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La búsqueda

Búsqueda

Vemos de acuerdo con nuestro grado de entendimiento.

Comprendemos según la apertura de nuestra mente y nuestro corazón.

Se nos escapan las realidades más evidentes porque nuestros juicios y prejuicios, creencias y expectativas las velan.

La misma orilla

En la mayoría de los seres humanos se produce, además, un fenómeno que los sabios denominan de «superposición», en cuanto tendemos a superponer nuestras creencias y condicionamientos a lo que contemplamos, distorsionándolo, como la persona que tropieza con una cuerda y se espanta tomándola por una serpiente venenosa.

A menudo buscamos muy lejos lo que está muy cerca. Damos la vuelta alrededor del mundo para llegar a nosotros mismos…, si llegamos. Subimos y bajamos por la misma orilla y no cruzamos a la opuesta, o bien vivimos dando vueltas a la circunferencia y no acertamos a llegar a su punto central.

Es rara la persona que con clara comprensión sepa poner correctamente «los conectores» de su mente y, por tanto, «conectar» bien. Por efecto engañoso de la ilusión mental, tomamos lo relativo como absoluto, lo inesencial como esencial, lo insustancial como sustancial.

La mente vaga de un lado para otro y el intelecto no tiene la pureza necesaria para análisis certeros, sometido a todo tipo de tendencias, pasiones y emociones.

Las fuerzas psíquicas más poderosas se malogran porque las invertimos incorrectamente.

No se trata de dejar de ser activos, pero sí de comprender que la conciencia de ser puede ser desarrollada viajando muy lejos o sin salir nunca de la aldea que nos vio nacer.

Es una búsqueda hacia dentro, aunque a veces la motivemos o inspiremos con una búsqueda hacia fuera.

Ramiro Calle

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Mente, sosiego y desasosiego

Mente

La mente es un gran misterio. Es, asimismo, un pozo sin fondo y nadie puede definir sus fronteras. Pero la mente es nuestra eterna y más cercana compañera. En ella se celebra, en última instancia, el juego de la vida.

No importa dónde estemos o con quién nos hallemos, la mente está con nosotros. Dispone de una preciosa energía potencial de evolución e incluso de un gran poder curativo, pero a menudo se toma el peor enemigo del ser humano y las otras criaturas. Hay una vertiente perturbada y perturbadora en la mente; otra es apacible y creativa.

La mente es una herramienta de doble filo: puede procurar equilibrio y desequilibrio, unión y desunión, armonía y locura. Toda persona encuentra el primer problema en su mente y ella misma, si carece de problemas reales, busca problemas imaginarios.

Los mecanismos de la mente son insondables. Acarrea todo tipo de códigos evolutivos y de condicionamientos psicológicos. Se obsesiona, se intranquiliza, se enreda con sus propias creaciones, como la araña que queda presa en la tela que ha tejido.

Sosiego y desasosiego

La mente pasa por estados de sosiego y desasosiego. Si estás atento y la buscas, ¿dónde está la mente? Cuando permanecemos muy atentos, el griterío mental se disuelve. La atención es el antídoto del pensamiento descontrolado y, por tanto, de muchos problemas imaginarios.

Hay varios ejercicios de meditación, muy antiguos, para ir descubriendo la naturaleza de la mente y aprendiendo a ser los propietarios reales, y no las víctimas, de la propia mente.

Si estás vigilante, ésta es menos operativa y más perceptiva; la mente inútilmente pensante da paso a la mente perceptivamente actuante. En la fuente del pensamiento donde reside la poderosa energía del observador, hay sosiego y equilibrio; en la masa de pensamientos ciegos y mecánicos, hay incertidumbre y desconcierto.

Una joya de valor incomparable

Pero no podemos odiar, ni detestar, ni subestimar la mente. Es una joya de valor incomparable y conviene ejercitarse para que sea amiga y aliada y no enemiga. Hay una clave esencial que debemos recordar para ir ganando quietud o paz interior: ante cualquier circunstancia, grata o ingrata, favorable o desfavorable, hagamos un esfuerzo sabiamente aplicado para mantener la atención y la serenidad.

Si se empeña en estar más atenta y serena ante las situaciones agradables o desagradables, cualquier persona alcanzará un estado muy beneficioso de equilibrio.

Aprender a observar

Es necesario aprender a observar, sin implicarse, los estados muy cambiantes de la mente, pero con la actitud de calma profunda que puede tener aquel que contempla desde una colina los acontecimientos que se celebran en el valle, o de la persona que apaciblemente se sienta en la orilla de la playa a mirar cómo las olas se levantan y caen, se levantan y caen…

Ya Santideva ofreció un’ valioso consejo para cuidar la mente: «Preservad la atención y la conciencia incluso a costa de vuestra propia vida».

Uno tiene que prepararse con esmero para que pueda visitarnos esa maravillosa invitada que es la serenidad, Dispónlo todo oportunamente dentro de ti a fin de que ella esté deseosa de hacerte una visita, Vendrá; se marchará; volverá a venir.

Ramiro Calle

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Lo que no eres

Todo lo que no eres es un reflejo de lo que eres. Todo lo que no eres es una extensión, una expresión en el espacio-tiempo de lo que realmente eres. Cuando ves el reflejo de la luna en el agua, sabes que si miras hacia arriba verás la luna.

Lo esencial es llegar a familiarizarte con tu naturaleza íntima, tus sensaciones, tensiones corporales, sentimientos y deseos, sin formular ningún juicio. En la observación inocente estamos completamente fuera de lo que observamos. En otras palabras, tomamos nota y este acto de tomar nota tiene su propio sabor. Si te preguntara qué tienes en tu boca, podrías responder: «nada»; pero, realmente, hay un sabor en tu boca. Del mismo modo, cuando digo que tomar nota tiene su propio sabor, lo que quiero decir es que este acto es en sí mismo una actitud interior. Al asumir esta actitud te encuentras a ti mismo observando de manera espontánea.

¿Eso que observa tiene algún pensamiento o forma?

