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Indicaciones hacia Lo Que Es

Indicaciones hacia Lo Que Es

A Ramana Maharshi el Despertar le sucedió cuando era un muchacho

Teniendo la abrumadora sensación de que iba a morir, se tumbó en el suelo y dejó que le sucediera una experiencia de muerte, la cual le llevó a sentir vívidamente lo que ocurre cuando cesan las funciones corporales y mentales al morir.

Tras este suceso, tuvo la percatación de que el «yo» que uno piensa que es muere con el cuerpo y la mente; y sin embargo, a pesar de que desapareció tanto este falso «yo» como todo lo demás, aún permanecía un sentido de pura existencia: la conciencia « Yo Soy».

Comprendió entonces que Eso es lo que verdaderamente es el «yo»; no el cuerpo o la mente o la personalidad o el sentido de ser un yo separado, todo lo cual muere, sino el « Yo-Yo» que es eterno. En el caso de Ramana Maharshi, esta fue la comprensión central; y su enseñanza reflejaba esta comprensión central, de modo que Ramana decía a sus oyentes: «simplemente sean», «busquen el Yo soy» o «permanezcan en el Yo».

Muy distinto es el relato que hace Nisargadatta Maharaj acerca de cómo sucedió la Realización

Cuenta que su gurú le dijo que él (Nisargadatta) no era quien pensaba que era; que él no era el cuerpo, sino que en verdad era nada menos que lo Absoluto. Nisargadatta cuenta que él creyó a su gurú, llevó estas palabras a su corazón, y tras meditar y concentrarse en ellas durante tres días, la Comprensión se completó.

Así que este es el punto en el que se centraban todas las enseñanzas de Maharaj, y por tanto se dirigía a sus alumnos hablándoles, siempre y sin excepción, en primera persona como lo Absoluto, « Yo soy Eso», y no como un individuo separado; e insistía en que no se hiciera ninguna pregunta que estuviera basada en la identificación con el cuerpo.

Eso a lo que se despierta, eso que es Comprendido, es solo Uno. Pero la expresión en cada instrumento cuerpo/mente es diversa

De alguien que haya estudiado con un maestro o un gurú antes de sucederle el despertar, lo más probable es que surja la enseñanza de que la vía pasa por tener un maestro o un gurú.

A quien le haya sucedido el despertar de manera espontánea, sin maestro alguno, puede que le surja la idea de que no es necesario ningún gurú.

Aquel cuyo despertar se encuentre inextricablemente vinculado con una poderosa experiencia mística que haya sucedido inmediatamente después de un intenso periodo de meditación, puede muy bien centrar su enseñanza en el misticismo y la meditación.

Puede que parezca que estas expresiones de la enseñanza nuclear, aquello que se reitera constantemente por tratarse de su fundamento, varían mucho o, al menos, poseen énfasis muy diversos. Y esa diferencia se debe en su mayor parte a los diversos antecedentes, culturas, tendencias, circunstancias y experiencias de cada uno de los instrumentos cuerpo/mente, y particularmente a la peculiaridad del propio evento del despertar en cada caso.

Eso a lo que se despierta, eso que es Comprendido, es solo Uno. Pero la expresión en cada instrumento cuerpo/mente es diversa debido a las infinitas variables existentes en la programación y en el condicionamiento de cada instrumento, así como en el guión o la parte o el «destino» que cada cuerpo/mente juega en el infinito despliegue que acaece en la Conciencia.

Así, cada personaje posee un diferente sabor y pone un énfasis diferente

Si la Comprensión es una casa, unos entran por la puerta principal, otros por la puerta trasera. Algunos entran por las ventanas, quizá deslizándose furtivamente o acaso rompiendo los cristales y disparando todas las alarmas. Puede que uno baje por la chimenea y otro por una rendija del tejado tras haber quitado las tejas una a una. Alguien puede caer desde una gran altura y atravesar de golpe el techo, aterrizando en el suelo sobre una pila de polvo y escombros, mientras puede que aún otro tienda su sombrero al mayordomo mientras se traslada del porche al salón.

Y estas diferentes maneras en que ocurre el mismo evento dotarán de un diferente sentimiento, de un diferente color, de un diferente gusto a la expresión, a la descripción del Sabor Único.

Todos ellos están señalando exactamente hacia la misma cosa. Todos son parte del infinito despliegue de la totalidad. En forma y expresión, la enseñanza nunca es dos veces igual. Pero la Comprensión misma es siempre no-dos. Todas las indicaciones señalan hacia Lo Que Es.

David Carse

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Yo Soy el nonato

Yo Soy el nonato

Déjate silenciosamente llevar

por el poderoso impulso

de lo que en verdad amas.

RUMI

Míralo de este modo

Supón por un momento, aunque sea solo en aras de esclarecer la cuestión, que es posible que alguien haya visto, haya llegado a saber o se haya persuadido más allá de toda duda, de que todo lo que consideramos «real» es, de hecho, una fantasía generada por la mente. Supón que esta ilusión incluye todas las ideas y palabras y experiencias y percepciones, así como las cosas que consideramos «seres humanos» y que son las que tienen tales ideas o percepciones.

Y suponiendo, también solo en aras del argumento, que tal persona no está simplemente loca, sino que puede estar de algún modo, aunque solo sea una remota posibilidad, viendo algo que los demás no ven; entonces, y en tal caso, ¿cómo podría tal persona comunicar a otros lo que ve, siendo que sabe que tanto ella misma como todas los demás, así como cualesquiera ideas o palabras que pudiera emplear para comunicarse, es todo parte de la ilusión y, por tanto, todo resulta absolutamente inefectivo?

¿Qué analogías, qué metáforas o juegos de palabras podrían utilizarse para intentar expresar lo que está más allá de lo expresable?

En tal caso podrían quizá decirse cosas tales como: «Se parece a la luz, pero no es luz; es algo tan completamente más allá de la luz que no puede verse», o «Está en todas partes y en ninguna al mismo tiempo», o «Es la plenitud de todo cuanto es, lo cual es completo vacío; es lo que ya eres aunque no puedes verlo», o, simplemente, «Yo-Soy-Eso».

