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Senderismo y meditación. Confía

Senderismo y meditación en la Sierra de Aracena

Este fin de semana hemos vuelto a abrir las puertas de La Casa de la Corte para ofrecer a un grupo de personas la oportunidad de compartir un fin de semana disfrutando del senderismo y la meditación en la Sierra de Aracena. Son muchas las sensaciones y las emociones que esta mañana de lunes resuenan en nuestro interior. Son muchos los aprendizajes.

Compartir

Compartir es bello, compartiendo nos sentimos bien. Hemos disfrutado con vuestra compañía. La mirada de cada una de vosotras, de cada uno de vosotros, es una llama que sigue iluminando nuestro corazón en esta mañana de lunes. Por eso os decimos: gracias por vuestras miradas, por vuestras risas, por vuestro entendimiento, por vuestro sentir, por vuestro fluir, por vuestra alegría, por todo eso que habéis compartido este fin de semana, que tan felices nos ha hecho.

Caminar por la naturaleza

Caminar por la naturaleza es bello, caminando nos sentimos bien. Hemos disfrutado caminando; caminando y escuchando los trinos de los pájaros y el caer de la lluvia, nuestras pisadas, el silencio, la pisada que camina a mi lado, la palabra amiga; caminando y llenándonos de aroma de jara, eucalipto, pino, romero, tomillo, orégano, lavanda… ¡qué regalo!, y el olor de tierra  que se eleva agradecido por ese agua que la bendice con la lluvia; caminando y llenándonos de color y de formas, rojo herrumbre en el tronco descorchado del alcornoque,  amarillo en las flores de la aulaga, blanco en el agua que desciende sin miedo la cascada, y blanco arriba, más arriba, en el cielo blanco que contempla silencioso nuestra marcha; verde musgo, pino, hierba… plata líquen y plata en la corteza desnuda de los chopos; caminando y acariciando las hojas pringosas de la jara, quebrando las hojas de eucalipto, la piedra dura, la mano amiga en el paso del arroyo, en el terraplén de la cascada.

Respirar

Respirar es bello, respirando nos sentimos bien. Hemos disfrutado respirando; respirar y sentir aire recorriendo nuestro cuerpo por dentro, lenta y profundamente, una vez, otra vez, hasta llenar cada músculo, cada órgano, cada hueso, cada poro, cada cabello; respirando y sintiendo que somos mucho más que un cuerpo que respira, energía que alcanza mucho más allá de la frontera caprichosa que dibuja nuestra piel, que se entremezcla con otras energías, con otras vibraciones, y ya no sabemos si somos piel o somos viento, si somos agua o somos fuego, si nuestra piel verdaderamente termina en nuestro cuerpo o se adentra en la profundidad de la tierra y se enraiza, y se entremezcla con otras raices, con otros cuerpos, con otras pieles y otros seres también enraizados; respirar escuchando la plegaria del chamán en la montaña, y ya somos chamán y montaña, canción y silencio, fuego y de nuevo canción, y nos llenamos completamente de aire…

Confíar

Este fin de semana hemos abierto una vez más las puertas de La Casa de la Corte. Hemos abierto también los ojos, los oídos, los poros de nuestra piel, las ventanas de nuestra alma; nos hemos abierto para coger fuerza, equilibrio, confianza, conexión, para recargarnos de lo mejor de nosotros mismos, para expandir nuestra mirada, renovar nuestra energía. Hemos abierto la puerta que conduce, que nos conduce, que os conduce, hacia un mundo nuevo.

Buen viaje!

A los que habéis vivido esto este fin de semana, gracias, buen viaje, y hasta pronto!

Y a tí, que estás leyendo estas líneas, ven pronto, te esperamos con mucha ilusión!

Con mucho amor,

Elena y José Carlos

Tu lista de preocupaciones

TU LISTA DE PREOCUPACIONES

Yo me preocupo de..

Los hijos

Mis hijos. “Todo el mundo se preocupa de sus hijos, no sería muy buen padre si no me preocupara de mis hijos, ¿no es verdad?”

Tener un niño sano si estás embarazada. “Todas las futuras mamás se preocupan de eso.”

La virginidad de mi hija. “A todo padre que quiere a su hija le preocupa que puedan hacerla sufrir o que se meta en algún lío.”

La Salud

Mi salud. “Si no te preocupa tu salud, te puedes morir en cualquier momento.”

Mi peso. “Nadie quiere ser gordo; por tanto es natural que me preocupe la posibilidad de recuperar el peso que perdí.”

Envejecer. “Nadie quiere envejecer y, no me tomes el pelo, a todo el mundo le preocupa.”

Un ataque al corazón. “A todo el mundo le da un ataque al corazón, ¿no es cierto?” “El corazón se te puede detener en cualquier momento”.

Accidentes. “A mí siempre me preocupa que mi mujer/marido o mis hijos puedan sufrir un accidente; es natural ¿no es cierto?”

La Muerte

La muerte “Nadie quiere morirse. La muerte preocupa a todos.”

Irme al Cielo o ¿qué pasa si no hay Dios? “No puedo soportar la idea de que no haya nada.”

La muerte de mis padres. “No sé qué haría si se murieran mis padres; me enfermo de sólo pensarlo. Me preocupa quedarme solo y creo que no podría arreglármelas.”

La Seguridad

Mi trabajo “Si no te preocupa tu trabajo, puedes perderlo.”

La economía. “Alguien tiene que preocuparse; al presidente parece que no le importa nada.”

Dinero. “Nunca nos alcanza el dinero, y me preocupa que algún día no tendremos nada y tendremos que vivir de la caridad o del estado.”

Mis cuentas. “Todo el mundo se preocupa de pagar sus cuentas. Uno no sería humano si no se preocupara de pagar sus cuentas.”

Precios. “Alguien se tiene que preocupar por los precios antes que suban tanto que desaparezcan de nuestra vista.”

La seguridad. “Si no te preocupa la seguridad puedes terminar en un asilo o viviendo de la caridad pública.”

La pareja

La felicidad de mi marido o mujer. “Dios sabe lo que me preocupa su felicidad, aunque no me lo reconozcan.”

Cuando mi cónyuge no me llama. “A mí me parece normal preocuparse cuando uno no sabe dónde está la persona que ama, o de si tiene algún problema.”

¿Estaré haciendo bien las cosas? “Siempre me preocupa hacer las cosas bien, y así estoy tranquilo.”

Los demás

Lo que piensan los demás. “Me preocupa que mis amigos no me quieran.”