Tú eres tú mismo al observar. El pensamiento o la forma surgen cuando te alejas desde tu ser real hacia la periferia. Eres conciencia primordial. La vida es únicamente conciencia primordial. Entre dos pensamientos o dos percepciones estás tú. Conocemos momentos en tu vida en los que un pensamiento desaparece completamente en el silencio, pero tú permaneces.

¿Qué nos lleva a alejarnos de esa quietud?

Podría decir que es un reflejo porque ahora te conoces sólo en la percepción de acontecimientos y sentimientos y en la relación con ellos. En tanto no conoces realmente lo que es el silencio, te sientes inseguro en silencio porque ahí no hay lugar para un ego. El ego sólo puede existir en relación a las situaciones y por eso intenta siempre buscar algo a lo que agarrarse. Pero si sabes dejarlo ir, si dejas de producir y te limitas a dejar que las cosas vengan a ti, llegarás a estar completamente libre. Naturalmente, ya no hay entonces un «tú», sino sólo la libertad en sí misma.

Jean Klein

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¿Podríamos meditar sobre algo?

Entonces, ¿qué podemos hacer para prepararnos? ¿Podríamos meditar sobre algo?

No se medita sobre algo; esa no es la formulación adecuada. Meditar significa estar plenamente alerta y permitir que la sensación cuerpo-mente llegue a tu atención. Por ejemplo, cuando te sientas aquí puedes advertir que ciertas partes de tu cuerpo están tensas. Estas partes se sienten pesadas y tensas porque otras partes están ligeras y relajadas. Pero la concentración sobre la tensión, sobre las zonas rígidas, conduce a la fijación. ¿Cómo proceder entonces? Hazte consciente de una zona que sientas ligera y vacía. Y, como si de agua se tratara, deja que esa sensación se expanda hasta incluir áreas más densas.

¿Hay algunos momentos del día que sean especialmente indicados para esta clase de observación?

Sí. Puede haber momentos en los que estás más disponible. El mejor momento es por la mañana, justo al despertar. No eres tú quien despierta, sino el cuerpo el que despierta en tu conciencia. Por eso, cuando estás alerta, ves cómo el cuerpo retorna a sus viejos esquemas. Cuanto mayor es la frecuencia con que el cuerpo se te presenta globalmente como una sensación, más frecuentemente también la memoria orgánica se va haciendo cargo de él. Durante el día, cada vez que introduces tus habituales esquemas de contracción, la memoria orgánica de la totalidad te devuelve a la sensación global y llega un momento en el que ya no regresas a la imagen fraccionada de tu cuerpo.

Ha dicho que no podemos realizar nada mediante la voluntad y el esfuerzo. Sin embargo, si prescindimos del esfuerzo, vemos que nada sucede, que no hacemos nada.

Pero nada sucede cuando intentas hacer que suceda. La mera intención de hacer que algo ocurra bloquea su expresión espontánea. La intención hunde sus raíces en el miedo y en la inseguridad. Toda esa energía condicionada debe llegar a detenerse. La mente debe quedar en suspenso. Sólo una actitud de no-interferencia puede llevar a su fin el proceso de la memoria mecánica y todos los condicionamientos que la acompañan. Entonces la original energía incondicionada sale a la superficie.

Generalmente, sólo conocemos conceptos, pero no conocemos el silencio. El valor de la práctica de la meditación reside en que nos ayuda a familiarizarnos con el dejar ir, con la quietud. Cuando la mente deja de interferir, sólo hay silencio; y de éste, aflora la creatividad. Pero en cuanto caemos bajo el hechizo de la voluntad, sólo hay repetición.

Cuando miramos a nuestros amigos o a nuestro entorno, sólo vemos nuestras proyecciones, nuestras superposiciones, no vemos el mundo como es. Así pues. el primer paso es reparar en que realmente no vemos, en qué proyectamos nuestros miedos y nuestras esperanzas sobre todo lo que nos rodea. Para verlo, debes estar en silencio. Cuando se vive este silencio nada es repetitivo y quedarás sorprendida por todo lo que entonces surge.

Jean Klein

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Pensar y respirar

Pensar y respirar están en muy estrecha relación. Cuando nuestra respiración es tensa y agitada, el pensamiento también lo es. El pranayama sirve para apaciguar el proceso respiratorio lo que, a su vez, calma la mente.

Dejar que suceda

Habitualmente, la inhalación es un proceso volitivo, que despierta tensión en el cerebro y en el área de los hombros. Por eso debes realizar el pranayama en posición relajada, sin ningún esfuerzo o tensión. Deja que la inhalación suceda, pero no inhales.

Aún cuando esta técnica de respiración puede ser un hermoso ejercicio, cualquier intento por aquietar el pensamiento es puramente artificial. Más que tratar de impedir que los pensamientos surjan, deberíamos observar aquellas ocasiones en las que el pensamiento, de manera natural, llega a detenerse.

Por ejemplo, cuando se consigue un objeto deseado, se vive un momento de carencia de deseo. El dinamismo que provoca el funcionamiento de la mente cesa, pues no haya una motivación para pensar. Cuando el pensamiento es momentáneamente apaciguado, volvemos a nuestra naturaleza original, el silencio.

Sucede lo mismo en el estado de sueño profundo. La conciencia del yo no está presente, hay un silencio absoluto. También podríamos referirnos a la obra de arte. En la experiencia estética el impulso de pensar llega a su fin, pero cesa de forma natural, no por medio de la disciplina o el poder de la voluntad.

El pensamiento

El pensamiento sigue el mismo proceso funcional que las piernas al caminar o la utilización de los brazos. Cuando no hay ninguna razón para utilizar los brazos, ¿dónde están los brazos? Cuando no necesitas caminar, ¿dónde están las piernas?

Igualmente, el cerebro comienza a funcionar en el momento en que se lo necesita, pero cuando no hay nada que pensar, no hay pensamiento. ¿Por qué entonces continuar pensando?

