Perspectiva

Todo es cuestión de perspectiva, y lo es de un modo aún más sencillo y sutil. Nuestra manera de percibir las cosas y, por consiguiente, lo que consideramos como «real» o «verdadero» o «correcto», tiene que ver con la perspectiva que tenemos desde nuestra ubicación en el continuum global.

Esto es elemental, pero a menudo lo pasamos por alto.

Se tiende a tomar la propia perspectiva como absoluta y a relativizarlo todo respecto a ella, cuando de hecho es nuestra perspectiva lo que es relativo

La «historia humana» al completo, incluyendo el presente, está repleta de exploraciones y de subyugaciones y de injusticias y de intolerancias de todo tipo, todo lo cual fue y es posible gracias a que, desde una cierta perspectiva, desde algún punto de vista, eso parece justificable.

Claramente, las asunciones básicas acerca de cómo son las cosas son, de hecho, muy relativas y dependen completamente de la perspectiva, de la posición relativa que uno ocupa dentro del espectro global.

La Comprensión conlleva un cambio general en esta perspectiva

Para los personajes del sueño, las cosas de la vida importan y son relevantes. Se considera que todas las cosas y los eventos son significativos e importantes, desde la última guerra hasta el medio ambiente, pasando por lo que enseñan a tus hijos en el colegio o el modo en que acaba de mirarte ese hombre de ahí.

Eso es lo que aparentemente hace que merezca la pena vivir la vida, pensar que las cosas son importantes y tienen valía: causas, cruzadas, principios, valores, involucrarse en lo que se considera correcto, trabajar en contra de lo que se considera erróneo, hacer del mundo un lugar mejor.

Pero en la Comprensión se ve que todo esto sirve únicamente para extender la ilusión y perpetuar el sufrimiento.

Los valores que en el sueño parecen absolutos, resultan completamente arbitrarios después de examinarlos.

Los valores que abraza un cuerpo/mente en particular, dependen de la programación y el condicionamiento de un cierto momento histórico, y de la nación y de la cultura y de la raza y de la familia, y son valores opuestos a los que sostiene con la misma pasión otro cuerpo/mente diferente.

Correcto, erróneo; bueno, malo; importante, fútil; ¿según quién? ¿Desde qué perspectiva?

La mayoría de la gente siente que aquellas cosas que nos son más cercanas son las más importantes.

Hay innumerables formas de vida en incontables miles de millones de sistemas solares, hay materia y vida y energía en formas que no podemos imaginar siquiera y en escalas que hacen que toda vida conocida, que todo este planeta, que todo el universo que conocemos o que podemos imaginar no sean más que una minucia apenas perceptible.

Y la belleza es que todo esto que conocemos es, de hecho, más que algo que se percibe; de hecho, no es otra cosa que Conciencia, es la Conciencia Misma, percibida por nosotros en forma de tales cosas; y nada de lo que podamos pensar que somos, o pensar que sabemos, o creer que queremos, o creer que está «bien», tiene ninguna importancia especial, pues depende simplemente de nuestra perspectiva extremadamente limitada.

Cualquiera que escriba acerca de este tema se verá inundado antes o después de preguntas referentes a esta cuestión de la importancia y de la valía, de lo correcto o de lo incorrecto, del bien y del mal

¿Cómo puede existir el mal en el mundo’, ¿cómo puede haber desastres naturales?, ¿cómo puede haber guerras?, ¿cómo puede haber un Dios que permite la pobreza o la violencia?, ¿cómo puede Dios, o la Presencia, o la Conciencia permitir que los niños sufran?

Todos nosotros (o alguien que nos es próximo) hemos experimentado alguna forma de tragedia, alguna forma de violencia o pérdida o desgracia o dolor. Algunos más que otros. No hay escape a esto. Es inherente a la naturaleza de esta «realidad» soñada que lo que ella contiene se experimente como placer y dolor, como cosas buenas y cosas malas, y que nadie sepa lo que traerá el momento siguiente o cómo será la mezcla global para un cuerpo/mente en particular. No hay respuesta, no hay razón para ello desde dentro del sueño.

El sufrimiento es una llamada a la indagación. Todo dolor requiere ser investigado

Nada como el sufrimiento y el dolor para provocar que surjan preguntas. Pero no preguntes; más bien indaga en el dolor, investiga el sufrimiento mismo. La pregunta «¿por qué?» no lleva a ninguna parte; no es más que la mente/ego en busca de un inexistente control. La mente/ego no logra jamás satisfacción y los «porqués» solamente conducen al resentimiento y a más sufrimiento. En vez de eso, investiga el sufrimiento mismo. ¿Quién es ese que sufre? ¿Desde la perspectiva de quién es eso inaceptable?

Tomar el sueño como real no es la causa del sufrimiento, sino que es, en sí mismo, sufrimiento. La única solución posible a la cuestión del mal y del sufrimiento es ver a través de la ilusión. El sufrimiento, en todas sus formas, es la mayor invitación al despertar, y eso nunca está muy lejos.

O expresado según las inmortales palabras del Rick interpretado por Humphrey Bogart en Casablanca:

“No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que los problemas de tres personajillos no importan un pimiento en este mundo de locos. Algún día lo comprenderás.”

David Carse

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Relaciones sexuales: lo que no sabías

Relaciones sexuales: lo que no sabías

Cuando se tiene una relación sexual con alguien comienza todo un proceso energético

Sucede principalmente que los chakras raíz de ambos se unen, y desde esa intimidad las auras se funden, se fusionan para crear una gran cantidad de energía áurica alrededor de la pareja.

Al separarse, se dejan el uno al otro una huella energética y kármica; cambia su vibración, y crean lazos energéticos que los unen, a través de los cuales posteriormente se sigue transmitiendo energía a nivel sutil.

Cuantas más relaciones se tienen con una persona, más profunda es esta conexión. Por eso a veces recuerdas tanto a tu ex o a la persona con quien has intimado. En cada relación se adquiere parte de la energía del otro.

Si tienes relaciones con gente densa, inconsciente, carente de luz y amor, inestable… Adquieres lo mismo

Al hacer esto cambias a un paradigma en que nada te hace feliz… aunque tengas muchas razones para serlo.

