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Ver la vida en perspectiva

Ver la vida en perspectiva

Este ejercicio es una variante del anterior sobre el valor de la vida.

Como continuación de los ejercicios anteriores imagina que, después de los dos meses de vida activa que te anunció el doctor, te encuentras postrado en la cama…

¿Dónde te encuentras?.. Observa cuidadosamente tu alrededor… ¿Qué clase de vida haces ahora?… ¿Qué haces durante todo el día?…

Imagina que ha anochecido y que te has quedado solo… No sabes cuántos días te quedan de vida… ¿Qué sientes cuando piensas que son muy pocos?… ¿que dentro de muy poco tiempo perderás la capacidad de actividad?…

En medio de la soledad que ahora te envuelve echa una mirada retrospectiva a tu vida…

Recuerda algunos de los momentos felices de ella…

Recuerda también algunos de los momentos tristes… ¿qué sientes ahora al ver de nuevo aquellos sucesos que te causaron dolor y aflicción?…

Recuerda alguna de las decisiones importantes que tomaste en tu vida, Que te afectaron a ti o a otras personas. ¿Lamentas -haber tomado esas decisiones o te alegras de haber actuado así? ¿Sientes que deberías haber tomado alguna otra decisión que, de hecho, no tomaste?…

Dedica ahora unos diez minutos a pensar en algunas de las personas que han tenido especial importancia en tu vida:.. ¿Qué rostros aparecen primero en tu memoria?… ¿Qué sientes cuando piensas en cada una de esas personas?…

Si se te concediese la oportunidad de vivir por segunda vez, ¿la aceptarías?… ¿Pondrías alguna condición para aceptarla?… Si tuvieses que dar un pequeño consejo a tus amigos o pronunciar una frase de despedida, ¿qué dirías?…

Pasados algunos momentos retorna a Cristo. Imagina que se encuentra junto a ti y habla con él…

Te presento otro ejercicio relacionado con tu muerte

Jesús conocía perfectamente el momento y la hora de su muerte; de ahí que planease con todo cuidado y detalle las últimas horas de su vida. Decidió pasarlas con sus amigos en una cena de despedida y después con su Padre, orando antes de que lo arrestasen…

Si tuvieses tú la oportunidad de poder planificar las últimas horas de tu vida, ¿en qué las emplearías?, ¿desearías permanecer solo o acompañado? Si deseas que estén junto a ti otras personas, ¿cuáles desearías?

En la última Cena, Jesús dirigió a su Padre una oración final. ¿Cuál es la última oración que deseas hacer a Dios?

Uno de los mayores beneficios que se obtienen de estas fantasías sobre la muerte es, además del aprecio más intenso de la vida, el sentido de urgencia que adquirimos.

Un escritor oriental asemeja la muerte a un cazador escondido detrás de la maleza y apuntando a un pato que nada plácidamente en el lago, totalmente ajeno al peligro que se cierne sobre él.

La meta de estas fantasías o imaginaciones no es el miedo, sino ayudarte a evitar el despilfarro en tu vida.

Anthony de Mello

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El valor de la vida

El valor de la vida

Imagina que vas al médico para saber los resultados de una exploración que te han hecho.

El doctor ha prometido dártelos a conocer hoy. Las pruebas podrían revelar alguna enfermedad seria. Percibe lo que sientes mientras vas de camino a la consulta del doctor…

Te encuentras en estos momentos en la sala de espera… observa todos los detalles de la sala… el color de las paredes, los cuadros, el mobiliario… las revistas que hay allí… ¿Hay alguna otra persona esperando al doctor?.. Si hay otras personas, fíjate mucho en ellas, sus fisonomías, su atuendo… Advierte lo que sientes mientras esperas ser llamado a la consulta…

En este momento escuchas tu nombre… echa un vistazo a la sala de consulta del doctor… Observa todos los detalles, los muebles… ¿Es la sala amplia o diminuta? Observa bien al doctor, sus rasgos, su manera de vestir… ¿Qué tipo de persona es?…

El comienza a hablarte y tú adviertes que te esconde algo… Pídele que te hable con absoluta sinceridad… Entonces, con gran compasión en sus ojos, te dice que las pruebas han descubierto que padeces una enfermedad incurable… Le preguntas por el tiempo que te queda de vida… Te responde: «Dos meses de vida activa a lo sumo… después un mes o dos en cama…

¿Qué respondes tú a esto?