Y, desde luego, si has echado un vistazo a las tradiciones místicas o esotéricas de las religiones mundiales, reconocerás que este es exactamente el tipo de cosas que, según recogen las crónicas, dijeron los diversos «maestros espirituales».

Por favor, escucha muy atentamente; esta información que sigue es muy importante

Es lo contrario a lo que te han dicho siempre; y lo que te han dicho siempre no es verdad. Aquello de lo que aquí estamos hablando es algo extremadamente simple. No es su complejidad o su dificultad lo que hace que sea tan complicado de comunicar o de entender, no. Por el contrario, es algo muy simple y muy sencillo. Lo que sucede es que está tan completamente reñido con lo que suele creerse y con la manera en que comúnmente se interpreta la experiencia, que la mente no puede comprenderlo.

Hay una realidad consensuada y concordada que casi toda la raza humana comparte. El mundo ha estado dando vueltas desde hace mucho tiempo; es muy antiguo…Tú naces como un individuo dentro de este mundo; creces, aprendes, experimentas la vida y mueres. Hay algún desacuerdo acerca de lo que sucede tras eso, excepto que la vida proseguirá para todos los demás hasta que también ellos mueran. Todo el mundo cree que sabe esto o algunas variaciones locales de esto mismo. Pero lo cierto es que cuando «naciste» no lo sabías. Lo aprendiste. Todos los demás lo aprendieron igualmente, y de este modo se convirtió en una idea compartida casi universalmente. Pero el hecho de que todo el mundo crea algo no lo convierte en verdad.

Yo Soy el nonato

Por toda la eternidad, sin tiempo, Yo Soy el nonato. De igual modo que un sueño comienza en un determinado punto mientras dormimos, así mismo Eso que Yo Soy aparece «en un determinado punto» como Conciencia aquí, y este mundo deviene existente. Abro los ojos: hay experimentación de la vida en este aparente mente/cuerpo. Tras un cierto periodo de experimentación, cierro los ojos: el mundo cesa de existir, y por toda la eternidad Yo Soy el nonato.

¿Qué podría ser más simple, o más obvio? De vez en cuando aparece alguien que intenta contarle esto a la gente, pero la realidad consensuada es dura de pelar. Se autorrefuerza a sí misma y lleva incorporados diversos modos de hacer frente a las disonancias cognitivas.

Una manera de hacerlo es calificar de locos a los transgresores.

Otra, igual de efectiva, es llamarlos «místicos».

Ya sea de un modo o del otro, se preservan tanto la ilusión de separación como el consenso sobre la realidad.

Así que el maestro trabaja con extrañas historias, parábolas, metáforas, acciones…

Con afirmaciones pronunciadas un día y directamente contradichas al siguiente, intentando sortear las defensas. Si tomas con literalidad cualquiera de las declaraciones del maestro, estarás pasando por alto aquello hacia donde la declaración apunta y, en cambio, te hallarás mirando dentro de la realidad consensuada, lo cual no era lo que se buscaba.

De ahí que la manera (avalada por el tiempo) de aprender de estos peculiares personajes del sueño, si es que uno tiene tal inclinación, consiste en sentarse con ellos por algún tiempo, ya sean meses o años, resistiendo sus contradicciones y sus revocaciones y sus non sequiturs y su aparente locura, hasta que uno absorbe la cantidad suficiente de estos vectores divergentes como para lograr trazar una especie de promedio entre todos ellos y así alcanzar a dirigir la mirada más allá de ellos, hacia el punto donde previsiblemente podrían converger, un punto más allá de cualquier cosa que pueda ser comprendida o imaginada.

David Carse

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Vertiéndose

Vertiéndose

Vertiéndose

Quienquiera que aquí me trajo

habrá de llevarme de regreso al hogar.

RUMI

Y así

solo hay Uno

todo lo demás es ilusión

una construcción en la mente

nada hay aquí sucediendo

solo hay

Un Ser Conciencia

Quietud silencio perfección

y en la quietud

acaso un aliento

como si

solo hubiera Uno

alentando

Y todo esto es ese aliento

todo esto es Eso

somos Eso

somos ese Uno

y sin embargo no

ni siquiera somos Uno

pues no hay nosotros

solo Uno

Nada aquí sucede

a pesar de la apariencia

nada importa

Inmoble

el aliento Uno

es un Verterse de

pura radiante compasión

amor perdón belleza gracia

Y hallo que no soy

quien pensaba ser

lo que llamaba «yo mismo»

es nada

es una idea

es una adición de recuerdos

atributos pautas pensamientos

herencias hábitos ideas

a los que puedo mirar y decir

No yo

yo no soy esto

como mí mismo yo simplemente

no soy

ningún yo ningún mí existió jamás

ilusión

fabricación

Nada hay sucediendo

nadie hay aquí

solo hay Uno

alentando

Eso es lo que yo – es

Yo Soy Eso

Y Eso es Todo

Y Eso es el Brillo

que todo esto es

vida muerte amor angustia

compasión comprensión sanación

luz

El Brillo adentro

donde el Corazón se abre y no hay

Nada

no yo no alguien

solo desgarradora belleza

y desbordante gratitud

Vertiéndose

David Carse

 

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Consciencia de las personas

Consciencia de las personas

Presento aquí una simple variación de los dos ejercicios anteriores.

Repite el ejercicio anterior recorriendo algunos de los acontecimientos que pueden suceder hoy…

Detente ahora de manera especial en las personas con las que entras en contacto en un día corriente… Piensa que cada una de ellas es el Señor resucitado en persona que se te aparece bajo un disfraz…

Reconoce al Señor en cada una de ellas… Ámalo, adóralo, sírvelo… concibiendo en tu imaginación incluso formas de adoración, de servicio y de amor que no te permitirías en el ámbito de lo real…

Al final del ejercicio vuelve al momento presente… Percíbete de la presencia de Jesús en la habitación en la que te encuentras… Adóralo… Habla con él…

La fantasía es un elemento muy valioso en nuestra vida de oración, al igual que lo es en cualquier vida emocional sana.

