendes entonces no las comprendías, y cualquier cosa hace daño a un niño, ya sea un mal gesto, poca atención, gritos, etc.

Otras memorias que almacena el NIÑO son creencias erróneas limitantes producto de los mensajes recibidos del exterior y que pueden ser muchos y de todo tipo, por ejemplo: “eres un inútil”, “eres torpe”, “eres malo”.

El NIÑO lo cree porque esas palabras vienen de una figura de autoridad a quien quiere e idealiza.

La culpa es otra emoción que queda muy arraigada en el NIÑO, y no es que te culpabilicen directamente, sino que es mucho más sutil, se trata de una fantasía creada por el NIÑO: “si mis papas están enfadados, furiosos o discuten, es porque yo soy malo”; “me chillan por ser desobediente”; “es por mí, ellos son buenos”.

Las enfermedades también son originadas desde nuestro niño interior y para ser sanadas tienen que ser abordadas en el mismo nivel que fueron creadas.

La enfermedad y las dolencias físicas es una manera simbólica de mostrarnos incomodidad y es una oportunidad para crear una relación más armónica con nuestro niño interior.

Sorprendentemente muchas curaciones comienzan a ocurrir cuando esa parte nuestra es reconocida y tomada en cuenta, cuando la integramos como parte de quienes somos, amándola, dedicándole atención, brindándole seguridad, tal como si fuera un niñito real de carne y hueso que dependiera únicamente de nosotros.

El niño interior que se sintió “maltratado”, que sintió que no recibía cariño, que no tuvo frases de aliento en casa, se ha quedado resentido dentro de ti. Ese niño interior es el que sabotea tu vida cotidiana.

Por ejemplo, cuando quieres emprender algo nuevo, o cuando quieres mejorar tu autoestima, autocastigándote de manera exagerada cuando cometes un error o cuando quieres dejar a esa persona que no te quiere.

Es hora de que sanes a ese NIÑO interior que está dentro de ti.

Compartido por : Pierina Rivas

Meditación es silencio

La meditación es silencio, energía y
paz. El silencio es la elocuente
expresión de lo inexpresable.

La palabra clave es silencio. Ese lugar
tranquilo dentro de nosotros es una
fuente de tremenda energía.

Cuando meditamos, lo que hacemos
en realidad es entrar en la parte más
profunda de nuestro ser.

La meditación es como ir hasta el fondo del océano, donde todo está quieto y tranquilo. En la superficie, puede haber multitud de olas, pero abajo el mar no se ve afectado. En sus más hondas profundidades todo es silencio.

Entrar en ese lugar, ahora, lo primero,
es utilizar esa fuerza dentro de nosotros, dejar que nos sustente a lo
largo del día.

Cuando las olas vienen del mundo
externo, no nos afectan. El miedo, la
duda, la preocupación y todas las
agitaciones terrenales sencillamente
serán eliminados.

Tómate un momento para respirar.
Respira despacio y suavemente.
Usa tu imaginación, siente que estás
exhalando toda la basura de la que
quieres deshacerte. Siente que estás
inhalando energía pura.

La meditación es silencio, energía y
paz.

Para!

Para!

Para!

Es esencial quedarse sentado en silencio.
No pierdas el tiempo no haciéndolo.
H. W. L. Poonja

Para. Por favor, para

Para de hablar, para de objetar. Deja que haya silencio, aunque solo sea por un momento.

Date cuenta de que tú no puedes hacerlo, de que no puedes lograr que eso ocurra. Date cuenta de que las objeciones y los juicios y las resistencias seguirán brotando en tanto que sigan brotando.

Déjalo estar. Deja ser al silencio, a la quietud.

Date cuenta de que casi cada pensamiento que tienes es un pensamiento «yo» o un pensamiento «mí». Casi todos tus pensamientos tienen que ver con «yo» o se refieren a «mí» o a lo «mío». «Lo que yo siento…, lo que me parece…, lo que es para mí…, según mi experiencia…, de donde yo vengo…», y así sucesivamente.

Y aun en las ocasiones en que no empleas tales palabras, pensar sigue siendo importante para ti, porque tú piensas que es tu pensamiento. Tu opinión. Lo que tú sientes sobre ti mismo o sobre tu «realidad». Abandónalo ya.

No busques la verdad; simplemente, deja de atesorar opiniones…

Si quieres conocer la verdad, entonces no sostengas opiniones ni a favor ni en contra de nada. Establecer lo que te gusta frente a lo que no te gusta es la enfermedad de la mente.

Cuando se te da la inefable gracia, el increíble e inmerecido don de ver, de percibir que lo que piensas es solo una opinión, o que pensar es algo mediante lo cual te identificas a ti mismo; cuando tienes ese don de ser capaz de escucharte, entonces para.
Honra ese don parándote. Y suéltala. La opinión. Suéltala.

El pedacito de identidad contenido en cada afirmación acerca de ti mismo, cada pregunta que proviene de ti, cada comentario que te concierne; suéltalos.