Hablar en público. “Me paralizo cuando tengo que hablar ante mucha gente y me muero de preocupación antes de hacerlo.”

Que se me estropee el coche. “Es un cacharro viejo y voy en el por la autopista y por supuesto que me preocupa pensar que puede tener una avería y lo que pasaría si la tuviera.”

Otros…

La meteorología. “Hago planes para salir de picnic y de repente llueve. Me preocupa que no haya nieve si vamos a esquiar.”

Viajar en avión. “Se oye hablar de tantos accidentes”

Ir a la ciudad. “Quién sabe lo que va a pasar cada vez que una va a esa jungla. A mí me preocupa cada vez que voy” “Siempre me preocupa conseguir un sitio para el coche.”

Y quizás el más neurótico de todos…

No tener nada de qué preocuparse. “Simplemente no me puedo quedar tranquilo cuando todo parece andar sobre ruedas. Me preocupa no saber lo que va a pasar.”

Esta es la hoja de preocupaciones colectiva en nuestra cultura. Puedes ampliarla… Puedes darle puntuaciones a las que te parecen más aplicables a tu caso, sumar el total y no importa cuál sea el resultado, siempre será demasiado.

Para eliminar la preocupación es necesario comprender la razón que la respalda. Si una determinada preocupación tiene mucha importancia en tu vida, ya tienes tarea sobre la que reflexionar…

Wayne W. Dyer

Podemos ayudarte

Si deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo colocar el amor en el centro de tu Vida, y poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Por qué nosotros

 

Sin motivos de preocupación

Preocupación

¡No hay de qué preocuparse! ¡Absolutamente nada! Puedes pasarte el resto de tu vida, empezando ahora mismo, preocupado por el futuro, y por mucho que te preocupes, no cambiarás nada. Recuerda que la preocupación ha sido definida como el sentimiento que te inmoviliza en el presente por cosas que pueden llegar a suceder en el futuro.

Debes tener cuidado en no confundir la preocupación con el hacer planes para el futuro. Si estás haciendo planes para el futuro y la actividad del momento presente puede contribuir a que ese futuro sea mejor, esto no es preocupación. Sólo te preocupas cuando te encuentras inmovilizado en el presente por algún acontecimiento que puede suceder en el futuro.

El amor no es eso…

Así como nuestra sociedad alienta y da alas a la culpa, también fomenta que te sientas preocupado. Una vez más todo empieza con la falacia de comparar la preocupación con el amor. Si quieres a alguien, es el mensaje, debes preocuparte por él. Oirás frases como “Por supuesto que estoy preocupado por ella; es natural cuando quieres a alguien” o “No puedo dejar de preocuparme porque te quiero”. Así pruebas tu amor preocupándote suficientemente en el momento apropiado.

El momento presente

La preocupación es endémica en nuestra cultura. Casi todo el mundo pierde una increíble cantidad de momentos presentes preocupándose por el futuro. Y todo ello no sirve para nada. Ni un solo momento de preocupación logrará mejorar las cosas. Peor aún, es muy posible que la preocupación anule tu eficacia en el presente. Más aún, la preocupación no tiene nada que ver con el amor, que debe ser una relación en la que cada persona tiene el derecho de ser lo que elige ser ,sin condiciones impuestas por la otra persona.

¿Alguno de esos momentos de preocupación hacen que las cosas sean distintas hoy en día, en el sentido de cambiar las cosas que te preocupan? Otra vez, no. Entonces ésta es una de las zonas que debes ordenar, puesto que estás desperdiciando esos preciosos momentos presentes en comportamientos que no te brindan retribuciones positivas.

Sin control

Gran parte de tu preocupación se refiere a cosas sobre las que no tienes absolutamente ningún control. Puedes preocuparte todo lo que quieras sobre la guerra, o la economía, o posiblemente las enfermedades, pero estar preocupado no nos traerá la paz ni la prosperidad ni buena salud. Como individuo, tienes muy poco control sobre cualquiera de esas cosas. Además, la  catástrofe que tanto te preocupa a menudo resulta ser menos horrible en la realidad de lo que fue en tu imaginación.

Wayne W. Dyer

Podemos ayudarte

Si deseas limpiar de tu alma las sensaciones de culpa y preocupación, aprender las lecciones del pasado, establecer nuevos retos y objetivos, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Testimonios

 

Sexo, pareja y culpa

Sexo, pareja y culpa

Quizás el sexo sea la actividad que más culpa produce en nuestra sociedad.  Los padres engendran culpa en los niños por hechos o pensamientos relacionados con el sexo. Y los adultos no se sienten menos culpables en los asuntos del sexo.

La gente se introduce a escondidas  en las sexshop para que los demás no vean lo depravados que son. Mucha gente no quiere reconocer que disfrutan con ciertas prácticas sexuales como puede ser el sexo oral, y se sienten culpables de sólo pensar en ello. Las fantasías sexuales son también productoras muy eficientes de culpa. Muchas personas se sienten incómodas por tener tales pensamientos y niegan su existencia en privado, o incluso en sus sesiones de terapia.

En efecto, si tuviésemos que localizar un centro para la culpabilidad en el cuerpo humano, lo pondría en el sexo..

La culpa en la pareja

La culpabilidad por el “Si tú me quisieras,” es una de las maneras eficaces de manipular a un amante. Esta táctica es particularmente útil cuando uno quiere castigar a su pareja por algo que ha hecho. Es como si el amor dependiera de un tipo de comportamiento determinado.

Cada vez que alguien no está a la altura de lo que se espera de él se puede usar la culpa para hacerlo volver al redil. Tiene que sentirse culpable de no amar al otro. Los resentimientos, los silencios pronunciados y las miradas doloridas son métodos muy útiles para provocar la culpa en los demás. “Yo no te voy a hablar, así aprenderás”. O “Ni te me acerques ¿cómo pretendes que te quiera después de lo que has hecho?” Esta es una táctica muy usada en los casos en que uno de los amantes empieza a descarriarse.

A menudo, años después de ocurrido un incidente, uno de los cónyuges se lo recuerda al otro para ayudarlo a escoger la culpa del momento presente. “No te olvides de lo que hiciste en 2008. O “¿ Cómo puedo tener confianza en ti cuando me fallaste entonces?” De esta manera uno de los miembros de la pareja puede manipular el presente del otro refiriéndose al pasado.