Si la empleamos juiciosamente, es decir, como medio para profundizar nuestra memoria y nuestro silencio interior y no como medio dé entretenimiento agradable, nuestra vida de oración se enriquecerá en gran medida. Sin duda que descubrirás la verdad de esta afirmación haciendo uso de alguno de estos ejercicios.

Santa Teresa de Ávila, que llegó a alcanzar las cumbres de la unión mística con Dios, fue defensora acérrima de la utilización de la imaginación dentro de la oración.

Tenía una mente muy distraída y era incapaz de guardar silencio interior aunque fuera por unos segundos. Su manera de orar, nos confiesa la santa, consistía en encerrarse dentro de sí misma; pero no podía hacerlo a menos que encerrara simultáneamente consigo miles de vanidades.

Toda su vida agradeció que su mente fuera así; ello le había obligado a sacar su oración del campo del pensamiento y llevarla al ámbito del afecto y de la imaginación. Por eso recomienda encendidamente el empleo de las imágenes.

Imagina que ves a Jesús en su agonía, en el Huerto, y consuélale…

… Que tu corazón es un jardín precioso y que Jesús pasea en él, entre flores.

Imagina que tu alma es un hermoso palacio, con paredes de cristal, y que Dios es un diamante brillante, situado en el corazón de ese palacio… Que es un paraíso, un cielo donde serás inundado de delicias.

Imagina que eres una esponja totalmente empapada, no de agua, sino de la presencia de Dios.

Ve a Dios como una fuente en el centro de tu ser. O como sol radiante que ilumina cada parte de tu ser, enviando sus rayos desde el centro de tu corazón.

Cada una de estas imágenes serviría en sí como contemplación imaginativa. Juntamente con el uso de la imaginación, Teresa recomienda el empleo del corazón en la oración.

Anthony de Mello

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Consciencia del futuro

Consciencia del futuro

Este ejercicio es una variación del anterior. Cambia únicamente la materia sobre la que versa. Aquí atendemos a los acontecimientos futuros, no a los pasados. Este ejercicio es más adecuado para las mañanas. El anterior lo era para las noches.

Arrancando del momento presente, recorre los acontecimientos del día que tienes ante ti, acontecimientos que puedan suceder con alguna probabilidad…

Naturalmente, no puedes estar seguro de que sucedan, pero selecciona aquellos que, probablemente, ocurrirán: una entrevista con alguien, las comidas, tu tiempo de meditación, la ida al trabajo y el regreso de él…

Observa cada uno de estos acontecimientos tal como ocurrirán probablemente… No intentes corregirlos o cambiarlos. Limítate a mirar. Confórmate con observar… Siguiente paso: Recorre, una vez más, cada uno de esos acontecimientos y mira tu comportamiento (pensamientos, sentimientos, reacciones) ideal, tal como querrías que fuese. Por favor, ¡no tomes resolución alguna! Limítate a verte con la imaginación tal como desearías comportarte…

Mira, después, esos acontecimientos tal como te gustaría que fuesen…

Retorna al momento presente …

Otra variante

Piensa por un momento que eres una manifestación de Dios al mundo. Dios se aparece a todas las personas que encuentres a lo largo del día. Se esconde en tu forma y figura…

Ahora recorre los acontecimientos futuros… Y mira esta manifestación de Dios en acción… ¡No condenes ni juzgues! Y, sobre todo, no tomes decisión alguna. Limítate a mirar. Confórmate con ver los acontecimientos tal como es probable que sucedan. O como quisieras tú que ocurriesen…

Anthony de Mello

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Consciencia del pasado

Consciencia del pasado

En este ejercicio se trata de que veas tu día completo como en una película

Supongamos que realizas este ejercicio por la noche: pasa la película del día, en sentido inverso, de atrás hacia adelante, una escena en cada momento, hasta que llegues a la primera escena de la mañana, el primer instante de tu despertar.

Por ejemplo, ¿qué es lo último que has hecho antes de comenzar con este ejercicio? Entraste en esta habitación, te sentaste en la silla y te acondicionaste para hacer la meditación. Esta será la escena que aparecerá en primer lugar a tu contemplación. ¿Qué pasó antes de esto? Que entraste en la habitación. Esta será la segunda escena. ¿Y antes de eso? Te paraste a charlar con un amigo cuando venías a casa. Esta será la tercera escena…

Toma una escena por separado, una unidad de acciones, y observa todo lo que haces, piensas, sientes en ella

No trates de revivir la escena. A diferencia de los ejercicios anteriores sobre la fantasía, no tienes que tomar parte en estos acontecimientos, como si se realizasen de nuevo. Limítate simplemente a observarlos como espectador. Míralos de forma distanciada, como lo haría un observador neutral.

Ante todo, dedica algún tiempo a pacificarte, ya que este ejercicio requiere gran quietud interior… Realiza uno de los ejercicios de conscienciación para lograrlo y sitúate en el momento presente…

Comienza ahora a pasar el filme, retrocediendo a cada uno de los acontecimientos del día… Dedica todo el tiempo que sea preciso para observar con detalle cada uno de los acontecimientos… Fíjate especialmente en el protagonista, en ti mismo… Cómo actúa, lo que piensa, cuáles son sus sentimientos…

Es muy importante que, mientras observas esos acontecimientos, adoptes una actitud neutral; es decir, que no condenes ni apruebes lo que estás viendo…

Limítate a observar. No juzgues. No evalúes

Si te distraes cuando realizas el ejercicio intenta descubrir la fuente de la distracción tan pronto como caigas en la cuenta de que estás distraído. En otras palabras, supón que te encuentras pensando en la próxima comida. Pregúntate cómo has venido a parar a este tema. ¿Cuál fue el pensamiento que precedió inmediatamente a éste de la comida? ¿Y el anterior a aquél? ¿Y el anterior?… Así hasta que llegues al punto en que te apartaste de tu tarea de pasar hacia atrás la película.