Deja que te detenga la gracia que en un momento dado te permite pillarte teniendo una opinión y hablando como un «yo»; deja que esa gracia te pare.

¿Quieres saber cómo vivir la vida? Aquiétate. Aquietarse significa no pensar. ¿Lo ves? ¡Es muy simple!
RAMESH

«Aquietarse» no significa dejar de mover el cuerpo. «Aquietarse» no significa tratar de impedir que aparezcan pensamientos o sentimientos. Siempre seguirán apareciendo pensamientos y sentimientos. «Aquietarse» significa soltar el nivel secundario del pensamiento: las opiniones, los juicios, los comentarios. Eso es lo que significa pararse.

Ningún pensamiento que hayas tenido jamás es verdad. Ninguna opinión que hayas mantenido nunca es correcta. Suéltalos.

Ninguna idea que tengas o hayas tenido acerca de ti, o acerca de quién o qué eres, se ha correspondido jamás con la realidad. Y jamás lo hará. Suéltalas todas.

Comparar, tamizar, aprender, batallar, imaginar, sentir, pensar…, todo eso es como tratar de asir una sombra o perseguir el viento. En cambio, está el impresionante y desbordante don de parar, de permitir el desprendimiento.

Debes tener la clara comprensión de que todo es solamente una manifestación de la mente. Todo, cualquier cosa de este mundo, no es más que una compleja manifestación de la propia actividad mental.

Deja que todo eso pare. Permite que se desprenda. Deja de tomártelo en serio. Deja por completo de sostenerlo. Déjalo estar. Aquiétate. Simplemente, para. Deja que la gracia te pare.

David Carse

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Simplemente sé tú mismo

Simplemente sé tú mismo

Busca lo que hay tras esta percepción. Investiga lo que tú consideras como «tú mismo»

Este es el propósito, el sentido de toda espiritualidad, de toda búsqueda, de tu propia existencia: comprender este asombroso e intrincado juego de la Conciencia, viendo qué es esta ilusión, qué es esta percepción errónea y cuál es su fuente, Eso que la hace posible.

Lo que eres, ya lo eres siempre

Es ver lo que no eres lo que te permite alejarte de la equivocación, lo que te permite salir del rol erróneo de ser un temeroso individuo separado.

Cuando abandonas lo que no eres, lo que queda no es algo que debas llegar a ser, sino lo que ya eres desde siempre. Por eso no hay nada que debas hacer o que tengas que llegar a ser o que aprender o que trabajar o que purificar.

Estar en tu estado natural no requiere de ningún esfuerzo en absoluto. Lo que resulta dificultoso y requiere de continuo esfuerzo es mantener esta idea falsa e innatural de ser alguien, de ser un individuo, de ser un algo separado.

¡Tú eres una no-entidad! ¡Abandona esa idea!

Cuando abandonas esa idea descansas en el sin esfuerzo de Todo Lo Que Es, de lo que podría denominarse tu estado natural.

No puede alcanzarse el sin esfuerzo a base de esfuerzo

No puede lograrse la no-mente mediante la mente. No puede lograrse la paz luchando.

No puedes intentar ser feliz por lo mismo que no puedes intentar dormirte o intentar actuar con naturalidad. Solo actúas con naturalidad cuando no lo intentas, cuando lo haces sin pensar y simplemente te dejas llevar por la vida.

Venía gente de toda la India y de todo el mundo para ver a Ramana Maharshi y pedirle consejo sobre la senda espiritual. ¿Su consejo? «Simplemente sé tú mismo».

David Carse

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No hay nadie aquí


No hay nadie aquí

Mira, todo es increíblemente simple. No hay nadie aquí

Esta afirmación no es una figura retórica. Estoy diciéndote de veras que no hay nadie aquí, que no hay ninguna persona hablándote, no hay ningún individuo. Me miras y piensas que hay una persona aquí hablándote, intentando decirte algo. Te aseguro que no es así. Mírame. Si no fuera por la Conciencia que fluye por este cuerpo, ¿qué es lo que habría aquí? ¿Qué es lo que sería este cuerpo si no habitara en él la Conciencia? ¡Sería un cadáver, por supuesto!

Materia muerta. No hay nada más aquí

Solo hay la apariencia de un cuerpo y la Conciencia que lo anima

Tú, al igual que el resto del mundo, habéis asumido que hay una persona aquí, una individualidad discreta; que la Conciencia, que es la fuerza vital aquí existente, es una consciencia individual que es propia únicamente de este cuerpo y que está separada de la consciencia que habita en otros cuerpos.

Todo eso está basado en apariencias: parece que hay cuerpos separados, de modo que se asume que hay consciencias separadas.