El silencio subyace a todo funcionamiento mental, de la misma forma que a los tres estados de vigilia, soñar y dormir. Estos están superpuestos al silencio. Están en el tiempo, mientras que el silencio es intemporal.

Jean Klein

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La sensacion corporal

La sensación corporal me parece un medio excelente (…). Trate usted de descubrir su cuerpo, de dejarle vivir por sí mismo y no gobernado por un yo sometido a la continua alternancia repulsión/atracción, agresión/defensa.

Comprender

Primero, usted ha de comprender que no podemos perseguir una idea y, al mismo tiempo, dejar vivir una sensación corporal, no podemos aprender varias percepciones o conceptos simultáneamente.

Cuando dirigimos nuestra atención hacia nuestro cuerpo en el cual se alojan todas las agresiones, defensas, reacciones, dejemos que se imponga a nosotros esta sensación sin visualizarla en su forma, dejemos que emerja, que se abra.

Podemos hacer constataciones muy variadas, por ejemplo, una falta de uniformidad, pienso en ciertas partes del cuerpo que son pesadas, en otras que son huecas, vacías, calientes o frías, comprimidas; todo esto es un residuo de las reacciones del yo.

Simultaneidad

Se puede ver cuán difícil es captar la simultaneidad de los componentes del cuerpo: sentiremos sea la frente, sea el rostro, sea la espalda, sea la parte trasera de la cabeza, los riñones, las extremidades inferiores o superiores, una tras otra, pero, para obtener una sensación global, no debemos dirigir la atención.

Si experimenta algunas dificultades para lograr esta simultaneidad, deje su cuerpo hablar, tiene todavía en usted mismo una tensión por detectar, una tensión que debe eliminarse por sí misma. Para lograrlo, haga que su cuerpo abandone sus límites hasta que se dilate totalmente en el espacio. Cuando tenga conciencia de su corporalidad, extiéndase para poder disolverse sistemáticamente en su entorno. Notará cómo las distintas capas ceden, se abren.

Resistencia

Algunas partes van a oponer resistencia y lo notará usted. Si dividimos nuestro cuerpo en pensamiento, sentimiento y voluntad, se puede hablar efectivamente de tres pisos: la cabeza que es el elemento pensador, si así podemos hablar (claro está, pensamos con todo nuestro cuerpo, pero el pensamiento se aloja de modo predominante en la cabeza), mientras el sentimiento está en el tronco y la voluntad en las extremidades inferiores y superiores.

Estas extremidades que son los elementos acción, voluntad, a las cuales pertenece también la mandíbula, están acostumbradas a coger, asir y por una observación muy aguda podemos darnos cuenta de ello y permitirlas que suelten. Para que todas estas partes vuelvan a encontrar su vida propia como cuerpo tiene usted que amar mucho a su cuerpo.

Vacuidad

Cuando usted consigue esta sensación de vacío y se siente perfectamente extendido en la vacuidad que le rodea, esto es todavía un objeto de su atención que se ha «cultivado», es un soltar.

Ocurre que esta vacuidad se elimina también, que la atención dirigida hacia los objetos se traslada hacia la observación y que sólo permanece en una posición atenta. No estamos atentos a algo sino a nuestra atención. Entonces no queda nadie, ya no hay volumen, ni duración

Esta presencia a sí mismo es una vivencia y el «estar en ninguna parte» se le presentará durante el día, en sus diferentes actividades.

Jean Klein

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Para qué meditar

La meditación consiste en traer la mente a casa, y esto se consigue en primer lugar gracias a la práctica de la atención.

En cierta ocasión, una anciana fue a ver al Buda para preguntarle cómo meditar. Él le aconsejó que cada vez que sacara agua del pozo permaneciera atenta a todos y cada uno de los movimientos de sus manos. Sabía que así alcanzaría rápidamente el estado de calma vigilante y espaciosa que es la meditación.

Meditar, “morar en calma”, permite realizar varias cosas.

En primer lugar

En primer lugar, todos los aspectos fragmentados de nosotros que hasta entonces estaban en guerra, se asientan, se disuelven y se reconcilian. En ese apaciguamiento, empezamos a comprender mejor y a veces incluso tenemos vislumbres del esplendor de nuestra naturaleza fundamental.

En segundo lugar

En segundo lugar, la práctica de la atención desactiva nuestra negatividad, nuestra agresividad, nuestro dolor, nuestro sufrimiento y nuestra frustración, que pueden haber ido acumulando poder a lo largo de numerosas vidas. En vez de reprimir nuestras emociones o regodearnos en ellas, lo importante aquí es contemplarlas, así como nuestros pensamientos y todo lo que surja, con una aceptación y una generosidad tan abiertas y amplias como nos sea posible.

Gradualmente, al permanecer abiertos y atentos, y si centráis vuestra mente cada vez más, vuestra negatividad se irá desactivando poco a poco. Empezaréis a sentiros bien con vosotros mismos o, como dicen los franceses, “estaréis bien dentro de vuestra piel”. Experimentaréis entonces una sensación de liberación y os sentiréis profundamente a gusto. A mi modo de ver, esta práctica es la forma más eficaz de terapia y autocuración.

En tercer lugar

En tercer lugar, esta práctica disuelve y elimina la animadversión y el daño que hay en nostros, desvelando y revelando así nuestro buen corazón fundamental. Sólo cuando hayamos eliminado el daño que llevamos dentro seremos verdaderamente útiles a los demás. Así pues, al eliminar lentamente la animadversión y el daño que hay en nostros mismos por medio de la práctica, permitimos que nuestro verdadero buen corazón – la bondad y la amabilidad fundamentales que constituyen nuestra auténtica naturaleza – resplandezca y cree el cálido entorno en el que nuestro verdadero ser pueda florecer.

Comprenderéis ahora por qué califico la meditación de verdadera práctica de la paz, de la no agresión y de la no violencia, el desarme verdadero y supremo.

Sogyal Rimpoché

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El mundo no es como tú crees

Nada es como tú crees que es

El mundo no es como tú crees que es. Tú no eres quien crees ser. Yo no soy quien tú crees que soy. Tus pensamientos respecto al mundo, respecto a ti mismo, o respecto a mí, se basan en percepciones.