… ¿qué sientes?… Retén durante unos momentos estos sentimientos… Sal ahora de la consulta del doctor y lánzate a la calle… Continúa viviendo esos sentimientos… Contempla la calle, ¿está muy concurrida o vacía?… ¿Qué tiempo hace? ¿Es un día radiante o nublado?… ¿Hacia dónde te diriges?… ¿Deseas hablar con alguien?… ¿Con quién?…

Quizá vuelves a tu casa. ¿Qué vas a decir a tu gente? ¿Deseas que sepan la noticia?… Alguien te pregunta qué quieres hacer durante los dos meses de vida activa que te restan… ¿Qué vas a escoger?… ¿Cómo piensas emplear los dos meses que te quedan?..

En estos momentos te encuentran cenando… ¿Saben ellos lo que te ocurre?… ¿Qué sientes cuando estás en su compañía?… Vete ahora a tu habitación y escribe una carta a tu jefe explicándole la situación y pidiéndole ser relevado eventualmente de tu trabajo… ¿Qué dices en la carta?… Redáctala mentalmente ahora mismo…

Son altas horas de la noche… Todos en casa están acostados… Te asomas por la ventana, la ciudad está completamente oscura. Tan sólo luce la luz de la luna y las estrellas… Siéntate y mira fijamente el cielo…. ¿Qué le dices?… ¿Qué te responde él?… ¿Qué sentimientos vives en estos momentos?…

Los efectos que produce este ejercicio son demasiado variados como para describirlos y enumerarlos en este momento.

Muchas personas disfrutan volviendo a él una y otra vez y siempre que lo hacen sacan mucho provecho.

La mayoría de las personas sacan de este ejercicio un gran aprecio por la vida y enorme amor a la misma… Como consecuencia, se sumergen en ella con mayor profundidad, la disfrutan, la viven, la emplean más intensamente… Muchos se sorprenden al darse cuenta de que no temen la muerte tanto como suponían…

Ocurre con demasiada frecuencia que sólo cuando perdemos algo somos capaces de apreciar su valor. Nadie agradece la vista más que el ciego. Nadie valora y estima tanto la salud como el enfermo. Pero, ¿por qué tenemos que aguardar a perder esas cosas para hacemos capaces de apreciarlas y disfrutar de ellas?

Anthony de Mello

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Los tres grandes acontecimientos de la vida

Grandes acontecimientos

Esos son los tres grandes acontecimientos de la vida: vida, amor, muerte. La vida ya ha sucedido. La muerte sucederá; eso es seguro. En cierta forma, ya ha sucedido al nacer, ya has dado un paso hacia la tumba. El día en que naciste, se completó medio viaje; la otra mitad no tardará mucho… con la vida, la muerte también ha penetrado en ti. Ahora sólo resta una cosa que puedes hacer tú, sólo una cosa depende de ti… y eso es amar. Y debido a que depende de ti, es muy probable que la pases por alto.

Puedes pasarlo por alto…

Ésa es la agonía del amor: puedes pasarlo por alto. Si no haces nada, si no despiertas, si no vas hacia él conscientemente, deliberadamente, puedes perdértelo. Existen las máximas posibilidades de que no seas capaz de desarrollarlo. De ahí el miedo, la angustia, el temblor, la ansiedad: ¿seré capaz de conseguirlo? ¿Seré capaz de adentrarme en el amor? ¿Seré capaz de fluir en el amor? Pero junto a esta agonía se encuentra el éxtasis: la libertad que uno tiene.