La creencia en esta asunción te impide ver Lo Que Es, y es también causa de que esta vida te parezca inquietante, confusa, infeliz y, en general, de que experimentes temor y sufrimiento. Pero no es el caso. No hay aquí, en modo alguno, un individuo sentado hablándote

Este cuerpo no es nada, no es más que una apariencia en el sueño. Todo lo que hay es Conciencia, y es Conciencia lo que fluye a través de esta apariencia

No hay nada aquí que exista en y por sí mismo. Lo que denominamos ser humano no es un ser independiente, ni un mecanismo originario o un aparato emisor. Es una estación repetidora, es un mecanismo de paso o transmisor de la Conciencia, que es la Conciencia Única, Todo Lo Que Es. Esto es lo que soy yo hablándote a ti. Y es esa misma Conciencia Única lo que está escuchando esto, lo que me mira desde esos ojos que llamas tuyos. Lo que yo soy cuando digo « Yo Soy» es exactamente lo mismo que eres tú cuando dices «Yo Soy».

Una vez visto esto, la ironía de la situación resulta pasmosa

Mira: eso que consideras «tú mismo», lo que percibes como una persona individual, esta idea de ser una entidad separada, un cuerpo-mente-personalidad-alma-intelecto, eso es un subproducto posterior, un artefacto, un efecto colateral casi accidental de esta corriente, de este flujo de Conciencia.

Lo que el organismo percibe erróneamente como una «mente» que él cree suya, no es sino el fluir de la Conciencia en ese organismo; es precisamente la Conciencia que fluye en el organismo lo que hace posible que el organismo crea que es diferente de esa Conciencia Única.

Es un sencillo e inocente error de percepción.

Y muy tonto, en verdad, ya que el mismo Uno que parece estar pensando esto, que parece que no ve, que aparentemente no comprende que no existe como individuo separado y que solo existe en cuanto que Todo Lo Que Es, es Él Mismo la Yo-idad misma que es la única Esidad de todo ver, de toda comprensión.

David Carse

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Desde un taxi en Bombay

Desde un taxi en Bombay

Cierto día, cuando regresaba de una charla matinal en el apartamento de Ramesh, el taxi se vio obligado a detenerse en una retención del tráfico y un mendigo con aspecto aún más patético que los restantes se aproximó a la ventanilla trasera.

Al dirigirle la mirada, contemplé a un hombrecillo indio que apenas llegaba al metro cuarenta de estatura

Sus ojos estaban al mismo nivel que los míos, a pesar de hallarme sentado en el desvencijado y diminuto Padmini.

No tenía brazos, pero de uno de sus hombros brotaba una mano que ahora reposaba sobre la puerta del vehículo con la palma hacia arriba, mientras que su rostro penetraba por la ventanilla en busca del mío.

Su faz desfigurada, sus hombros encorvados y su cabeza igualmente deforme mostraban las cicatrices y la mugre y el abuso de la vida en las calles, y su boca se movía en una apenas audible letanía de súplica y petición con la práctica de toda una vida, hasta que sus ojos capturaron los míos y entonces se detuvo, y todo se detuvo, y allí permanecimos, con nuestros rostros distando apenas medio metro, los ojos mirando a los ojos.

«No sucede nada»

Hay momentos como este en los que «no sucede nada», en los que de súbito se ve con claridad que lo que parece estar sucediendo no está sucediendo, y lo que realmente está sucediendo aparece del único modo que puede hacerlo: como no-algo. En este momento los roles cesaron, la rutina mendicante cesó por completo y no hubo movimiento alguno para darle una moneda. Ambas formas permanecieron completamente inmóviles y vacías, y las fronteras se evaporaron.

Es difícil describir la sensación que se experimenta en tales instantes. Cualquier sentimiento que hubiera podido comenzar a emerger se detuvo repentinamente y no había pena ni angustia ni aversión ni incomodidad o malestar, ni tan siquiera compasión.

Mientras mantenía la mirada fija en él, estaba claro que me estaba mirando a mí mismo y estaba claro que estaba mirando a Dios

La retorcida forma física de este mendigo parecía transparente y estilizada como un delgado y trémulo brillo que reverberaba en el calor tropical de la ciudad, y el Brillo fluía tan visiblemente a través y en torno suyo que era imposible no ver su figura y la escena callejera tras él como formas soñadas, y a la propia luz del Brillo como la obvia realidad subyacente, ahora incapaz ya de permanecer oculta.

En ese momento hubo una sensación de intensa quietud neutral: mientras nuestros ojos cruzaban sus miradas no había nada que hacer, nada que decir, nada que sentir, nada que pensar.

Si hay identificación como cuerpo/mente, entonces emerge todo el proceso mental:

«Oh, dios mío, “yo” soy muy afortunado, “yo” soy muy próspero, “yo” vivo muy confortablemente y ese pobre tío está muy mal. “Yo” me siento fatal, “yo” me siento terriblemente, “yo” tengo que hacer algo con esto».

O a la inversa, si la situación se da al revés: «”yo” lo tengo muy difícil, “yo” no tengo lo que “yo” quiero o necesito. Esa otra gente tiene más que lo que tengo “yo”, “yo” tengo que hacer algo…, o mejor aún, uno de “ellos” tiene –o todos tienen- que hacer algo para ayudarme a “mí”».