Si la otra persona hizo algo que marcó su karma, también lo adquieres tú, y eso te impulsará a atraer experiencias negativas.

Por el contrario si tienes relaciones sexuales con alguien consciente, lleno de luz, de amor, alguien que mantiene su energía limpia, se genera un maravilloso intercambio de energía positiva

Ambos se elevan en amor y consciencia.

La energía del amor y la sexualidad es entonces tan grande y mágica, y hace vibrar tan alto, que los amantes llegan a un estado expandido de consciencia. Los límites de lo corporal se trascienden y el espíritu se eleva… hasta alcanzar “el cielo”.

Esa energía también queda en ti como nuevos códigos de luz que impulsarán tu despertar espiritual y energético, y animarán la expresión de lo mejor de ti.

Si te acuestas con una persona con pareja adquieres la energía de esa persona… y de su pareja (y las parejas de su pareja).

Nos relacionamos sexualmente con personas de nuestra misma vibración

Primero por vibración: Sintonizamos con lo que somos.

Segundo por aprendizaje: La otra persona es un reflejo de ti, te mostrará tus sombras para que puedas reconocerlas y mejorar.

Tercero por conflictos internos: Si no te amas, no te valoras… (relacionado con las anteriores) puedes llegar a enamorarte de alguien así, con incapacidad de amarte y valorarte, alguien que incluso llegue a usarte, pues vibracionalmente percibe tu necesidad de amor. Pero solo refleja la relación contigo mismo. Ámate a ti y amarás al otro … y los otros te amarán.

Esto no es una invitación a que no tengas sexo, al contrario

¡Haz el AMOR cuántas veces quieras!

Pero antes de eso vibra alto, para atraer – sintonizar – con una persona con la que puedas ser estable y que te ayude a crecer, no que te tire hacia abajo. Las personas que vibran alto saben elegir el amor y la luz.

Jamás tengas relaciones sexuales con alguien que no se ame… y jamás con alguien que no te ame.

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¿Qué es vibrar alto?

¿Qué es vibrar alto?

Es saber que no estamos solos

Que todo esta conectado; sentir con intensidad esa conexión y verla reflejada a través de las múltiples sincronicidades, esas pequeñas grandes “causalidades” que nos van conduciendo a través de personas, acontecimientos, lugares, sentimientos e intuiciones hacia algo o alguien.

Es ser espontáneos

Ser y manifestar tal cual uno lo siente en el interior, permitiendo que eso que somos de verdad, fluya, se irradie…

Es saberse protegido por el Amor del Universo.

Y sentir que nada puede quebrar esa protección porque la sostiene nuestra fe.

Es disfrutar la Vida libres de quejas, condicionamientos, juicios y prejuicios, libres de criticas y reproches, libres de culpas, miedo y dolor.

Vibrar alto es enviar Amor donde haya conflicto

Es Iluminar en vez de hacernos cómplices de las sombras, generando más conflicto.

Vibrar alto es perdonar.

El Perdón es una energía que cuando la hacemos circular, fluir, nos libera y nos permite olvidar y continuar ligeros de cargas.

Vibrar alto es Ser libres desde la humildad

Desapegarnos de aquello que realmente no nos pertenece, que no nos hace bien… o no se corresponde con nuestro Maravilloso Plan de Vida.

Es haber aprendido a apreciar nuestras bendiciones y haber dejado atrás los viejos conceptos de carencias, esto de que “me falta” o “no tengo”; ver que sí tenemos lo que realmente necesitamos… porque el Universo, en su Amor Infinito, siempre nos brinda lo que es necesario para nuestro desenvolvimiento en el mundo material.

Cuando nos liberamos de los apegos ya no hay sufrimiento, ya no hay carencias, porque amamos lo que somos y tenemos, y agradecemos lo que recibimos.

Vibrar alto es callar al ego con amor, es vivir la existencia convirtiéndola en una sucesión de aprendizajes y experiencias.

Es caminar por la Vida y sentir como si las puertas se fueran abriendo, y seguro… mientras más vamos vibrando en el Amor más puertas se abren, y las que se cierran sabemos dejarlas atrás con amor, alegría y gratitud por lo aprendido.

Vibrar alto es asumir el compromiso de ser los Creadores de nuestra realidad.

Tomar la responsabilidad que tenemos por todo lo que nos acontece y lo que somos. Tomar las riendas de nuestra vida y agradecer ese Mágico Poder porque nos da la posibilidad de cambiar, sanar, armonizar, transformar en nosotros mismos todo aquello que deseamos ver cambiar en el mundo.

Vibrar alto es vivir en Paz, libres de angustias y preocupaciones por el futuro y de ataduras con el pasado.

Vibrar alto es ser felices… en lugar de sentirnos felices sólo cuando sucede algo que nos hace bien; ser feliz y compartirlo con los demás, apoyando, acompañando, amando desde esa felicidad, sin dependencias, sin condiciones, sin ataduras, en Libertad y Amor Incondicional.

Cuando comenzamos a vibrar alto, sin teorizar o analizar qué nos conviene o no de todo esto, las preocupaciones se van dispersando, se van disolviendo.

El secreto no es que mi vida se acomode para que yo “pueda vibrar alto”; al contrario… es comenzar a vibrar alto para que todo en mi vida se vaya armonizando.

De esa manera, vibrando alto y en Armonía, Luz y Amor, tal cual vibramos aparecen en nuestra vida el trabajo que nos hace crecer, las personas correctas, el AMOR de nuestra vida… ¡Todo se va haciendo maravillosamente mágico!

Es tambien haber comprendido que somos parte de Todo, que estamos todos conectados y que podemos contribuir, desde el Alma, a aliviar el sufrimiento de los demás, entendiendo nuestro Compromiso para con todo lo que existe.

No creas nada de lo que te digo, simplemente… hazlo y prueba: ¡Vibra Alto!

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Nada cambia, todo cambia

Nada cambia, todo cambia

 

Después de ocurrir la Realización puede parecer desde fuera que no ha cambiado nada, mientras que desde dentro nada parece igual. Esto también es tan solo una aproximación y no es verdad, pero es el quid de la cuestión.