Sigue con este ejercicio hasta que logres llegar al primer momento del día, tu despertar…

Es extremadamente difícil realizar con éxito este ejercicio

Exige un grado intenso de calma y gran dominio del arte de la concentración. Este tipo de concentración es accesible tan sólo a los que se hallan profundamente en paz consigo mismos y han conseguido que esa paz invada su mente y las restantes facultades. Por consiguiente, no te desanimes si compruebas que tus primeros ejercicios van acompañados de muchos fallos. El simple intento te producirá un gran bien y, probablemente, sacarás enorme provecho de observar una o dos escenas.

Los maestros orientales que proponen este ejercicio afirman que quienes lo dominan (y, por consiguiente, dominan su mente para ser capaces de realizarlo con éxito) son capaces de recordar con perfecta claridad no sólo las escenas del día que termina, sino cada una de las acaecidas en la semana última, del mes, del año y de los años hasta llegar al momento de su nacimiento.

Si compruebas que el intento de descubrir la fuente de las distracciones es en sí una gran distracción, déjalo y, cuando caigas en la cuenta de que estás distraído, vuelve a la última escena que contemplabas antes de la distracción. El intento de retrotraer las distracciones a su origen plantea quizá excesivas dificultades al comienzo.

La indicación hecha de no aprobar ni condenar se basa en la enseñanza de algunos maestros orientales

Según ellos, ni la aprobación ni la condenación son necesarias para cambiar nuestras vidas y conductas. Emplear la fuerza de voluntad para hacer un propósito o el autocastigo que se incluye en la condena puede provocar una resistencia interior; te verías envuelto innecesariamente en un conflicto interno ya que la acción produce una reacción similar y opuesta.

Este peligro lo evita la autoconsciencia. El postulado afirma que ella se basta para curar sin necesidad de juicios ni propósitos. La sola consciencia hará morir todo lo insano y crecer todo lo bueno y santo. Es parecido al sol, que da vida a las plantas y mata los gérmenes. No es preciso que emplees tus músculos espirituales para lograrlo.

Haz la calma y la paz dentro de ti. Sé lo más plenamente consciente que puedas. Se trata -no lo olvides- de un postulado. Cuando te hayas familiarizado con el poder de la autoconciencia, dejará de ser un postulado y se convertirá en acervo de tu experiencia personal.

Anthony de Mello

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Ver la vida en perspectiva

Ver la vida en perspectiva

Este ejercicio es una variante del anterior sobre el valor de la vida.

Como continuación de los ejercicios anteriores imagina que, después de los dos meses de vida activa que te anunció el doctor, te encuentras postrado en la cama…

¿Dónde te encuentras?.. Observa cuidadosamente tu alrededor… ¿Qué clase de vida haces ahora?… ¿Qué haces durante todo el día?…

Imagina que ha anochecido y que te has quedado solo… No sabes cuántos días te quedan de vida… ¿Qué sientes cuando piensas que son muy pocos?… ¿que dentro de muy poco tiempo perderás la capacidad de actividad?…

En medio de la soledad que ahora te envuelve echa una mirada retrospectiva a tu vida…

Recuerda algunos de los momentos felices de ella…

Recuerda también algunos de los momentos tristes… ¿qué sientes ahora al ver de nuevo aquellos sucesos que te causaron dolor y aflicción?…

Recuerda alguna de las decisiones importantes que tomaste en tu vida, Que te afectaron a ti o a otras personas. ¿Lamentas -haber tomado esas decisiones o te alegras de haber actuado así? ¿Sientes que deberías haber tomado alguna otra decisión que, de hecho, no tomaste?…

Dedica ahora unos diez minutos a pensar en algunas de las personas que han tenido especial importancia en tu vida:.. ¿Qué rostros aparecen primero en tu memoria?… ¿Qué sientes cuando piensas en cada una de esas personas?…

Si se te concediese la oportunidad de vivir por segunda vez, ¿la aceptarías?… ¿Pondrías alguna condición para aceptarla?… Si tuvieses que dar un pequeño consejo a tus amigos o pronunciar una frase de despedida, ¿qué dirías?…

Pasados algunos momentos retorna a Cristo. Imagina que se encuentra junto a ti y habla con él…

Te presento otro ejercicio relacionado con tu muerte

Jesús conocía perfectamente el momento y la hora de su muerte; de ahí que planease con todo cuidado y detalle las últimas horas de su vida. Decidió pasarlas con sus amigos en una cena de despedida y después con su Padre, orando antes de que lo arrestasen…

Si tuvieses tú la oportunidad de poder planificar las últimas horas de tu vida, ¿en qué las emplearías?, ¿desearías permanecer solo o acompañado? Si deseas que estén junto a ti otras personas, ¿cuáles desearías?

En la última Cena, Jesús dirigió a su Padre una oración final. ¿Cuál es la última oración que deseas hacer a Dios?

Uno de los mayores beneficios que se obtienen de estas fantasías sobre la muerte es, además del aprecio más intenso de la vida, el sentido de urgencia que adquirimos.

Un escritor oriental asemeja la muerte a un cazador escondido detrás de la maleza y apuntando a un pato que nada plácidamente en el lago, totalmente ajeno al peligro que se cierne sobre él.

La meta de estas fantasías o imaginaciones no es el miedo, sino ayudarte a evitar el despilfarro en tu vida.

Anthony de Mello

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Sentir agradecimiento

Sentir agradecimiento

Imagina que te encuentras en un hospital. Estás paralítico…

Quizá te ayude tumbarte en el pavimento si estás en grupo o en tu cama si estás solo mientras realizas este ejercicio. Imagina que eres incapaz de mover un solo miembro de tu cuerpo… Con la imaginación recorre tu vida a lo largo de un día entero como paralítico. ¿Qué haces durante todo el día?… ¿Qué piensas?… ¿Qué sientes?.. ¿En qué te entretienes?…

En esta situación, hazte consciente de que aún puedes ver… Siente agradecimiento por esta circunstancia… Percibe, después, que puedes oír… Agradece también esta posibilidad… Después, que puedes pensar con lucidez… que puedes hablar y expresarte… que posees el sentido del gusto, fuente de placer para ti… Agradece cada uno de estos dones que Dios te concede… Comprende lo rico que eres a pesar de tu parálisis…

Imagina ahora que, pasado algún tiempo, comienzas a responder al tratamiento y que puedes mover el cuello.