Todo ello está impulsado por el sentido de ser un «yo» individual, junto con la consiguiente comparación con otros aparentes «yoes» individuales.

Pero cuando no hay identificación como uno de esos aparentes individuos, entonces todo esto simplemente está sucediendo.

En un cuerpo/mente emerge felicidad. En otro cuerpo/mente está sucediendo pobreza. En este, rabia; en ese otro, riqueza y odio; en aquel, enfermedad y paz; en aquel otro, ¡perfecta salud y completo aburrimiento! Hay infinitas combinaciones de atributos y experiencias en estos miles de millones de cuerpos/mente.

Uno de estos cuerpos/mente es éste. Pero, en realidad, no importa.

David Carse

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Indicaciones hacia Lo Que Es

Indicaciones hacia Lo Que Es

A Ramana Maharshi el Despertar le sucedió cuando era un muchacho

Teniendo la abrumadora sensación de que iba a morir, se tumbó en el suelo y dejó que le sucediera una experiencia de muerte, la cual le llevó a sentir vívidamente lo que ocurre cuando cesan las funciones corporales y mentales al morir.

Tras este suceso, tuvo la percatación de que el «yo» que uno piensa que es muere con el cuerpo y la mente; y sin embargo, a pesar de que desapareció tanto este falso «yo» como todo lo demás, aún permanecía un sentido de pura existencia: la conciencia « Yo Soy».

Comprendió entonces que Eso es lo que verdaderamente es el «yo»; no el cuerpo o la mente o la personalidad o el sentido de ser un yo separado, todo lo cual muere, sino el « Yo-Yo» que es eterno. En el caso de Ramana Maharshi, esta fue la comprensión central; y su enseñanza reflejaba esta comprensión central, de modo que Ramana decía a sus oyentes: «simplemente sean», «busquen el Yo soy» o «permanezcan en el Yo».

Muy distinto es el relato que hace Nisargadatta Maharaj acerca de cómo sucedió la Realización

Cuenta que su gurú le dijo que él (Nisargadatta) no era quien pensaba que era; que él no era el cuerpo, sino que en verdad era nada menos que lo Absoluto. Nisargadatta cuenta que él creyó a su gurú, llevó estas palabras a su corazón, y tras meditar y concentrarse en ellas durante tres días, la Comprensión se completó.

Así que este es el punto en el que se centraban todas las enseñanzas de Maharaj, y por tanto se dirigía a sus alumnos hablándoles, siempre y sin excepción, en primera persona como lo Absoluto, « Yo soy Eso», y no como un individuo separado; e insistía en que no se hiciera ninguna pregunta que estuviera basada en la identificación con el cuerpo.

Eso a lo que se despierta, eso que es Comprendido, es solo Uno. Pero la expresión en cada instrumento cuerpo/mente es diversa

De alguien que haya estudiado con un maestro o un gurú antes de sucederle el despertar, lo más probable es que surja la enseñanza de que la vía pasa por tener un maestro o un gurú.

A quien le haya sucedido el despertar de manera espontánea, sin maestro alguno, puede que le surja la idea de que no es necesario ningún gurú.

Aquel cuyo despertar se encuentre inextricablemente vinculado con una poderosa experiencia mística que haya sucedido inmediatamente después de un intenso periodo de meditación, puede muy bien centrar su enseñanza en el misticismo y la meditación.

Puede que parezca que estas expresiones de la enseñanza nuclear, aquello que se reitera constantemente por tratarse de su fundamento, varían mucho o, al menos, poseen énfasis muy diversos. Y esa diferencia se debe en su mayor parte a los diversos antecedentes, culturas, tendencias, circunstancias y experiencias de cada uno de los instrumentos cuerpo/mente, y particularmente a la peculiaridad del propio evento del despertar en cada caso.

Eso a lo que se despierta, eso que es Comprendido, es solo Uno. Pero la expresión en cada instrumento cuerpo/mente es diversa debido a las infinitas variables existentes en la programación y en el condicionamiento de cada instrumento, así como en el guión o la parte o el «destino» que cada cuerpo/mente juega en el infinito despliegue que acaece en la Conciencia.

Así, cada personaje posee un diferente sabor y pone un énfasis diferente

Si la Comprensión es una casa, unos entran por la puerta principal, otros por la puerta trasera. Algunos entran por las ventanas, quizá deslizándose furtivamente o acaso rompiendo los cristales y disparando todas las alarmas. Puede que uno baje por la chimenea y otro por una rendija del tejado tras haber quitado las tejas una a una. Alguien puede caer desde una gran altura y atravesar de golpe el techo, aterrizando en el suelo sobre una pila de polvo y escombros, mientras puede que aún otro tienda su sombrero al mayordomo mientras se traslada del porche al salón.

Y estas diferentes maneras en que ocurre el mismo evento dotarán de un diferente sentimiento, de un diferente color, de un diferente gusto a la expresión, a la descripción del Sabor Único.