Es debido a esa libertad que existe el miedo. Si el amor fuera algo predestinado como lo son la vida y la muerte, entonces no habría miedo. Pero entonces tampoco habría éxtasis, porque el éxtasis es posible solamente cuando logras algo, cuando conscientemente eliges algo, cuando deliberadamente llegas a alguna parte, cuando es tu viaje y no estás siendo arrastrado. Ésa es la belleza del amor y también su peligro.

Osho

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La vida y la muerte son como dos orillas

La vida y la muerte son como dos orillas

Existe la posibilidad de que fluya el río del amor, pero sólo es una posibilidad. Tendrás que materializarla. La vida y la muerte están ahí, pero el amor tiene que ser materializado: éste es el objetivo del ser hombre. A menos que el amor se materialice, habrás fracasado, no habrás comprendido el punto principal de lo que significa estar vivo.

La muerte ya está sucediendo

La muerte ya está sucediendo. No la sitúes en el futuro. Si no la sitúas en el futuro no tiene sentido defenderte de ella; ya está sucediendo ahora y ha estado sucediendo desde siempre. Por eso es inútil que te protejas de la muerte. La muerte no te ha matado. Ha estado actuando mientras estabas todavía vivo, está actuando justo ahora…y la vida no es destruida por ello. De hecho, gracias a ella la vida se renueva a cada momento: caen las hojas muertas y crean espacio para que broten las nuevas; desaparecen las flores viejas y aparecen las nuevas flores. Cuando una puerta se cierra, otra inmediatamente se abre. A cada instante mueres y a cada instante resucitas.

A cada instante el pasado es crucificado, la hoja muerta desaparece. Y a cada instante un nuevo ser surge, resucita, en ti. Es un constante milagro.

La única certeza

En segundo lugar has de comprender que la muerte es la única certeza. Todo lo demás es incierto: puede o no puede suceder. La muerte es segura porque al nacer una mitad ya ha sucedido. Por tanto, el otro extremo ha de estar en algún lugar, el otro polo ha de estar oculto en alguna parte. No te has cruzado con ella porque tienes miedo, no te adentras en la oscuridad. ¡Pero es algo seguro! Al nacer, tu muerte se ha convertido en certeza.

Una vez que esta certeza penetra en tu comprensión, te relajas. Siempre que algo es absolutamente seguro, la preocupación desparece. La preocupación surge de la inseguridad. Observa: un hombre se está muriendo y está muy preocupado. El momento de la muerte se hace palpable y el doctor le dice: “No puedes salvarte”. Él sufre un fuerte shock. Un escalofrío recorre su ser. Pero luego las cosas se asientan, inmediatamente todas las preocupaciones desaparecen. Si al que va a morir se le permite saberlo, si se le dice que su muerte es segura, con esa seguridad la paz y el silencio inundan su ser.

El derecho a saber

Toda persona que se está muriendo tiene el derecho de saberlo. Los doctores lo siguen ocultando en muchas ocasiones, pensando: “¿Para qué preocuparle?”. Pero la inseguridad inquieta; la certeza, nunca. Este estar en vilo, este estar en el limbo, preguntándote si vas a vivir o a morir, es la causa raíz de todas las preocupaciones. Una vez que tienes la seguridad de que vas a morir, no queda nada por hacer. Entonces uno simplemente lo acepta y en esa aceptación surge la calma, la tranquilidad. Por eso, si a una persona se le permite saber que va a morir, en el momento de la muerte se llena de paz.

Osho

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Comprender la muerte

Comprender la muerte

Comprender la muerte: volver a la fuente original

Todo regresa a su fuente original, ha de volver a su fuente original. Si comprendes la vida, también comprenderás la muerte. La vida es un olvidarse de la fuente original y la muerte es recordarla de nuevo. La vida es alejarse de la fuente original; la muerte es regresar a casa.

Tal como es la Vida, es la Muerte

La muerte no es algo repugnante, es hermosa. Pero es bella solamente para aquellos que han vivido la vida sin inhibiciones, plenamente, sin represión. La muerte es hermosa solamente para aquellos que han vivido su vida de forma bella, que no han tenido miedo de vivir, que han tenido el coraje suficiente para vivir, que han amado, que han bailado, que han gozado.