Si uno de ellos ha logrado finalmente olvidarlo, el otro puede recordárselo periódicamente y así mantener al día sus sentimientos de culpa por comportamientos pasados. La culpa es muy útil para conseguir que tu pareja en el amor se adapte a tus demandas y normas. “Si tuvieras algo de sentido de responsabilidad, me hubieras llamado.” O “Ésta es la tercera vez que he tenido que vaciar la basura, me imagino que simplemente te niegas a hacer tu parte”. ¿ La meta? ¿El fin de todo esto? Lograr que uno haga lo que quiere el otro. ¿El método? La culpabilidad.

Wayne W. Dyer

Podemos ayudarte

Si tú crees que sentirte mal o preocuparte lo suficiente cambiará un hecho pasado o futuro, quiere decir que resides en otro planeta con un diferente sistema de realidad. A lo largo de la vida, las dos emociones más inútiles son la culpabilidad por lo que se ha hecho y la preocupación por lo que se podría hacer.

Si tienes zonas extensas de culpa, hay que exterminarlas, limpiarlas y esterilizarlas para siempre. Sácate de encima esas pequeñas “culpas”. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Hipnosis & Coaching

 

 

Niños “culpables”

Niños culpables

Una de las maneras de manipular a un niño por medio de la culpa para que haga algo podría ser más o menos como la que se usa en el siguiente ejemplo:

Madre: “Pablo, trae las sillas del sótano porque vamos a comer en un momento”.

Niño: “Bueno mamá, en seguida voy; estoy mirando el partido y lo haré cuando se acabe este tiempo”.

Mensaje materno productor de culpa: “No importa entonces. Yo lo haré… con lo que me duele la espalda. Tú sigue disfrutando el partido”.

Pablo se imagina a su madre cayéndose por las escaleras con seis sillas sobre las espaldas. Y él es el responsable.

El tipo de mentalidad de “Yo me sacrifiqué por ti”, es un productor de culpa sumamente eficiente. Aquí el padre o la madre pueden recordar los momentos difíciles cuando sacrificaron su propia felicidad a fin de que tú tuvieras algo. Cuando te recuerdan tus deudas, tú naturalmente te preguntas cómo puedes ser tan egoísta.

Las referencias a los dolores del parto son uno de los ejemplos de esta actitud productora de culpa. “Sufrí dieciocho horas seguidas sólo para traerte a este mundo.” Otra frase muy eficiente es: “Si seguí casada con tu padre, fue por ti”. Están tratando de hacerte sentir culpable por la infelicidad matrimonial de tu madre.

Manipular

La culpa es uno de los métodos más eficientes que tienen los padres para manipular las acciones de los niños. “Está muy bien. Nosotros nos quedaremos aquí solos. Tú ve y diviértete como siempre lo has hecho. No te preocupes por nosotros”.

Este tipo de comentario sirve mucho para conseguir que llames por teléfono o vayas de visita a menudo a casa de tus padres. Si le das vuelta ligeramente podrás oír algo así como: “¿Qué diablos te pasa? ¿Acaso te has roto el dedo y no puedes marcar un número de teléfono?”.

Los padres enchufan la máquina de la culpa y tú te comportas de acuerdo con ella, vale decir con rencor. La táctica de “Nos dejaste avergonzados” es también muy útil. O: “¿Qué dirán los vecinos?”.

Se recurre a las fuerzas externas para hacerte sentir mal por lo que has hecho y para evitar que pienses por ti mismo. La táctica de “Si llegas a fracasar en algo nos dejarás avergonzados” es un ataque de culpabilidad que puede hacer casi imposible tu vida normal después de haber experimentado el más leve fracaso.

La enfermedad de uno de los padres es un superfabricante de culpa. “Has hecho que me suba la presión.” Alusiones a que “me estás matando” o “provocando un ataque al corazón” son muy eficientes a la vez que te culpabilizan por todas las dolencias típicas de la vejez.

Necesitas hombros muy anchos para poder llevar este tipo de culpa puesto que puede durar toda una vida, literalmente, y si eres muy vulnerable, puedes incluso llegar a sentirte culpable de la muerte de uno de tus padres.

Culpa sexual

La culpa sexual impuesta por los padres es muy común. Todos los pensamientos o comportamientos sexuales son como campos fértiles para el cultivo de la culpa. “Dios no permita que te masturbes. Eso es malo.”

Por medio de la culpa te pueden manipular para que adoptes la actitud sexual apropiada. “Debería darte vergüenza leer esas revistas. Ni siquiera deberías tener esos pensamientos”. La culpabilidad puede estimular ciertos comportamientos socialmente correctos “. ¡Cómo puedes dejarme avergonzada ante la abuela hurgándote la nariz en público!” “Olvidaste darle las gracias. Debería darte vergüenza o ¿es que quieres que nuestros amigos piensen que yo no te enseño nada?”

Comportamiento adecuado

No obstante, es posible ayudar al niño a tener un comportamiento social adecuado sin cargarlo de culpa. Una simple y directa explicación del porqué ese comportamiento es indeseable es un método más eficiente. Por ejemplo, si se le dice a Pablo que sus interrupciones constantes son molestas y no dejan conversar a los mayores se habrá plantado en él la primera semilla evitando la culpa que acompaña a una frase como la siguiente: “Tú siempre interrumpes, debería darte vergüenza, es imposible hablar cuando tú estás cerca”.

Y el sólo hecho de alcanzar la madurez no logra poner fin a la manipulación filial por medio de la culpa. Los ejemplos que dimos más arriba sólo son una pequeña muestra de la infinidad de frases y técnicas que sirven para ayudar al hijo o la hija a escoger la culpa (inmovilidad del momento presente por un suceso del pasado).

Wayne W. Dyer

Podemos ayudarte

A lo largo de la vida, las dos emociones más inútiles son la culpabilidad por lo que se ha hecho y la preocupación por lo que se podría hacer. Si tienes zonas extensas de culpa hay que exterminarlas, limpiarlas y esterilizarlas para siempre. Sácate de encima esas pequeñas “culpas” que infectan tantos sectores de tu vida.

Si deseas limpiar de tu alma las sensaciones de culpa y preocupación, aprender las lecciones del pasado, establecer nuevos retos y objetivos, y poner todo tu Ser a disfrutar en el momento presente a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Regresión a Vidas Pasadas

 

Origen de la culpa

Los orígenes de la culpa son dos procesos que aprendiste y que ahora forman parte de tu mecanismo emotivo. El primero es la culpabilidad que aprendiste a muy temprana edad, que queda como un residuo infantil en tu personalidad adulta. El segundo es la culpa que te autoimpones siendo adulto después de infringir tu código moral.