Todos ellos están señalando exactamente hacia la misma cosa. Todos son parte del infinito despliegue de la totalidad. En forma y expresión, la enseñanza nunca es dos veces igual. Pero la Comprensión misma es siempre no-dos. Todas las indicaciones señalan hacia Lo Que Es.

David Carse

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Cañas huecas

Cañas huecas

Cañas huecas

En las charlas matinales ha estado recientemente un músico que toca para el grupo la flauta tradicional india al finalizar la sesión. La flauta no sabe música; no distingue el fa del sí bemol; no sabe de tempo o de énfasis, y no puede hacer brotar la música por sí misma: ¡es solo una caña hueca de bambú con agujeros!

Es el músico quien tiene el conocimiento, la habilidad, la intención y la destreza, y es su aliento el que fluye a través del instrumento y sus dedos los que manipulan las aberturas para que surja una bella música. Cuando la música finaliza, nadie felicita a la caña por la música que produjo. Es al músico a quien se aplaude y agradece este hermoso regalo musical.

Ocurre exactamente igual con lo que consideramos como «nosotros mismos».

Somos instrumentos, cañas huecas a través de las cuales fluye el Aliento, el Espíritu, la Energía que es Presencia, Todo Lo Que Es, la Conciencia

Al igual que no es la flauta la que da la nota, sino que es el Músico el que produce la nota a través del instrumento, así también es el aliento, que es Presencia, lo que anima esta mente y cuerpo y lo que surge a través de esta boca, haciendo parecer que esta boca emite palabras.

El malentendido básico, la ignorancia básica reside en esta necia usurpación del rol del Músico por parte del instrumento. Esta inversión de la verdad queda espontáneamente desvelada cuando sucede la Comprensión. Se hace evidente que no hay individuo, que no hay «nadie en casa», que no hay aquí ninguna entidad que pueda ser o no ser el hacedor.

Porque despertar es simplemente Comprender que no hay nadie aquí que despierte

El entendimiento intelectual de que no pueden existir entidades individuales no ayudará en modo alguno al buscador promedio, ya que en su vida cotidiana persistirá la profunda creencia en un yo personal y en un «hacedor» personal; y con ella persistirá la miseria que la acompaña: el orgullo y la arrogancia, la vergüenza y la culpa, el temor, el odio y la maldad, todo lo cual brota de la creencia de que hay alguien ahí que es capaz de hacer algo.

Todo intento de salir uno mismo del dilema sirve solo para reforzar el sentido de yo individual de quien aparentemente realiza los intentos. No hay salida del aprieto, de la paradoja, porque quien piensa que está en un paradójico aprieto es, en sí mismo, una alucinación, una fantasía generada por la mente, el pájaro de la jaula vacía

Puedes seguir haciendo durante el resto de tu vida lo que has estado haciendo hasta ahora; puedes acudir a charlas y seminarios impartidos por los maestros más iluminados, y escuchar cosas maravillosas acerca de la Iluminación y la Realización Total, y tener experiencias espirituales inmensas y de gran belleza.

Pero cuando abras los ojos te encontrarás una vez más con las mismas preguntas, con los mismos anhelos, porque ahí estarás todavía «tú».

Esta enseñanza que parece tan relativamente insignificante puede ser, en su pequeñez, la diminuta llave que, introducida en la cerradura y permitiéndola que gire, abrirá del todo los vastos portales:

 «Yo no soy el hacedor de ninguna acción»

Su auténtica relevancia reside en adónde conduce.

Si realmente captas esto, si realmente captas que no hay nadie que capte, será como una línea de programación que, al ser introducida en la computadora, reescribirá todo el sistema operativo.

Causará un fallo en cascada de todos los sistemas que «tú» piensas que eres.

Activará la rendición y la aprehensión que de otro modo no podrías lograr «tú» en ningún caso y que da lugar a la Completa Comprensión del despertar: el saber que no hay nadie aquí que comprenda o despierte o sepa

Solo hay la Paz que sobrepasa todo entendimiento, el aliento de la Presencia soplando através de un bambú hueco

Y la música así ejecutada, manifestándose bajo la apariencia de los cotidianos pensamientos y vocablos y actos «tuyos» y de «otros», no es sino la Presencia sonando a través de estos instrumentos, y ello es en verdad el don definitivo, más allá de la belleza.

David Carse

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Escucha. No necesitas hacer nada

Escucha. No necesitas hacer nada

Los humanos parecemos poseídos por la idea de que hay algo que podemos hacer para lograr lo que deseamos, y se nos ha convencido de que tenemos que hacer algo o de que deberíamos estar haciendo algo.

Escucha. No necesitas hacer nada.

No necesitas mejorar o superar nada.

No hay nada que sea preciso purificar o santificar o consagrar.

No hay nada que lograr, nada que demostrar.

Nada que construir.

Nada que destruir.

Nada en lo que trabajar o que aprender, nada que enseñar y nadie a quien enseñarle.

Ni siquiera nada que comprender o que «captar».

Nada que equilibrar o que ajustar o que sanar.

Nada que devenir.