Esto es lo que significa el proverbio zen: «Antes del despertar, cortar leña y acarrear agua. Tras el despertar, cortar leña y acarrear agua». Cortar leña y acarrear agua eran las ocupaciones cotidianas usuales, básicas y necesarias en la sencilla sociedad agraria en la cual se originó este proverbio.

La cuestión es, sencillamente, que las cosas siguen sucediendo exactamente igual que antes. La vida sigue igual. Adentro hay Comprensión de Lo Que Es, donde antes había un estado de sueño. Pero afuera, el organismo prosigue con su deambular habitual.

¿Y por qué no?

Puede que haya algunos cambios en la rutina del organismo, solo percibidos por los más allegados. Quizá haya una mayor inclinación al silencio y a la soledad, y acaso un menor interés por las actividades o las conversaciones.

Dependiendo del contexto cultural, la impresión general puede ser que el individuo afectado es simplemente un poco más raro.

Pero el funcionamiento natural del organismo continúa siendo muy parecido a como solía.

David Carse

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No hay necesidad de luchar

No hay necesidad de luchar

No hay necesidad de luchar o de esforzarse o de llegar a ser algo: todos «nosotros» somos ya el Uno, el Sí Mismo, la Conciencia.

Lo que parece estar ocurriendo aquí, en esta aparente «realidad», no es real y no tiene efecto sobre quien Yo Soy, sobre el Sí Mismo, sobre la Conciencia.

La ola que emerge momentáneamente del océano nunca ha dejado de ser océano

Según la famosa analogía, la ola que emerge momentáneamente del océano nunca ha dejado de ser océano y acaba retornando al océano, y la naturaleza del océano ha permanecido inmutable. Nada ha sucedido. Las experiencias no son importantes; de hecho, nada es más importante que ninguna otra cosa, ya que no hay nada sucediendo aquí. Y si nada importa, entonces el apego al resultado de las acciones se desvanece gradualmente.

Y cuando miro a los «demás» me embarga una intimidad impactante y desnuda: veo al mismo Sí Mismo que Yo Soy expresándose bajo una apariencia distinta

«Regresa. Vuelve atrás». Cualquiera que sea el nivel en el que te encuentres, cualquiera que sea el lugar desde el cual piensas o experimentas, vuelve atrás desde ahí, descubre el lugar o el nivel anterior a ese, el previo a ese. Hay una invitación similar en la admonición: «Ve más allá».

En tanto que «tú» existas, y sin importar dónde estés o de dónde vengas, hay un nivel detrás, previo o más allá, y ese es el lugar donde anhelas estar. Todo lo demás es materia del sueño, sucesivas capas de enmascaramiento. Regresa, vuelve atrás, al Yo Soy que es previo a todo. Rumi:

A veces escuchas a través de la puerta una voz que te llama,

así como el pez fuera del agua escucha la ola «regresar».

Este retorno a lo que


más profundamente amas

es lo que te salva.

David Carse

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¿Quién soy yo?

¿Quién soy yo?

La misma pregunta de siempre.

Ciertamente, no soy este cuerpo de efímeras y cambiantes moléculas y átomos y partículas físicas que incluso los físicos afirman últimamente que no existe como tal.

Tampoco soy esta mente, con pensamientos que vienen de no se sabe dónde y que no puedo controlar.

Finalmente se llega a esto: de lo único de lo que podemos estar seguros es de la Conciencia que habita profundamente adentro, detrás y más allá de la personalidad, que es previa a todas las variaciones acerca de lo que pensaba que era o de quién creía ser, que es el sentir y saber que «Yo Soy», el irreductible e intuido Sí Mismo, la Fuerza Vital que existe y que sabe que existe.

Eso es todo, es la única constante. Todo lo demás es un constructo, una fabricación.

Tras todas las capas, cada uno de nosotros tiene esta misma experiencia de que « Yo Soy» la existencia, la misma experiencia de Sí Mismo

Inexplicablemente, esta experiencia común es atribuida a diversos sí mismos, cada cual teniendo exactamente la misma experiencia de Sí Mismo. A este Sí Mismo impersonal se lo considera personal, se lo considera un sí mismo «individual» que habita en cada cuerpo/mente individual. Después de todo, esto es lo que parece ser.

Pero no tienes que excavar mucho para descubrir que esto no tiene sentido

Que sea posible mantener la idea de que hay sí mismos individuales y separados se debe, únicamente, a que en cada aparente sí mismo existe la experiencia de Sí Mismo. Y esta experiencia ha sido interpretada erróneamente como una experiencia personal que pertenece a un cuerpo/mente personal. Se considera que el Sí Mismo o Fuerza Vital que anima a un cuerpo y a una mente es diferente del que anima otro cuerpo/mente, debido a que la expresión del Sí Mismo es diferente en cada cual. Nos concentramos sobre la expresión, que es variable e inconstante, y nos perdemos lo que subyace tras ella.

Lo constante es que solo hay Uno

Solo hay un Sí Mismo, una única Conciencia que halla expresión en la apariencia de múltiples cuerpos y mentes.

Mi saber « Yo Soy» y tu saber « Yo Soy» es el mismo y único Sí Mismo sabiendo.

La Realidad es lo que subyace tras las apariencias: el Sí mismo, el « Yo Soy», la Conciencia, lo Absoluto.

Lo que llamamos «individuos» son solo apariencias, constructos relativos.

De hecho, todo lo que calificamos de «realidad» física y mental no es más que una apariencia, pura relatividad.

Por eso es verdad que no hay nada sucediendo aquí, a pesar de lo que parezca. A pesar de las apariencias, no hay nada en la «realidad» física que sea real, no está sucediendo nada aquí, y «david», junto con todo lo demás, es solo un concepto, una idea, una pompa fruto del pensamiento que, en última instancia, no existe.

David Carse

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Más allá de toda duda

Más allá de toda duda

Sal del círculo del tiempo

para entrar en el círculo del amor.