Sean percepciones internas o externas, son limitadas. Reconoce eso, y oirás la invitación a entrar en la verdad de ti mismo, que no puede ser percibida o imaginada, y sin embargo lo impregna todo.

Entrar por la grieta

Cuando detienes toda actividad mental en torno a quien crees ser, o a lo que crees necesitar para tu felicidad, se abre una grieta en la autoridad de la percepción, en la estructura de la mente.

Te invito a entrar por esa grieta. Entra por esa abertura. Cuando lo haces, la mente se vacía de sus autodefiniciones.

En ese momento sólo hay silencio. Y, en ese silencio, es posible reconocer la plenitud absoluta: la verdad de quien eres.

Cualquier pensamiento que hayas tenido respecto a ti mismo, por inflado o desinflado que fuera, no es quien eres. Sólo es un pensamiento.

La verdad de quien eres no puede ser pensada, porque es la fuente de todo pensamiento.

La verdad de quien eres no puede ser nombrada o definida.

Aunque palabras como alma, luz, Dios, verdad, yo, conciencia, inteligencia universal o divinidad son capaces de evocar la dicha de la verdad, son muy inadecuadas para describir la inmensidad de quien verdaderamente eres.

Detrás de todo eso está la verdad

Comoquiera que te identifíquese a ti mismo: como hijo, como adolescente, como madre, padre, anciano, persona sana, persona enferma, persona sufriente o persona iluminada, siempre, detrás de todo eso, está la verdad de ti.

No es algo ajeno a ti. Está tan cerca que no puedes creer que eso eres tú.

Cargas con los condicionamientos de tus padres, de las culturas y religiones como si fueran tu realidad, en lugar de ver eso que siempre ha estado contigo…, más cerca que el latido del corazón, más cerca que cualquier pensamiento, más cerca que cualquier experiencia.

La verdad de tu ser permanece inmune a los conceptos sobre quién eres: ignorante o iluminado, alguien irrelevante o alguien muy valioso… la verdad de tu ser está libre de todo. Ya eres libre, y lo único que bloquear la conciencia de esa libertad es tu apego a algunos pensamientos respecto tu identidad. Esos pensamientos no te impiden ser quien verdaderamente eres.

Ya eres eso

Ya eres eso. El pensamiento te impide tomar conciencia de quién eres.

Te invito a sumergir tu atención en lo que siempre ha estado aquí, esperando abiertamente su propia autorrealización.

¿Quién eres realmente?

¿Eres alguna imagen que aparece en la mente?

¿Una sensación surgida en el cuerpo?

¿Eres alguna emoción que pasa por tu cuerpo y por tu mente?

¿Eres algo que alguien dijo que eras, o eres la rebelión contra algo que alguien dijo que eras?

Éstos son algunos de los muchos cursos posibles de la identificación errónea.

Todas estas identificaciones vienen y van, nacen y mueren.

La verdad de quién eres no viene ni va. Está presente antes del nacimiento, a lo largo de la vida y después de la muerte.

Descubrir tu verdadera identidad no sólo es posible: es tu derecho de nacimiento.

Los pensamientos de que este descubrimiento no es para ti: “ahora no es el momento”, “no te lo mereces”, “no estás preparado”, “ya sabes quién eres”… sólo son trucos mentales.

Es hora de investigar este pensamiento – yo – y ver la validez que tiene.

En este examen se produce una abertura donde la inteligencia consciente que eres puede finalmente reconocerse a sí misma.

Cuaderno de Meditación. Retiro de Semana Santa 2018 – evolucion.center

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Queremos cambiar…

Queremos cambiar sin alejarnos de nuestro “hogar”.

Cambiar sin dejar de hacer lo que hacemos todos los días de manera igual.

Sin dejar ese trabajo porque no hay nada mejor o no lo vemos…

Queremos cambiar pero a la vez seguir siendo como somos.

Y no se trata de huir, divorciarnos y abandonar todo para irnos a vivir al monte más alejado de la civilización. NO.

Se trata de convertirnos en reales observadores de nuestro entorno

Entender que esa “sagrada madre santa” que tenemos no es más que una mujer con una historia, una educación, un pasado, errores y aciertos. Verla como una persona cuyas emociones, miedos y conflictos no me afectarán más. Ser imparciales con ella, ser con ella como somos con todos los demás.

Entender que ese hombre o mujer que elegimos de pareja no es “el amor de mi vida”, porque el amor de mi vida soy yo. Es un hombre o una mujer con pasado, con historia, y que yo no estoy aquí para sanarlo, cambiarlo, adaptarlo o modificarlo a mi gusto y necesidad. O lo acepto como es y así lo amo, o bien acepto y reconozco que me equivoqué y me alejo, así de simple.

Entender que si quiero tener más dinero debo cambiar lo que hago. Si el trabajo en el que estoy no me da el sueldo que merezco, bien puedo buscar otro. Pero sin el pretexto de “pobres de mis hijos”, “tengo deudas”, “qué haré”… porque este trabajo es la muestra fiel de que nunca mejoraré.

Muchas personas que se quejan de “no tener dinero” viven todos los días de su vida haciendo aquello que ya saben “no les deja dinero”. Y esto pueden demorar la vida entera, porque no han descubierto que deben ser capaces de ponerse límites.

“Si este año no me aumentan el sueldo, me voy”. “Si para junio esto no mejora, renuncio”. Porque se nos va la vida dando el 100% en un proyecto, plan o trabajo que ya sabemos no nos dejará más jamás.

Si…

Si quiero tener más dinero lo primero que debo entender es que comprar a crédito es gastar dinero que no tengo, es deberle a un banco, y es un pozo sin fondo.

Si nos proponemos vivir con efectivo realmente descubriremos lo que necesitamos hacer, descubriremos que necesitamos “movernos ya”.