La muerte se convierte en la celebración suprema si tu vida ha sido una celebración. Déjame que te lo diga de este modo: lo que tu vida ha sido, la muerte lo desvelará. Si has sido un desdichado en la vida, la muerte revelará esa desdicha.

El gran revelador

La muerte es el gran revelador. Si has sido feliz en tu vida, la muerte revelará esa felicidad. Si solamente has vivido una vida de comodidades físicas y de placeres físicos, entonces –evidentemente- la muerte será algo muy desagradable e incómodo porque tendrás que abandonar el cuerpo. El cuerpo solamente es una morada temporal, un refugio en el que pasamos la noche y que dejamos por la mañana. No es tu morada permanente. No es tu casa.

De modo que si has llevado solamente una vida basada en tu cuerpo y no has conocido nunca nada más allá del cuerpo, la muerte será algo muy, muy desagradable, doloroso. La muerte será angustiosa. Pero si has vivido un poco por encima de tu cuerpo, si has gustado de la música y de la poesía, si has amado y si has contemplado las flores y las estrellas, y algo de lo perteneciente a lo que no es físico ha penetrado en tu conciencia, entonces la muerte no será tan mala, entonces no será tan dolorosa. Podrás llevarla con ecuanimidad, pero aún no será una celebración.

Si has acariciado algo de lo que hay de trascendental en ti, si has penetrado en tu propia vacuidad, en tu centro, en el centro de tu ser, donde dejas de ser un cuerpo y dejas de ser una mente, donde los placeres físicos quedan lejos y donde los placeres mentales –la música, la poesía, la literatura y la pintura- se desvanecen, donde tú eres simplemente pura conciencia, pura atención, entonces la muerte se convertirá en una gran celebración, en una gran comprensión, en una gran revelación.

Si has conocido algo de lo trascendental que hay en ti, la muerte te revelará lo que de trascendente hay en el universo. Entonces la muerte no será más una muerte, sino un encuentro con Dios, una cita con Dios.

Osho

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¿Deseas limpiar de tu alma las sensaciones de culpa y preocupación? ¿Necesitas aprender las lecciones del pasado y  establecer nuevos retos y objetivos? Si de una vez por todas has decidido poner todo tu Ser a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

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Temor al amor

Temor al amor

Temor al amor

Siempre que te encuentres en un momento de total vitalidad, de repente también verás ahí a la muerte. Sucede en el amor. En el amor la vida alcanza su clímax; de ahí que la gente tema al amor.

Me siento asombrado continuamente por la gente que viene a mí diciéndome que teme al amor. ¿De dónde proviene este temor al amor? Se debe a que cuando realmente amas a alguien tu ego empieza a desaparecer y a fundirse. No puedes amar con el ego; el ego se convierte en la barrera. Y cuando quieres destruir la barrera, el ego te dice: “Esto se convertirá en una muerte, ¡cuidado!”.

La muerte del ego no es tu muerte

La muerte del ego no es tu muerte. En realidad es tu posibilidad de vida. El ego es simplemente una costra inerte que te envuelve. Tiene que ser hecha pedazos y tirada. Surge de forma natural, del mismo modo que cuando un transeúnte pasea, el polvo se deposita sobre sus ropas, sobre su cuerpo y ha de darse un baño para limpiarse de ese polvo.

Al moverse en el tiempo, el polvo de las experiencias, del conocimiento, de la vida vivida, del pasado, se acumula. Ese polvo se convierte en tu ego. Al acumularse, se convierte en una costra que ha de ser atravesada y tirada. Uno se ha de bañar continuamente, cada día –de hecho, a cada instante- de forma que esa

costra nunca se convierta en una prisión. El ego teme al amor porque en el amor la vida alcanza su culminación. Pero siempre que hay una culminación de la vida también hay una culminación de la muerte. Van de la mano.