RUMI

No hay razón para tener miedo

Qué darías por saber, absolutamente y más allá de toda duda, que realmente todo está bien, que no hay razón para tener miedo; que no hay necesidad de sentir desesperación, extravío o incertidumbre; que todo el dolor y el daño y el mal que hemos visto no es verdadero sino tan solo una ilusión, y que las más bellas cosas que hemos experimentado no son más que un vislumbre, un pequeño paladeo de lo verdaderamente «real», de lo que verdaderamente es nuestro; que todo es correcto; que todo es perfecto tal cual es; que todo está bien. Esto es lo que veo y lo que sé.

Pero no, nada de esto lo describe bien, nada de esto es correcto. Las palabras son esclavas de la ilusión. No es «verdaderamente nuestro», no es algo que poseamos, sino que más bien es lo que somos; y ni siquiera eso, porque no hay «nosotros». Desde luego, «yo» no sé nada en ningún caso, y no hay un «mí» que vea nada ni hay ningún «algo» que ver. Lo que se sabe es del todo imposible de expresar o comunicar. Y, en definitiva, no es algo sabido o visto por «mí», sino que es lo que «yo» es.

Fallan el lenguaje y los conceptos en los que el lenguaje se basa

Por definición, esta Verdad, esta Belleza está Más Allá. (Más Allá en el sentido de ser inaccesible al pensamiento y a la experiencia humana, aunque, desde luego, es obvio que no existe un literal «más allá» ni hay ningún «otro» ser o cosa.) En sí misma, no puede ser experimentada; solo puede ser «sabida». E incluso este saber no es conocimiento, no es intelectual; esto no tiene nada que ver con la comprensión mental.

Los místicos y poetas, los santos y maestros despiertos que han vislumbrado o visto o sabido, han concordado todos en que lo que es visto o sabido es inefable, inexpresable. Las palabras y los conceptos fallan por completo en explicarlo. Se describe como aquello que «el ojo no ha visto, ni el oído ha escuchado, ni el corazón humano ha concebido… » (Corintios, 2:9) Y sin embargo, el corazón humano, siendo incapaz de poderlo contener, se desborda en burdos intentos de expresar lo que está más allá de toda expresión, acompañados siempre de la advertencia de que tales expresiones, de que cualquier descripción, por pasmosa que sea, no puede abarcarlo.

David Carse

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Experiencia en la jungla

Experiencia en la jungla

La luz algún día te abrirá,

aunque tu vida sea ahora una jaula…

Con certeza el amor hará que estalles

en una desatada y floreciente nueva galaxia.

HAFIZ

Avanzada ya la noche

Avanzada ya la noche, en medio de la oscuridad, yaciendo sobre una estera extendida sobre el suelo de la choza de bambú, la lluvia se derrama sobre la selva y los insectos entretejen un millón de sonidos y ritmos. Yaciendo allí, en la sosegada paz de la rendición que ha sobrevenido pocas horas antes. Sin saber ni importar en qué momento ni de qué modo acaecerá la muerte inevitable.

Hay un desgarramiento, un ardiente dolor físico en el pecho, como si la caja torácica estuviera abriéndose; al mismo tiempo, hay un cosquilleo en la coronilla y la sensación de que la cúspide de la cabeza se despega como cuando se extrae una gorra muy ajustada. Hay paz, consentimiento, ningún temor. Se siente como una inmensa erupción o explosión o expansión que el cuerpo no puede contener. De la coronilla surge una oleada, un torbellino hacia no sé donde, hacia el infinito; mientras que mi corazón se expande en mi pecho y fuera de él, hasta que llena primero la selva, luego el mundo, después la galaxia.

La expansión del corazón… Presencia

La oleada de la cúspide de la cabeza se percibe, pero la atención no la sigue. Lo que sí se atiende es la expansión del corazón, porque con la expansión del corazón se expande también el «yo». Y me descubro en lo que en mi ignorancia, carente de términos o categorías, denomino Presencia; expresándose como Brillo, como luz, pero más clara y brillante, más allá de la luz. Ni blanca ni dorada, solo Brillo absoluto. Brillantemente Vivo, radiantemente Siendo Todo Lo Que Es.

Y hay un darse cuenta, realmente jocoso, de que la Presencia ha sido permanentemente consciente de «David», y es «chistoso » que «David» haya despertado lo suficiente como para percibirlo. Y hay la profunda comprensión de que nada, absolutamente nada importa. Todo cuanto jamás pensé o experimenté, o cuanto jamás podría llegar a pensar o experimentar, no es nada, un sueño; no importaba nada en absoluto. Todo era verdaderamente muy gracioso. Reí y lloré alternativamente durante horas, toda la noche, bajo la lluvia.

Tres palabras acerca de esta Presencia

En esta parte de esa experiencia en la jungla sabía tres cosas acerca de esta Presencia, acerca de Todo Lo Que Es. Tres cosas y, posteriormente, una cuarta. Las tres palabras que usaba en ese entonces eran:

Primero, que la Presencia está Viva. No es una nube inanimada o un campo energético de algún tipo; ni siquiera es algo vivo; es pura Vida, Viveza, Existencia.

Segundo, que es inteligencia. Está alerta, despierta y Consciente; es Saber. No es algo que sabe; es el Saber mismo.

Tercero, que su naturaleza, su esencia, es puro, insondable, interminable, incondicional Amor, Compasión, belleza, vertiéndose. En esta Presencia me hallé en un estado de desbordante gratitud, bienaventuranza, insondable Paz, Amor.

Meses después leí tres palabras sánscritas que tradicionalmente se emplean juntas con el fin de intentar expresar esta brillante Presencia, este Todo Lo Que Es: Sat, Chit y Ananda.

Sat: Ser. No un ser algo, no un algo que es; sino simplemente puro Ser en sí mismo; Soy-dad. Soy el que Soy. Lo que yo denomino «Vivo».

Chit: Conciencia. No conciencia de algo, sino la simple y pura Conciencia misma; Darse Cuenta. Lo que yo denomino «Inteligencia», saber.

Ananda: Bienaventuranza, Paz, Vertiéndose.