Si tengo un negocio y por más que yo entregue todo mi esfuerzo no me da las ganancias que necesito, pues lo cierro, dejo de invertir en eso y voy por otra cosa.

Si creo que mi profesión no me da lo que necesito, pues me dedico a otra cosa y ahora sí, gano lo que quiero.

Y es que en verdad todos queremos cambiar y que las cosas mejoren “sin hacer nada”, “sin cambiar nada”, “comiendo lo mismo”, “viendo el mismo programa de televisión y a la misma hora”.

Así no se puede

Queremos bajar de peso, pero no queremos hacer dieta ni ejercicio.

Queremos ser más atractivos o atractivas, porque algún chip en nuestro cerebro, nos dice que si no lo somos, no valemos.

Queremos un príncipe azul, pero siempre nos enamoramos del patán más guapo en lugar de buscar al hombre inteligente y amable.

Vamos por la vida contradiciéndonos a nosotros mismos… y queremos que una carta de duelo haga el trabajo por nosotros.

Así no se puede.

Tomar consciencia de una situación que no es nuestra es sentirlo en la sangre, en los vellitos del brazo, en el estómago.

Es entender que si mi abuela no estudió y se casó con un hombre violento, no es mi historia y debo evitar “repetir” su vida.

Es comprender que si mi madre lloró durante todo su embarazo, será por sus malas decisiones, sus miedos y falsas expectativas, y que yo no voy pagar por ello.

Porque vinimos a ser felices, a amar, a ser abundantes, no a pagar culpas ajenas y además a venerar la estupidez familiar.

Dejemos de decir “necesito ayuda” y cambiémoslo por: “hoy he decidido cambiar, qué debo hacer?

Empoderémonos desde ya y resolvamos, actuemos

Porque todos nosotros hemos nacido en el mundo de “resuélveme mi problema”.

Y no nos hemos dado cuenta de que la única persona capaz de resolver mi problema soy yo.

Tomar conciencia, por tanto, es reconocer la historia vivida por otro, sus razones, sus motivos, aprender de ello y cambiarlo. YO. Cambiarlo yo, con otras decisiones, con otras elecciones, con otro carácter, con más fuerza quizá.

Hacer duelo es decir por escrito a qué vivencias de mis familiares yo renuncio, yo no quiero repetir, yo me niego a repetir o padecer. Es sacar mi dolor por no haberme dado cuenta de que soy copia de mi padre o mi abuela o mi tío.

Y al final, cambiar; cambiar ese comportamiento, fajarme los pantalones y tomar nuevas decisiones en mi vida, cueste lo que cueste.

Y soltar es dejar de arrastrar lo pasado incluso el día de ayer

Ver hacia delante, con nuevas metas, por mí y para mí.

Y si no sé cómo, y si no sé por dónde comienzo, y si no sé cómo se hace, comenzar a leer, a aprender, a comprender desde el conocimiento. Dejar mi uñas para después y analizar mi vida hoy y en profundidad, analizar mi entorno, analizar a cada miembro de mi familia, sus razones, sus motivos, porque así descubriré fácilmente que no soy más que uno más de ellos.

Revisar si mis expectativas tienen lógica o simplemente repito los errores de alguien.

Si todo ese análisis no es motivo suficiente para impulsar un gran cambio en mí, querrá decir entonces que no es mi momento, quizá sea después y deberé aceptar lo que venga y como venga.

Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco

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¿Has sido “programado” para ser infeliz?

¿Has pensado alguna vez que has sido programado para ser infeliz?

¿Has pensado alguna vez que has sido “programado” para ser infeliz y que, por lo tanto, hagas lo que hagas para obtener la felicidad, estás abocado al fracaso? Es como si introdujeras una serie de ecuaciones matemáticas en un ordenador, y éste fallara cada vez que pulsas el teclado para obtener un pasaje de Shakespeare.

Si quieres ser feliz, no necesitas hacer ningún tipo de esfuerzo; ni siquiera necesitas buena voluntad o buenos deseos, sino comprender con claridad de qué manera has sido “programado” exactamente. Lo que ha ocurrido es lo siguiente: primero, tu sociedad y tu cultura te han enseñado a creer que no puedes ser feliz sin determinadas personas y determinadas cosas. Echa un vistazo a tu alrededor. y por todas partes verás a personas que en realidad han construido sus vidas sobre la creencia de que sin determinadas cosas -dinero, poder, éxito, aceptación, fama, amor, amistad, espiritualidad, Dios…- no pueden ser felices. ¿Cuál es la combinación exacta en tu caso?

Una vez que te has “tragado” tu creencia, has desarrollado instintivamente un especial apego a esa persona o cosa, sin la que estabas convencido de no poder ser feliz. Luego vinieron los consabidos esfuerzos por adquirirla, aferrarte a ella una vez conseguida y eliminar toda posibilidad de perderla. Todo ello te llevó, finalmente, a una servil dependencia emocional de ella, hasta el punto de concederle el poder de hacerte estremecer al conseguirla, de angustiarte ante la posibilidad de verte privado de ella y de entristecerte en el caso de perderla efectivamente.

Detente

Detente ahora por unos momentos y contempla horrorizado la lista interminable de ataduras que te tienen preso. Piensa en cosas y personas concretas, no en abstracciones… Una vez que tu apego a ellas se hubo apoderado de ti, comenzaste a esforzarte al máximo, en cada instante de tu vida consciente, por reordenar el mundo que te rodeaba, en orden a conseguir y conservar los objetos de tu adhesión.

Es ésta una agotadora tarea que apenas te deja energías para dedicarte a vivir y disfrutar plenamente de la vida. Pero, además, es una tarea imposible en un mundo que no deja de cambiar y que tú, sencillamente, no eres capaz de controlar.

Por eso, en lugar de una vida de plenitud y serenidad, estás condenado a vivir una vida de frustración, ansiedad, preocupación, inseguridad, incertidumbre y tensión.