Por supuesto: si está en el sueño de Todo Lo Que Es que un objeto mente/cuerpo parezca estar «haciendo» cualquiera de esas cosas, entonces eso es lo que ocurrirá.

El malentendido reside en tomárselo personalmente, como si fuera tu motivación, tu deliberación, tu elección y acción. Todo cuanto sucede es completamente impersonal, no es más que la totalidad desplegándose tal cual ella es. Es lo que ya y siempre eres.

Es cuestión de tener una comprensión esencial: las prácticas y las tareas y todo lo relacionado con el vivir se asumen de modo impersonal, y no como un intento personal, o como si fueran una meta que alcanzar, o para ser mejor persona, o para salvar al mundo, o como un «deber».

Hay simplemente un contemplar cómo al cuerpo/mente (que no es lo que tú eres) le suceden pensamientos, le brotan motivaciones, le surge ejecutar acciones…, o no.

Solo hay absoluta simplicidad, una apertura, un consentimiento a permitir que suceda lo que ha de suceder y un dejar que las ideas erróneas se desvanezcan.

David Carse

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El amor dice: «soy todo»

El amor dice: «soy todo».

La sabiduría dice: «soy nada».

Entre ambos fluye mi vida.

Nisargadatta Maharaj

Parece estar extendida entre los buscadores la idea de que, tras el despertar, la vida se presenta con un diferente abanico de experiencias y, en particular, persiste la creencia de que la experimentación de las emociones se aplana o desaparece por completo.

Pero eso no es cierto

Una ayuda visual que me acude a la mente es imaginar una escala gráfica con un rango que va del cero al diez. Durante la vida, tu estado emocional puede estar en cualquier lugar de este gráfico, correspondiendo el cero a las simas del desespero y el diez a las más altas cumbres de la dicha.

Lo que sucede, cuando ocurre la Comprensión, no es que se aplane este rango, sino algo muy diferente.

Todavía se experimenta el rango emocional entre el cero y el diez, pero ahora también está la percatación de que ese rango no es el único rango que existe. Ahora se ve que el gráfico del cero al diez está, a su vez, en la cúspide de un inmenso rango que se extiende hacia abajo cien, mil, cien mil, incluso infinitas unidades; y este inmenso rango soporta aquel cero y aquel diez de la emoción y experiencia humanas y los hace casi iguales.

Es decir, ese rango entre cero y diez todavía se siente en su totalidad, pero ahora se ve y se siente que su amplitud es insignificante, apenas una minúscula marca sobre la infinita superficie de Todo Lo Que Es

Una vez provisto de la comprensión de que todo es un sueño, de que no existe nada que no sea Todo Lo Que Es, entras de nuevo en el sueño; al igual que hace Neo al final de la película Mátrix, cuando reingresa y prosigue con el juego; solo que ahora con pleno conocimiento de que el individuo no es «real».

Yo solía pensar que «olvidamos» con el fin de experimentar la separación del Uno

Ahora sé que olvidamos, de acuerdo; pero que lo que olvidamos es, simplemente, que no hay separación en la experiencia, que no solo es ficción todo lo que el individuo experimenta aparentemente, sino que también lo es el individuo mismo que experimenta. Todo, el propio individuo también, es una pompa imaginaria, lila, el juego divino.

Muchos buscadores, cuando comienzan a entender a nivel intelectual que todo esto es como un sueño, preguntan de inmediato:

«Bueno, entonces ¿cómo salgo del sueño?»

Como si fuera este el lógico paso siguiente; como si la mente que está pensando esa pregunta o el individuo que se ha percatado de que todo esto es un sueño no fueran ellos mismos ilusorios, ellos mismos parte del sueño. Todo cuanto surge aquí, en el sueño, incluyendo los pensamientos de ese tipo y los personajes como el que tú denominas tú mismo, son necesariamente pensamientos soñados y personajes soñados.

La mera idea de ir más allá del sueño es ilusoria. ¿Por qué ir a parte alguna? Simplemente date cuenta de que estás soñando un sueño que llamas mundo, y deja de buscar salidas.

Tu problema no es el sueño. Tu problema es que te gustan unas partes del sueño y otras no

Cuando veas el sueño como sueño, habrás hecho cuanto se precisa hacer.

David Carse

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Amor, Presencia

Amor, Presencia

Amor

“El amor es un misterio sin fin

pues no hay nada más que lo explique.”

Tagore

“La verdad final no puede aceptarse a menos que la mente se vacíe de «mí» y el corazón se llene de amor.”

Ramesh

David, ¿quieres saber cómo vivir la vida? ¡Deja que sea!

¡Deja que suceda!

Sea lo que sea que cada cual esté «haciendo», ¡deja que suceda!

Aquiétate, «haz» lo que quieras y ¡no te preocupes del mundo!

Aquiétate. Aquietarse significa ¡no pensar! ¿Lo ves? ¡Es muy sencillo!