Permanezco en esta Presencia durante horas

Experimenté intensamente lo que calificaría de un «procesamiento» durante el cual sentí que revivía toda mi vida, deteniéndome allí donde había cuestiones irresueltas o asuntos inacabados: temas de la niñez, de las relaciones afectivas, antiguos dolores, pérdidas, penas…, los cuales, en buena parte, había trabajado extensamente durante múltiples años de terapia. Todos ellos fueron intensamente revividos, re-experimentados, completados y soltados. Cuando concluía uno, surgía otro. Esa noche se llegó a la resolución definitiva y a la conclusión de muchas viejas heridas que nunca antes había podido sanar.

La Presencia que se experimentó esa noche por primera vez, nunca jamás ha dejado de experimentarse desde entonces. Esta vida se vive a la Luz de la Presencia, siempre: ahora no puede no ser sentida. Esta sensación de Presencia, esta consciencia de Sat Chit Ananda, que es Brillo, es omnipresente. Tan pronto pareció expandirse el corazón fuera del pecho hasta llenar la galaxia, se apercibió la Presencia, que es Todo Lo Que Existe, como un inmenso Brillo, como Luz más allá de la luz.

Mis ojos estaban cerrados cuando sucedió esto, y el Brillo era infinito

Cuando abrí los ojos la jungla estaba oscura, tan negra como solo puede estarlo la profunda selva, protegida como está de toda luz, incluso del resplandor de la Luna y las estrellas, por el denso dosel de gigantescos árboles. Una vez con los ojos abiertos, el Brillo retrocedió hasta el trasfondo, pero aún seguía ahí, absolutamente brillante detrás de mi cabeza, aunque permitiendo que los ojos vieran la oscuridad que había ante ellos. Cuando mis ojos se cerraban, era como si el Brillo me llenara el cráneo; o aun más, como si no hubiera cabeza, ni cabaña de bambú, ni jungla, ni Tierra, ni nada que pudiera contener este Brillo que, en sí mismo, todo lo contiene y todo lo es.

Durante los primeros días y semanas este fenómeno distraía la atención y resultaba un tanto desconcertante. Siempre que los ojos estaban cerrados, había mucho más brillo que con ellos abiertos, incluso durante el día. Poder dormir bañado en este Brillo requirió de algunos ajustes; solo hay oscuridad por la noche y con los ojos abiertos, e incluso entonces aún permanece la luz detrás. Y el Brillo no es luz inerte; es Sat Chit Ananda, viviendo, respirando, consciente, amor compasión bienaventuranza vertiéndose.

No he hablado con mucha gente acerca del Brillo

Si eso hubiera sido todo cuanto sucedió esa noche quizá podría hablarse más de él. Pero a la vista de lo que sucedió unas horas después, el Brillo es simplemente lo que es, nada más. Me ha sido sugerido, por parte de aquellos que saben de estas cosas, que tiene que ver con la liberación de la energía kundalini.

No sé gran cosa acerca de la kundalini; y aparte de haber leído solo lo suficiente como para confirmar que lo sucedido parece encajar con su descripción, la verdad es que no es una cuestión relevante. Todo esto -las oleadas de energía, Sat Chit Ananda, el Brillo, el procesamiento y la sanación de antiguas heridas- no fueron más que experiencias. Maravillosas y bellas, pero experiencias al fin y al cabo, y por tanto, cosas del sueño, experiencias soñadas por un personaje del sueño; en definitiva, parte de «todo eso» que no es.

Hay una profunda gratitud por esta experiencia, por el Brillo. Es un permanente recordatorio y un profundo consuelo. Ha hecho que resulte imposible para la mente/cuerpo David caer jamás en el error conceptual de separar el mundo de la experiencia mística y de Sat Chit Ananda del mundo del cuerpo y la mente y los sentidos y los objetos. El Brillo no se encuentra en otro ámbito, accesible solamente bajo ciertas condiciones; está aquí, siempre, explotando en esta cabeza, afectando al funcionamiento visual de este organismo. Es un bello y asombroso don; una vez más, no buscado, no ganado, inmerecido.

Pero todas estas cosas no son todavía más que asuntos del sueño, y nada tienen que ver con la Comprensión.

David Carse

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“Lo Que Es”

“Lo Que Es”

“Lo Que Es”

Las páginas que siguen son un recuento de lo que sucede cuando «Lo Que Es» (eso que no puede ser enseñado, lo que está más allá del consenso de la realidad de las cosas, ideas, pensamientos, experiencias y percepciones sensoriales) es súbita y espontáneamente apercibido, y cuando toda la así denominada «realidad» es vista y claramente comprendida como una ilusión que tiene la misma naturaleza que un sueño.

Si te duermes por la noche y tienes un sueño en el que sueñas que estás volando sobre las montañas, ¿dirías, al despertar, que alguien voló realmente sobre las montañas la noche anterior?

Sin importar lo vívido que fuera el sueño, lo cierto es que tanto los personajes como la historia, los eventos o el «hacer» fueron, en términos de la realidad vigílica, todos ellos ficticios.

Esta analogía del sueño y del despertar volverá a aparecer con frecuencia en este texto. Es una imagen empleada por muchos de los que intentaron enseñar o transmitir o simplemente hablar acerca de esto, y es una de las mejores analogías disponibles, a pesar de que, por supuesto, es solo una analogía. Se usa con propósitos ilustrativos, nada más; si te la tomas literalmente, todo se desmoronará y perderá su sentido.

Tomar por real lo que no es más que una ilusión

Cuando cesa la percepción errónea que toma por real lo que no es más que una ilusión, hay un súbito, completo e irrevocable ver que no existe tal cosa como una persona separada, sino que ello es tan solo una apariencia en el juego de la Conciencia; apariencia la cual cumple la función, dentro de ese juego o sueño, de lo que viene en denominarse «organismo mente/cuerpo humano». Tal organismo es solo una apariencia, un constructo ilusorio u onírico en el seno de «Eso» que está más allá o es previo a la ilusión.

Desde dentro de la ilusión, puede aludirse a «Eso Que Es» llamándolo Conciencia, o Presencia, o Todo Lo Que Es, o tal vez incluso (con algunos matices) «Dios»; entendiéndose que esta Presencia (por elegir solo un término) es todo lo que hay, de suerte que cualquier cosa que sea percibida es siempre y únicamente «Presencia siendo percibida como» alguna (ilusoria) cosa.