Durante unos pocos y efímeros momentos, el mundo, efectivamente, cede a tus esfuerzos y se acomoda a tus deseos, y gozas entonces de una pasajera felicidad. Mejor dicho: experimentas un instante de placer, que en modo alguno constituye la felicidad, porque viene acompañado de un difuso temor a que, en cualquier momento, ese mundo de cosas y personas que con tanto esfuerzo has conseguido construir escape a tu control y te llene de frustración, que es algo que, tarde o temprano, acaba siempre por suceder.

Hay algo que conviene meditar…

Hay algo aquí que conviene meditar: siempre que te encuentras inquieto o temeroso, es porque puedes perder o no conseguir el objeto de tu deseo. ¿no es verdad?

Y siempre que sientes celos, ¿no es porque alguien puede llevarse aquello a lo que tú estás apegado? (¿Acaso tu irritación no se debe a que alguien se interpone entre ti y lo que deseas?) Observa la paranoia que te entra cuando ves amenazado el objeto de tu adhesión o de tu afecto: no eres capaz de pensar con objetividad, y toda tu visión se deforma, ¿no es así?

Y cuando te encuentras fastidiado, ¿no es porque no has conseguido en suficiente medida lo que tú crees que puede hacerte feliz o aquello por lo que sientes apego?

Y cuando estás deprimido y triste, ¿acaso no ve todo el mundo que es porque la vida no te da aquello sin lo que estás convencido de que no puedes ser feliz?

Casi todas las emociones negativas que experimentas son fruto directo de un apego de este tipo.

Así pues, estás agobiado por la carga de tus ataduras… y luchando desesperadamente por alcanzar la felicidad precisamente aferrándote a dicha carga. La sola idea es verdaderamente absurda.

Pero lo trágico es que ése es el único método que nos han enseñado para lograr la felicidad (un método seguro, por otra parte, para producir desasosiego, frustración y tristeza). A casi nadie le han enseñado que, para ser auténticamente feliz, una sola cosa es necesaria: desprogramarse, liberarse de esas ataduras.

Liberarse de ataduras

Cuando uno descubre esta palmaria verdad, le aterra pensar el dolor que puede suponerle el liberarse de sus ataduras. Pero lo cierto es que no se trata de un proceso doloroso, ni mucho menos. Al contrario: liberarse de las ataduras constituye una tarea absolutamente gratificante, con tal de que el instrumento empleado para ello no sea la fuerza de voluntad ni la renuncia, sino la visión.

Todo cuanto tienes que hacer es abrir los ojos y ver que, de hecho, no necesitas en absoluto eso a lo que estás tan apegado; que has sido programado y condicionado para creer que no puedes ser feliz o que no puedes vivir sin esa persona o cosa determinada.

Seguramente recuerdas la angustia que experimentaste cuando perdiste a alguien o algo que era para ti de incalculable valor; probablemente estabas seguro de que nunca más volverías a ser feliz. Pero ¿qué sucedió después? Pasó el tiempo, y aprendiste a arreglártelas perfectamente,¿no es así? Aquello debería haberte hecho ver la falsedad de tu creencia, la mala pasada que estaba jugándote tu mente “programada”.

Un apego es una creencia, una fantasía de la mente

Un apego no es un hecho. Es una creencia, una fantasía de tu mente, adquirida mediante una “programación”. Si esa fantasía no existiera en tu mente, no estarías apegado. Amarías las cosas y a las personas y disfrutarías de ellas; pero, al no existir la creencia, disfrutarías de ellas sin atadura de ningún tipo.

Anthony de Mello

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Sé consciente, mantente alerta

Recuérdalo: sé plenamente consciente y mantente alerta

Si estás alerta, si tus actos son más y más conscientes, todo lo que hagas no lo harás en un estado de sonambulismo. El esfuerzo de toda sociedad es convertirte en un autómata, convertirte en un perfecto mecanismo, hacer de ti un mecanismo automático.

Cuando aprendes a conducir…

Cuando aprendes a conducir te mantienes alerta, pero no eres eficiente, porque mantenerte atento requiere energía y has de estar atento a muchas cosas: al cambio de marcha, la dirección, los frenos, el acelerador, el embrague. Hay demasiadas cosas de las que has de estar pendiente para poder ser eficiente, por eso no puedes conducir deprisa. Pero, poco a poco, al ir adquiriendo práctica no necesitarás estar atento: puedes conducir tarareando una canción, o pensando en tu interior, o resolviendo un crucigrama, mientras el coche va solo. El cuerpo lo controla automáticamente. Cuanto más automático te vuelves, más eficiente eres.

Más y más automático

La sociedad necesita eficiencia; por esto te va volviendo más y más automático. Hagas lo que hagas, has de ser automático. A la sociedad no le preocupa tu conciencia; tu conciencia es un problema para la sociedad. Se te pide que seas más eficiente, más productivo. Las máquinas son más productivas que tú. La sociedad no os quiere como hombres; os necesita como aparatos mecánicos, por eso os va volviendo más eficientes y menos conscientes. Esto es automatización. Así es como la sociedad te engaña. Te vuelves eficiente, pero pierdes tu alma.

Desautomatizarse

Si me comprendes, te darás cuenta de que todo el esfuerzo de las técnicas de meditación reside en desautomatizarte, en hacer que recuperes tu atención, en hacer de ti de nuevo un hombre, no una máquina. Al principio, perderás eficiencia, pero no te preocupes porque todo ha sido dispuesto para que seas un autómata. Al principio todo te resultará confuso. No serás capaz de hacer nada eficientemente. Tendrás problemas porque dependes de tu eficiencia inconsciente. Para ser conscientemente eficiente es necesario un prolongado esfuerzo, pero poco a poco irás siendo consciente y eficiente.

Osho

Podemos ayudarte

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Pensamientos y meditaciones

Pensamientos y meditaciones

La vida nos lleva de un lugar a otro; el Destino nos traslada de un punto a otro. Y nosotros, conducidos en vilo por estos dos gemelos, escuchamos voces temerosas y sólo vemos lo que se interpone como obstáculo en nuestro camino.