Con dolor al principio, con mayor facilidad después puedes girar tu cabeza de un lado para otro… se te ofrece un área de visión más amplia. Puedes ahora mirar de una punta a la otra de tu habitación sin necesidad de que otra persona tenga que moverte…

Advierte el agradecimiento que sientes también por esta circunstancia… Ahora vuelve a tu existencia presente y advierte que no te encuentras paralítico. Mueve tus dedos despacio, y hazte cargo de que tienes vida y movimiento. Menea los dedos de tus pies… mueve tus brazos y piernas… Pronuncia una oración de acción de gracias a Dios por cada uno de estos miembros…

Sentir agradecimiento

El día en que seas capaz de sentir agradecimiento por cada una de las nimiedades de tu vida, por el tren que se mueve, por el agua que corre del grifo cuando lo abres, por la luz que aparece cuando pulsas un botón, por las sábanas limpias de tu cama… tu corazón se llenará de contento y de gozo continuo. Si quieres estar siempre contento, mantén una postura continua de agradecimiento.

Intenta este ejercicio dentro del área de las relaciones humanas

Cuando te sientas ofendido por un amigo por alguien de tu familia, dedica algún tiempo a imaginar que esa persona es peor de lo que pensabas, que tiene muchos más defectos de los que habías visto en ella… A continuación, advierte todas las cosas buenas que tiene… Probablemente le apreciarás más, le estarás más agradecido y te resultará muchísimo más fácil perdonarle.

Anthony de Mello

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Ejercicio para llenar tu vida de agradecimiento

Ejercicio para llenar tu vida de agradecimiento

Imagina que el doctor ha examinado tus ojos y está a punto de comunicarte el resultado de sus investigaciones… Haz la escena lo más viva posible, observa los detalles del lugar, las personas…

El doctor te anuncia en este momento que comienza a fallar tu vista, que la ciencia médica nada puede hacer por salvarla y que, probablemente, quedarás ciego en un plazo de tres o cuatro meses…

¿Qué sentimientos tienes en ese momento?… Eres consciente de que dispones tan sólo de tres o cuatro meses para imprimir en tu memoria imágenes visuales que no volverás a ver… ¿Qué cosas te interesa especialmente ver antes de quedarte ciego?… Observa cómo miras ahora cosas que sabes no verás más puesto que pronto te quedarás ciego para siempre…

Imagina ahora que te has quedado realmente ciego…

¿Qué tipo de vida llevas como ciego?… Dedica tiempo a penetrar en todas tus disposiciones y sentimientos… Con la imaginación recorre un día de tu vida de ciego, desde el momento en que te levantas y te lavas por la mañana hasta el momento de acostarte por la noche… come… lee libros, habla con la gente… sal a pasear… como ciego…

Ahora abre los ojos y comprueba que puedes ver… ¿Qué sientes?… ¿Qué le dices al Señor?

Las mejores cosas de la vida están disponibles. Cosas tales como la vista, la salud, el amor, la libertad y la vida misma.

Lo malo es que nosotros no disfrutamos de ellas. Estamos demasiado preocupados en pensar que no tenemos suficientes cosas de las secundarias, dinero, buenos trajes y fama.

Recuerdo que en cierta ocasión…

En un viaje de vuelta en avión, me hallaba irritado porque llegábamos con retraso. Sucedió que, al llegar al aeropuerto, el avión comenzó a sobrevolarlo durante una media hora -aumentando de esta manera nuestro retraso- a causa de lo que dieron en llamar “dificultades técnicas”…

Fue media hora llena de suspense y de ansiedad. Puedes imaginar el respiro que sentimos al aterrizar. ¿Qué había sucedido con la irritación que yo había experimentado porque llegábamos con retraso? No quedaba ni rastro de ella. Estábamos llenos de gozo por haber aterrizado sanos y salvos…

Llegar con retraso no tenía importancia. Fue preciso que sintiésemos la posibilidad de un accidente serio para que nos diéramos cuenta de ello.

El relato de un prisionero

Leí en cierta ocasión el relato de un prisionero nazi que escribía a su casa lleno de gozo porque había sido trasladado de una celda con las cuatro paredes desnudas a otra en la que había un orificio por el que podía contemplar un retazo del firmamento azul por la mañana y algunas estrellas por la noche. Para él esto constituía un inmenso tesoro.

Cuando terminé de leer la carta eché un vistazo desde mi ventana al amplio espacio del firmamento… Yo era un millón de veces más rico que aquel pobre prisionero pero no había sido capaz de gozar de mi riqueza. No había gozado nada de ella.

Piensa lo que supone la vida para un prisionero, para un internado en un campo de concentración… y cuando has penetrado realmente en su vida y en sus sentimientos, toma un autobús que recorra toda la ciudad, goza de todo lo que puedas contemplar y saborea tu libertad.

Anthony de Mello

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El valor de la vida

El valor de la vida

Imagina que vas al médico para saber los resultados de una exploración que te han hecho.

El doctor ha prometido dártelos a conocer hoy. Las pruebas podrían revelar alguna enfermedad seria. Percibe lo que sientes mientras vas de camino a la consulta del doctor…

Te encuentras en estos momentos en la sala de espera… observa todos los detalles de la sala… el color de las paredes, los cuadros, el mobiliario… las revistas que hay allí… ¿Hay alguna otra persona esperando al doctor?.. Si hay otras personas, fíjate mucho en ellas, sus fisonomías, su atuendo… Advierte lo que sientes mientras esperas ser llamado a la consulta…

En este momento escuchas tu nombre… echa un vistazo a la sala de consulta del doctor… Observa todos los detalles, los muebles… ¿Es la sala amplia o diminuta? Observa bien al doctor, sus rasgos, su manera de vestir… ¿Qué tipo de persona es?…

El comienza a hablarte y tú adviertes que te esconde algo… Pídele que te hable con absoluta sinceridad… Entonces, con gran compasión en sus ojos, te dice que las pruebas han descubierto que padeces una enfermedad incurable… Le preguntas por el tiempo que te queda de vida… Te responde: «Dos meses de vida activa a lo sumo… después un mes o dos en cama…

¿Qué respondes tú a esto?