La culpa residual

Esta culpa es la reacción emocional que arrastras contigo desde sus memorias infantiles. Los productores de culpa son numerosos, y si funcionan en el caso de los niños, la gente sigue cargando con ellos en su edad adulta.

Algunos de estos residuos implican amonestaciones como las siguientes: “Papá no te va a querer si haces eso otra vez”. “Deberías sentirte avergonzado por lo que has hecho”, (como si eso te fuera a ayudar). “Bueno, muy bien, a fin de cuentas, yo sólo soy tu madre”.

Cuando ya eres una persona adulta, las implicaciones de este tipo de frases pueden seguir vigentes cuando desagradas a tu jefe, o a otras personas que sirven como imágenes paternales y maternales. El intento persistente de lograr el apoyo de estas figuras sigue presente y, en consecuencia, lo mismo sucede con el sentimiento de culpa cuando tus esfuerzos fracasan.

La culpa residual también aflora en el sexo y en el matrimonio. Es fácil verlo en tus múltiples remordimientos y en las excusas por comportamientos pasados. Estas reacciones de culpa se producen porque en tu infancia aprendiste a ser manipulado por los adultos, y estas mismas reacciones pueden seguir funcionando en el hombre / mujer que ha dejado de ser niño para convertirse en adulto.

Culpa autoimpuesta

Esta segunda categoría de reacción culpable cubre una zona mucho más molesta. Aquí te sientes inmovilizado por cosas que has hecho recientemente, pero que no tienen necesariamente que estar conectadas con algo que pasó en tu infancia.

Es la culpabilidad impuesta por ti mismo cuando infringes una norma adulta o un código moral adulto. Puedes sentirte mal durante mucho tiempo, aunque el dolor nada puede hacer para cambiar lo que ha sucedido.

Entre las culpas autoimpuestas más típicas está la de haber reñido con alguien y luego detestarse por haberlo hecho; o el sentirse emocionalmente nulo debido a algo indebido que has dicho o hecho.

De este modo, puedes considerar la culpa como una reacción a normas que te fueron impuestas, y por las que aún estás tratando de complacer a alguna figura de autoridad ausente. O como resultado de tus esfuerzos por vivir a la altura de normas autoimpuestas que realmente no te convencen, pero que sientes que debes obedecer.

Comportamiento inútil

En ambos casos, se trata de un comportamiento estúpido y, lo que es más importante, inútil. Puedes seguir lamentándote hasta el fin de tus días, pensando en lo malo que has sido, y lo culpable que te sientes, y ni la más pequeña tajada de culpa podrá hacer algo para rectificar ese comportamiento.

¡Se acabó! Tu culpabilidad es una tentativa de cambiar la historia, de desear que las cosas no hubieran sido como fueron. Pero la historia fue así, y tú no puedes hacer nada al respecto.

Disfrutar del placer sin sentirte culpable

En nuestra cultura hay muchas venas de pensamiento puritano que nos envían mensajes de este calibre: “Si te diviertes, tendrías que sentirte culpable por ello”. Muchas de tus propias reacciones de culpa autoimpuestas podrían encontrar su origen en este tipo de pensamiento.

Quizás has aprendido a que no debes satisfacer tus gustos, o que no debes disfrutar de un chiste verde, o que no debes participar en cierto tipo de comportamientos sexuales. Si bien los mensajes represores son muy comunes en nuestra cultura, la culpa que sientes cuando te estás divirtiendo es puramente autoimpuesta.

Puedes aprender a disfrutar del placer sin sentirte culpable. Puedes aprender a verte a ti mismo como una persona que es capaz de hacer cualquier cosa integrada en su propio sistema de valores sin perjudicar a los demás. Y hacerlo sin sentir culpa.

Lo que sí puedes hacer

Lo que sí puedes hacer es empezar a cambiar tu actitud respecto a las cosas que te producen culpa.

Si haces algo y te disgustas contigo mismo después de hacerlo, puedes proponerte evitar ese comportamiento en el futuro. Pero soportar una sentencia de culpa autoimpuesta es un “viaje” neurótico innecesario.

La culpabilidad no sirve de ayuda para nada. Por el contrario, no sólo sirve para inmovilizarte sino que aumenta las posibilidades de que repitas el mismo comportamiento indeseado en el futuro.

La culpa puede servir de retribución en sí misma, y también de permiso para repetir el mismo comportamiento. Mientras sigas inmerso en la culpabilidad podrás seguir así, indefinidamente, sin lograr nada, a no ser la infelicidad del momento presente.

Aprender del pasado no es sentirte culpable

La culpa no es sólo una preocupación por el pasado. Es la inmovilización del momento presente por un suceso del pasado. Y el grado de inmovilización puede abarcar desde una pequeña incomodidad hasta una severa depresión.

Si simplemente estás aprendiendo lecciones de tu pasado, y prometiéndote evitar la repetición de algún comportamiento específico, eso no se llama culpa. Experimentas culpabilidad sólo cuando este sentimiento te impide actuar ahora porque antes te comportaste de una cierta manera.

Aprender de tus equivocaciones es una parte sana y necesaria de tu crecimiento y desarrollo. La culpabilidad es malsana porque gastas inútilmente tu energía en el presente, sintiéndote molesto y deprimido a causa de un acontecimiento ya histórico. Y eso es tan inútil como malsano.

No hay culpabilidad por grande que sea, que pueda resolver un solo problema.

Wayne W. Dyer

Podemos ayudarte

¿Te sientes triste, falta de motivación, ansiedad, problemas de concentración, sobrepresión, miedos descontrolados, atraviesas un duelo, te encuentras ante una ruptura conyugal o de pareja, un divorcio, un cambio de trabajo, estrés…? Te ayudamos iluminando tu camino para que recuperes paz, fuerza y determinación; el equilibrio y la armonía interior que tanto te mereces y necesitas.

Nuestros Servicios

 

Culpa y Preocupación

Culpa y Preocupación

Si tú crees que sentirte mal o preocuparte lo suficiente cambiará un hecho pasado o futuro, quiere decir que resides en otro planeta con un diferente sistema de realidad. A lo largo de la vida, las dos emociones más inútiles son la culpabilidad por lo que se ha hecho y la preocupación por lo que se podría hacer.

Son los grandes despilfarros: la preocupación y la culpabilidad; la culpabilidad y preocupación.

Al examinar estas dos zonas erróneas, te irás dando cuenta de lo conectadas que están; en realidad pueden ser vistas como los extremos opuestos de la misma zona. La culpabilidad quiere decir que despilfarras tus momentos presentes al estar inmovilizado a causa de un comportamiento pasado, mientras que la preocupación es el mecanismo que te mantiene inmovilizado ahora por algo que está en el futuro y que a menudo es algo sobre lo que no tienes ningún control.