La Belleza se nos revela sentada en trono de gloria; pero nosotros nos acercamos a ella en nombre de la Lujuria, la despojamos de su corona de pureza y manchamos su vestidura con nuestra perversidad.

El Amor pasa junto a nosotros con un manto de mansedumbre; pero nosotros huimos de él por temor, o nos escondemos en las tinieblas; o también lo seguimos para hacer el mal en su nombre.

Hasta el hombre más sabio se inclina ante el peso imponente del Amor; pero en verdad es tan liviano como la brisa juguetona del Líbano.

La Libertad nos invita a su mesa para que participemos de sus sabrosos manjares y de su generoso vino; pero, cuando nos sentamos a ella, comemos vorazmente y nos atragantamos.

La Naturaleza extiende hacia nosotros sus brazos acogedores y nos invita.a gozar de su belleza; pero nosotros tenemos miedo a su silencio y nos abalanzamos a las ciudades populosas, para cobijarnos en ellas cual ovejas que huyen del lobo feroz.

La Verdad nos visita, atraída por la risa alborozada e inocente de un niño, o por el beso de un ser querido; pero casi todos nosotros le cerramos las puertas del afecto y la tratamos como si fuese un enemigo.

El corazón humano implora ayuda; el alma humana nos suplica que la liberemos; pero nosotros no escuchamos sus ruegos, ni la oímos ni entendemos. En cambio, llamamos loco al que oye y entiende, y huimos de él.

Así pasan las noches y vivimos en la inconsciencia; y los días nos saludan y abrazan. Pero estamos en temor constante día y noche.

Nos apegamos a la tierra cuando tenemos abiertas de par en par las puertas del Corazón del Señor.

Pisoteamos el pan de Vida, mientras el hambre roe nuestros corazones. ¡Qué buena es la Vida del Hombre , pero qué alejado está el Hombre de la vida!

Khalil Gibran

Podemos ayudarte

¿Deseas enfrentarte y vencer las resistencias que te están impidiendo colocar el amor en el centro de tu Vida? ¿Quieres poner todo tu Ser a trabajar a favor de tí y de tus sueños? Podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

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Un océano de soledad

Un océano de soledad

La Vida es una isla en un océano de soledad, una isla cuyos macizos de rocas son esperanza, cuyos árboles son sueño, cuyas flores son soledad y cuyos arroyuelos son sed. Vuestra vida, hombres compañeros míos, es una isla separada de todas las demás islas y regiones. Por muchas que sean las naves que zarpan de vuestras costas rumbo a otros climas, por muchas que sean las
embarcaciones que tocan vuestras playas, seguís siendo una isla solitaria que adolece de las angustias de la soledad y de ansia de felicidad. Sois desconocidos para vuestros semejantes y estáis muy lejos de su simpatía y de su comprensión.

Sobre tu montaña dorada

Hermano mío, yo te he visto sentado sobre tu montaña dorada, regodeándote en tus riquezas, ufano de tus tesoros y seguro en tu fe ciega de que cada puñado de oro que has amasado constituye un eslabón invisible que une los deseos y pensamientos de los demás hombres con los tuyos.
Te he visto con los ojos de mi mente como a un gran conquistador que acaudillase sus tropas, empeñado en destruir las fortalezas de sus enemigos. Pero, al mirarte de nuevo, no he encontrado más que un corazón solitario anclado en tus arcones, un pájaro sediento encerrado en una jaula dorada, con su vasija de agua vacía.
Te he visto, hermano mío, encaramado al trono de la gloria, mientras tu pueblo te rodeaba aclamando tu majestad, cantando las glorias de tus grandes hazañas, encomiando tu sabiduría y alzando hacia ti sus ojos con la expresión de quien mira a un profeta, exultantes y jubilosos sus espíritus hasta el mismo pabellón de los cielos. Y cuando paseabas la mirada sobre tus súbditos, observé en tu faz las señales de la felicidad y del poder y del triunfo, como si fueses tú el alma de su cuerpo.

Pero, al volver a mirarte…

Pero, al volver a mirarte, he aquí que te encontré solo en tu soledad, de pie junto a tu trono, como un desterrado que alarga su mano en todas direcciones, suplicando compasión y piedad a espectros invisibles, mendigando albergue, aunque sólo haya dentro de él un poco de calor y amistad (…).
Tu vida, hermano mío, es una morada solitaria separada de las viviendas de los demás hombres. Es una casa en cuyo interior no puede penetrar la mirada del vecino. Si se hundiese en las tinieblas, la lámpara de tu vecino no podría alumbrarla. Si estuviese vacía de provisiones, no podrían llenarla las despensas de tus vecinos. Si estuviese en un desierto, no podrías pasar a los jardines de los demás hombres, labrados y cuidados por otras manos. Si se levantase en la cumbre de una montaña, no
podrías bajarla al valle hollado por los pies de otros hombres.
El espíritu de tu vida, hermano mío, está asediado por la soledad y si no fuese por esa soledad y ese abandono, tú no serías tú, ni yo sería yo. De no ser por esta soledad y este abandono desolado, llegaría a creer, al oír tu voz, que era la mía; y al ver tu rostro, que era yo mismo mirándome en un espejo.
Khalil Gibran

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Respiración consciente

Respiración consciente

Me gustaría darles un poco más de instrucción acerca de la respiración conciente. No intenten inhalar. No hagan ningún esfuerzo para inhalar. Es muy importante. Permítanse inhalar naturalmente. Ustedes respiran de todos modos, ¿por qué deben hacer una determinación para inhalar? Ese es el punto. Permítanse inhalar normalmente. Sólo presten atención a su inhalación. No digan: “Mi inhalación, ven aquí, te diré cómo hacerlo”. No. Permítanse inhalar, eso es todo. Corto o largo, permitan que sea como sea. Su inhalación es su bebé. Sean completamente no violentos mientras sostienen a su bebé. No fuercen a su bebé para ser así o ser de otro modo, permitan que sea como es.