Esta Presencia es lo que mana o fluye (por emplear una imagen) a través del aparato mente/cuerpo, animándolo y dotándolo de consciencia. Esta consciencia es tal, que el aparato piensa, al igual que les ocurre a los demás aparatos similares a él, que es de veras una entidad autónoma individual, un ser separado que es consciente.

Pero no lo es. Esa es la ilusión.

No hay seres separados

No hay nadie en casa. Solo hay Presencia manando a través de estas formas aparentes, creando así esta ilusión.

En realidad, no existe un «yo», un «mí», un «David», excepto como una idea errónea de estar separado de la Conciencia, una idea descarriada, totalmente conceptual y jamás «real» que da lugar a un ilusorio yo separado. Y la realización consiste en ver que esta Conciencia, Presencia, Todo Lo Que Es, es lo que en verdad «se» es.

David Carse

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Yo Soy el nonato

Yo Soy el nonato

Déjate silenciosamente llevar

por el poderoso impulso

de lo que en verdad amas.

RUMI

Míralo de este modo

Supón por un momento, aunque sea solo en aras de esclarecer la cuestión, que es posible que alguien haya visto, haya llegado a saber o se haya persuadido más allá de toda duda, de que todo lo que consideramos «real» es, de hecho, una fantasía generada por la mente. Supón que esta ilusión incluye todas las ideas y palabras y experiencias y percepciones, así como las cosas que consideramos «seres humanos» y que son las que tienen tales ideas o percepciones.

Y suponiendo, también solo en aras del argumento, que tal persona no está simplemente loca, sino que puede estar de algún modo, aunque solo sea una remota posibilidad, viendo algo que los demás no ven; entonces, y en tal caso, ¿cómo podría tal persona comunicar a otros lo que ve, siendo que sabe que tanto ella misma como todas los demás, así como cualesquiera ideas o palabras que pudiera emplear para comunicarse, es todo parte de la ilusión y, por tanto, todo resulta absolutamente inefectivo?

¿Qué analogías, qué metáforas o juegos de palabras podrían utilizarse para intentar expresar lo que está más allá de lo expresable?

En tal caso podrían quizá decirse cosas tales como: «Se parece a la luz, pero no es luz; es algo tan completamente más allá de la luz que no puede verse», o «Está en todas partes y en ninguna al mismo tiempo», o «Es la plenitud de todo cuanto es, lo cual es completo vacío; es lo que ya eres aunque no puedes verlo», o, simplemente, «Yo-Soy-Eso».

Y, desde luego, si has echado un vistazo a las tradiciones místicas o esotéricas de las religiones mundiales, reconocerás que este es exactamente el tipo de cosas que, según recogen las crónicas, dijeron los diversos «maestros espirituales».

Por favor, escucha muy atentamente; esta información que sigue es muy importante

Es lo contrario a lo que te han dicho siempre; y lo que te han dicho siempre no es verdad. Aquello de lo que aquí estamos hablando es algo extremadamente simple. No es su complejidad o su dificultad lo que hace que sea tan complicado de comunicar o de entender, no. Por el contrario, es algo muy simple y muy sencillo. Lo que sucede es que está tan completamente reñido con lo que suele creerse y con la manera en que comúnmente se interpreta la experiencia, que la mente no puede comprenderlo.

Hay una realidad consensuada y concordada que casi toda la raza humana comparte. El mundo ha estado dando vueltas desde hace mucho tiempo; es muy antiguo…Tú naces como un individuo dentro de este mundo; creces, aprendes, experimentas la vida y mueres. Hay algún desacuerdo acerca de lo que sucede tras eso, excepto que la vida proseguirá para todos los demás hasta que también ellos mueran. Todo el mundo cree que sabe esto o algunas variaciones locales de esto mismo. Pero lo cierto es que cuando «naciste» no lo sabías. Lo aprendiste. Todos los demás lo aprendieron igualmente, y de este modo se convirtió en una idea compartida casi universalmente. Pero el hecho de que todo el mundo crea algo no lo convierte en verdad.

Yo Soy el nonato

Por toda la eternidad, sin tiempo, Yo Soy el nonato. De igual modo que un sueño comienza en un determinado punto mientras dormimos, así mismo Eso que Yo Soy aparece «en un determinado punto» como Conciencia aquí, y este mundo deviene existente. Abro los ojos: hay experimentación de la vida en este aparente mente/cuerpo. Tras un cierto periodo de experimentación, cierro los ojos: el mundo cesa de existir, y por toda la eternidad Yo Soy el nonato.

¿Qué podría ser más simple, o más obvio? De vez en cuando aparece alguien que intenta contarle esto a la gente, pero la realidad consensuada es dura de pelar. Se autorrefuerza a sí misma y lleva incorporados diversos modos de hacer frente a las disonancias cognitivas.

Una manera de hacerlo es calificar de locos a los transgresores.

Otra, igual de efectiva, es llamarlos «místicos».

Ya sea de un modo o del otro, se preservan tanto la ilusión de separación como el consenso sobre la realidad.

Así que el maestro trabaja con extrañas historias, parábolas, metáforas, acciones…

Con afirmaciones pronunciadas un día y directamente contradichas al siguiente, intentando sortear las defensas. Si tomas con literalidad cualquiera de las declaraciones del maestro, estarás pasando por alto aquello hacia donde la declaración apunta y, en cambio, te hallarás mirando dentro de la realidad consensuada, lo cual no era lo que se buscaba.

De ahí que la manera (avalada por el tiempo) de aprender de estos peculiares personajes del sueño, si es que uno tiene tal inclinación, consiste en sentarse con ellos por algún tiempo, ya sean meses o años, resistiendo sus contradicciones y sus revocaciones y sus non sequiturs y su aparente locura, hasta que uno absorbe la cantidad suficiente de estos vectores divergentes como para lograr trazar una especie de promedio entre todos ellos y así alcanzar a dirigir la mirada más allá de ellos, hacia el punto donde previsiblemente podrían converger, un punto más allá de cualquier cosa que pueda ser comprendida o imaginada.

