Alejamiento del ser real. La imagen idealizada (IV)

Alejamiento del ser real

Una consecuencia drástica de tu ser idealizado es el creciente alejamiento del ser real. El ser idealizado es una falsedad. Es una rígida imitación de un ser humano vivo creada artificialmente.

Puedes darle muchos aspectos de tu verdadero ser; sin embargo, sigue siendo una creación artificial.
Mientras más inviertes en él, tu energía, tu personalidad, tus procesos de pensamiento, tus conceptos, ideas e ideales, le quitas más fuerza al centro de tu ser, el cual es el único que puede ser llevado hacia el crecimiento.

El centro de tu ser


Ese centro de tu ser es la única parte de ti mismo, el verdadero tú, que puede vivir, crecer y ser. Es la única parte que te puede guiar correctamente.

Sólo él funciona con todas tus capacidades, es flexible e intuitivo.

Sus sentimientos son los únicos verdaderos y válidos, incluso si por el momento no están completamente en la verdad y la realidad, en la perfección y la pureza.

Pero los sentimientos del ser real funcionan a la perfección si los comparamos con lo que eres ahora, incapaz de ser algo más en cualquier situación de tu vida. Mientras más le quites a ese centro vital para invertirlo en el robot que has creado, más alejado estarás del ser real y más lo empobreces y lo debilitas.

¿Quién soy en realidad?


En el curso de tu trabajo espiritual algunas veces te has enfrentado a una pregunta confusa y a menudo atemorizante: «¿Quién soy en realidad

Esto es el resultado de la discrepancia y de la lucha que hay entre el ser real y el falso.

Sólo al resolver esta profunda y vital pregunta podrá responder tu centro vital y funcionar en todas sus capacidades, podrá empezar a funcionar tu intuición al máximo de su capacidad, te volverás espontáneo, libre de toda compulsión, confiarás en tus sentimientos porque tendrán la oportunidad de madurar y crecer.

Tus sentimientos serán tan absolutamente confiables como tu razonamiento y tu intelecto.

Eva Pierrakos & Donovan Thesenga



Alejamiento del ser real. La imagen idealizada (IV)