Podrás ver esto con claridad si tratas de pensar en ti mismo como sintiéndote culpable de algo que aún no ha sucedido. Aunque una respuesta está dirigida al futuro y la otra al pasado, ambas sirven el mismo propósito inútil de mantenerte inquieto o inmóvil en tu momento presente.

Malgastar el momento presente

No es la experiencia del día de hoy lo que vuelve locos a los hombres. Es el remordimiento por algo que sucedió ayer, y el miedo a lo que nos pueda traer el mañana.

Es fácil ver ejemplos de culpabilidad y preocupación en todas partes, prácticamente en todas las personas que encontramos a nuestro paso. El mundo está poblado por personas que se sienten pésimamente por algo que no deberían haber hecho o asustados y consternados por cosas que pueden llegar a pasar. Y probablemente tú no eres una excepción.

Si tienes zonas extensas de culpa y preocupación, hay que exterminarlas, limpiarlas y esterilizarlas para siempre. Sácate de encima esas pequeñas “culpas” y “preocupaciones,” que infectan tantos sectores de tu vida.

La culpabilidad y la preocupación son quizá las dos formas más comunes de angustia en nuestra cultura. Con la culpa, te fijas en sucesos pasados, te sientes abatido o molesto por algo que dijiste o hiciste y gastas tus momentos presentes afligido por comportamientos pasados.

Con la preocupación gastas el valioso presente obsesionándote por algún suceso futuro. Ya mires atrás o adelante, el resultado es el mismo. Estás malgastando el momento presente.

Máquinas culpables

Somos muchos los que hemos sido sometidos a una verdadera conspiración de culpabilidad en nuestras vidas; una conspiración no premeditada pero muy eficiente destinada a convertirnos en verdaderas máquinas culpables.

La máquina funciona de la siguiente manera. Alguien emite un mensaje destinado a recordarte que has sido una mala persona por algo que dijiste o no dijiste, sentiste o no sentiste, hiciste o no hiciste. Tú respondes sintiéndote mal e incómodo en tu momento presente.

Tú eres la máquina de culpabilidad. Un aparato que respira, habla, camina y reacciona con cargas de culpabilidad cada vez que le echan el combustible apropiado. Y debes estar bien engrasado si has estado totalmente inmerso en nuestra cultura, que es una cultura productora de culpas.

¿Por qué has recibido los mensajes de preocupación y culpabilidad que te han echado encima todos estos años? En gran parte porque se considera “incorrecto” que no te sientas culpable, e “inhumano” que no te preocupes.

Todo está relacionado con la IMPORTANCIA que le des a los problemas. Si realmente te importa una persona o cosa, demuestras este interés sintiéndote culpable por las cosas terribles que has hecho al respecto, o dando muestras visibles de que su futuro te preocupa.

Es casi como si tuvieras que demostrar tu neurosis para que te clasifiquen y consideren como a una persona a quien le importan los demás. La culpabilidad es, de todas las zonas erróneas de comportamiento, la más inútil. Es de lejos la que despilfarra mayor cantidad de energía emocional. ¿Por qué? Porque, por definición, te estás sintiendo inmovilizado en el presente por algo que ya pasó. Y no existe culpabilidad por grande que sea, que pueda cambiar la historia.

Dos días

Hay dos días en la semana que nunca me preocupan. Dos días despreocupados, mantenidos religiosamente libres de miedos y temores. Uno de esos días es ayer… y el otro día que no me preocupa es mañana.

Wayne W. Dyer

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Nuestros valores

 

Superar el pasado

Pequeñas etiquetas

¿Quién eres? ¿Cómo te describes a ti mismo? Para contestar estas dos preguntas tendrás que referirte a tu propia historia, a un pasado ya vivido, al que sigues ligado, y del que te resulta difícil escaparte. ¿Tienes un cajón lleno de autodefiniciones que usas regularmente? Del tipo: “Yo soy una persona muy nerviosa; soy tímida; soy perezoso; no tengo oído musical; soy torpe; soy muy olvidadiza…; y todo un catálogo de cosas que eres y usas.

Sin duda también tienes una serie de “yo soy” en positivo, como: soy muy cariñosa; soy amable; juego bien a las cartas; soy trabajador. No hablaremos de ellos, puesto que el propósito de este blog es ayudarte a crecer y evolucionar.

Las autodefinciones no son indecuadas por naturaleza, pero es posible que estés usándolas de forma perjudicial. El hecho mismo de etiquetarte puede ser un impedimento para el desarrollo de tu personalidad y de tu vida. Es fácil usar la etiqueta como excusa para seguir igual. “Si me etiquetas, me niegas”. Cuando la persona tiene que estar a la altura de la etiqueta que lo clasifica, el ser deja de existir. Y pasa lo mismo con las autoclasificaciones. Es muy probable que al identificarte con tus etiquetas clasificadoras te estés negando a ti mismo, en vez de aprovechar tu enorme potencial de crecimiento.

El dichoso pasado

Todas las autoclasificaciones proceden de tu pasado histórico. Pero el pasado, como alguien dijo, “es un cubo lleno de cenizas”.

Trata de averiguar hasta qué punto estás encadenado a tu pasado. Todos los ·yo soy” autodestructivos y limitadores proceden de estas cuatro frases neuróticas:

1.- “Así soy yo”.

2.- “Yo siempre he sido así”.

3.- “No puedo evitarlo”.

4.- “Es mi carácter”.

Ahí están todas en un paquetito. Las trabas que te impiden crecer, evolucionar y hacer tu vida (desde este momento en adelante, pues es la única vida que tienes), nueva, estimulante y llena de momentos-presentes plenos y felices. Tus “yo soy” se remontan a algo que aprendiste en el pasado. Y cada vez que usas una de estas cuatro frases lo que realmente estás diciendo es: “Pienso seguir siendo lo que he sido siempre”.

Esas etiquetas “yo soy” caen en dos categorías: Unas te las colocaron cuando eras niño y las has llevado contigo desde entonces. Y el resto te las has colocado – las elegiste –  tu mismo, para evitar tener que hacer cosas incómodas o difíciles.

Empezar a superar

Para empezar a superar tus autolimitaciones puedes empezar a deshacer los nudos que te atan al pasado y eliminar las inútiles frases que se dicen para seguir siendo lo que siempre has sido.