Abrácenlo sólo con su atención. Es muy importante. Cuando aman a alguien, le permiten ser. No dicen: “Si no haces esto, no te amaré”. Esta ya es la práctica del amor. Permitir a su inhalación ser ella misma. Sólo abrazarla con la energía de la atención. “Inhalando, estoy conciente de que inhalo”. Eso es todo. El impacto será grande.

Muchas personas practican como ellos son en un duro campo de trabajo. Se fuerzan a ustedes mismos, hacen demasiado esfuerzo, y se cansan después de algún tiempo. Si saben cómo permitirse descansar, permitir a su inhalación y a su exhalación fluir naturalmente, nunca se cansarán. Sólo necesitan encender su atención y estar concientes de eso. Como cuando encienden la luz, sólo encienden la luz. Y a causa de la luz ustedes son concientes de que la campana está allí, su amigo está allí. La conciencia es

108 cuentas

Los rosarios Buddhistas o “mala” tienen 108 cuentas. Esto representa el número de las aflicciones que provienen de los seis órganos sensoriales (ojos, orejas, nariz, lengua, piel y mente); y sus seis objetos (objeto visual, objeto auditivo, objeto olfativo, objeto gustativo, objeto táctil y objetos mentales). Esto da una suma de doce. Multiplicados por tres (bueno, malo y neutro) da un total de 36. Multiplicado por tres nuevamente (pasado, presente y futuro) suma en total 108. Se dice que los órganos sensoriales y sus objetos, manchados por el juicio de “bueno, malo, neutro”, o sensaciones placenteras, displacenteras o neutras, junto a las especulaciones que se hacen sobre el pasado, presente y futuro, son una fuente de aflicciones. Por eso, cuando se usa el rosario de 108 cuentas se está purificando la mente de esas aflicciones.

Abrazar con amor

Entonces reconocen su inhalación como una inhalación, su exhalación como su exhalación, y las abrazan con amor. Entonces en ningún tiempo en absoluto, su cualidad de ser será mejorada. Como un bebé sufriendo que está pateando, llorando, vibrando. Ustedes no dicen: “¡Ahora, detente, no llores, no te agites!” No dicen eso. No lo fuerzan para ser como ustedes quieren. Sólo levantan al bebé y lo abrazan con todo su ser. Cuando tienen la energía de la ternura, de amor y cuidado, esa energía naturalmente penetrará en el bebé y habrá una transformación. Muchos de ustedes han sido una madre o un padre y saben esto. Sólo sostienen al bebé con su ternura, con la totalidad de su presencia. Y a esa presencia total, cuerpo y mente concentrados, podemos llamarla atención (y ustedes son capaces de ser atentos, ustedes saben). Entonces cultiven su atención de modo que sean más atentos, de estar allí para su sufrimiento, para ustedes mismos, para sus personas amadas.

En la meditación sentada también lo hacen así. No luchen para sentarse. Permítanse sentarse de un modo relajado. “Sonríe, relaja”. Recuerden, ¿hubo un tiempo en que se sentarían en su living mirando televisión? ¿Podrían sentarse durante una hora, incluso dos horas? Y no se quejaban de que tenían dolor en los hombros o brazos. Sólo permítanse sentarse. La meditación sentada no es una lucha. Si la toman como una lucha, se cansarán. Después de quince minutos sentirán dolor en sus hombros y en su cabeza. Entonces, permítanse descansar. Cuando practican meditación sentada, meditación caminando, permítanse descansar. Es posible descansar mientras se practica la meditación caminando, la meditación sentada, la respiración conciente. De hecho, les ofrezco esta práctica como un medio de descanso.

Thich Nhat Hahn

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¿Deseas limpiar de tu alma las sensaciones de culpa y preocupación? ¿Necesitas aprender las lecciones del pasado y  establecer nuevos retos y objetivos? Si de una vez por todas has decidido poner todo tu Ser a favor de tí y de tus sueños, podemos ayudarte. Hoy es un día perfecto para empezar. Te acompañamos en ese camino apasionante.

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Meditación caminando

Meditación caminando

Adentro, afuera. Profundo, lento. Calma, tranquilidad. Momento presente, momento maravilloso”.

Creo que por ahora todos conocen el poema de memoria. Me gustaría decirles que este poema es también bueno para practicar meditación caminando. Haremos meditación caminando después de la charla y ustedes pueden caminar pacíficamente y felizmente con este poema. Inhalan y hacen dos pasos. Dicen: “Adentro, adentro”. Luego exhalan y hacen otros dos pasos: “afuera, afuera”. Esto es meditación caminando. No hacen nada más. Su mente y su cuerpo están totalmente para el inhalar, el exhalar, y el dar los pasos. Están perfectamente concentrados en caminar y respirar, no se preocupan con otras cosas. Y pueden seguir con: “Adentro, afuera” así por unos minutos. Si quieren caminar un poco más rápido, pueden hacer tres pasos mientras inhalan y exhalan.

Naturalmente

Lo hacen muy naturalmente, de tal modo que tienen mucho placer. No sean tan serios, tan solemnes. Lo hacen muy, muy naturalmente. “Adentro, adentro, afuera, afuera”. Si disfrutan el caminar, se sienten maravillosos. Están haciendo la práctica correctamente. Después de algún tiempo, cambian a “profundo, lento”. “Profundo, profundo, lento, lento, profundo, profundo, lento, lento”. Muy concentrados. Y estaremos caminando con ustedes. Todos están concentrados. Están pacíficos. Todos están gozosos. La energía del gozo y de la paz irradiará de cada persona, y si caminamos así en la Sangha, recibiremos la energía colectiva y será muy, muy fuerte.

Thich Nhat Hahn

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¿Te sientes triste, falta de motivación, ansiedad? ¿Problemas de concentración, sobrepresión, miedos descontrolados? ¿Atraviesas un duelo? ¿Te encuentras ante una ruptura conyugal o de pareja, un divorcio? ¿Un cambio de trabajo, estrés…? Te ayudamos a recuperar la paz, fuerza, determinación, el equilibrio y la armonía interior que tanto te mereces y necesitas.

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