Dios y el mundo

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Dios y el mundo

Dios y el mundo no son dos cosas: es la única existencia. Solamente hay una existencia: vista sin amor, parece materialista. Vista con amor, Dios se asemeja al mundo, al samsara. Visto a través del amor, el mundo es transformado, transfigurado… y el mundo se convierte en divino.

Entonces aparece la música

Sí, entonces aparece la música. Cuando el amor ha surgido, entonces suceden los milagros: ante tu vista aparece la música; en el sonido surge un luminoso silencio. El amor es mágico. Y toda la enseñanza es la del amor. El poeta llama al amor “la divina melodía”. El corazón, vibrando de amor, se convierte en una flauta en los labios de Dios… y nace una canción. Esa canción es la religión.

La religión nace solamente cuando alguien vibra de amor

La religión no tiene nada que ver con iglesias, templos, o rituales: nace solamente cuando alguien vibra de amor. Todos hemos de dar a luz una religión y a menos que hayas dado a luz en ti a una religión, no eres religioso. No puedes ingresar en una organización y volverte religioso. Recuérdalo: la religión no es una organización a la que puedes pertenecer. Para ser religioso has de haber alumbrado la religión en tu centro más interior, en tu mismísimo centro. Solamente cuando allí surge la religión, solamente entonces eres religioso. La religión no nace volviéndote cristiano, sino convirtiéndote en un Cristo; no nace convirtiéndote en budista, sino llegando a ser un Buda.

Cuando naces al amor, la religión nace en ti

Cuando naces al amor, la religión nace en ti y toda tu vida se convierte en una melodía, en una hermosa canción. Y entonces te sorprenderá descubrir que no hay nada que esté mal; todo encaja. Ahora, no hay nada que encaje; estás en un lío, eres pura anarquía; un tumulto corriendo en todas direcciones, desintegrándote, deshaciéndote en piezas; ahora mismo no eres más que angustia, agonía.

Una vez nace el amor, tienes un centro. Una vez nace el amor, estás centrado y todo se armoniza en ese centro. Te conviertes en una orquesta, en una bella melodía. Estaba escondida en ti; has de sacarla al mundo; aún no se ha manifestado. El poeta dice: “Manifiéstala, deja que tu amor se manifieste”. En esa manifestación encontrarás tu oración.

Osho

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