Prueba hablar un día con la gente que tú crees reesponsable de muchos “yo soy” de tu vida: padres, viejos amigos de la familia, antiguos profesores, abuelos, etc. Pregúntales por qué creen que te volviste como eres y si has sido siempre así. Diles que estás decidido a cambiar y comprueba si creen que eres capaz. Sin duda te sorprenderán sus interpretaciones, y el hecho de que piensen que no puedes ser de otra manera puesto que “siempre has sido así”.

Dejar atrás el pasado implica correr ciertos riesgos. Estamos acostumbrados a las autodefiniciones. En muchos casos, funcionan como un sistema de apoyo en nuestra vida cotidiana.  He aquí algunas estrategias específicas que te servirán para eliminar esos “yo soy” autolimitantes.

Eliminar los “yo soy”

Eliminar decir “yo soy” cada vez que te sea posible. Sustitúyelos con frases como: “Hasta ahora había escogido ser así”, o “Yo solía clasificarme así…”.

Anuncia a tus seres más próximos que vas a tratar de eliminar algunos de tus “yo soy,”. Decide cuáles son los más importantes y pídeles que te lo recuerden cada vez que los saques a relucir.

Ponte metas de conducta para comportarte de manera muy diferente de lo que has hecho hasta ahora. Por ejemplo, si consideras que eres tímida, preséntate tú sola a alguna persona a la que normalmente hubieras evitado.

Habla con algún amigo de confianza que te ayude a combatir las poderosas influencias del pasado. Pídele que te haga alguna señal silenciosa, como darse un pequeño tirón de orejas cada vez que te vea caer en uno de tus viejos “yo soy”.

Más estrategias…

Escribe un diario donde vayas anotando tus comportamientos autodestructivos, y apunta no sólo tus actos sino también lo que sentías cuando te comportabas de esa manera. Durante una semana apunta en una libreta la hora exacta, la fecha y la ocasión en que usas cualquiera de los “yo soy” autodestructivos, y esfuérzate por disminuir el número de apuntes.

Está siempre alerta para notar cualquiera de estas cuatro frases neuróticas y cada vez que vuelvas a pensarlas corrígete en voz alta de la siguiente manera.

“Así soy yo”… a… “Así era yo”.

“No puedo evitarlo”… a… “Puedo cambiar si lo intento seriamente”.

“Siempre he sido así”… a… “Voy a ser diferente”.

“Es mi naturaleza”,… a… “Así creía yo que era mi naturaleza”.

Y más…

Trata de concentrarte para eliminar un “yo soy” en un día determinado. Si has usado el “yo soy olvidadizo” para describirte a ti misma, dedica el lunes para tomar conciencia de esa tendencia e intenta alterar uno o dos comportamientos olvidadizos. Igualmente si no te gusta tu “yo soy tozudo”, date un día específico para ser tolerante con las opiniones contrarias a la tuya; la cuestión es deshacerse de los “yo soy” concentrándote en uno de ellos cada día.

Puedes decidir sacarte de encima esas viejas excusas que te servían para evadirte. Encuentra algo que no has hecho nunca y dedica una tarde para esa actividad. Después de haberte sumergido durante tres horas en una actividad completamente nueva, alguna actividad que siempre habías evitado, de una forma completamente nueva, fíjate si aún puedes usar el mismo “yo soy,” que usaste esa mañana.

Todos tus “yo soy” son fórmulas aprendidas de evasión y tú puedes aprender a hacer casi cualquier cosa si así lo decides.

Wayne W. Dyer

Podemos ayudarte

Si deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo romper con etiquetas que te limitan, y poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

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Cambio

La vida es así

Muchas veces me pregunto: “Cómo es que todo cambia?” Y sólo encuentro una respuesta: la vida es así. Nada, en absoluto, posee el menor carácter duradero. Buda dijo:

Esta existencia nuestra es tan efímera como las nubes de otoño. Observad el nacimiento y la muerte de los seres es como contemplar los movimientos de un baile. la vida entera es como un relámpago en el cielo, se precipita a su fin como un torrente por una empinada montaña.

Impermanencia

Una de las principales razones por las que tanto nos cuesta y tanta angustia nos produce afrontar la muerte es que ignoramos la verdad de la impermanencia. Deseamos que todo siga tal y como está de una manera tan desesperada que necesitamos persuadirnos de que las cosas no cambiarán jamás. Pero eso sólo es una quimera. Y, como experimentamos muy amenudo, lo que creemos tiene poco que ver con la realidad. Esa ficción, con sus ideas, suposiciones e informaciones erróneas es el endeble cimiento sobre el cual edificamos nuestra vida.

A nuestros ojos, los cambios siempre equivalen a pérdida y sufrimiento. Y, cuando se producen, procuramos anestesiarnos cuanto más mejor. Nos obstinamos en creer, terca e incuestionablemente, que la permanencia proporciona seguridad y la impermanencia no. Pero, de hecho, la impermanencia se parece a algunas personas que se cruzan en nuestra vida: difíciles e inquietantes al principio, pero que, una vez nos hemos familiarizado con ellas, resultan mucho más amigables y menos irritantes de lo que uno hubiera podido imaginar.

No des nada por sentado

Reflexionad sobre esto: la comprensión de la impermanencia es, paradógicamente, la única cosa a la que podemos aferrarnos, quizás nuestra única posesión verdadera. No importa lo mucho que todo cambie o se venga abajo alrededor de nosotros, ellos siguen ahí. Supongamos que atravesamos una crisis emocional demoledora; toda nuestra vida parece desintegrarse; nuestra pareja nos abandona de pronto, sin previo aviso… La Tierra sigue ahí, el cielo sigue ahí. Naturalmente, incluso la Tierra tiembla de vez en cuando, simplemente para recordarnos que no podemos dar nada por sentado.

Podemos ayudarte

Si deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo superar una crisis personal profunda, aceptar que la vida es cambio, y volver poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Nuestros Servicios

 

 

 

Volver a amar

Ama y sé tú mismo

El amor es la única necesidad que tiene el ser humano. Amar y ser él mismo. El sexo no es amor. El amor dice: No soy yo quien te amo, sino que es el amor el que está aquí, es mi esencia, y no puedo menos que amar. Eso surge libremente cuando estás despierto y se han caído tus programaciones.

Eres felicidad

Cuando comprendes que eres felicidad no tienes que hacer nada. Sólo dejar caer las ilusiones. El apego se fomenta porque tú te haces la ilusión (porque así te lo han predicado y lo has leído en mucha literatura barata) de que tienes que conseguir la felicidad buscándola fuera; y esto hace que desees agarrarte a las personas que crees que te producen felicidad, por miedo a perderlas. Pero como esto no es así, en cuanto te fallan, o crees que te fallan, vienen la infelicidad, la desilusión y la angustia.