… ¿qué sientes?… Retén durante unos momentos estos sentimientos… Sal ahora de la consulta del doctor y lánzate a la calle… Continúa viviendo esos sentimientos… Contempla la calle, ¿está muy concurrida o vacía?… ¿Qué tiempo hace? ¿Es un día radiante o nublado?… ¿Hacia dónde te diriges?… ¿Deseas hablar con alguien?… ¿Con quién?…

Quizá vuelves a tu casa. ¿Qué vas a decir a tu gente? ¿Deseas que sepan la noticia?… Alguien te pregunta qué quieres hacer durante los dos meses de vida activa que te restan… ¿Qué vas a escoger?… ¿Cómo piensas emplear los dos meses que te quedan?..

En estos momentos te encuentran cenando… ¿Saben ellos lo que te ocurre?… ¿Qué sientes cuando estás en su compañía?… Vete ahora a tu habitación y escribe una carta a tu jefe explicándole la situación y pidiéndole ser relevado eventualmente de tu trabajo… ¿Qué dices en la carta?… Redáctala mentalmente ahora mismo…

Son altas horas de la noche… Todos en casa están acostados… Te asomas por la ventana, la ciudad está completamente oscura. Tan sólo luce la luz de la luna y las estrellas… Siéntate y mira fijamente el cielo…. ¿Qué le dices?… ¿Qué te responde él?… ¿Qué sentimientos vives en estos momentos?…

Los efectos que produce este ejercicio son demasiado variados como para describirlos y enumerarlos en este momento.

Muchas personas disfrutan volviendo a él una y otra vez y siempre que lo hacen sacan mucho provecho.

La mayoría de las personas sacan de este ejercicio un gran aprecio por la vida y enorme amor a la misma… Como consecuencia, se sumergen en ella con mayor profundidad, la disfrutan, la viven, la emplean más intensamente… Muchos se sorprenden al darse cuenta de que no temen la muerte tanto como suponían…

Ocurre con demasiada frecuencia que sólo cuando perdemos algo somos capaces de apreciar su valor. Nadie agradece la vista más que el ciego. Nadie valora y estima tanto la salud como el enfermo. Pero, ¿por qué tenemos que aguardar a perder esas cosas para hacemos capaces de apreciarlas y disfrutar de ellas?

Anthony de Mello

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Tu escultura

Tu escultura

Voy a presentar a continuación otra fantasía simbólica

Se ha encargado a un escultor que haga una escultura tuya.

La estatua está lista y tú pasas por el taller del escultor para echarla un vistazo antes de que aparezca en público. El escultor te da la llave del lugar donde se encuentra la estatua. Puedes, de esta manera, contemplarla sin que nadie te moleste y examinarla durante todo el tiempo que te apetezca.

Abres la puerta… El taller está oscuro… Allí, en medio, se levanta tu escultura, cubierta con una sábana… Te acercas hasta ella y retiras la sábana…

Te retiras unos pasos y la contemplas. ¿Cuál es tu primera impresión?… ¿Te sientes satisfecho o descontento?… Observa – todos los detalles de tu estatua… Su tamaño… los materiales con los que ha sido hecha… Da vueltas alrededor de ella… mírala desde diferentes ángulos…

Obsérvala desde lejos, acércate y mira los detalles… Toca la estatua… observa si es suave o tosca,… fría o caliente al tacto…

¿Cuál es la parte de la estatua que más te gusta?… ¿Cuál te desagrada…?

Di algo a la estatua… ¿Qué te responde?… ¿Qué le dices tú a continuación?… Continúa hablando mientras la estatua o tú tengáis algo que decir…

Ahora conviértete en estatua… ¿Te apetece ser tu estatua?.. ¿Qué tipo de existencia llevas como estatua?…

Imagina ahora que, mientras eres tu estatua, entra Jesús en el taller…

¿Qué ve en ti?.. ¿Qué sientes mientras él te mira?… ¿Qué te dice?… ¿Qué le respondes tú?.. Continúa el diálogo mientras Jesús o tú tengáis algo que decir… Después de un rato Jesús se marcha…

Ahora, vuelve a tu ser y mira de nuevo la estatua… ¿Se ha producido algún cambio en la estatua?.. ¿Ha cambiado algo en ti o en tus sentimientos…?

Ahora despídete de la estatua… un minuto y después abre los ojos.

Las fantasías o imaginaciones, al igual que los sueños, son instrumentos útiles para aprender sobre ti mismo ya que en ellas proyectas tu verdadero ser. Por esta razón, cuando compartes tus fantasías con alguien o con un grupo estás, probablemente, revelando algo más íntimo sobre ti mismo que si manifestases secretos profundos que guardas celosamente para ti solo.

Las fantasías no se limitan a proyectar lo que piensas de ti mismo. ¡De alguna manera misteriosa logran cambiarte! A veces sales de una fantasía dándote cuenta de que has cambiado… no sabes exactamente cómo ni por qué, pero el cambio se ha producido…

Es posible que en las fantasías que te he propuesto notes que ha cambiado tu relación con Dios, que se ha profundizado, aunque seas incapaz de explicar cómo o por qué.

No te des por satisfecho con vivir estas fantasías solamente una vez. Si quieres extraer toda la utilidad que encierran, debes repetidas con mucha frecuencia.

Por consiguiente, da alas a tu instinto creativo e inventa tus propias fantasías simbólicas.

Anthony de Mello

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Buscando a Dios en la gran ciudad

Buscando a Dios en la gran ciudad

Imagina que te encuentras en la cima de una montaña desde la que se divisa una gran ciudad. Es al anochecer. Se ha puesto el sol y ves que comienzan a encenderse las luces en la gran ciudad… Contemplas cómo aumenta su número hasta que la ciudad entera parece un lago de luz… Tú estás sentado aquí solo, gozando del maravilloso espectáculo… ¿Qué sientes en estos momentos…?