En el amor mueres y renaces

En el amor mueres y renaces. Lo mismo sucede cuando meditas, rezas, o cuando acudes a un maestro y te entregas. El ego crea toda suerte de dificultades, de justificaciones, para evitar tu entrega. “Piénsatelo, medítalo, sé inteligente”. Cuando acudes a un maestro el ego sospecha, se llena de dudas, crea ansiedad porque de nuevo estás volviendo a la vida, estás volviendo a una llama donde la muerte va a estar viva como la vida.

Recuerda que muerte y vida se alimentan mutuamente; nunca están separadas. Si estás un poco, mínimamente, vivo, verás entonces en el mínimo a la vida y a la muerte como dos entes separados. Cuanto más te acerques a la cima, más se irán aproximando. En el ápice se encuentran y se funden en uno solo. En el amor, en la meditación, en la confianza, en la oración… siempre que la vida es total, la muerte está presente. Sin muerte, la vida no puede ser total.

Osho

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No te diremos lo que tienes que hacer. No presionamos, ni aconsejamos, ni recomendamos. Exploraremos juntos, haremos preguntas, te ofreceremos interpretaciones que tal vez puedan sorprenderte. Desafíaremos respetuosamente tus modelos mentales para que desarrolles una nueva mirada que te permita descubrir nuevas acciones y posibilidades. Y te acompañaremos en el diseño de acciones que te faciliten el logro de los resultados que tanto buscas y tanto te mereces.

Un asunto de vida o muerte

Un asunto de vida o muerte

Una historia:

Cuando el rabino Birnham yacía en su lecho de muerte, su esposa se echó a llorar.

Él le dijo:

-¿Por qué lloras? Toda mi vida no ha sido más que un aprender a morir.

La vida es vivir

La vida es vivir. No es una cosa, es un proceso. No hay otra forma de conocer lo que es la vida más que viviendo, estando vivo, fluyendo, discurriendo con ella. Si buscas el significado de la vida en algún dogma, en una determinada filosofía, en una teología, ten por seguro que te perderás lo que es la vida y su significado.

La vida no te está esperando en ninguna parte

La vida no te está esperando en ninguna parte; te está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar; está aquí y ahora, en este mismo momento: en tu respiración, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualquier cosas que seas, es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte te la perderás. El hombre ha estado haciendo esto durante siglos.

Los conceptos se han vuelto muy importantes, las explicaciones se han vuelto muy importantes y lo real ha sido olvidado por completo. No vemos lo que de hecho ya está aquí, queremos racionalizaciones.

Oí una historia muy hermosa…

Hace unos años un americano de renombre tuvo una crisis de identidad. Buscó la ayuda de la psiquiatría, pero no resolvió nada porque no encontró a nadie que pudiera revelarle el significado de la vida, que era lo que él deseaba conocer. Poco a poco se fue enterando de la existencia de un venerable e increíblemente sabio gurú que vivía en una misteriosa y casi inaccesible región de los Himalayas.

Llegó a creer que solamente ese gurú le podría revelar lo que la vida significaba y cuál era su destino.

De modo que vendió todas sus posesiones y empezó la búsqueda del gurú que todo lo sabía. Estuvo ocho años yendo de pueblo en pueblo por todos los Himalayas, buscándole. Y un día acertó a encontrarse con un pastor que le dijo dónde vivía el gurú y cómo debía llegar a aquel lugar.

Tardó casi un año en encontrarle pero lo consiguió. Se presentó a ese gurú, que desde luego era venerable y tenía más de cien años de edad. El gurú accedió a ayudarle, especialmente cuando escuchó todos los sacrificios que el hombre había realizado buscándole.

-¿Qué es lo que puedo hacer por ti, hijo mío? –le preguntó el gurú.

-Necesito conocer el significado de la vida –le contestó el hombre.

A lo que, sin dudar un instante, replicó el gurú:

-La vida –dijo- es un río sin fin.

-¿Un río sin fin? –Dijo el hombre con asombro-. Después de recorrer todo este camino para encontrase, ¿todo lo que tienes que decirme es que la vida es un río sin fin?

El gurú se quedó estupefacto, anonadado. Se enfadó mucho y le dijo:

-¿Quieres decir que no lo es?