Dejar la droga

La aprobación, el éxito, la alabanza, la valoración, son las drogas con las que nos ha hecho adictos la sociedad, y al no tenerlas siempre, el sufrimiento es terrible. Lo importante es desengancharse, despertando, para ver que todo ha sido una ilusión.

La única solución es dejar la droga, pero tendrás los síntomas de la abstinencia- ¿Cómo vivir sin algo que para ti era tan especial? ¿Cómo pasarte sin el aplauso y la aceptación? Es un proceso de sustracción, de desprenderte de esas mentiras. Arrancar esto es como arrancarte de las garras de la sociedad.

Si quieres volver a amar

Habías llegado a un estado grave de incapacidad de amar, porque era imposible que vieras a las personas tal como son. Si quieres volver a amar, tendrás que aprender a ver a las personas y las cosas tal como son. Empezando por ti. Para amar a las personas has de abandonar la necesidad de ellas y de su aprobación. Te basta con tu aceptación. Ver claramente la verdad, sin engaños. Alimentarte con cosas espirituales: compañía alegre, camaradería sin apegos, y practicando tu sensibilidad con música, buena lectura, ejercico físico, naturaleza…

Poco a poco, ese corazón que era un desierto siempre lleno de sed insaciable, se convertirá en un campo inmenso produciendo flores de amor por todas partes, mientras suena para ti una maravillosa melodía: has encontrado la vida.

Anthony de Mello

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Si deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo volver a colocar el amor en el centro de tu Vida, y poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

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Decir no

Ejercicio de fantasía

Piensa en una persona conocida y date cuenta de las veces que le has exigido comportarse de determinada manera, y pídele perdón por haber querido cambiarla. Habla con ella con sinceridad, sin miedos. Puedes decirle algo así: “Tú haz tu propia vida. Yo no voy a enfadarme porque obres de una manera distinta a como yo lo haría. Entiendo que eres libre de hacerlo, pero eso no quiere decir que no voy a protegerme de las consecuencias de tus actos. Yo me protegeré cuando lo crea necesario, pero no voy a protegerte a ti de ti mismo”.

Decir no

La persona libre es la que es capaz de decir sí o no con la misma sencillez en cualquier circunstancia. Si a veces dices sí por no desilusinar a la gente, eso no es amor, es cobardía. Un gran ejercicio de amor es saber decir no.

Cuando alguien te pide algo insistentemente, como si le fuese la vida en ello, y tú no ves lo positivo de que accedas, sé capaz de decir sencillamente, y todo lo enérgicamente que sea necesario, que tú no sueles hacer regalos ni concesiones a las personas si no tienes claros los medios ni los motivos psicológicos para hacerlos. Porque, si no, te vas a quedar resentido de su imposición, y él va a ser una víctima de ese resentimiento que provoca y, además, estarás retrasando su crecimiento y su autonomía como persona.

Miedo y cobardía

Ser disponible, estar abierto, no es eso. Eso es miedo a perder la imagen y cobardía ante la verdad, porque decir la verdad es, a veces, difícil. No quieres darle un remedio, pero quieres que se cure y, en cambio, no aguantas que se porte así. ¡Cobarde, egoísta, hipócrita!, ¿qué hay de bueno en tu actitud? Si hubieras estado completamente libre del sentido de culpabilidad, le hubieras dicho sencillamente que no. El egoísmo es exigir que el otro haga lo que tú quieras. El dejar que cada uno haga lo que quiera es amor.

Sin exigencias ni chantajes

En el amor no puede haber no exigencias ni chantajes. Se cuenta que un árabe fue a visitar a un gran maestro y le dijo:

– Tan grande es la confianza que tengo en Alá que, al venir aquí, no he atado el camello.

Y el gran maestro le contestó:

– ¡Ve a atar el camello, idiota, que Dios no se ocupa de lo que tú puedes hacer!

Anthony de Mello

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Si deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo decir no con sencillez y libertad, y poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Por qué nosotros

 

 

 

Mirar hacia el interior

Un cambio radical

Supongamos que hacemos un cambio radical. Supongamos que dejamos de mirar en una sola dirección. Se nos ha enseñado a consagrar nuestras vidas a perseguir nuestros pensamientos y nuestras proyecciones. Aun cuando se habla de la “mente”, sólo se hace referencia a los pensamientos y a las emociones, y cuando los investigadores estudian lo que imaginan que es la mente, no hacen más que examinar sus proyecciones. En realidad, nadie contempla la mente en sí, el terreno del que surgen todas estas manifestaciones, con las consiguientes trágicas consecuencias.

¿Cómo podemos dar la vuelta a esta situación? Es muy sencillo. Nuestra mente puede orientarse de dos maneras: mirando hacia fuera y mirando hacia dentro.

Dirijamos ahora nuestra mirada hacia el interior

La diferencia que puede implicar este ligero cambio de orientación es tremenda, e incluso podría corregir el curso de los desastres que amenazan el mundo. Cuando un número mayor de personas conozca la naturaleza de su mente, también tomarán conciencia de la gloriosa belleza del mundo en el que viven y se esforzarán valerosamente y sin demoras en protegerlo.

Es interesante señalar que el término tibetano para designar a una persona “budista” es nangpa. esta palabra significa “vuelto hacia el interior”, es decir, aquel que busca la verdad no en el exterior, sino en el seno de la naturaleza de la mente. Todas las enseñanzas y la formación del budismo tienen por objetivo este único punto: volver la mirada hacia la naturaleza de la mente y de este modo liberarnos del miedo a la muerte y ayudarnos a conocer la verdad de la vida.

Una gran sutileza, un gran valor

Volver la mirada hacia el interior exige por nuestra parte una gran sutileza y un gran valor; implica, nada más y nada menos, que un cambio completo en nuestra actitud con respecto a la vida y a la mente. Estamos tan acostumbrados a llevar nuestra mirada hacia el exterior que prácticamente hemos perdido el acceso a nuestro ser interior. Al convertir nuestra vida en algo tan ajetreado, eliminamos hasta el menor riesgo de mirar en nuestro interior. Incluso la idea de “meditación” puede asustar a algunos.