 

Presencia

Ahora está clara y presente, siempre aquí, siempre lo ha estado, siempre lo estará, no es una cosa distinta, no está a ninguna distancia. Esta Presencia la siento siempre aquí, reflejándose. Es lo que me es más íntimo, lo más familiar. Es mi propio corazón, el Corazón de Dios, abrumadoramente hermoso, abrumadoramente compasivo, abrumadoramente amoroso.

Permaneces dentro de mí

desnudo, infinito Amor…

estamos perdidos donde la mente no puede hallarnos,

completamente perdidos.

Es mi propio corazón, el Corazón de la Presencia, vertiendo infinita hermosura amor compasión bienaventuranza. El Corazón del Infinito Todo, el Brillo radiante, más íntimo de lo que imaginarse pueda; la única realidad, la única verdad.

Yo no estoy presente;

lo que la Presencia es, yo soy.

Yo no soy consciente;

lo que la Conciencia es, yo soy.

Yo no amo;

lo que el Amor es, yo soy.

No hay «otro»

que pueda agradar o desagradar.

No puede haber «Otro»

a quien agradecer o implorar.

Así que no puedo decir «yo amo»

sino «yo resido en el Amor»,

dentro del Amor.

¿Dónde podría morar, si no?

¿Qué otro lugar hay?

David Carse

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Dicen por ahí

Dicen por ahí que me volví loca.
Que siempre estoy sonriente.
Que me brillan los ojos.
Que converso con las flores y bailo en mi jardín.

Dicen por ahí que creo en hadas y ángeles. Que les abro las puertas y ventanas en las mañanas y les doy la bienvenida para que inunden mi hogar de luz, alegría y bendiciones.

Dicen por ahí que hablo de “raros asuntos” como Trascendencia, Estar en Presente, Energía, Inmortalidad, Sanación, Consciencia…

Dicen por ahí que me volví loca. Que le enseño a la gente a percibir la luz que brota de sus cuerpos… y que para colmo les muestro cómo se apaga cuando pensamos “feo”…

Dicen por ahí que me volví loca. Que no me rigen agendas ni horarios.
Que a las comidas en mi mesa también les hablo y les digo: “Divino Sustento ¿Qué haces afuera? ¡Vamos pa´ dentro!”.

Que todo me parece bien, perfecto y sincrónico.

Que a lo ADVERSO le busco lo bueno. Que le abro las puertas por igual a creyentes y no creyentes.
Que doy gracias cuando llueve y cuando hace sol.
Que doy gracias cuando llega el transporte y cuando me toca ir un rato a pie también..
Que lavo la ropa cantando y es igual cuando cocino, limpio y ordeno.

Que cómo es eso de que las flores me “chismean” lo que a la gente les pasa?…

¡Pero me siento tan cuerda y tan Dichosa!…

¿Será contagiosa esta “locura”?

Conny Méndez

Aceptación de lo que es

Aceptación de lo que es

Puede ser útil abandonar la idea de que Dios está un tanto desbordado y que para arreglar las cosas necesita de tu ayuda e implicación, o de la del sabio.

Lo Que Es no puede ser más que el perfecto despliegue que acaece en la Conciencia

Y si se requiere de algún ajuste para mantener el equilibrio cósmico, «alguien», quizá «tú», se sentirá irresistiblemente motivado a ejecutar una acción que servirá a ese propósito. Y eso será también el perfecto despliegue. Solo que no debes tomártelo personalmente.

Dada la limitada perspectiva que alcanzan a percibir estos instrumentos cuerpo/mente ubicados en este pequeño rincón del universo, no es sorprendente que algunos eventos les resulten poco atractivos.

Debido a su programación y condicionamiento y a su situación global, habrá muchos aspectos de lo que llamamos vida que de hecho les parecerán extremadamente desagradables, horrorosos y francamente inaceptables.

No es que desde la perspectiva del despertar no haya eventos así; de hecho, sigue habiéndolos, solo que de alguna manera, de un modo que resulta incomprensible para las mentes humanas, se sabe que forman parte del equilibrio global y del perfecto despliegue, y como tales son aceptados.

En esto consiste la «aceptación de lo que es» de la que hablan los sabios.

No es que las cosas horribles y dolorosas que suceden en la vida parezcan menos horribles y dolorosas con el despertar. De hecho, la percepción suele estar más agudizada en ese estado. Pero la totalidad se ve entonces desde una perspectiva distinta que hace irrelevante la cuestión. La idea de que hay algo erróneo, algo que necesita arreglo, de que «alguien tiene que hacer algo al respecto», es parte integral de la «divina hipnosis» del samsara.

Al igual que ocurre con tantas otras cuestiones y problemas, no es que el despertar los resuelva, es que simplemente los disuelve.

Con la creencia en el actor/entidad individual, los problemas nunca cesan. Cuando se ve que la naturaleza del individuo es ilusoria, los problemas nunca surgen.

David Carse

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Perspectiva

Todo es cuestión de perspectiva, y lo es de un modo aún más sencillo y sutil. Nuestra manera de percibir las cosas y, por consiguiente, lo que consideramos como «real» o «verdadero» o «correcto», tiene que ver con la perspectiva que tenemos desde nuestra ubicación en el continuum global.