David Carse

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Vertiéndose

Vertiéndose

Vertiéndose

Quienquiera que aquí me trajo

habrá de llevarme de regreso al hogar.

RUMI

Y así

solo hay Uno

todo lo demás es ilusión

una construcción en la mente

nada hay aquí sucediendo

solo hay

Un Ser Conciencia

Quietud silencio perfección

y en la quietud

acaso un aliento

como si

solo hubiera Uno

alentando

Y todo esto es ese aliento

todo esto es Eso

somos Eso

somos ese Uno

y sin embargo no

ni siquiera somos Uno

pues no hay nosotros

solo Uno

Nada aquí sucede

a pesar de la apariencia

nada importa

Inmoble

el aliento Uno

es un Verterse de

pura radiante compasión

amor perdón belleza gracia

Y hallo que no soy

quien pensaba ser

lo que llamaba «yo mismo»

es nada

es una idea

es una adición de recuerdos

atributos pautas pensamientos

herencias hábitos ideas

a los que puedo mirar y decir

No yo

yo no soy esto

como mí mismo yo simplemente

no soy

ningún yo ningún mí existió jamás

ilusión

fabricación

Nada hay sucediendo

nadie hay aquí

solo hay Uno

alentando

Eso es lo que yo – es

Yo Soy Eso

Y Eso es Todo

Y Eso es el Brillo

que todo esto es

vida muerte amor angustia

compasión comprensión sanación

luz

El Brillo adentro

donde el Corazón se abre y no hay

Nada

no yo no alguien

solo desgarradora belleza

y desbordante gratitud

Vertiéndose

David Carse

 

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Consciencia de las personas

Consciencia de las personas

Presento aquí una simple variación de los dos ejercicios anteriores.

Repite el ejercicio anterior recorriendo algunos de los acontecimientos que pueden suceder hoy…

Detente ahora de manera especial en las personas con las que entras en contacto en un día corriente… Piensa que cada una de ellas es el Señor resucitado en persona que se te aparece bajo un disfraz…

Reconoce al Señor en cada una de ellas… Ámalo, adóralo, sírvelo… concibiendo en tu imaginación incluso formas de adoración, de servicio y de amor que no te permitirías en el ámbito de lo real…

Al final del ejercicio vuelve al momento presente… Percíbete de la presencia de Jesús en la habitación en la que te encuentras… Adóralo… Habla con él…

La fantasía es un elemento muy valioso en nuestra vida de oración, al igual que lo es en cualquier vida emocional sana.

Si la empleamos juiciosamente, es decir, como medio para profundizar nuestra memoria y nuestro silencio interior y no como medio dé entretenimiento agradable, nuestra vida de oración se enriquecerá en gran medida. Sin duda que descubrirás la verdad de esta afirmación haciendo uso de alguno de estos ejercicios.

Santa Teresa de Ávila, que llegó a alcanzar las cumbres de la unión mística con Dios, fue defensora acérrima de la utilización de la imaginación dentro de la oración.

Tenía una mente muy distraída y era incapaz de guardar silencio interior aunque fuera por unos segundos. Su manera de orar, nos confiesa la santa, consistía en encerrarse dentro de sí misma; pero no podía hacerlo a menos que encerrara simultáneamente consigo miles de vanidades.

Toda su vida agradeció que su mente fuera así; ello le había obligado a sacar su oración del campo del pensamiento y llevarla al ámbito del afecto y de la imaginación. Por eso recomienda encendidamente el empleo de las imágenes.

Imagina que ves a Jesús en su agonía, en el Huerto, y consuélale…

… Que tu corazón es un jardín precioso y que Jesús pasea en él, entre flores.

Imagina que tu alma es un hermoso palacio, con paredes de cristal, y que Dios es un diamante brillante, situado en el corazón de ese palacio… Que es un paraíso, un cielo donde serás inundado de delicias.

Imagina que eres una esponja totalmente empapada, no de agua, sino de la presencia de Dios.

Ve a Dios como una fuente en el centro de tu ser. O como sol radiante que ilumina cada parte de tu ser, enviando sus rayos desde el centro de tu corazón.

Cada una de estas imágenes serviría en sí como contemplación imaginativa. Juntamente con el uso de la imaginación, Teresa recomienda el empleo del corazón en la oración.

Anthony de Mello

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Consciencia del futuro

Consciencia del futuro

Este ejercicio es una variación del anterior. Cambia únicamente la materia sobre la que versa. Aquí atendemos a los acontecimientos futuros, no a los pasados. Este ejercicio es más adecuado para las mañanas. El anterior lo era para las noches.

Arrancando del momento presente, recorre los acontecimientos del día que tienes ante ti, acontecimientos que puedan suceder con alguna probabilidad…

Naturalmente, no puedes estar seguro de que sucedan, pero selecciona aquellos que, probablemente, ocurrirán: una entrevista con alguien, las comidas, tu tiempo de meditación, la ida al trabajo y el regreso de él…

Observa cada uno de estos acontecimientos tal como ocurrirán probablemente… No intentes corregirlos o cambiarlos. Limítate a mirar. Confórmate con observar… Siguiente paso: Recorre, una vez más, cada uno de esos acontecimientos y mira tu comportamiento (pensamientos, sentimientos, reacciones) ideal, tal como querrías que fuese. Por favor, ¡no tomes resolución alguna! Limítate a verte con la imaginación tal como desearías comportarte…

Mira, después, esos acontecimientos tal como te gustaría que fuesen…

Retorna al momento presente …

Otra variante

Piensa por un momento que eres una manifestación de Dios al mundo. Dios se aparece a todas las personas que encuentres a lo largo del día. Se esconde en tu forma y figura…

Ahora recorre los acontecimientos futuros… Y mira esta manifestación de Dios en acción… ¡No condenes ni juzgues! Y, sobre todo, no tomes decisión alguna. Limítate a mirar. Confórmate con ver los acontecimientos tal como es probable que sucedan. O como quisieras tú que ocurriesen…

Anthony de Mello

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Consciencia del pasado

Consciencia del pasado

En este ejercicio se trata de que veas tu día completo como en una película

Supongamos que realizas este ejercicio por la noche: pasa la película del día, en sentido inverso, de atrás hacia adelante, una escena en cada momento, hasta que llegues a la primera escena de la mañana, el primer instante de tu despertar.