Cuando ha pasado un rato oyes unos pasos detrás de ti; sabes que son los de un hombre piadoso que vive por aquellos parajes, de un eremita. Se acerca hasta ti y se coloca a tu lado. Te mira lentamente y te dice únicamente una frase: «Si desciendes a la ciudad esta noche encontrarás a Dios». Después da media vuelta y se aleja. No hay explicaciones. Ni tiempo para hacer preguntas…

Tú tienes el convencimiento de que esta persona sabe lo que dice. ¿Qué sientes en estos momentos? ¿Te sientes inclinado a aceptar lo que te ha dicho y bajar a la ciudad? ¿O preferirías permanecer donde estás?

No importa cuál pueda ser tu inclinación; baja ahora mismo a la ciudad para buscar a Dios…

¿Qué sientes cuando desciendes por la pendiente…?

Has llegado a los arrabales de la ciudad y es el momento de decidir adónde vas a ir a buscar a Dios y encontrado…

¿Adónde decides ir? Por favor, sigue los dictados de tu corazón a la hora de decidirte por un lugar al que ir. No te dejes llevar por lo que piensas que deberías hacer ni vayas adonde crees que deberías ir. Vete adonde tu corazón te dice que vayas…

¿Qué te sucede cuando llegas a ese lugar?… ¿Qué encuentras allí?… ¿Qué haces allí?… ¿Qué te sucede?… ¿Encuentras a Dios?… ¿De qué manera?… ¿O te sientes decepcionado?… ¿Qué haces entonces?… ¿Decides ir a alguna otra parte?… ¿Adónde? O ¿decides permanecer allí donde te encuentras…?

Anthony de Mello

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La silla vacía

La silla vacía

Puse en práctica este ejercicio después de escuchar la historia de un sacerdote que fue a visitar a un enfermo a su casa. Advirtió la presencia de una silla vacía junto a la cama y preguntó por su finalidad. El enfermo le respondió: «He colocado a Jesús en esa silla y estaba hablando con él hasta que llegó usted… Durante años me resultó muy difícil hacer oración hasta que un amigo me explicó que orar es hablar con Jesús. Al mismo tiempo me aconsejó que colocase una silla vacía junto a mí. que imaginara a Jesús sentado en ella e intentase hablar con él, escuchar lo que él me contestaba. Desde aquel momento no he tenido dificultades para orar».

Algunos días más tarde, continúa la historia, vino la hija del enfermo a la casa parroquial para informar al sacerdote de que su padre había fallecido. Dijo: «Lo dejé solo durante un par de horas. ¡Parecía tan lleno de Paz! Cuando volví de nuevo a la habitación lo encontré muerto. Pero noté algo raro: su cabeza no reposaba sobre la almohada de su cama, sino sobre una silla colocada junto a la cama”.

Te aconsejo que pongas en práctica inmediatamente este ejercicio aunque te parezca infantil:

Imagina que ves a Jesús sentado muy cerca de ti… Al hacer esto estás poniendo tu imaginación al servicio de la fe: es cierto que Jesús no está aquí, ahora, tal como tú lo imaginas en este momento, pero es cierto que está aquí, y tu imaginación te ayuda a hacerte consciente de ello.

Habla con Jesús… Si no hay nadie cerca de ti, exprésate con voz tierna…

Presta atención a lo que Jesús te responde… o a lo que te imaginas que dice…

Si no sabes qué decirle a Jesús, cuéntale las cosas que hiciste ayer y coméntalas con él. Aquí radica la diferencia entre pensar y orar. Cuando pensamos, generalmente hablamos con nosotros mismos. Cuando oramos, hablamos con Dios. No te ocupes en imaginar los detalles de su rostro ni su vestido. etc. Esto te llevaría, quizás, a distracciones. Santa Teresa de Ávila, que empleaba esta forma de oración, decía que jamás pudo imaginar el rostro del Señor… Se limitaba a sentir su proximidad como tú sientes la proximidad de alguien a quien no puedes ver en una habitación oscura, pero cuya presencia es indudable para ti.

Este método de oración es uno de los medios más sencillos para experimentar la presencia de Cristo.

Imagina que Jesús está a tu lado durante cada uno de los momentos del día. Habla frecuentemente con él en medio de tus ocupaciones. En algunos momentos tu voluntad no podrá más que echarle una mirada, comunicarse con él sin palabras… Santa Teresa, defensora a ultranza de esta forma de oración, decía que no pasará mucho tiempo hasta que quien emplea esta forma de oración llegue a experimentar la unión intensa con el Señor. Algunas personas me preguntan a veces cómo pueden encontrar la presencia del Señor Resucitado en sus vidas. Siempre les sugiero este camino que acabo de mencionar.

Anthony de Mello

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Fantasía y crecimiento interior

Fantasía y crecimiento interior

Cada uno de nosotros lleva en su corazón un álbum de fotografías queridas del pasado. Memorias de acontecimientos que nos produjeron alegría.

Abre ahora ese álbum y revive el mayor número posible de acontecimientos…

Si anteriormente jamás has realizado este ejercicio, no es muy probable que la primera vez que lo intentes vayas a encontrar muchos acontecimientos de ese tipo. Pero gradualmente irás descubriendo más y más enterrados en tu pasado disfrutarás desenterrándolos y reviviéndolos en la presencia del Señor.

Más aún, cuando nuevos acontecimientos te visiten con nuevas alegrías acariciarás su recuerdo y no permitirás que se pierda tan fácilmente; llevarás contigo un inmenso tesoro del que podrás elegir siempre que quieras dar nueva alegría y vigor a tu vida.

Trasládate a alguna escena en la que te hayas sentido profundamente amado…

¿Cómo te fue demostrado ese amor? ¿Con palabras? ¿En miradas? ¿En gestos? ¿Un acto de servicio? ¿Una carta?.. Prolonga la escena hasta que experimentes algo del gozo que sentiste cuando tuvo lugar aquel acontecimiento.