Esto es elemental, pero a menudo lo pasamos por alto.

Se tiende a tomar la propia perspectiva como absoluta y a relativizarlo todo respecto a ella, cuando de hecho es nuestra perspectiva lo que es relativo

La «historia humana» al completo, incluyendo el presente, está repleta de exploraciones y de subyugaciones y de injusticias y de intolerancias de todo tipo, todo lo cual fue y es posible gracias a que, desde una cierta perspectiva, desde algún punto de vista, eso parece justificable.

Claramente, las asunciones básicas acerca de cómo son las cosas son, de hecho, muy relativas y dependen completamente de la perspectiva, de la posición relativa que uno ocupa dentro del espectro global.

La Comprensión conlleva un cambio general en esta perspectiva

Para los personajes del sueño, las cosas de la vida importan y son relevantes. Se considera que todas las cosas y los eventos son significativos e importantes, desde la última guerra hasta el medio ambiente, pasando por lo que enseñan a tus hijos en el colegio o el modo en que acaba de mirarte ese hombre de ahí.

Eso es lo que aparentemente hace que merezca la pena vivir la vida, pensar que las cosas son importantes y tienen valía: causas, cruzadas, principios, valores, involucrarse en lo que se considera correcto, trabajar en contra de lo que se considera erróneo, hacer del mundo un lugar mejor.

Pero en la Comprensión se ve que todo esto sirve únicamente para extender la ilusión y perpetuar el sufrimiento.

Los valores que en el sueño parecen absolutos, resultan completamente arbitrarios después de examinarlos.

Los valores que abraza un cuerpo/mente en particular, dependen de la programación y el condicionamiento de un cierto momento histórico, y de la nación y de la cultura y de la raza y de la familia, y son valores opuestos a los que sostiene con la misma pasión otro cuerpo/mente diferente.

Correcto, erróneo; bueno, malo; importante, fútil; ¿según quién? ¿Desde qué perspectiva?

La mayoría de la gente siente que aquellas cosas que nos son más cercanas son las más importantes.

Hay innumerables formas de vida en incontables miles de millones de sistemas solares, hay materia y vida y energía en formas que no podemos imaginar siquiera y en escalas que hacen que toda vida conocida, que todo este planeta, que todo el universo que conocemos o que podemos imaginar no sean más que una minucia apenas perceptible.

Y la belleza es que todo esto que conocemos es, de hecho, más que algo que se percibe; de hecho, no es otra cosa que Conciencia, es la Conciencia Misma, percibida por nosotros en forma de tales cosas; y nada de lo que podamos pensar que somos, o pensar que sabemos, o creer que queremos, o creer que está «bien», tiene ninguna importancia especial, pues depende simplemente de nuestra perspectiva extremadamente limitada.

Cualquiera que escriba acerca de este tema se verá inundado antes o después de preguntas referentes a esta cuestión de la importancia y de la valía, de lo correcto o de lo incorrecto, del bien y del mal

¿Cómo puede existir el mal en el mundo’, ¿cómo puede haber desastres naturales?, ¿cómo puede haber guerras?, ¿cómo puede haber un Dios que permite la pobreza o la violencia?, ¿cómo puede Dios, o la Presencia, o la Conciencia permitir que los niños sufran?

Todos nosotros (o alguien que nos es próximo) hemos experimentado alguna forma de tragedia, alguna forma de violencia o pérdida o desgracia o dolor. Algunos más que otros. No hay escape a esto. Es inherente a la naturaleza de esta «realidad» soñada que lo que ella contiene se experimente como placer y dolor, como cosas buenas y cosas malas, y que nadie sepa lo que traerá el momento siguiente o cómo será la mezcla global para un cuerpo/mente en particular. No hay respuesta, no hay razón para ello desde dentro del sueño.

El sufrimiento es una llamada a la indagación. Todo dolor requiere ser investigado

Nada como el sufrimiento y el dolor para provocar que surjan preguntas. Pero no preguntes; más bien indaga en el dolor, investiga el sufrimiento mismo. La pregunta «¿por qué?» no lleva a ninguna parte; no es más que la mente/ego en busca de un inexistente control. La mente/ego no logra jamás satisfacción y los «porqués» solamente conducen al resentimiento y a más sufrimiento. En vez de eso, investiga el sufrimiento mismo. ¿Quién es ese que sufre? ¿Desde la perspectiva de quién es eso inaceptable?

Tomar el sueño como real no es la causa del sufrimiento, sino que es, en sí mismo, sufrimiento. La única solución posible a la cuestión del mal y del sufrimiento es ver a través de la ilusión. El sufrimiento, en todas sus formas, es la mayor invitación al despertar, y eso nunca está muy lejos.

O expresado según las inmortales palabras del Rick interpretado por Humphrey Bogart en Casablanca:

“No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que los problemas de tres personajillos no importan un pimiento en este mundo de locos. Algún día lo comprenderás.”

David Carse

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