Nadie puede darte el significado de tu vida

Nadie puede darte el significado de tu vida. Es tu vida y el significado ha de ser también el tuyo. El Himalaya no te servirá de ayuda. Nadie más que tú puede encontrarlo. Es tu vida y solamente es accesible a ti. Solamente con el vivir te será revelado el misterio.

Lo primero que me gustaría decirte es: no lo busques en ninguna otra parte. No lo busques en mí, no lo busques en las escrituras, no lo busques en inteligentes explicaciones; son sólo justificaciones. No explican nada. Simplemente atiborran tu mente vacía sin hacerte consciente de su esencia. Y cuanto más atiborrada está la mente de conocimiento muerto, más torpe y estúpido te vuelves. El conocimiento hace a la gente estúpida, adormece su sensibilidad. Se atiborran de él, cargan con él, refuerzan su ego con él, pero no les aporta luz y no les indica el camino. No puede hacerlo.

La vida ya esta burbujeando en tu interior. Solamente puedes contactar con ella allí. El tempo no está en el exterior; tú eres su santuario. Por eso, si quieres saber lo que es la vida lo primero que has de recordar es: nunca la busques en lo exterior, nunca trates de descubrirla en alguien. Su significado no puede ser transferido de este modo. Los más grandes maestros nunca han dicho nada sobre la vida; siempre te han remitido a ti mismo.

Lo segundo que has de recordar es: una vez que sepas qué es la vida, sabrás qué es la muerte. La muerte es parte del mismo proceso. Por lo general creemos que la muerte llega al final, por lo general creemos que la muerte se opone a la vida, por lo general creemos que la muerte es el enemigo, pero la muerte no es el enemigo. Y si consideras a la muerte como el enemigo esto simplemente demuestra que nos has sido capaz de averiguar lo que es la vida.

Muerte y vida son dos polaridades de una misma energía

Muerte y vida son dos polaridades de una misma energía, del mismo fenómeno: flujo y reflujo, día y noche, verano e invierno. No están separados, no son opuestos ni contrarios. Son complementarios. La muerte no es el fin de la vida; de hecho es la culminación de una vida, la cresta de la vida, el clímax, el gran final. Y una vez conoces tu vida y su proceso, entonces comprendes lo que es la muerte.

La muerte es una parte orgánica, integral de la vida y tiene amistad con ella. Sin ella la vida no puede existir. La vida existe debido a la muerte, la muerte le da un trasfondo. La muerte es, en efecto, un proceso de renovación. Y la muerte sucede a cada instante. En el instante en que inhalas y en el instante en que exhalas, ambas se dan. Al inspirar, la vida entra; al expirar, viene la muerte. Por eso al nacer un niño lo primero que hace es inspirar; entonces la vida empieza. Y cuando un viejo muere, lo último que hace es exhalar; entonces la vida se va. Exhalar es muerte; inspirar, vida. Son como las dos ruedas de una carreta. Vives tanto debido a que inspiras como a que expiras. El exhalar es parte del inhalar. No puedes inhalar si dejas de exhalar. No puedes vivir si dejas de morir.

El hombre que ha comprendido lo que es su vida permite que la muerte suceda; le da la bienvenida. Muere a cada instante y a cada instante resucita. Su cruz y su resurrección se alternan continuamente como un proceso. Muere al pasado a cada momento y nace una y otra vez al futuro.

Osho

Podemos ayudarte

¿Te sientes triste, falta de motivación, ansiedad? ¿Problemas de concentración, sobrepresión, miedos descontrolados? ¿Atraviesas un duelo? ¿Te encuentras ante una ruptura conyugal o de pareja, un divorcio? ¿Un cambio de trabajo, estrés…? Te ayudamos a recuperar la paz, fuerza, determinación, el equilibrio y la armonía interior que tanto te mereces y necesitas.