Vuelve a alguna escena en la que sentiste gozo…

¿Qué causa hizo que sintieras aquel gozo? ¿Buenas noticias?… ¿El cumplimiento de alguno de tus deseos?.. ¿Una escena natural?.. Trata de recrear la escena original y los sentimientos que la acompañaron… Vive esos sentimientos durante el mayor tiempo posible…

Este acto de volver a escenas pasadas en las que sentiste amor y gozo es uno de los ejercicios más exquisitos que conozco para edificar tu bienestar psicológico.

Muchos de nosotros pasamos de largo por lo que un psicólogo llama “experiencias-cumbre”. Lo peor es que cuando tiene lugar la experiencia muy pocas personas tienen la habilidad de entregarse a ella. En consecuencia, no les sirve de nada o de muy poco. Urge que retornen con la imaginación a esas experiencias y que gradualmente capten al máximo su contenido.

Si pones esto en práctica descubrirás que aun cuando vuelvas con mucha frecuencia a esas experiencias, siempre hallarás en ellas alimento abundante. Su contenido parece no agotarse jamás. Son un gozo para siempre.

Ten mucho cuidado, sin embargo, de que, cuando hagas, no actúes como si las contemplases desde fuera.

Es preciso revivirlas, no observarlas o miradas desde fuera. Por consiguiente, métete dentro de esas escenas, participa en ellas. Haz que tu fantasía sea tan viva que la experiencia parezca suceder ahora por primera vez.

Antes de que pase mucho tiempo experimentarás el valor psicológico de este ejercicio y adquirirás un nuevo respeto por la imaginación como fuente de vida y de energía.

La fantasía es una herramienta valiosísima para la terapia y para el crecimiento interior

Cuando se fundamenta en la realidad (cuando imaginas acontecimientos o escenas que han sucedido de hecho) tiene el mismo efecto (placer o dolor) que la realidad misma. Si en la tenue luz del atardecer veo venir hacia mí a un amigo e imagino que es un enemigo, todas mis reacciones, psicológicas y fisiológicas, serán idénticas a las que tendría si mi enemigo estuviese allí realmente.

Cuando una persona sedienta en medio del desierto imagina ver agua, el efecto producido sobre él será idéntico al que habría sufrido si hubiese visto realmente agua. Cuando revivas escenas en las que sentiste amor y gozo, disfrutarás de todos los efectos que se derivan de estar realmente expuestos al amor y al gozo… y los beneficios son inmensos.

¿Qué significación espiritual tiene un ejercicio como éste?

En primer lugar, rompe la resistencia que muchas personas oponen en la experiencia del amor y el gozo. Aumenta su capacidad de aceptar el amor y dar la bienvenida al gozo cuando llaman a la puerta de sus vidas. Como consecuencia, aumenta su capacidad de experimentar a Dios, de abrir los corazones a su amor y a las alegrías que la experiencia de Dios produce.

Quien no permite sentirse amado por el hermano al que ve, ¿cómo permitirá sentirse amado por Dios a quien no ve? En segundo lugar, este ejercicio ayuda a superar el sentido inherente de futilidad, de nulidad. de culpa, uno de los principales obstáculos que colocamos en nuestro camino hacia Dios. De hecho, el primer efecto de la gracia de Dios, cuando entra en nuestros corazones, es hacemos sentir intensamente amados y amables.

Ejercicios como éste preparan el terreno para la gracia. En efecto, nos inclinan a aceptar el hecho de que somos personas a las que se puede amar.

He aquí otra forma de sacar provecho espiritual de este ejercicio:

Re-vive una de aquellas escenas en las que te sentiste profundamente amado o inundado de gozo… Busca y encuentra la presencia del Señor en esa escena… ¿En qué forma está él presente?

Esta es una de las maneras de aprender a encontrar a Dios en cada uno de los acontecimientos de tu vida, pasada y presente.

Anthony de Mello

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El retorno a Dios

El retorno a Dios

Cuando dos personas que se aman han peleado y quieren juntarse de nuevo, es de gran utilidad recordar los momentos felices que vivieron juntos en el pasado.

En momentos de crisis espiritual vuelve con tu imaginación a alguna escena en la que experimentaste la bondad de Dios y el amor que te tiene… del modo que sea… Permanece con él y acepta de nuevo el amor de Dios… Ahora vuelve al presente y habla con Dios.

O retorna a aquel acontecimiento en el que te sentiste muy cerca de Dios… o en que sentiste profundo gozo y consuelo espiritual…

Es importante que re-vivas el acontecimiento en tu imaginación y no te limites simplemente a recordarlo… Tómate todo el tiempo que sea preciso… Esta re-vivencia despertará de nuevo los sentimientos que tuviste entonces: gozo, intimidad, amor… Asegúrate entonces de que no quieres escapar de aquellos sentimientos; por el contrario, trata de mantenerlos todo el tiempo que puedas… Quédate con ellos hasta que percibas una sensación de paz y de contento. Entonces vuelve al presente…

Habla con el Señor durante algunos minutos y pon fin al ejercicio

La observación de pararse en esos sentimientos placenteros es importante porque, aunque parezca extraño, la mayoría de las personas toleran muy poco los sentimientos positivos. Tienen un sentido profundamente enraizado de inutilidad que les hace huir instintivamente de todo lo que sea, sensaciones placenteras incluso momentáneas, o les crean complejo de culpa, o piensan que no merece la pena, o lo que sea…

Vigila esta tendencia y asegúrate de mantener estos sentimientos dentro de ti, sentimientos que reviven los momentos deliciosos que pasaste en la compañía del Señor.

Algunos santos solían escribir una nota sobre las experiencias místicas que vivían. Guardaban así una especie de diario de su trato con el Señor. No te recomiendo que escribas largos relatos de tus experiencias espirituales. Pero, si la experiencia ha sido muy intensa, una nota breve puede ayudarte más tarde para volver a Galilea…

Una de las tragedias que padecen nuestras relaciones amorosas con Dios, con nuestros amigos y con otras personas queridas es nuestra enorme facilidad de olvido.

Anthony de Mello

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