Por ejemplo, ¿qué es lo último que has hecho antes de comenzar con este ejercicio? Entraste en esta habitación, te sentaste en la silla y te acondicionaste para hacer la meditación. Esta será la escena que aparecerá en primer lugar a tu contemplación. ¿Qué pasó antes de esto? Que entraste en la habitación. Esta será la segunda escena. ¿Y antes de eso? Te paraste a charlar con un amigo cuando venías a casa. Esta será la tercera escena…

Toma una escena por separado, una unidad de acciones, y observa todo lo que haces, piensas, sientes en ella

No trates de revivir la escena. A diferencia de los ejercicios anteriores sobre la fantasía, no tienes que tomar parte en estos acontecimientos, como si se realizasen de nuevo. Limítate simplemente a observarlos como espectador. Míralos de forma distanciada, como lo haría un observador neutral.

Ante todo, dedica algún tiempo a pacificarte, ya que este ejercicio requiere gran quietud interior… Realiza uno de los ejercicios de conscienciación para lograrlo y sitúate en el momento presente…

Comienza ahora a pasar el filme, retrocediendo a cada uno de los acontecimientos del día… Dedica todo el tiempo que sea preciso para observar con detalle cada uno de los acontecimientos… Fíjate especialmente en el protagonista, en ti mismo… Cómo actúa, lo que piensa, cuáles son sus sentimientos…

Es muy importante que, mientras observas esos acontecimientos, adoptes una actitud neutral; es decir, que no condenes ni apruebes lo que estás viendo…

Limítate a observar. No juzgues. No evalúes

Si te distraes cuando realizas el ejercicio intenta descubrir la fuente de la distracción tan pronto como caigas en la cuenta de que estás distraído. En otras palabras, supón que te encuentras pensando en la próxima comida. Pregúntate cómo has venido a parar a este tema. ¿Cuál fue el pensamiento que precedió inmediatamente a éste de la comida? ¿Y el anterior a aquél? ¿Y el anterior?… Así hasta que llegues al punto en que te apartaste de tu tarea de pasar hacia atrás la película.

Sigue con este ejercicio hasta que logres llegar al primer momento del día, tu despertar…

Es extremadamente difícil realizar con éxito este ejercicio

Exige un grado intenso de calma y gran dominio del arte de la concentración. Este tipo de concentración es accesible tan sólo a los que se hallan profundamente en paz consigo mismos y han conseguido que esa paz invada su mente y las restantes facultades. Por consiguiente, no te desanimes si compruebas que tus primeros ejercicios van acompañados de muchos fallos. El simple intento te producirá un gran bien y, probablemente, sacarás enorme provecho de observar una o dos escenas.

Los maestros orientales que proponen este ejercicio afirman que quienes lo dominan (y, por consiguiente, dominan su mente para ser capaces de realizarlo con éxito) son capaces de recordar con perfecta claridad no sólo las escenas del día que termina, sino cada una de las acaecidas en la semana última, del mes, del año y de los años hasta llegar al momento de su nacimiento.

Si compruebas que el intento de descubrir la fuente de las distracciones es en sí una gran distracción, déjalo y, cuando caigas en la cuenta de que estás distraído, vuelve a la última escena que contemplabas antes de la distracción. El intento de retrotraer las distracciones a su origen plantea quizá excesivas dificultades al comienzo.

La indicación hecha de no aprobar ni condenar se basa en la enseñanza de algunos maestros orientales

Según ellos, ni la aprobación ni la condenación son necesarias para cambiar nuestras vidas y conductas. Emplear la fuerza de voluntad para hacer un propósito o el autocastigo que se incluye en la condena puede provocar una resistencia interior; te verías envuelto innecesariamente en un conflicto interno ya que la acción produce una reacción similar y opuesta.

Este peligro lo evita la autoconsciencia. El postulado afirma que ella se basta para curar sin necesidad de juicios ni propósitos. La sola consciencia hará morir todo lo insano y crecer todo lo bueno y santo. Es parecido al sol, que da vida a las plantas y mata los gérmenes. No es preciso que emplees tus músculos espirituales para lograrlo.

Haz la calma y la paz dentro de ti. Sé lo más plenamente consciente que puedas. Se trata -no lo olvides- de un postulado. Cuando te hayas familiarizado con el poder de la autoconciencia, dejará de ser un postulado y se convertirá en acervo de tu experiencia personal.

Anthony de Mello

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Diciendo adios a tu cuerpo

Diciendo adiós a tu cuerpo

Imagina ahora que te has despedido de todo el mundo antes de tu muerte y que te quedan una o dos horas de vida.

Has reservado estos momentos para ti y para Dios…

Comienza, pues, hablando contigo mismo. Habla con cada uno de los miembros de tu cuerpo: con tus manos, con tus pies. con tu corazón, con tu cerebro con los pulmones… Da a cada uno de ellos el adiós definitivo… Quizá los adviertes ahora por primera vez en tu vida, justamente cuando vas a morir.

Ama cada uno de tus miembros

Toma tu mano derecha, por ejemplo… Dile lo útil que es para ti… todo lo que la aprecias… Agradécele todos los servicios que te ha prestado… Dale todo tu amor y agradecimiento ahora que se aproxima el momento de volver al polvo…

Repite este comportamiento con cada uno de los miembros de tu cuerpo y con sus órganos; despídete después de tu cuerpo como un todo, con su forma y apariencia especial, con su color, altura y rasgos.

Imagina ahora que ves a Jesús que se encuentra a tu lado. Escucha cómo agradece él a cada uno de tus miembros el servicio que te han prestado durante tu vida… Siente cómo inunda todo tu cuerpo con su amor y con su agradecimiento…

Escucha cómo habla ahora contigo…

Este ejercicio es de suma utilidad para alcanzar un amor saludable a sí mismo y para aceptarse, condiciones ambas totalmente necesarias para abrir plenamente nuestros corazones a Dios y a los demás.

Anthony de Mello

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