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El latido de la muerte

Conocer la muerte

No tendríamos la menor oportunidad de llegar a conocer la muerte si sólo se produjera una vez. Pero, afortunadamente, la vida no es sino una danza ininterrumpida de nacimientos y muertes, una danza del cambio. Cada vez que oigo el murmullo de un arroyo de montaña, las olas que rompen en la orilla o el palpitar de mi corazón, oigo el sonido de la impermanencia.

Estos cambios, estas pequeñas muertes, son nuestros lazos vivientes con la muerte. Son su pulso, su latido, y nos incitan a soltar todo aquello a lo que nos aferramos.

Trabajar con los cambios

Así pues, trabajemos con los cambios ahora, mientras estamos vivos: ésta es la verdadera manera de prepararse para la muerte. Todo el dolor, el sufrimiento y las dificultades de esta vida son, en realidad, oportunidades que se nos presentan para conducirnos, gradualmente, a una aceptación emocional de la muerte.

Sólo nuestra creencia en la permanencia de las cosas nos impide aprender del cambio.

Sogyal Rimpoché

Podemos ayudarte

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http://evolucion.center/servicios-personas/regresion-a-vidas-pasadas/

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La experiencia de la proximidad de la muerte

Ver la muerte de cerca

“Cuando vemos la muerte de cerca, estamos ante la posibilidad de un verdadero despertar, de una transformación completa de nuestra manera de ver la vida.

Tomad, por ejemplo, el caso de la experiencia de proximidad de la muerte. Quizás una de las revelaciones más importantes consista en cómo llega a transformar la vida de quienes han pasado por ella.

Los investigadores han observado una asombrosa variedad de repercusiones y cambios posteriores:

Una mayor aceptación de la muerte y una disminución del miedo que inspira.

Una mayor preocupación por ayudar a los demás., una visión más lúcida de la importancia del amor.

Un menor interés por el logro de bienes materiales.

Una fe creciente en una dimensión espiritual y en el sentido sagrado de la vida y, naturalmente,

Una mayor disposición a creer en una vida después de la muerte.

Un hombre dijo…

<Si antes estaba perdido y vagaba sin finalidad alguna, sin más objetivo en la vida que satisfacer mi deseo de bienes materiales, observé que me había transformado en alguien animado por una profunda motivación, con un propósito en la vida, una dirección clara y la convicción absoluta de que al final de esta vida existe una recompensa. Mi interés por los bienes materiales y mi avidez de posesiones fueron sustituidos por una sed de comprensión espiritual y por un deseo apasionado de ver mejorar el estado del mundo.>

Una mujer contó …

<Lo que emergió lentamente fue un sentido más intenso del amor, la capacidad de comunicar este amor, de encontrar alegría y placeres en las cosas más pequeñas e insignificantes… Surgió en mí una gran compasión hacia aquellos que estaban enfermos y que se enfrentaban a la muerte, y sentí grandes deseos de hacerles saber, de poder explicar de alguna manera, que el proceso de la muerte no es más que una prolongación de la propia vida.>

Las crisis vitales

Todos sabemos que las crisis vitales, como una enfermedad grave, pueden producir transformaciones de semejante profundidad. Freda Naylor, una doctora que valerosamente llevó un diario mientras moría de cáncer, escribió:

< He tenido experiencias que jamás habría tenido y que debo agradecer al cáncer. Humildad, aceptar mi propia mortalidad, el descubrimiento constantemente renovado de mi fuerza interior, y muchas otras cosas que he aprendido de mi misma porque he tenido que frenar en seco, recapitular y seguir adelante.>

Si efectivamente podemos <recapitular y seguir adelante> movidos por esa humildad y esa amplitud de miras recién descubierta, así como por una aceptación verdadera de nuestra muerte, seremos mucho más receptivos a las enseñanzas y a la práctica espirituales (…).

Todos nos estamos muriendo. No es más que una cuestión de tiempo. Simplemente, algunos morimos antes que otros.”

Sogyal Rimpoché

Podemos ayudarte

Si deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo aceptar la proximidad de la muerte, en ti o en una persona cercana, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

http://evolucion.center/servicios-personas/astrologia-terapeutica/

 

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