A veces el pájaro opta por no escapar

Pero en un mundo dedicado a la distracción, la meditación, el silencio y la quietud nos aterrorizan, y nos protegemos de ellos mediante el ruido y las ocupaciones frenéticas. Evitamos hacernos preguntas verdaderas acerca de quienes somos realmente por miedo a descubrir que existe otra realidad distinta a ésta. ¿Qué lugar ocuparía lo que hemos vivido hasta ahora a la luz de este descubrimiento? ¿Cómo reaccionarían nuestros amigos y colegas a lo que sabemos ahora? El conocimiento comporta responsabilidad. A veces, aunque la puerta de la jaula esté abierta de par en par, el pájaro opta por no escapar.

Sogyal Rimpoché

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Si deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo volver la mirada hacia dentro, y poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Equipo

 

¿Qué es una emoción negativa?

¿Qué es una emoción negativa? Una emoción que es tóxica para el cuerpo e interfiere en su equilibrio y en su funcionamiento armonioso. El miedo, la ansiedad, la ira, el rencor, la tristeza, el odio o el intenso disgusto, los celos, la envidia; todos ellos perturban el flujo de energía a través del cuerpo, afectan al corazón, al sistema inmunitario, a la digestión, a la producción de hormonas, etc.

Hasta la medicina convencional, que todavía sabe muy poco sobre el funcionamiento del ego, está empezando a reconocer la conexión entre los estados emocionales negativos y las enfermedades físicas.

Reacción en cadena

Una emoción negativa que daña el cuerpo infecta también a las personas con las que se está en contacto; e indirectamente, por un proceso de reacción en cadena, a muchas otras con las que uno no trata nunca. Hay un término genérico para todas las emociones negativas: infelicidad.

El juego de los contrarios

Entonces, ¿las emociones positivas tienen el efecto contrario en el cuerpo físico? ¿Refuerzan el sistema inmunitario, vigorizan y sanan el cuerpo? Desde luego que sí, pero es preciso diferenciar entre emociones positivas generadas por el ego y emociones más profundas, que emanan del estado natural de conexión con el Ser.

Las emociones positivas generadas por el ego contienen ya sus contrarias, en las que pueden transformarse rápidamente. Por ejemplo lo que el ego llama amor es sentido de posesión y apego adictivo, que puede transformarse en odio en un segundo. La expectativa ante un suceso venidero, que es la sobrevaloración del futuro por el ego, se transforma fácilmente en frustración o decepción cuando el suceso no cumple las expectativas…

Los estados del Ser

Las emociones más profundas no son en realidad emociones, sino estados del Ser. Las emociones existen en el reino de los contrarios. Los estados del Ser pueden estar eclipsados, pero no tienen contrarios. Emanan desde el interior, como el amor, la alegría y la paz, que son aspectos de tu auténtica naturaleza.

Eckhart Tolle

Si deseas hacerte consciente y superar tus emociones negativas y poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Testimonios

 

¿Quieres paz o drama?

Paz

Quieres paz. No hay nadie que no desee paz. Pero hay algo dentro de ti que quiere drama, que quiere conflicto.

Drama

Quizás no seas capaz de sentirlo en este momento. Quizás tengas que esperar a que una situación o un simple pensamiento provoque una reacción en ti: alquien que te acusa de esto o aquello, que no reconoce tus méritos, que invade tu territorio, que critica tu manera de hacer las cosas, que discute de dinero…

¿Puedes sentir la tremenda oleada de fuerza que te recorre, el miedo, tal vez enmascarado por la ira o la hostilidad?

¿Oyes tu propia voz que se pone ronca o chillona, o más fuerte y más grave?

¿Te das cuenta de cómo se apresura tu mente a defender tu posición, a justificar, atacar, culpar?

En otras palabras, ¿puedes ser consciente en ese momento de tu inconsciencia?

¿Puedes sentir que hay en ti algo que está en guerra, algo que se siente amenazado y quiere sobrevivir a toda costa, que necesita el drama para afirmar su identidad de personaje victorioso en esta producción teatral?

¿Qué sientes?

¿Sientes que hay en ti algo que prefiere tener razón a estar en paz?

Eckhart Tolle

Podemos ayudarte

Si deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo sentirte en paz y poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Hipnosis & Coaching

 

Enseñanzas simples

Enseñanzas simples

Acerquemos nuestro comportamiento a la naturaleza.

Aceptar lo que se nos presente, sin pretender cambiar las situaciones.

Disolverte en el orden natural y trabajar con él, y no contra él, porque ello produce resistencia y tensión.

Sigamos nuestro propio camino, controlemos con total libertad nuestro propio destino, seamos nuestros propios maestros.

Nuestra estructura energética interna como seres humanos (nuestro microcosmos), es una copia a escala reducida del Universo exterior. Como es arriba, es abajo, estamos hechos a escala y semejanza de Dios. No olvidemos nunca esto.

Tratemos a todos los hombres y mujeres por igual, independientemente de su comportamiento.

Actuemos fluidamente en todas ocasiones con atención y conciencia, pero desapegándonos de los resultados.

Interioricemos la compasión, el altruismo, el servicio y el Amor universal e incondicional como valores dirigentes de nuestra conducta.

Cultivemos nuestra energía interna y ejercitemos todos los niveles de nuestro Ser, el cuerpo físico, la mente, las emociones y el espíritu, con la finalidad de devolvernos el contacto consciente con nuestro Yo superior (nuestra esencia divina) para avanzar en nuestro proceso de evolución.

Esto lo podemos conseguir con un trabajo personal de interiorización a través de las prácticas energéticas, el yoga, la meditación y la oración, que nos hacen crecer interiormente y expandirnos espiritualmente, transformando nuestra esencia en energía, y la energía en espíritu.

Sin olvidarnos que un cuerpo sano es básico, pues es el vehículo que utiliza nuestra consciencia para evolucionar hacia las altas frecuencias de Luz y Amor.

Un propósito común

Avancemos por este camino con determinación, intención y trabajo personal interior. Cada uno puede recorrerlo por diferentes direccions haciendo uso de su libre albedrío, y de las especiales circunstancias de su vida actual, sabiendo que vida tras vida todos tenemos una meta y un propósito común: La autosanación, la expansión de la consciencia y el crecimiento espiritual.

Podemos ayudarte

Si deseas interiorizar estas enseñanzas simples, llevarlas a tu vida cotidiana, y poner de una vez por todas todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

Antes de que existieran el Cielo y la Tierra ya había algo misterioso. En el silencio y en el vacío, solo e inmutable, permanente y en movimiento. Tal vez sea la madre de las diez mil cosas. No se su nombre. Tao Te King

Regresión a Vidas Pasadas

 

 

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